jueves, 5 de enero de 2017

El Bocón

La última vez que vi a mi amigo fue hace treinta años, en el patio del Colegio…

Luego de varias semanas de inexplicable ausencia, al fin mi amigo regresaría al Colegio. El viernes previo a su retorno la profesora nos había pedido que fuéramos buenos con él y que lo ayudáramos a ponerse al día en los cursos.

Así que el lunes se apareció mi amigo en el salón, no llevaba uniforme, estaba vestido con ropa de calle. No tuvimos mucho tiempo de conversar, porque casi al instante que llegó, sonó el timbre indicando que saliéramos al patio para la formación.

Formamos como siempre, en dos filas, y como mi amigo estaba parado a mi lado nos pusimos a hablar de cualquier cosa. En frente de nosotros había una pequeña tarima donde la directora daba un discurso por una celebración patriótica que, por más esfuerzo que hago, no logro recordar.

Lo que si recuerdo es que de pronto alguien de nuestro grupo se rió fuerte por algo y la directora interrumpió sus palabras y desvió su vista hacia nosotros, y como no pudo identificar quien era el revoltoso, se la agarró con el único niño en el patio que había venido con ropa de calle…

"Oiga usted alumno, encima que viene al Colegio sin portar el uniforme único escolar, tiene el desparpajo de promover el desorden en la formación?!"

El patio entero quedó en silencio y todo el alumnado volteó a ver a mi amigo, quien de la vergüenza o los nervios solo atinó a seguirme hablando, con el rostro colorado como un tomate y los ojos a punto de llorar.

Así que le seguí hablando, mis ojos fijos en los suyos. Fue como si de pronto la Directora se callara, todos los demás desaparecieran y solo estuviéramos nosotros, solos en ese patio, y yo sabía, de alguna forma, que mi mirada y mis palabras, eran lo único que sostenía a mi amigo para que no se caiga.

Mientras todo esto pasaba, mi profesora se acercaba disimuladamente al estrado, tapaba el micrófono con la mano y le contaba al oído a la directora, lo que le había pasado a aquel niño semanas antes: su padre había sido asesinado por unos terroristas en Ayacucho…

Y esa fue la última vez que vi a mi amigo, nunca más regresó al Colegio, ambos teníamos once años y estábamos en sexto de Primaria, pero este sábado, por esas cosas locas y maravillosas que tiene la vida, lo volveré a ver… :)