jueves, 20 de diciembre de 2007

Collective Soul en Lima

Putamadre ¡¡¡¡estoy feliz!!!!... no hay palabras que expresen en su inmensa totalidad, todo lo que estoy sintiendo en este momento. Acabo de ver en la página oficial de Collective Soul que mi banda favorita de todas las épocas viene a Sudamérica el otro año, y como si eso fuera poco, se presentarán aquí en Perú el día 28 de febrero en el Vértice del Museo de la Nación… O sea… ¡¡¡¡¡lo máximo carajooooo!!!!!



¡Quiero escribir la mejor biografía de la banda que se haya escrito!, ¡quiero que todos sepan cuanto conozco de estos cinco tíos de georgia… y quiero que todos los que lean esto, se den cuenta que soy el más grande seguidor de estos wones aquí en el Perú… pero eso no es cierto… y eso lo acabo de comprobar hace unos días. Los más grandes seguidores de la banda, son todos esos brothers que lograron con su perseverancia que Collective Soul viniera a Perú, a quienes desde aquí les doy las ¡gracias! y les pediría que nos cuenten como fue toda esa historia…. tamare… casi ni puedo escribir de la emoción… ¡¡me tiemblan las manos!!



Hace unos días recibí un mensaje en mi Celular de un amigo --del cual no sabía nada ¡en años!--, el mensaje decía: “Confirmado. Collective Soul en Lima el 28 de febrero del 2008. No digan que no les avisé. Pasen la voz.”… ¿¿¿¿¿Oe queeeeeeeee?????..... inmediatamente lo llamé.

Me contó que ya era algo confirmado, y que incluso, ya se había firmado el contrato entre los empresarios (Kandavu Producciones) y la banda. Cuando le pregunté como sabía todo eso, me dijo que tenía un amigo que había formado parte de la negociación. No quise escuchar más, le creí todito y ni bien le colgué, me dediqué a mandar mensajes de texto y correos entre toda la gente que conozco que le gusta CS.

Muchos me dijeron que era imposible, que no me creían, ¡hasta mi esposa me cagó con su escepticismo, y me recomendó que no me ilusione mucho!, es por ello que estos últimos días, de tanta maleteada que recibí, ya había empezado a cuestionar la veracidad de esta noticia.

Hoy en la mañana, el mismo amigo me manda un correo:

“Ya sale oeeee… en la pagina web de la banda: www.collectivesoul.com ya esta publicado la fecha de presentación en lima chécala y pasa la voz”

Escuché a Collective Soul a inicios de los 90s, la primera canción que escuché de ellos fue “Shine”…

(Una vez hace mucho tiempo… les cuento como anécdota… estaba escuchando este tema en versión concierto --la del woodstock 98, ¿se acuerdan?-- con un grupo de amigos en la puerta de mi casa, todos estábamos bebiendo y ya estábamos algo ebrios. En un momento del tema les dije a todos que ya venía, y entonces mis amigos siguieron tomando y se olvidaron de mi, pero justo en el momento en que la canción alcanza su punto más sublime --un solo guitarristico de Ross-- aparezco del cielo y caigo justo en medio de todos ellos tocando en el aire una guitarra imaginaria, en la caída rompí incluso un par de botellas… las cosas que uno hace de borracho ¿no?),

…y desde ese momento me volví fanático de ellos. Por aquellas épocas un CD original costaba de veinte dólares para arriba, aun no existía la piratería ni el Napster (legendario abuelito del ahora conocidísimo Ares), y las propinas de mis viejos tenía que estirarlas como chicle para que cubrieran, siquiera, la mitad de mis tantos gastos de adolescente clasemedierobajo. Pero suerte la mía, yo contaba con una amiga de la infancia que vivía en estados unidos, y que siempre en mi cumpleaños, me enviaba un obsequio desde allá. Y fue esta buena amiga, quien uno a uno me envió todos los CDs de CS: “Hints allegations and things left unsaid”, luego el que lleva el nombre de la banda “Collective soul” (el cual me parece el mejor de todos los discos y el que contiene varios de los temas que los hicieron conocidos: “December”, “Gel”, “Smashing young man”, “The World I Know”, el cual merece mención aparte… etc..), luego el “Discipline breakdown” (el cual me parece el más “tranqui” de todos, aunque el mejor “artísticamente” hablando) y el “Dosage” (con el cual creo que recuperaron un poco la fuerza y el estilo del segundo CD)… los demás, me los iría comprando yo solo, ¿ya era hora no?

“The World I know” es un tema que fue escrito por el vocalista de la banda durante una visita a new york, y que mas o menos habla de los sentimientos y sensaciones, que una ciudad como esa, tan “real”, puede provocar en un espíritu sensible como el del viejo Ed, aquí un fragmento:

Are we listening? Hymns of offering.
Have we eyes to see?
Love is gathering.
All the words that I've been reading
Have now started the act of bleeding
Into one.

So I walk up on high
And I step to the edge
To see my world below.
And I laugh at myself
While the tears roll down.
'Cause it's the world I know.
It's the world I know.

El video de este tema es alucinante, y confieso sin ninguna vergüenza, que cuando lo vi me puse a moquear como un niño (en realidad soy bien llorón con este tipo de trabajos artísticos). En él aparece un pata, clásico yuppie gringo, bien a la percha formal, con badge en el cinto y chamba estable… paseando por las calles de NY leyendo un diario donde se leen todas las atrocidades (crímenes, violaciones, etc) que suceden en la gran manzana, en un momento del video ya no aguanta más tanta inmundicia humana, y se sube a la azotea de un edificio --mientras debajo un ed roland barbón mira todo lo que hace-- dispuesto a matarse… lo que sucede después es lo que hace que este video sea (en mi humilde opinión) maravilloso,



Todos mis CDs de música variada incluyen, siempre, al menos un tema de estos cinco amigos, y digo mis amigos (sin importar quedar ante mucha gente como un baboso “sensiblón”… lo cual está demás decir, que me llega al pincho..) porque siento que, sin ellos saberlo, me han acompañado con su música durante casi toda mi vida, y eso es algo que los hace muy especiales para mi, cada vez que oigo una canción de ellos, me transporto a una época, en la que todo en mi vida era más puro, más “simple”, más fácil… toda la gente que me conoce algo, “alguito” o mucho, sabe que uno de mis sueños aun sin cumplir, era precisamente ese: Escuchar a CS en vivo… increíblemente, el año que viene, mi sueño se hará realidad…

Collectiveeeeeeeeeee…….!!!!!!!!! …… Collectiveeeeeeeeeee…….!!!!!!!!!

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Este post quizás sea el mas fuerte que haya publicado en este blog, ¡y espero que no sea el último!, Ja, ja,… abstenerse de leerlo personas susceptibles e intolerantes.


La fiesta había acabado relativamente temprano; y Dante, Oscar y Manolo regresaban al barrio totalmente insatisfechos. A pocas cuadras de sus casas existe un enorme parque que desde tiempos inmemorables se le conoce como “el bosque”.
Las madrugadas del fin semana, el bosque se convierte en una suerte de fiesta interminable, donde acuden derrotados, todos aquellos personajes que han sido expulsados temprano de otras celebraciones, es así que, a toda hora de la noche, sentados en las bancas o en el mismo pasto, uno puede encontrar siempre entre los diversos grupos, una cara conocida que te extienda la mano para seguir prolongando la juerga hasta el amanecer. Aquella noche, no fue la excepción…

***

Dante, Oscar y Manolo toman asiento en el grupo de “el profesor”, quien les pasó la voz ni bien los vió llegar al centro del parque, los muchachos toman asiento y rápidamente sus ojos –aun rojos por la marihuana- recorren los otros dos rostros que conformaban aquel grupo. No los conocen, pero no les importa, allí hay 2 botellas de ron con coca cola, suficiente para hacer hora hasta que diera sueño, además, el profesor siempre escondía un 'ass' bajo la manga.
- Y chicos… ¿de donde se me vienen con esas caras? –dijo el profesor, pasándole la botella a Oscar-
- Del tono de una amiga tío… -dijo Oscar, sirviéndose un vaso lleno de trago. Tenía mucha sed porque la marihuana le había resecado la boca y además habían caminado como diez cuadras-
- ¿Y que tal estuvo? –preguntó otro de los presentes, un tipo achinado y medio gordo, parecía tener unos veintiocho años-
- Hasta las huevas tío –dijo Oscar, pasándole la botella a Manolo-, se acabó la “vitamina” rápido, y encima terminó en bronca porque uno de los amigos del hermano de mi amiga, se salió mechando con un brother de otro barrio, ¡hasta las huevas!
- Oye profe… ¿y tu amiga esa de la otra vez? –dijo Dante, cagándose de la risa-
- Oye huevon, ya me contó la Renata lo que le hiciste en la mañanita, la manoseaste dormida pendejo… -respondió el profesor, riéndose también-
- Puta que tu amiga está mas buena profe –dijo Dante, y todos se cagaron de la risa-
- Si pues, la Renata es un hembrón, y tiene solo diecisiete añitos ah… recién está empezando –dijo el profesor-

La conversación continuó más o menos por ese lado por varios minutos, a escasos metros, en otro de los grupos, se escuchaba un equipo de música que botaba las notas de un tema meloso y conocido, luego de un buen rato, los muchachos se dieron cuenta de que las dos botellas de trago estaban secas, así que se miraron los unos a los otros, como dejando sentado mediante comunicación telepática, que había que fugar…

- Gente… ¿Y si vamos a mi Jato? –dijo el profesor de pronto-
- ¿Allá tienes coca? –peguntó sin ningún roche Manolo, quien ya se encontraba un poco borracho-
- ¡Carajo baja la voz huevon! –dijo el profesor algo enojado- ¿Qué quieres?, ¿Qué me metan preso por corruptor de menores?
- Ya, ya, huevon, sorry, pero… ¿Tienes si o no? –todos se mataron de la risa-
- ¿Cuando los he tratado mal en mi casa señores? –dijo el profesor, juntando las palmas de las manos, adoptando una posición de catedrático. Todos celebraron la ocurrencia con risas-

Y así fue que todos se pusieron de pie, y enrumbaron a la casa del profesor, a unas siete cuadras de allí.

***

El departamento del Profesor era pequeño pero acogedor, estaba totalmente pintado de blanco, al final del ambiente donde se encontraban, había una mampara que lo separaba de un jardín interior.
Ni bien estuvieron sentados -dos sofás distintos, un grupo frente al otro, tres contra tres- el profesor sacó de su refrigeradora una botella de trago de color naranja, se sirvió un poco en un vaso, y empezó a circular la botella por su lado derecho, el único de todos los presentes que aun no estaba borracho era él.
- Habla Dante, ¿la llamo a Renata? –dijo de pronto, con una sonrisa diabólica en los labios-
- ¡Fuera de acá huevon!... ¿Tu crees que venga? ¿a esta hora? –respondió Dante, emocionado, serían aproximadamente las 3 de la madrugada-
- Ja, ja… claro pues huevas, ¡esa cojuda a mi me debe varias!... –mientras decía esto, comenzó a marcar un número en su teléfono. Luego de algunos segundos, al fin tuvo respuesta al otro lado de la línea-… Hola Renata ¿qué haces? –dijo el profesor. Dante dio un brinco en su sitio, Manolo y Oscar se reían- Oye, ¿tu crees que te puedas venir un rato por aquí?, aquí tengo a un amigo que se ha templado de ti y quiere verte –le guiñó un ojo a Dante- … Ya pues cojuda, ¡no te hagas de rogar!, es un toque nomás… aquí lo esperas pues… ya, ya, okay,… ¡te espero ah!... –Y colgó- … Ya viene –dijo-
- Ahora vas a ver a la Renata tío –le dijo Oscar en el oído a Manolo- te vas a quedar cojudo huevón.
Luego de algunos minutos el timbre sonó, era Renata, todos sabían que vivía al costado del profesor, era esa una de las razones por las cuales, aquella maldita casa se había puesto de moda en esos días.
Cuando Dante, Oscar y Manolo la vieron entrar en la sala, ninguno de ellos pudo reprimir la salvaje arrechura de la que fueron presas. Su cabello era lacio y estaba teñido de rubio, lo llevaba a la altura del hombro y se le veía bien cuidado. Llevaba puesta una blusita roja y una diminuta minifalda negra, la cual hacia juego con sus botas de cuero. Todas aquellas ceñidas prendas resaltaban el cuerpaso con el que la naturaleza –a veces loca y otras veces caprichosa-, la había tenido a bien premiar.
- Holas, holas, -dijo Renata y saludó a todos con besito, acto seguido se sentó en el brazo del sofá, bien pegadita al profesor-
- Ya, ya, no te me pegues mucho y ponte al día nomás cojuda –le dijo el profesor, a la vez que le servía un vaso llenecito de trago-
- ¿Oye Profe y el ayudín?... esta huevada de trago ya me está chocando… -dijo Oscar-
- ¡Carajo, que juventud apurada! –dijo el profesor, a la vez que hurgaba en un bolsillo de su casaca- Toma, toma huevon y ya no me jodas –dijo riéndose, pasándole el “chamo” a Oscar.
Como impulsados por un resorte los tres muchachos se pusieron de pie y se metieron en el baño…
- Puta… que rica que está esta conchasumare ¿no tío? –le dijo Dante a Manolo, mientras Oscar se coqueaba con la llave de su casa-
- ¿Cuál “esta”?... ¡Este! ¡huevon!... acuérdate que es hombre cojudo, ¡un cabro!, cacanero de mierda ja, ja… -dijo Manolo, cagándose de la risa-
- Ya, okay, pero en serio pues…, olvídate por un momento que es hombre y dime… ¿No está rica la Renata?...
Manolo lo pensó por un momento, y luego, sintiéndose un poco extraño, respondió…
- Si pues, está rica….
Oscar le cede el chamo y la llave a Manolo, y sobándose la nariz le dice a Dante…
- Oe tío, ¿Tú te lo comiste la vez pasada no?
- ¡Nada huevón! –dijo Dante- al cabro le gustó el gringo John y se metió al cuarto con él, yo me quedé tan arrecho, pero tan arrecho, que me quedé chupando toda la noche, y al otro día, en la mañanita, entré al cuatro y la vi a la Renata jateando, boca arriba, su culito blanco paradito, puta que rico… -Manolo y Oscar escuchaban atentos-… Puta me llegó al pincho y lo empecé a manosear, luego de un rato, ¡yo ya se la quería clavar conchasumare!, el cabro se despierta y me mira, yo me hago al huevón y le digo que quería despertar a John. La Renata no me dijo nada, se paró, y así en calzón se metió a la ducha.
- Puta, no es por nada, pero yo también me lo quiero tirar al cabro carajo. Es un hembrón la conchasumare ¿si o no Manolo? –dijo Oscar, ambos miraron a Manolo-
- Es que… el huevon es igualito a una mujer tío… putamare… ¡Esa huevada confunde! –dice Manolo, y se agarra la cabeza con ambos manos, haciendo una mueca de desesperado, todos se ríen-
- Manolo, yo creo que hoy si debutas en las ligas “cacanisticas” de todas maneras ah… ¡la vez pasada te escapaste basura!. –dijo Oscar-
- Si pendejo, yo tuve que ser el gran sacrificado y me lo tuve que tirar al Profe, puta… que feo poto que tiene ese conchasumare… ¡todo lleno de pelos! –dijo Dante, con rabia, Oscar y Manolo estallaron en una sola risa-
- Cabro, feo de mierda carajo, me llega al pincho ese huevón… -dijo Manolo, con gesto de asco-
- Pero bien que te vacila venir a chupar y coquearte gratis ¿no pendejo? –dijo Oscar, la mirada turbia, Dante se metía 4 jalones, 2 por cada fosa nasal-, Allí si no dices nada, jalas nomás ¿no huevón?...
Cuando Oscar se coqueaba, inexplicablemente se ponía violento, todos ya lo conocían y le daban por su lado…
- Es la maldita “necesidad” pues causita… -dijo Manolo en broma, palmeándole la espalda para que se calme-
- Ya, ya… cojudo… vamos afuera nomás, que los cabros esperan…
Cuando los muchachos salieron del baño, se dieron cuenta que la Renata ya no estaba…
- Oe Profe… ¿y la Renata? –preguntó Dante, con cara de borrego degollado-
- ¡Se fue pues cojudo!, también si te metes a coquearte una hora, ¿quien chucha te crees?... ¡Tony Montana! –Los dos amigos del Profe se cagaron de la risa, los muchachos se pusieron un poco tristes-
- Puta mare…. ¿y ahora?... –dijo Dante, mirando a Oscar-
- Vino a buscarla su marido –dijo el profesor, con un tono burlón-. La Renata está con un viejo ficho. Él la llama y se la lleva cuando le da la gana.
- Ahorita vengo –dijo Dante, y se dirigió a la puerta-
- ¿A donde vas panzón? –le dijo Oscar, pero Dante no contestó, desapareció por el umbral de la puerta-
- ¡Déjalo que se vaya! –dijo el profesor, cruzando la pierna-, bien templadito lo veo al gordito…
- Pobre que tu también te vayas, pendejo… -le murmuró Oscar al oído a Manolo, con mirada amenazante-
- “Ya me cagué” –pensó Manolo, viendo como el profesor le guiñaba el ojo-



Continuará...

Fin del Post

PD: Para quien le interese, aquí les dejo la continuación:

Anda y paga la cuenta (cap. final)

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viernes, 23 de noviembre de 2007

La Niña de Soya (Ex-Niña Azul)


Había una mosca posada en mi monitor, era un momento difícil para mi, atravesaban por mi cabeza, mil ideas, todas estúpidas, todas destructivas, en un momento de total idiotez, empecé a seguir los movimientos de la mosca con el puntero del mouse. La mosca --sabedora de que no podía hacerle daño-- comenzó a jugar conmigo ese juego sin nombre, y se movía de aquí para allá divertida, supongo.
En ese momento ingresó un mail a mi bandeja, y cuando leí de quien se trataba, decidí borrarlo sin leerlo, pero igual… el solo hecho de saber que esa persona me había escrito un mail me puso mal, muy mal, instintivamente caminé hasta el lavadero de mi casa, me lavé los dientes, y vi en el estante que está arriba, el veneno para ratas que compré hace tiempo. Sin pensarlo mucho me llevé un gran bocado a mi boca, como si se tratara de chizitos o papitas, luego me senté frente al monitor y continué escribiendo esto que ahora ustedes están leyendo.
Luego de algunos minutos la persona que escribió entró al msn, en vez de salirme o ponerme en estado “no conectado” permanecí en mi sitio, no se porqué…
Ella dijo: Te quiero
Yo dije: Yo también
Ella dijo: Quiero darte un beso
Yo dije: No se puede, ya hablamos de eso
Ella dijo: Si lo se…
Yo dije: Entonces no insistas
Ella dijo: Porqué?
Yo dije: Porque me haces daño
Ella dijo: Hazme un favor ya?
Yo dije: Que cosa?
Ella dijo: Pon en tu pc esta canción de Alanis --y me escribió el nombre--
Yo dije: Para qué?
Ella dijo: Hazme caso por favor
Yo dije: Ya…

Busqué el tema en una de mis carpetas de música antigua y lo puse…

Yo dije: Ya está, y ahora?
Ella dijo: Espera un rato…

Y esperé….

Ella dijo: En qué parte va?
Yo dije: It’s like ten thousand spoons when…
Ella dijo: Ya... mira... la parte que viene es para ti........

Escuché la parte que venía y la "ironia" de alanis me dejó maravillado, quise reir pero me salió un "Hnnn.." fingido que terminó en quejido, me dió un acceso de colera y maté a la mosca de un manaso...... Y justo en ese momento... Sentí que el veneno que había ingerido, comenzaba a hacer efecto en mi organismo....




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martes, 20 de noviembre de 2007

El Cuento de La Kari


- Estoy escribiendo un cuento -me dijo La Kari-
- Ah si amor, que bien, ¿Y de qué trata? –Le pregunté sin mucho entusiasmo-
- De esa epoca del colegio que tu siempre te burlas
- Ahhh… Jaja… ¡De cuando te volviste una chica pandillera! –Dije, riéndome con ganas-
- ¡No me volví pandillera baboso!, fue solo que me relajé un poquito…
- Ya ya… y entonces… ¿Me vas a dejar leer tu cuento si o no?
- ¡Ni lo pienses!, primero lo termino y de allí te aviso –dijo La Kari dando por finalizada la conversación, acto seguido se metió a la ducha-

Reconozco que mi Kari tiene sus talentos artísticos, entre ellos: el bailar muy bien toda clase de danzas y ser recontra hábil con las manualidades. Pero escribir, hmmmm…, no se, no me convencía mucho.


***
Una semana después --y como todos los domingos por la tarde-- La Kari se fue a su instituto y me dejó solo. Así que en un momento de total amodorramiento, colgado en el msn esperando que ingrese alguien interesante con quien conversar, recordé el famoso cuento que mi esposa estaba escribiendo. No fue difícil hallar el escrito entre sus documentos, llevaba por titulo “el baby godofroy” y tenia algo de 5 ó 6 paginas. Así que empecé a leerlo con avidés, motivado por el sentimiento oscuro, de estar hurgando un poquito en la intimidad de mi mujer.

Algunos minutos después estaba sonriendo complacido, para mi sorpresa, el cuento de La Kari me había gustado mucho, ¡Tenia de todo!, humor, romance, y su poquito de cochinada (que es lo que más le gusta a la gente no?). En serio me sorprendió y me llenó de orgullo que mi joven esposa haya podido escribir una historia tan profesional y tan chévere, estaba ansioso que llegara para poder abrazarla y felicitarla.

Cuando llegó La Kari le comenté que había leído su historia y que me había gustado mucho. No se molestó para nada, por el contrario su rostro dibujó una sonrisa complacida y me dijo que ya sabía que no me iba a aguantar las ganas de leerla antes de que la terminara.

***
La Kari y yo no tenemos muchas cosas en común, a ella le gusta la cumbia, el reggaeton y el merengue y a mi me gusta el rock alternativo, el punk peruano y la música electrónica. Yo soy feliz en zapatillas y jeans y ella gusta de las bluzitas caladas, los tacos y la carterita. Yo bailo todos los ritmos igual, moviendo solo la cabeza, La Kari en cambio, se sabe todas las coreografías de moda y las baila todas, de una forma coqueta y femenina... Ella es muy creyente y yo soy agnóstico. Ella es desordenada y yo soy maniático del orden. A ella le gusta el teatro y a mi las tocadas de bandas aficionadas. A ella le gustan las comedias y a mi los dramas. Ella paga 170 soles por un corte de cabello, y a mí me corta una tía en el mercado por 3 mangos. Ella no bebe alcohol y yo soy un borracho. Ella no tolera lo espontaneo y lo ridículo, y para mi son las cosas que mas me divierten. A ella no le gustan mucho las fiestas y yo me pongo loco si no tengo a donde ir un fin de semana en la noche.......... Y bueno......... podría enumerar muchas diferencias mas, de las cuales ella y yo estamos muy concientes. A veces cuando discutimos, nos quedamos mirando y ella rompe el silencio diciendo “Sabes Pepe, todo esto pasa porque nosotros somos muy diferentes”, “Así es pues mujer, los polos opuestos se atraen”, respondo yo para salir del paso, pero en el fondo, muy en el fondo, pienso que tantas diferencias nos terminarán pasando la factura algún día.

***
Para su mala suerte, mi hija ha salido igualita a mí. La Kari sufre cuando en los matineés, las demás niñas asisten todas arregladitas y peinaditas con lazos. Nuestra Camila --en cambio-- va siempre en zapatillas, jeans y el cabello suelto (ella misma escoge su ropa y si no le ponen lo que ella quiere grita como una loca...). Peor aun, cuando empieza el baile, y las niñas se juntan en un rincón a moverse delicadas, cogiditas de la mano, y de pronto, como un torbellino, irrumpe mi Camila con sus saltos estrepitosos y sus movimientos electricos, como si en vez de sonar las notas armoniosas de un tema infantil, estuviera animando la fiesta el mismo Daniel F en persona con su gente de Leuzemia… "¡Qué le vamos a hacer Kari!... ella baila así, ¿No te da risa?", le digo para animarla, pero a la Kari igual le afecta. Lo mismo sucede cada vez que algún familiar inoportuno que no nos ve hace tiempo, se nos acerca y nos hace el clásico comentario de que la bebe se parece más a mi que a ella (lo cual es muy cierto... mi hija es una versión femenina, pequeñita e infinitamente mejorada de mi persona, incluso ha sacado aquella señal distintiva en mi familia paterna, que consiste en tener una orejita --la derecha-- mas abierta que la otra).

Maquinando alguna solución a todos esos sucesos, que hacen vislumbrar que mi hija en un futuro tenga los mismos gustos de su padre, la Kari ha decidido tomar las riendas del asunto y desde ya está que me dice, que este verano de todas maneras la mete a la bebe a aprender ballet y música negra, “Para que sea mas femenina y tenga más ritmo”, dice preocupada. Yo solo me rio y le digo que "No la presione, porque la bebe debe ser libre de ser como ella quiere ser, y nosotros como padres, solo debemos quererla y apoyarla".

Y claro, otra cosa que detesta es cuando le pregunta a Camila a quien quiere más, ¿A Papi o a Mami? (poniendo más enfasis en la palabra "Mami" obviamente...), y ella sin dudarlo, con una sonrisita perfecta llenecita de dientes, responde con toda naturalidad "¡¡¡¡A mi Papito pes!!!!".

***
Y bueno, no se como me alejé tanto del punto. El “punto” es que, cuando leí la historia de La Kari, me dio muuuuuucha alegria darme cuenta de que mi pequeña esposa aun puede sorprenderme, y sobre todo que ella y yo, tenemos alguito más en común que nos une......

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domingo, 11 de noviembre de 2007

Don Vittorino quiere asesinarme.


Don Vittorino me odia. Me odia porque dejé de consumir sus “sanguches” de pollo con mayonesa, y de queso con jamón. Les cuento la historia completa…
Desde que empecé a trabajar en las oficinas que tiene el banco en el centro de Lima conocí a don Vittorino, un señor trabajador que se dedica a la venta indiscriminada de desayunos en 2 de las principales sedes que tiene el banco: la torre de San isidro y las oficinas del centro de Lima. Nuestra relación comercial se inició un día en el que lamentablemente tuve que salir apurado de mi casa y no pude tomar desayuno, entonces, como a las nueve de la mañana me encontraba sentado frente a mi monitor, muriéndome prácticamente de inanición, me aventuré a aceptar los ofrecimientos que día con día don Vittorino me hacia al pasar por mi sitio: “Un sanguchito joven?”, “Un juguito de naranja?”, “Quizás… un cafecito?”…
- ¿A como está el pan con pollo señor?
- A dos soles nomás joven
Y sin esperar a que yo le dijera nada, ya me lo había colocado con gran precisión y destreza, en un lugarcito entre mi mano y el Mouse, como diciendo, “ya deja de trabajar huevon y comete un sanguchito”.
- ¿Y no quiere algo para que resbale?
- ¿Para que resbale?
- ¡Claro pues!... de repente un cafecito, tal vez un jugo de papaya fresca, o por ahí uno de piña…
- A ver… hmmm… que sea uno de piña pues
- ¡Perfecto!
Dijo don Vittorino y desapareció como por arte de magia, volteé a verlo y ya no estaba a mi lado izquierdo, me disponía a reanudar mis labores y esperar a que llegara luego con mi pedido, pero inmediatamente apareció por mi lado derecho sorprendiéndome una vez más… “Aquí tiene joven”, dijo con una sonrisa llena de malicia en el rostro, como divertido de haberme sorprendido con su extraña habilidad, que en adelante yo llamaría “la habilidad deslizante de don Vittorino”.
Al principio todo era felicidad en nuestra relación comercial, y desayunar en el trabajo se volvió una costumbre, todos los días a las diez de la mañana, Vittorino aparecía sorpresivamente por las puertas de la oficina, portando un azafate lleno de deliciosos productos “desayunarios”, valgan verdades, yo lo esperaba con ansias, y por supuesto, con mucha hambre. A veces incluso, habiendo desayunado en mi casa, me empujaba sin ninguna mesura, dos sanguches tamaño extra-large --uno de pollo con mayonesa y otro de queso con cavanossi-- y uno --¡y hasta a veces dos!-- jugos de papaya o piña. La falta de dinero en efectivo, no significaba ningún impedimento para consumirle a don Vittorino, ya que como él mismo decía, “Confiaba plenamente en sus clientes especiales”, y yo, por su puesto, formaba parte de ese exclusivo clan de consumidores, lo cual me llenaba --debo confesar-- de un sano orgullo.

***

Un día me levanté de mi cama y descubrí que todos mis pantalones para ir a trabajar estaban sucios, así que caballero, tuve que hurgar entre mis cajones de ropa sport, en busca de unos jeans salvadores que me saquen de ese apuro. Y fue así que, aun en calzoncillos, comencé a ponerme mis jeans, primero un pie, luego el otro, y cuando llegó el momento de cerrar la cremallera, descubrí estupefacto, que la porquería esa no cerraba, “Ya se achicó esta mierda”, pensé para mis adentros, y renegué mentalmente contra “la Fio”, por introducir sin hacer ningún caso a mis recomendaciones, toda mi ropa en la lavadora. Así que respiré hondo, metí la barriga y haciendo uso de algo de fuerza bruta, logré darle fin a ese incomodo tramite de colocarme el pantalón.

Pero ese suceso no fue el único que me indicó que algo malo sucedía, sucede que meses antes me había stockeado en liquidación, de varios politos manga corta de la marca A&F, de esos modelo “Muscle”, que te quedan un poco ceñidos al cuerpo, lo cual no representaba ningún problema para mi, porque yo siempre he sido de contextura delgada. Pero justo cuando llegó la ocasión de lucir alguna de esas aputamadradas prendas --era el cumpleaños de un amigo--, descubrí que en la parte baja abdominal, relucía insolente, un cinturón de grasa cuasiforme, una masa horrorosa y gelatinosa, que hacia que mi perfil luciera similar al de esos pobres niños somalíes a los cuales el vientre se les hincha por la cantidad de solitarias que llevan dentro, era aquel, un espectáculo totalmente denigrante para mi vanidad, inmediatamente me saqué el polo furioso, lo tiré al piso, lo pateé debajo de la cama, y por consejo de La K, asistí a la reunión con una camisa oscura de líneas verticales.

La decisión fue fácil y simple...
- Tengo que hacer dieta --le dije a La K llegando de la reunión--
- ¿Dieta? ¿Tu?... Ja!... eso tengo que verlo
- Y no solo eso… --añadí-- En adelante voy a salir a correr todas las mañanas… ¿Vamos? --le propuse entusiasmado, ya que por experiencia me parece que se corre mejor cuando vas acompañado--
- ¿Y la bebe? --me dice ella--
- La bebe no se va a levantar, además la vez pasada le enseñamos a llamarnos por celular ¿no?
- Si pero, ¿y si se olvida en el momento?, ¿y si se asusta?.
Ya no le insistí, La K, como siempre, le ponia trabas a todo ofrecimiento mío de hacer cosas juntos. Así que rápidamente, al día siguiente (que fue domingo) y a través del msn, conseguí una compañera trotadora que me acompañase en esta dura empresa que significaba bajar de peso: mi amiga Laurita (Laurita, es la única de mis amigas en quien La K confía plenamente, y la única estoy seguro, con quien me deja salir a solas, sin hacerme una incómoda escenita de celos), con quien acordamos empezar al otro día a las 6 de la mañana, “¿No puede ser mas temprano?” --le propuse--, “¿Mas temprano?, ¿y eso porqué ah?” --se extrañó Laurita--, “Es que me da roche salir a correr de día pues amiga, mejor salimos cuando aun no haya gente en las calles…”, --fueron mis justas razones-- “Ayyyy Pepe, no seas huevón, ¡Vamos nomás!”...
Así que ante tan justificadas razones (me dolió eso de “No seas huevón…”) acepté salir a correr al otro día a las 6 de la mañana con mi amiga Laurita.

***

Ya llevo diez días con esto de la “dieta” (pongo entre comillas la palabra dieta porque no estoy seguro de que lo que hago califique como una). Lo que hago, básicamente es: tomar como mierda de agua (dos litros diarios), comer menos, y controlar un poco lo que desayuno, almuerzo y ceno, tal es así que, he bajado la porción de arroz a la cuarta parte en todas mis comidas, no mezclo papa con arroz, le he bajado la azúcar a todos mis líquidos (normalmente le echaba 4 cucharadas de azúcar a mi taza de café, para que se hagan una idea), llevo un fin de semana sin consumir cerveza, y naturalmente quedaron prohibidos los panes de don Vittorino por las mañanas y las tardes.

No fue fácil abandonar la adicción que le tenía a aquellos deliciosos sanguchones y potentes jugos, pero tuve que hacerlo. De un momento a otro, y sin previo aviso, comencé a rechazar todos los ofrecimientos desayunezcos de don Vittorino, tanto por las mañanas, como por las tardes. Al principio don Vittorino aceptaba mi negativa de forma tranquila y resignada, pero al tercer día, el asunto ya parecía incomodarlo un poco, así que tragándose su orgullo y haciendo acopio de valor --me imagino--, me preguntó de forma educada, si es que me encontraba a dieta. “Así es don Vittorino, quiero bajar un poco la guata”, le dije en tono ameno y cordial, para que lo tomara de manera deportiva, “¿A dieta?”, repitió extrañado, y enseguida comenzó a mirarme de arriba abajo, luego de ello, añadió en tono burlón, “Pero dieta joven... ¡Ni que fuera usted mujer!”. No pude ni siquiera contestarle porque inmediatamente desapareció de mi lado, y con las mismas, más veloz que un rayo, apareció al otro extremo de la oficina con su clásico azafate y tres jugos surtidos encima, que juro por mi hija, no traía cuando lo vi.

Pero lo peor estaba por venir, y fue que, siguiendo la dieta que me había jugado mi pata de la oficina, comencé a adquirir a bajo costo (dos luquitas) y una calidad muy aceptable, unas super ensaladas de fruta que venden por la avenida Tacna, y como mis compañeros de trabajo me contemplaban engullirlas con placer, el antojo no tardó en expandirse, y días después, éramos varios los que consumíamos aquellos potajes bajos en calorías.

Y asi fue que, cuando don Vittorino aparecía en la oficina, nos encontraba muchas veces, saboreando ensaladas y yogurts, lo cual obviamente, chocaba directamente con sus intereses financieros, y como don Vittorino no era ningún cojudo, adivinó rápidamente, quien era el autor e impulsor de aquella repentina “moda Light” que habia inundado los pasillos de la oficina, y por lo mismo, comenzó a batirme pérfidamente y con saña, “Uy, allí está el joven que hace dieta, a él mejor ni le ofrezco”, “Tan varoncito que parecía y mírenlo ahora”, decía don Vittorino sin que yo pudiera contestarle nada, porque me siempre me agarraba recontra frío y a parte porque era imposible devolverle el sarcasmo ya que siempre desaparecía como flash. Pero el colmo de los colmos fue, cuando un día mientras me dirigía hacia la avenida Tacna a comprar un yogurt, un taxi color blanco por poco y me atropella, y cuando haciendo uso de toda mi agilidad, con un oportuno salto felino, logré esquivar aquel asesino obstáculo, pude escuchar a lo lejos, una carcajada macabra adentro del taxi, que estoy seguro pertenecía a don Vittorino.

Así que, como les digo, llevo diez saliendo a correr por las mañanas, haciendo dieta, y aguantando las pullas malintencionadas de algunos amigos infames y sobre todo de don Vittorino, el cual, ya intentó asesinarme (estoy seguro que era él). Yo me mantengo firme en la decisión de bajar este bulto horrible que adorna mi abdomen otrora plano, la vez pasada me pesé y la balanza marcó los mismos 84 kilos que tenía cuando empecé con todo esto, pero eso no me amilana, los expertos (aquellos que les alcanza la plata para pagar una buena dietista y asistir a un buen gimnasio) me han dicho que no me traume con eso, que los resultados recién se observarán en un mes, así que continuaré con esto hasta ese entonces, pero eso si, si llegado ese momento me subo de vuelta a la báscula y no he bajado ni un puto kilo, retomaré mi vida cervecera, sedentaria y llena de riquísimas grasas. Solo ruego a Dios, que si eso llegara a pasar, don Vittorino quiera para entonces, continuar fiándome sus deliciosos panes.

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miércoles, 31 de octubre de 2007

The game is over.


La matrix es un escenario irreal que no tiene nada que ver con la realidad. Un mundo paralelo donde suceden cosas extrañas que ya a nadie sorprenden...... hace poco, en la matrix, tuvo triste muerte, uno de mis habitantes favoritos: “La War”.



La war nació como producto de varias mentes libres, y al principio, hay que reconocer, era un personaje divertido. Pero conforme pasó el tiempo, el personaje se tornó oscuro y sombrío… triste. No por la culpa de él, sino más bien, por la culpa de sus mismos creadores, quienes no supieron manejar correctamente los hilos de este personaje que día con día, cobraba más autonomía en la matrix.
Y fue así que un día la war decidió matarse, y para ello, creó un plan tan macabro como perfecto. Lo primero que hizo fue beber como un desquiciado, supongo, para darse valor. Luego, asistió a una reunión virtual en compañía de otros personajes de la matrix, y fue saliendo de ella, que emprendió todo un rosario de mortales actos, que finalmente lo terminaron hundiendo en la muerte. El plan en efecto resultó magistral, ya que tal como lo había previsto la war, ninguno de sus creadores soportó la presión a la cual este los sometió, ¡que ironía!, cuando fueron justamente estos personajes, quienes lo presionaron tanto pero tanto, quienes finalmente lo condujeron a tomar tan drastica decisión. Primero, lo criticaron solapita, y luego, intentaron acallar su voz con insultos de grueso calibre, pero no pudieron, la war estaba fuera de control y ya nada ni nadie lo podría detener El entero episodio acabó algunas horas después, al ritmo de una danza macabra-electrónica performada por un alcoholizado war frente a un espejo. La notificación suicida de su muerte les llegó a todos los habitantes de la matrix un día después vía email (como no podía ser de otra manera). Se rindieron los funerales respectivos y ya nadie nunca más hablaría del tema, bueno, hasta 10 noches después…

10 noches después.
Son las 4 de una tranquila madrugada, todos los habitantes de la matrix duermen en sus coloridas y diminutas casas, no hace frío ni calor, y el silencio invade espeso, cada uno de los espacios de la matrix. Una mujer duerme placidamente, cuando de repente, es sacudida por un fuerte espasmo y despierta, y grita, asustando a todos los personajes de la matrix, al proferir de su boca, palabras malditas…


- Yoooooooo!!!!!!! –dijo- Soyyyyyyy tu Joyeroooooooooo!!!!!!!!!!!!!

Todos los habitantes de la matrix quedan estupefactos al escuchar aquel conjuro, todos saben QUÉ significa, pero nadie lo dice, aquellas fueron una de las ultimas palabras que pronunció la war antes de morir, así que en multitudinario tropel, deciden acudir a esa hora, a buscar al brujo del pueblo, para que por favor exorcizara a la pobre muchacha que había vomitado aquellas palabras, puesto que lo más seguro era que la War estuviera intentado resucitar a través de su cuerpo. Y fue así que a esa hora, el maldito brujo se ofreció a practicarle el exorcismo, y se encerró con la muchacha por varias horas en su casita, para intentar sacarle aquel espíritu de adentro. Los habitantes de la matrix escuchaban desde afuera, los gritos y gemidos de la pobre muchacha, definitivamente el brujo estaba haciendo un buen trabajo, puesto que la pobre criatura exclamaba agradecida “Así!!!... así!!!!”, refiriéndose obviamente, a la buena practica de exorcismo que le estaba aplicando el brujo. Una vez terminado el exorcismo, el brujo abandonó la casa de la muchacha portando una bolsa negra, la cual llevó hasta un precipicio al final de la matrix y una vez allí la arrojó al vacío. Nunca nadie supo, el contenido de aquella extraña bolsa.

Algunos días después…
Coco y Mario se divierten jugando el “juego de las jermas”, el cual consiste en elegir a tal o cual chica habitante de la matrix y hacerla su novia. El juego es simple, te fijas en alguna chica que te guste, e inmediatamente esta se convierte en tu “jerma”. Sin declaraciones melosas, flores, ni rosas, todo es simple y bello en la matrix.
Pero como todo juego, este también posee sus reglas:

Regla 1: La interacción con las jermas solo puede darse en la matrix, de ninguna forma en la realidad.

(el solo insinuar esto, podría desencadenar una catastrofe tal, que incluso podría terminar con la existencia de todos los mundos conocidos y desconocidos a través de los tiempos!!!)

Regla 2: No desearas a la “jerma” de otro de los jugadores

Solo son 2 reglas, lo mas simple del mundo, pero Coco debido a su falta de experiencia, no soporta la presión del juego, y falta no solo a una de las reglas, ¡sino que infringe ambas!, lo cual requiere que se convoque inmediatamente, a una junta extraordinaria, a la cual acuden todos los creadores de este juego milenario, los cuales deciden, unánimemente, expulsarlo.

Coco, en ceremonia negra, es despojado de todas sus insignias y galones, y repudiado por todos los jugadores honestos del juego. En adelante, Coco jugará solo, su propio juego sin reglas....
The GAME is OVER.
Please insert coin.....




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domingo, 21 de octubre de 2007

La amiga que perdi.... (continuación)

Cesar y Giovis se van a casar este fin de semana. Pero sin embargo, inexplicablemente, una mañana del lunes previo a su matrimonio, Cesar me llama por teléfono y me cuenta que se ha peleado con Giovis y que la boda se cancela…

- ¡No pueden hacer eso tio!, si ya han enviado las invitaciones, separado la iglesia, el local, ¡todo!, no seas huevón tio, habla con ella
- Yo ya le he dicho todo eso, pero no me hace caso, tu sabes como es ella que tiene su genio
- Pero tío!!… puta mare…
- Tío, yo nomás te pido, que si te encuentras con ella en el msn le digas que me llame, y si puedes, dile que recapacite, convéncela que lo que está haciendo es una huevada ok?
- Ok tío…

Cesar y Giovis siempre se pelean, llevan una relación de lo más pasional, colmada de peleas y reconciliaciones a distancia (Giovis sigue viviendo en Usa y Cesar en Perú), yo desde siempre, la hago de emisario del amor entre ellos, los he amistado un montón de veces, es por ello que Cesar confía en mi para salvar sus naufrágicos planes de boda. Ni bien hube colgado el teléfono ingresé al “meebo” (un programa desde el cual se podía acceder al msn sin ser detectado por el Proxy de mi chamba) y para suerte mía (y mas aun para la de Cesar) encontré a Giovis.
Para resumir diré que hice que esos dos locos se amistaran (una vez mas), y los preparativos para la boda continuaron para beneplácito de todos… bueno, para todos menos una…

***0***

Paola y Giovis se odian, la verdad, por mas esfuerzo que hago, no logro recordar el motivo cojudo por el cual estas niñas engreidas se pelearon, cuando ellas, desde pequeñitas, habían sido siempre las mejores amigas del mundo. Pero bueno, el tema es que: Paola odiaba a Giovis y Giovis odiaba también a Paola, Giovis estaba enamorada del hermano de Paola, y Paola odiaba el hecho de que su hermano uniera su vida para siempre con la de su super-archi-enemiga. Ahora está Cesar, quien obviamente se cagaba de amor por Giovis y se cagaba más todavia, en lo que pensara su hermana... lo cual a esta, de hecho que la enfurecía mas aun...

Una mañana, a pocos días del matrimonio de cesar y giovis, coincidimos con Paola en el msn, ella ya estaba al tanto de todo lo que había sucedido aquí, sabia, que las pocas esperanzas que tenia en la cancelación de aquella boda, habían sucumbido del todo debido a la intervención de un cupido orejón: o sea, quien escribe estas líneas. Y así fue que ni bien la saludé comenzó a atacarme por eso, me dijo que porque siempre me metía en lo que no me importaba, me dijo que cesar no era mi amigo, que yo no era amigo de nadie, que lo que yo era, era un interesado de porras que vendía mis afectos por un cd (haciendo alusión a los compact discs que por aquella epoca giovis me enviaba desde usa por mi cumpleaños), todo eso me dijo, y bueno, yo también me defendí y en un desafortunado momento de ofuscación total la termine mandando a la mierda, si, así fue, textualmente le dije (o mejor dicho le escribí): Vete a la Mierda.

Al otro día en la mañana, ni bien llegué a mi trabajo, leí un correo que me había enviado Paola, por un momento tuve la esperanza que se hubiera arrepentido de sus palabras y de que me pediría disculpas, al fin y al cabo, yo lo único que quería era que mi amigo fuera feliz con la mujer que siempre quiso, pero no, Paola estaba mas enojada conmigo que el día anterior, me escribió que yo era un maricón por tratarla así, y que ella sobre todas las cosas era una mujer y merecía respeto, en fin, me dijo varias cosas que al final significaban una sola: Ya no te quiero en mi vida huevón, moriste para mi… ya no eres mi amigo.

Respondí el mail lo más cordial y apaciguador que pude, pero ya nada pude hacer, Paola me había hecho la cruz y ya nunca me perdonaría. No vino al matrimonio de su hermano (que quedó lindo!!) y ya nunca más volvió a dirigirme la palabra.

He tratado de amistarme varias veces con Paola, le he mandado mails y mensajes a través de amigos en común, pero nunca me responde. A veces entro a su hi5 para ver sus fotos, y a través de ellas hacerme una idea de cómo le va. Por lo que se, se casó hace algunos años y tiene una hija de la misma edad que la mía, una niña preciosa con dos hermosos ojos negros (como los de ella). Me da pena no poder compartir esta felicidad con mi amiga, la felicidad de ser padres, la complicidad que esto implica. Quiero pensar, que con el tiempo, Paola recapacite y se de cuenta de que mantener un resentimiento por alguien y por tanto tiempo no vale la pena, Quiero pensar que algún día leerá estas líneas y se dará cuenta de lo mucho que la quiero y lo mal que me pone el haber dejado de ser su amigo.

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viernes, 5 de octubre de 2007

La amiga que perdi....


Tengo un video en formato VHS donde aparezco bailando (embriagado de alcohol y de felicidad) frente a una cámara de 8 mm. La canción que sonaba (por si alguien quiere saberlo) era “Ni tu ni nadie” del grupo Alaska y Dinarama, tema que a mi me gusta mucho, porque me hace acordar a una ex noviecita con quien la bailé un millón de veces, en discotecas de miraflores y barranco, ahora fenecidas.

Quien me graba con pulso dudoso, es mi mejor amigo de la infancia: Joan, el cual también se encuentra en lamentable estado etílico. Por ratos, incluso, aprovecha para robar cámara y filmarse a si mismo, en un primer plano donde se puede apreciar su rostro burlón, totalmente desencajado por los tragos y la mala noche.

Se trataba de la despedida de mi amiga Giovis, eterna novia (y ahora esposa) de mi otro gran amigo Cesar, quien regresaba a gringolandia luego de una visita fugaz por Lima, acontecimiento que todos sus amigos del barrio aprovechamos, para emborracharnos como cubas y bailar peor que trompos carretones.

Luego de la escena del baile, hay otra en la que aparezco comiendo (o mejor dicho, intentando comer) un plato de pollo a la brasa con arroz. Todos mis amigos me hacen bromas para que yo me ría y bote los arroces y los pedazos de pollo por la boca y la nariz, es una escena muy graciosa, donde aparecen riendo a carcajadas, los rostros otrora adolescentes, de varios amigos a los que quiero mucho.

***0***

La tarde del día siguiente, luego de pasar toda la mañana en el aeropuerto despidiendo a Giovis, y de presenciar en todo su esplendor, las desgarradoras escenas de dolor de nuestro buen amigo Cesar, nos fuimos a descansar la resaca a la casa de mi amiga Evy, y como a nadie le quedaba cuerpo para realizar alguna actividad física, se nos ocurrió conectar la cámara de video al televisor, y ver a veinte pulgadas, todas las payasadas y ocurrencias de la noche anterior.

Y fue así que, luego de casi tres horas de continuas carcajadas y vacilón desmedido, cuando todos pensábamos que el video había cumplido con honores su misión relajante, aparece frente a todos una escena rarísima, en la que aparecemos Paola y yo besándonos en la boca por algunos segundos. El audaz y muy profesional camarógrafo que logró (agazapado detrás de una columna de la sala) capturar esa inverosímil escena, fue nuevamente, mi buen amigo Joan, quien por la cara de cojudo que puso cuando lo miré, estoy seguro que no se acordaba un ápice de aquella proeza.

Un silencio incomodo se apoderó de la habitación, todas las miradas recayeron en Cesar (hermano de Paola, quien se había quedado mirando fijamente el televisor) y en mi (que luego de ver aquella escena había sido sacudido por una fugaz oleada de imágenes cerebrales: Paola y yo sentados en la mesa, Paola y yo riéndonos, Yo diciéndole a Paola que me gustaba su cabello, Paola y yo besándonos…). Luego de algunos segundos de confusión general, mi amigo Alex siempre tan ocurrente, le dio una palmada en la espalda a Cesar y le dijo “Ya ya! Asimila nomás huevón!” y todos los presentes (incluidos Cesar y yo) nos reímos con la ocurrencia. Inexplicablemente, hasta el momento que escribo estas líneas, nadie nunca… volvió a hablar más del tema.

***0***
Luego de celebrar su cumpleaños número veinte en una discoteca cerca de mi nuevo barrio, Paola y yo entramos (algo ebrios) a mi cuarto. Inmediatamente (y como corresponde a un caballero) le ofrezco mi cama para que descanse y yo me ofrezco a dormir en el suelo, Paola acepta inmediatamente, y me tira encima una frazada para que me cubra del frío.

Cuando ya estamos acomodados (ella en mi cama y yo en el piso) Paola comienza a hablarme, me reta a contarnos mutuamente nuestros más grandes secretos, yo le digo que empiece ella por ser la de la idea, pero ella dice que no es justo, así que propone someterlo a un rápido concurso, el cual por su puesto pierdo. Así que empiezo, despacio, a revelarle a mi amiga mi más grande secreto, y luego de algunos minutos (influenciado de hecho, por el depresivo alcohol que llevaba en las venas) me pongo a llorar como un niño, a lo cual Paola se baja de la cama, se acurruca junto a mi bajo la frazada, y comienza a acariciarme el cabello en gesto maternal, “Ya no llores…”, me dice con voz suave, y yo me siento la mar de comodísimo, sintiendo su cuerpo tibio de mujer junto al mío, en eso la puerta de mi cuarto se abre estrepitosamente y un cuerpo enorme y peludo nos cae encima apastándonos, se trata de mi perro “manson”, quien empieza a lamernos desesperadamente, anunciándonos la salida del sol.

Aquella mañana mi mamá preparó un rico desayuno y se sentó a la mesa con nosotros, mi mamá adoraba a Paola, siempre me bromeaba que le encantaría tenerla como nuera, y la trataba con mucho cariño. Paola sabía de aquello (porque yo se lo había contado) y siempre me decía en broma que mi mamá era una mujer muy inteligente. De hecho le halagaba en su vanidad, que una madre abnegada como la mía, la alucinara como la esposa de su hijo, está demás decir que ambas se llevaban muy bien.

Luego del desayuno escoltados por mi fiel perro “manson”, acompañé a Paola hasta el paradero y la embarqué en un taxi hasta su casa. Algunos meses después, Paola se fue a vivir a los estados unidos, en adelante, solo la vería, en esporádicas visitas que realizaría al Perú...


Continuará.....

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domingo, 30 de septiembre de 2007

Me voy a fugar con Mónica.

-- Hola Mónica
-- Como está señor..
-- Bien y tu?
-- Aquí pues, tranquila
-- Pero toma pues
-- Mejor no señor, me da miedo…
-- Miedo de qué?
-- No sé, usted cuando toma se pone medio raro…
-- Raro? Jaja, como así raro?
-- Usted sabe a que me refiero, no se haga…
-- Ya pues toma
-- Esta bien, pero solo un poquito ya?
-- Ya
Me encanta Mónica, es joven y tiene un lindo cuerpo, y lo mejor de todo, es que se le trepa el trago rápido.
-- Pero ven mas acá pues, porqué te vas tan allá?
-- Aquí estoy bien…
-- Ya pues ven –le ruego-
-- Okay, está bien… pero solo un ratito
-- Ya pues, un ratito
Mónica se sienta encima mío, ambos tenemos una copa de whiskey en la mano.
-- Porqué estás tan nerviosa?
-- Porque la señora puede venir en cualquier momento…
-- No va a venir, está en una reunión de su trabajo
-- Pero y si viene temprano?
-- No me importa. Si viene, le digo que a quien amo es a ti. Ya me harté de esa babosa.
Mónica me pega una cachetada en la cara.
-- No hable tonterías señor!
-- Okay, okay, olvídalo… Dame un beso ya?
-- No le digo, cuando usted toma se pone espesito…
Mónica me besa con lengua, y mientras lo hace, yo le acaricio las piernas…
-- Uy se despertó mi amiguito! -dice traviesa, tocandome allí debajo-
-- Ya ves todo lo que provocas –nos reímos-. Mónica, vamos al cuarto?
-- Mejor no señor…
-- Porqué eres así ah?, sabias que eres una calienta huevos de lo peor?
-- No diga groserías señor! –otra cachetada-
-- Ya ya… Vamos pues…
Mónica se pone de pie, lleva puesto un vestido ceñido color perla, los ojos con mucho rimel y todo el cabello recogido hacia atrás, nos vamos al cuarto, nos besamos con avidez al borde de la cama.
-- Ay Mónica te deseo como mierda…
-- En serio?
-- Si, en serio, eres tan sexy, tan puta… eres perfecta
-- Me desea mas que a su mujer?
-- Más... mucho más…
Y otra cachetada…
-- Si me vuelves a pegar te volteo y te doy por atrás!
-- No ya? –poniendo cara de niña-, por ahí me duele.
-- Está bien…
Le quito lentamente el vestido sin dejar de besarla, ahora Mónica está en ropa interior.
-- Me encantas Mónica…
Ya no aguanto más, le bajo el calzón, me bajo el calzoncillo…
...............
-- Mamaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
-- Noooooooooo por la puta madreeeeeeeeeee!!!!!!!!!!
-- Pucha la bebe Mario!!!… Ya vengo ya?
-- Okay…
Mónica se viste apurada, el gesto sexy fugó de su cara, se convirtió rapidamente en Pamela, la mamá de mi pequeña hija, mi serena esposa.
Me subo el calzoncillo, me voy a la sala, me sirvo otro trago, me conecto a Internet un rato.
Luego de veinte minutos…
-- La bebe no quiere dormirse Mario, el otro viernes jugamos ya?
-- Ya mi amor
-- Hoy has estado muy mandado con Mónica ah! –se ríe-
-- Te juro que me voy a divorciar de ti, y me voy a fugar con Mónica –bromeo-
-- Ja!!!!...
-- Mamaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!
-- Anda anda…
-- Te queyo mucho –me besa-
-- Yo también te queyo mucho –la beso-

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domingo, 23 de septiembre de 2007

La Escuela de Payasos




Así que luego de ese terrible día amanecí en la cama de mi hija. Rodeado de figuras de princesas y sirenas, debajo de una repisa completamente llena de peluches y cuentos de hadas. Estaba solo, mi esposa e hija se habían ido, me habían abandonado...

"Ya me he arruinado la vida bastante.. basta de hacer siempre lo que quieren los demás y no lo que yo realmente quiero... basta de vivir de apariencias ... ¡a la mierda con todo!... me voy... ¡a la escuela de payasos!..."

Pero no era una empresa fácil, si bien es cierto, era lo que había querido toda mi vida, no tenía un carajo de idea, de donde quedaría tan prestigiosa institución. Así que sin mas ni mas, confiando y apelando a mi buena estrella, salí de mi casa decidido y me embarqué en una caminata despistada por las calles de mi barrio (por algún lugar había que empezar no?).

Caminé y caminé, con una sonrisa estupida dibujada en el rostro, moviendo mis manos y mi cabeza de un lado a otro, al compás de una canción imaginaria, la gente me miraba extrañada y me sonreía también, tal vez percibiendo mi felicidad, por primera vez en muchos años, me sentía libre y sin preocupaciones.

Y así, luego de algunas horas de andar sin parar, llegué a un parque desolado al frente de una iglesia, y como estaba ya, un poco cansado, me eché sobre una banca a descansar, cerré mis ojos y disfruté de una bien merecida siesta.

--- O ---

"Oye, abre los ojos" me dijo una voz extraña, y cuando abrí los ojos estaba frente a mi, de pie, un payasito, si bien es cierto, no era como los payasos de los circos, puesto que no llevaba ropas anchas ni multicolores, ni zapatos extra grandes, ni peluca color verde limón, era –mas bien- un payasito pobre y de mirada confundida, pero yo estaba contentísimo, porque estaba seguro de que a este singular payasito lo había enviado la buena fortuna, para que me oriente y guíe en mi difícil búsqueda.

"¿Donde queda la escuela de payasos, mi hermano?" le dije con voz amable, y este me miró extrañado, tal vez pensando, que yo me burlaba de él, así que haciéndose al que no me había escuchado, se sentó junto a mi y mirando de un lado a otro algo nervioso, me dijo que por favor le colaborara con unos caramelitos de menta que en su bolsita negra llevaba, y como yo le dije que no llevaba en los bolsillos ni un quinto, su rostro cambió de repente y con un movimiento rápido y certero, extrajo de su bolsillo una filuda navaja que me puso en el cuello.

"¡Dame tu billetera rápido huevon!" me dijo con voz enojada, y yo no entendía nada, por dios que no entendía nada, y como yo no me movía ni reaccionaba, el muy malvado me pegó un fuerte golpe en el rostro que hizo que por unos instantes perdiera yo el conocimiento, y así, antes de desvanecerme del todo, sentí como el payaso 'Navajita' (que así decía el gorrito que llevaba puesto) me sacaba de los pies mis costosas zapatillas, y antes de irse y perderse, oí que decía a lo lejos “Escuela de payasos ¿no?… ¡Ja!... ¡en la punta del cerro está la escuela de payasos conchatumadre!, y riéndose de buena gana, desapareció.

Así que ya tenia una pista que seguir, "En la punta del cerro" dijo la voz en mi cabeza, alcé la vista y vi que frente a mi se erigía un cerro congestionado de simpáticas casitas, "¡Como no lo pensé antes!" grité contento, y saltando de banca en banca, y caminando por ratos al revés, comencé a dirigirme hacia ese simpático cerrito que haciendo cálculos rápidos, debía quedar a unos treinta minutos apenas.

--- O ---

Antes de llegar al cerro, debía yo cruzar un desvencijado puente colgante que cruzaba las turbias aguas del rio chillón, y cuando decidido comencé a cruzarlo (no se veía nada seguro ese puente) divisé a unos metros de mi, a un escuálido can de raza indefinida que estaba siendo presa de una extraña convulsión. Instintivamente me agaché, y sin ningún miedo a que me mordiera o algo (no podría decir porqué estaba tan seguro de que no me atacaría) lo empecé a acariciar en su pelaje, y juro por dios que luego de unos minutos, el pobre perrito dejó de temblar y me miró con ojos de ternura, y cuando ambos nos incorporamos, y en gesto de agradecimiento, comenzó a lamer mis sucias medias, suplicando en su lenguaje, que lo llevara conmigo, "No puedo llevarte conmigo perrito, ya que yo ya no tengo casa ni pertenencias. Además, yo me voy a la escuela de payasos" le dije, esperando que me comprendiera, pero el fiel animal no se apartó de mi y comenzó a caminar delante mío, así que decidí seguirlo, pensando, que se trataba de otra señal.

Y no me equivoqué, algunas horas después, cansado de subir aquella empinada pendiente, esquivando autos viejos, enormes pedruscos y otros indescriptibles obstáculos, llegué –luego de rodear el ultimo cerro- frente a una construcción alucinante, que mas parecía sacada de un cuento que de la vida real misma, eran unas paredes color blanco esperanza, con un enorme portón color verde dragón, y con techos de lona que se acomodaban hacia arriba desembocando en una punta piramidal, y en lo alto de todo se avizoraba un letrero inmenso, iluminado por miles de focos multicolores que decía "ESCUELA NACIONAL DE PAYASOS", ¡al fin había llegado!...

--- O ---

Cuando atravesé el enorme portón divisé en el patio a centenares de hombres y mujeres, todos con las caritas pintadas y narices rojas, jugando a los malabares con redondas naranjas, haciendo equilibrio con escobas en sus narices, montando divertidos sobre destartalados monociclos, todos reían, todos eran felices.

Ingresé en lo que parecía ser la recepción, allí había un payaso gordo y calvo, que fumaba de una pipa que despedía humo rosado, me miró a mi y luego miró a mi perro, "¿Qué es lo que desea señor?" me preguntó finalmente, "¡Quiero ser payaso!" le dije emocionado, "Ah ya, eso está muy bien" dijo muy serio "Y su perro, ¿También quiere ser payaso?", dijo con voz buena, acariciando el lomo de mi can, "Ah bueno, eso no sabría decírselo, porque no se lo he preguntado", dije pensativo, "Pues entonces pregúntele ahora, porque una vez que usted atraviese esa puerta" y me señaló una puerta naranja que había en el fondo, "Ni usted ni el perro podrán salir nunca".

- ¿Tú también quieres ser un perrito payaso? –le pregunté a 'Manson', así le puse, porque mi perro tenia un ojo color marrón y el otro color celeste, como el cantante de rock
- ¡Guau! –me contestó decidido, y yo me puse mas feliz todavía-

"Mi perro también quiere ser payaso, señor", "Pues no necesita repetírmelo, si eso estuvo muy claro, yo también lo escuché oiga usted" me dijo el payaso gordo, y luego abrió la puerta naranja con una enorme llave que llevaba colgada en el cinto, "Adelante, pase usted" me dijo amablemente, y yo entré entonces por un largo corredor lleno de globos y serpentinas, y cuando lo atravesé del todo, me encontré cara a cara con una mesa larga, donde estaban sentados como diez payasos que me miraban de pie a cabeza…

- ¿Cree usted que tiene, las condiciones necesarias para ser payaso? –me preguntó el que parecía ser el líder
- Pues yo creo que si, señor…
- 'Candelita', yo soy el payasito candelitaaaaa, y he venido a jugar contigo, contigo, contigoooo… -dijo bailando en su sitio, moviendo los hombritos-
- Bueno señor Candelita, yo creo que si tengo las condiciones, porque yo he querido ser payaso toda mi vida oiga usted.
- ¿Y eso como usted lo sabe?
- Porque a través de toda mi vida, he hecho varias payasadas
- ¿Ah si? A ver cuénteme…
- Ah bueno, una vez me vestí de negro totalmente, y me pinté la cara como el de la película 'El cuervo', y salí por la calle a divertir a la gente, me tiraba en el medio de la pista, y cuando alguien se detenía a ayudarme, saltaba de porrazo y le gritaba "¡No estoy muerto huevón!", la persona se iba corriendo del susto
- Eso está extraño más bien, pero dígame, ¿alguien se reía de su acto?
- Claro que si señor, mis amigos de la cuadra ¡se cagaban de la risa!
- Ah bueno, tomen nota señores –dijo dirigiéndose hacia los otros payasos-
- En otra ocasión –proseguí- coloqué una cinta de rock pesado en un tono de salseros, y como todos me quedaban mirando extrañados, agarré una jarra que había en el centro de la mesa y los bañé a todos en vino, les grité: "¡Reprimidos de mierda, vayanse todos a la conchasumare!". Manché las paredes, las cortinas, ¡todo!...
- Oiga, ¡pero que payasadas raras se le ocurrían a usted!
- Así es señor Candelita, yo creo que definitivamente, yo he sido un payaso toda mi vida… Otra vez durante una reunión de trabajo, les dije a todos que se callaran porque quería improvisar un discurso, y cuando todos se callaron, les dije que me sentía orgulloso de trabajar en un sitio así, con los mejores profesionales del ramo, ¡en la mejor compañía del Perú!
- ¿Y no lo despidieron inmediatamente de su centro de labores, oiga?
- Nada que ver, por el contrario, algunos, hasta me dieron la razón. Yo creo que entre ellos hay varios que también podrían ser payasos…
- Bueno, pues de ahí me los trae también, aquí siempre hay espacio para nuevos talentos de la payasería.
- Ok señor, en cuanto tenga tiempo les digo y va a ver usted como le lleno este lugar de buenos payasos...
- Y bueno, me ha dejado usted boquiabierto, y a mis demás colegas también ¿No es cierto amigos? –dijo dirigiéndose hacia los demás payasos, quienes inmediatamente se pusieron de pie y lo apoyaron en su apreciación, algunos de ellos pronunciaron varios adjetivos halagadores hacia mi persona, yo no podía estar más feliz-. Y nada pues caballero, yo creo que con todo lo que me ha dicho, usted tiene suficiente madera para ser un buen payaso, así que solo me queda darle la bienvenida señor… señor…

- ¡Mi nombre es Jose Arguedas Egoavil, para servirle a usted y a toda su respetable familia…!
- Uhhmmm… pero ese no es un nombre digno de esta escuela oiga usted, inmediatamente tiene que elegir un nombre apropiado, tiene cinco minutos para ello, secretario 'Semolita' tome usted nota del nombre que elija el caballero.

Así que luego de pensarlo algo, ni siquiera mucho, porque creo que lo supe toda mi vida, les dije a todos mi nombre de payaso, que estoy seguro a todos les gustó mucho, porque inmediatamente se pusieron de pie y me aplaudieron y me abrazaron, mi perro manson también estaba feliz, movía la cola y saltaba de un lado a otro.

“Así que señores, en adelante mi nombre de pila jamás volverá a ser pronunciado, puesto que ese infeliz hombre acaba de morir en este momento. Ya nunca más volverá a levantarse a las seis de la mañana para ir a trabajar en algo que no le gusta, nunca más volverá a escribir una sola línea de código en lenguaje de computadoras, nunca más vivirá preocupado por conseguir dinero para pagar las cuentas, ni se preocupará por la buena o mala opinión que los demás tengan de él, en adelante vivirá feliz y despreocupado y hará lo que le da la gana con su vida, porque él ahora es........… ¡¡¡¡¡¡¡¡El payasitoooooo CAGA TONOS!!!!!!!!... oiga usted :)

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domingo, 16 de septiembre de 2007

¡Aun estoy viva!




“La vida que las ficciones describen no es nunca la que realmente vivieron quienes las inventaron, escribieron, leyeron y celebraron, sino la ficticia, la que debieron artificialmente crear porque no podían vivirla en la realidad.” (M.V.LL.)




Soy una mujer que se arrepiente de la vida que lleva. Una mujer incompleta, emocionalmente mutilada, e infeliz. Vivo recluida en una covacha inmunda en la que nunca merecí vivir, rodeada de gente a la que algún día pensé querer y ahora odio en secreto. Sé que es feo decirlo, pero es la verdad. Ya no aguanto vivir aquí, en este barrio mugroso donde nunca merecí terminar.
La vez pasada tuve un reencuentro con gente de mi promoción, la reunión fue en la casa de una ex compañera de colegio, en surco, barrio en el que viví casi toda mi vida y donde realicé mis estudios primarios y secundarios. Todos me recibieron muy bien, la mayoría de ellos (chicos y chicas) siguen manteniendo estrecha comunicación, salen juntos a discotecas de moda, sitios bonitos y exclusivos a los cuales yo no puedo ir. Me encantó oír sus historias, sus anécdotas, lo bien que les va en la vida, por un momento, aligerada por unos vasos de vodka con naranja, me sentí como ellos. Bebimos bastante esa noche, nos tomamos fotos, nos divertimos, y cuando llegó la hora de irse, una pareja de amigos (que ahora son esposos) quisieron llevarme a mi casa, yo no quise (¡qué vergüenza!), les dije que tomaría taxi, entonces me jalaron hasta la Benavides y me embarcaron en un tico amarillo, menos mal que tenia algo de plata y pude llegar a mi casa. Cuando llegué él no estaba, así que me bañé y me cepillé el cabello, me gusta mi cabello, es lacio y dócil, desde niña siempre he pensado que es lo más bonito que tengo, me lo cuido bastante, le hecho cremas, lo cepillo cien veces antes de acostarme. Prendí la televisión y hallé un canal de cable donde transmitían un desfile de modas, lo dejé allí, y así, viendo a chicas lindas caminar por la pasarela, me quedé profundamente dormida.

***o***

Un ruido de motores en la puerta me despierta, me hago a la dormida cuando él prende la luz, escucho que abre mi cajón y saca algo, luego apaga la luz y se va. Intento seguir durmiendo, pensando “¿A donde se irá a gastar la plata del diario?”, me quedo dormida de nuevo.
Al poco tiempo regresa, siento que se echa a mi lado, percibo su aliento a alcohol, me recuerda al aliento de mi padre cuando era niña, “Si no hubieras sido tan borracho papá…”, siento su cuerpo pegándose al mío, siento su mano hurgando en mi calzón, bajándolo, quiero gritar, botarlo de la cama, pero no puedo. Siento su miembro erecto rozando mis nalgas, “Si no te hubieran botado del trabajo papá…, tal vez... nunca lo hubiera conocido”, siento como se mueve detrás mío como un loco asqueroso, “te odio conchatumadre, no sabes como te odio”, lo oigo gemir en mi oreja mientras acaba, y de nuevo silencio.



***o***


Viernes en la noche, estoy en una discoteca con Penélope, sentadas en la barra, ella paga los tragos. A Penélope la conocí hace poco, cuando fui a hacer unos tramites a la reniec, estábamos sentadas esperando nuestro turno, y de la nada comenzamos a contarnos nuestras vidas. Ella es madre soltera de un niño precioso, vive con sus padres en una urbanización bonita del mismo distrito en el que yo vivo, sus padres son dueños de una cadena de bazares que ella administra, Penélope tiene plata.
La discoteca está llena de gente de mi edad, en un rincón, una banda de muchachos alista sus instrumentos, es un concierto de aficionados, hay bonito ambiente, full gente noventera, a mi me encanta la música noventera, me hace acordar mis épocas felices en mi colegio de monjas, mis primeras cartas de amor, mis primeros besos en el parque.
De pronto alguien entra en la discoteca, es Coco con unos amigos, entran haciendo bromas, empujándose entre ellos.
A Coco lo conozco desde hace años, fue uno de los primeros chicos de quien me hice amiga cuando me mudé a este barrio, es un tipo lindo, gracioso, de esos tipos que se adueñan de la reunión con solo poner un pie en ella. Él no me ve, se sienta con sus amigos en una esquina del local y piden varias cervezas.
- Penélope, ahorita vengo ya?
- Uh?, a donde te vas?
Me dirijo al baño, cierro la puerta, me saco la casaca, me mojo el cabello, me acomodo los senos por encima de mi blusa negra, me pinto los ojos, me miro al espejo: “Estoy linda, soy linda.”. Salgo del baño, me acerco a la barra, la jalo del brazo a Penélope y me acerco a la mesa… “¡Hola Coco!”…

***o***

Penélope y yo bailamos con Coco y uno de sus amigos, una canción bonita de Depeche Mode,

When I'm with you baby, I go out of my head
And I just can't get enough, I just can't get enough
All the things you do to me and everything you said
And I just can't get enough, I just can't get enough

Todo el mundo salta en su sitio al compás de la canción, yo salto también, dando vueltas, las manos hacia arriba, en un momento las miro, mis manos, moviéndose como pájaros libres en el aire, termina la canción, regresamos cansados a la mesa, uno de los chicos nos sirve cerveza en unos enormes vasos, Penélope y yo los terminamos de porrazo, todos se ríen.
La banda está lista, el que parece ser el vocalista toma el micro, agradece a los presentes y presenta a los integrantes de su banda, alguien grita en el fondo “¡Ya toquen por la puta madre!”, todos en la discoteca ríen y yo golpeo a Coco en el hombro.

Son, she said, have I got a little story for you…

Unas uñas se clavan en mi brazo, una silla se cae al piso, me paro rápidamente y me dejo arrastrar por Coco al centro de la pista, nadie baila, todos escuchan sentados a la banda, hay bastante humo en el ambiente…

Yo soy Mia Wallace, soy una mujer peligrosa, tengo el cabello negro y lacio, visto de negro, estoy borracha, soy hermosa, todos me miran estupefactos…

What you thought was your daddy was nothin but a...
While you were sittin home alone at age thirteen
Your real daddy was dyin, sorry you didnt see him, but Im glad we talked...

No me gusta mi vida, es una mierda, pero aquí en este momento, soy lo máximo, estoy borracha, ¿ya dije eso no?, ¡que mierda!, bailo maravillosamente bien, mis movimientos son sexys, fuertes, mis ojos despiden haces de luz mortales que destruyen a quien ose mirarme, soy una diosa griega profanada y ultrajada, y estoy furiosa, ¡furiosa por eso!, quiero golpearte, arañarte, patearte, y gritarte, gritarte… ¡que estoy viva!... ¡oiganme todos!, ¡estoy viva por la puta madreeeeeee!

I, Im still alive
Hey i, but, Im still alive
Hey i, boy, Im still alive
Hey i, i, i, Im still alive, yeah
Ooh yeah...yeah yeah yeah...oh...oh...

Silencio. Abro los ojos, Coco está allí conmigo en medio de la pista, me toma de la mano y me lleva a la mesa, todos están callados, tomo la jarra y me sirvo un vaso lleno de cerveza, siento el líquido helado que refresca mi garganta, volteo a ver a Penélope, me está mirando con lagrimas en los ojos, está borracha…
- ¿Estás llorando?
- No,
- Si, estás llorando… ¿Porqué lloras cojuda? –le digo-

Pero ella no me responde, me rodea con el brazo, y me da un beso en la mejilla,
- Te quiero como mierda huevona ¿Lo sabes?
- Si, lo sé… yo también te quiero.

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miércoles, 5 de septiembre de 2007

Veronica decide bailar


Conocí a verónica hace más o menos seis años, cuando ambos éramos practicantes en una importante empresa exportadora. Aun recuerdo el día que la conocí, era la hora del almuerzo y bajé rápido al comedor para coger un buen sitio, fui a calentar mi tapper y a coger una gaseosa, y cuando regresé, ya estaban bien sentaditas en mi mesa: una amiga de la universidad (con la que siempre almorzaba) y dos chicas más que no conocía, una de ellas era verónica. Para qué mentir, me gustó desde un principio, tenia un lindo cuerpo y una bonita sonrisa, a parte que sus anteojos le daban cierto aire intelectual (que de hecho lo era, ya que estudiaba ingeniería en san marcos), transcurridos algunos minutos de conversación, estaba seguro de que seriamos amigos.
Y así fue, resultó que al siguiente día encontré como último usuario registrado en el msn el correo de una tal veritoguevara80, definitivamente se trataba de su correo, así que sin pensarlo mucho la invité a mi msn, no sin antes presentarme como el amigo de Lorena (mi amiga de la universidad que nos había presentado la tarde anterior).
Pasaron unos días, y pude comprobar que yo también le caía bien a verónica, fue en una oportunidad en que terminamos de almorzar y yo sugerí un breve paseo por las instalaciones de la planta para digerir la comida, todos declinaron de mí magnifica idea, aduciendo que hacia mucho calor y que tenían cosas que hacer, todos menos una: verónica.
Así fue que nos dimos una vuelta por la planta (que era inmensa), vimos los “patos” (maquinas que servían para transportar de un lado a otro las javas de mercancía), y las miles de botellitas verdes que reposaban en un enorme hueco en la tierra (según me explicaron, restos de un fenecido producto que no tuvo éxito). Me enteré que llevaba una relación de más de un año con un tipo de nombre marcos, un tipo de carácter difícil que estudiaba en su misma universidad. Por todo lo que me contó verónica esa tarde, deduje que no era del todo feliz y que esa relación duraría poco.
Todas las tardes a eso de las cinco, verónica venía a mi sitio a conversar, se sentaba junto a mi, y me contaba como le había ido en el día y de los problemas con su enamorado, eran aquellos minutos, los mas chéveres del día, conversando con aquella linda chica, percibiendo su perfume. Yo también tenía enamorada, se llamaba Vanesa y yo la quería mucho, pero también era cierto que el hecho de ver todos los días a verónica en el trabajo y pasar la mayor cantidad de mi tiempo compartiendo con ella, me empezó a confundir un poco, encima por aquellos días, mi relación con Vanesa se tornó difícil, ella había conseguido un trabajo temporal los fines de semana que hacia que nuestras esporádicas salidas se tornaran casi nulas, discutimos mucho por eso, y un buen día, inesperadamente Vanesa terminó conmigo aduciendo que yo era un egoísta y que no la comprendía.
Me sentí una mierda, un despojo, no podía dormir por la noche y no tenía ganas de nada durante el día, es increíble como terminar una relación afecta tanto tu vida, le conté a mi jefe y me aconsejó que para olvidarla, lo mejor que podía hacer era concentrarme más en mi trabajo, “trabajar más para olvidar”, esa era su estrategia. Le conté a mi mejor amigo del barrio y me dijo que debía salir más, a bailar, a tirar trago, a perderme con la gente y con las “amigas”, eso me distraería lo suficiente para olvidarme de esa “pejerrey” que me había choteado. Le conté a mi mejor amigo del colegio y me invitó a comer pollo a la brasa cerca de su casa, me escuchó con atención y no me aconsejó nada, solo me escuchó, hasta ahora pienso que esa es la mejor manera de ayudar a alguien, simplemente escuchándolo. Esa noche, luego de varias noches insomnes, pude pegar el ojo en el sofá de la sala de la casa de mi amigo, un sillón azul viejísimo donde en otras oportunidades había dejado descansar mis alcoholizados huesos luego de una fiesta de pre-promoción. Pero lo que más me ayudó a superar eso, fue ver todos los días a verónica, tan solo verla, porque hay que confesar que a verónica no le podía hablar mucho del tema, no porque ella no quisiera escucharme, que lo hacía por ratos, sino porque verónica la mayoría de veces no me dejaba, hablaba mucho, demasiado por ratos, terminaba un tema y empezaba otro con una facilidad que me sorprendía, por lo general yo era el que la escuchaba y sobre todo, el que la observaba. Me divertía examinar su rostro detenidamente, con paciencia, tratando de descubrir siempre algún otro detalle, una manchita por aquí, una pequita por allá, y sus labios, los labios de verónica era lo que mas me gustaba de su rostro, rosaditos, carnosos, es verdad, me gustaba mucho esa chica, y estaba seguro que lo que más me ayudaría en ese momento era tratar de pasar el mayor tiempo con ella, y si es preciso, enamorarme de ella, todo lo que fuera necesario para olvidarme de Vanesa.

2 años después…

Al fin el tacaño de mierda del gerente puso Internet en la oficina, aunque parezca broma, tuve que redactar un extenso documento técnico, donde justificaba (como único responsable del área de sistemas) que el Internet y sus miles de tutoriales, beneficiarían de forma “tangible” los procesos de la empresa. Las huevas, lo que yo quería era chatear y bajar música, esa era la realidad, tener, al menos, una ventana virtual por donde escapar de esa tediosa oficina en la que había venido a parar luego de una experiencia fugaz de comerciante en tacna (pero esa es otra historia). Y fue así, que ni bien entré al Messenger aquella tarde, una ventanita apareció en la pantalla…
- Verónica dice: “¡hola Mario!”
Era verónica, no la veía desde hace tiempo, ella ahora trabajaba en una empresa publica, en si, ella dejó la empresa donde practicábamos juntos y se fue para allá, el día que me lo dijo, yo le escribí una carta por la noche y se la di al otro día, en el momento en que vino a mi sitio para despedirse (fui el ultimo de todo el edificio del que se despidió, lo cual para mi, significó algo especial). En la carta, le decía lo mucho que me había gustado conocerla, que sin querer me había enamorado un poquito de ella (así se lo puse textualmente) y que le deseaba lo mejor en su nuevo trabajo y con su novio, y por supuesto, que esperaba que siguiéramos siendo amigos. Luego de eso, no había sabido nada de ella hasta este momento en que leía su mensaje en mi monitor.
Quedamos en vernos el viernes para conversar, y ese día, puntualito, la fui a recoger a su trabajo, estaba tal como la recordaba. Verónica, era una chica sencilla, que no ponía especial interés en arreglarse o en la ropa que usaba, sin embargo, como yo lo veía, tenía un potencial ilimitado, a veces me la imaginaba bien maquillada, vestida de una manera que le hiciera favor a sus formas, peinada de forma diferente, y pensaba: “verónica no sabe lo que tiene, quiero estar allí cuando descubra que es un cueraso”.
Nos fuimos a caminar por miraflores, me contó que al poco tiempo que se fue al otro trabajo terminó definitivamente con marcos, pero que muy a su pesar, la relación no había finalizado del todo porque este la continuaba llamando y molestando (yo me daba cuenta de que ella aun lo quería, pero no lo quería reconocer). Yo le conté que al poco tiempo que ella se fue regresé con Vanesa, pero desde hace dos meses, a pesar de mis ruegos, me había vuelto a chotear. Y así fue. Como los dos estábamos “en teoría” solos, empezamos a salir uno que otro fin de semana.

A veces ella me llamaba triste por teléfono y decía que necesitaba verme, que marcos la había llamado y le había dicho cosas feas, yo acudía a su llamado y nos encontrábamos en cualquier sitio, paseábamos por los centros comerciales, comíamos una hamburguesa, nos probábamos ropa, y conversábamos. Nos repetíamos el uno al otro “que mejor era estar solos, que ellos se lo perdían”, pero en el fondo estoy seguro, ambos queríamos regresar con nuestros respectivos ex, a veces durante esas salidas terapéuticas, nuestras miradas se encontraban y parecía que de un momento a otro algo iba a pasar, pero no pasaba nada, ni ella ni yo dábamos el primer paso. Estoy seguro que verónica quería enamorarse de mí para olvidar a marcos, pero no podía, y estoy seguro que yo quería enamorarme de verónica para olvidar a Vanesa y tampoco podía.

La última vez que la vi fue en la puerta de su casa, habíamos ido a conversar a un pub en barranco y terminamos bebiendo más de la cuenta, de un momento a otro verónica se embriagó y hablaba atropelladamente, de una manera muy graciosa, en eso, empezó a sonar una salsa antigua de jerry rivera, hasta ahora recuerdo el rostro feliz, completamente iluminado de verónica cuando las primeras notas del salsero puertorriqueño sonaron a través de los parlantes, inesperadamente se puso de pie y me jaló a bailar con ella, estaba feliz, emocionadísima, decía que esa canción le hacia acordar sus épocas de colegio. A mi, que la naturaleza no me ha favorecido con un buen ritmo para bailar la salsa, me costó bastante decirle que no a verónica, y tuve que salir al medio de la pista (que estaba completamente vacía) a bailar con ella, así que adopté la postura que me había enseñado alguna vez mi gran amiga Fabiola (que una vez se tomó 2 horas de su tiempo para enseñarme a bailar salsa de una forma al menos decente) y me arranqué con mi seguidilla de tres pasitos bien aprendidos: izquierda, derecha, media vuelta; izquierda, derecha, atrás-adelante; y atrás, adelante, media vuelta, lo malo era que por mas esfuerzo que yo hacia, verónica no daba pie con bola, se balanceaba de un lado a otro torpemente, con total carencia de ritmo y saoco, fueron unos minutos difíciles frente a ella, tratando de arrancarle un paso digno de ese publico que desde sus sitios nos observaba divertido, y al fin, cuando gracias a dios terminó la canción y nos dirigíamos a nuestra mesa, el discjockey (estoy seguro que totalmente ignorante de lo que ocasionaría) se puso un reggae movido de esos antiguos, de ese grupo argentino “los pericos”, que inmediatamente hizo que verónica me arrastrara de nuevo hacia la pista de baile, donde una vez allí, comenzó a bailar (si es que así se le puede llamar a lo que hacia) totalmente sin inhibiciones. Ayudada por el alcohol consumido, comenzó a agitar sus brazos en un movimiento parecido al aleteo nervioso de una gallina antes de que la degüellen, “me late, me late el corazón, tengo taquicardia… ¡ay si señor!” gritaba la buena verónica en medio de la pista de baile, al compás del cantante de los pericos. Yo desde mi sitio, apenas me movía y la observaba, en efecto parecía que más que bailar, mi amiga estaba siendo sacudida por un ataque de taquicardia o algo peor. De pronto, desde la oscuridad de algunas mesas, la gente (que ya se había ganado el pase hace rato) comenzó a murmurar a manera de barrita empiladora “¡hasta abajo! ¡hasta abajo!”, lo cual provocó que mi amiga comenzara a contornearse, moviendo las caderas, hacia abajo, más abajo, al mas puro estilo “torniquete”, yo rogaba a todos los santos, al cristo morado de pachamamilla, a la sarita y al negrito martín, que por nada del mundo, se cayera de culo de tanto bajar hasta abajo, porque ahí si que eso ya no tendría solución. Cuando al fin la música terminó, mientras nos dirigíamos a nuestros sitios, la gente de las mesas aledañas premió la performance de mi amiga verónica, con unos merecidos y cachacientos aplausos, de los cuales ella ni se enteró, ya que ni bien ocupó su lugar en la mesa comenzó a vomitar.

Cuando todo pasó, fui a dejarla en su casa, y cuando llegó el momento de la despedida, nos paramos uno en frente del otro. La tenía al frente mío, avergonzadita por lo que había pasado en la discoteca, totalmente frágil e indefensa, quise besarla ¡dios mío, quería besarla!, pero no pude, le cogí las mejillas con ambas manos, le dí un beso en la frente y me fui.

3 años después

Trabajo en una empresa pública y tengo una reunión de coordinación con algunas personas del banco wiese en su local del centro de lima. Cuando la reunión estaba por terminar, veo a una chica de rostro familiar que cruza de un extremo a otro la enorme ventana de la sala de reuniones, era verónica.
Pedí permiso para abandonar la sala y la seguí hasta su sitio sin que ella se diera cuenta, y cuando la vi sentada me acerqué despacio por detrás y le tapé los ojos, me tomó las manos, las separó y cuando me vió su rostro se iluminó por una hermosa sonrisa.
- ¡Mario!
Quedamos en almorzar aquel día, conversamos un poco de nuestras vidas, me contó que estaba con un chico desde hace poco, pero que algo no le convencía de él, “tu nunca estás contenta ¿no veroniquita?”, le dije y le arranqué una sonrisa. Terminamos nuestro almuerzo, comprobé que no había cambiado mucho, si bien es cierto había perdido un poco el encanto de la juventud, este había sido reemplazado por la belleza de la temprana madurez, ya no era una chica bonita, ahora era una mujer guapa. Salimos del restaurante, caminamos un poco por la recientemente remodelada plaza de armas y nos despedimos en la puerta de su trabajo.

Ya de regreso, en el interior de un taxi que cruzaba la vía expresa, concluí que verónica era una chica por la que siempre me iba a sentir atraído, que siempre me iba a gustar, pero con la que –sin embargo- nunca llegaría a nada, por diversos motivos, a pesar de eso, me encantaba la idea de que cada cierto tiempo, la vida me la ponía en frente de una forma deliciosamente casual, y sobre todo, me encantaba comprobar que siempre que la volvía a ver, me seguía gustando tanto o más que la primera vez que la conocí, y que el verla, cada cierto tiempo, en esas circunstancias, era un delicado obsequio, un hálito de vida que cada cierto tiempo me brindaba el destino.

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sábado, 1 de septiembre de 2007

Un poco de respeto.


Tengo 14 años y estoy en el cumpleaños de la chica más guapa de mi cuadra, mis amigos organizan turnos para sacarla a bailar, pero todos saben que el único que podrá darle besitos al final es el marrano de Jaime (yo odio a Jaime, una vez de niños nos peleamos y me pegó, pero ahora me tiene miedo porque soy más alto y estudio en una gran unidad escolar). Yo no espero turno para bailar con Rebeca, yo estoy con el rostro pegado a la ventana esperando a que llegue Katty, la chica nueva. Minutos después el milagro ocurre y suena el timbre, la mamá de Rebeca abre la puerta y aparece Katty en el umbral con un vestido celeste, es la única de la fiesta que lleva vestido, las otras chicas usan jeans y pantalones de lycra, yo soy el único que está sentado, observándola, enamorado como un becerro, todos los demás están en el medio de la sala, bailando “A little respect” de Erasure.

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Tengo 16 años y estoy en el Acenespar, es el quinceañero de una compañera de colegio de mi primo hermano, llevo puestas unas zapatillas Nike plateadas, una capucha quicksilver y en el bolsillo trasero de mis jeans una cajetilla de cigarrillos Camel. Mi primo hermano no bebe pero sus amigos del colegio si, a todos los conocí esa misma noche, pero estoy seguro que les caigo mejor que mi primo (primer puesto y brigadier general de todo el colegio). El que mejor me cae es un muchacho de nombre Javier, según mi primo, un huévonaso, un patán, un bruto de mierda, pero la verdad a mi me cae bien, cruzamos bromas y compartimos cigarrillos (él tiene unos Yves Saint Laurent mentolados). De pronto en los parlantes suena fuerte “A little respect” de Erasure. Ambos nos acercamos donde una pareja de chiquillas que parecen hermanas y las sacamos a bailar..

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Tengo 19 años, llevo el pelo largo, zapatillas Reebok negras, jeans rotos, y un polo negro y viejo de Candlebox, estoy en el baño de una discoteca con Sandro y Carlos, turnándonos para fumar un bate desinhibidor, en eso tocan la puerta, “¡No jodas huevon, está ocupado!” -grita Carlos- “Tiene la diarritmia acelerada” –aclara Sandro- “¡Abran Carajo!” –grita la seguridad de la discoteca-… Mientras nos conducen “amablemente” a la puerta de salida maldigo mi suerte, acaban de poner “A little respect” de Erasure, y no podré bailarla.

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Tengo 23 años, estoy en un club gay de miraflores con mi mejor amigo del colegio, bailando una versión electrónica de “A little respect” de Erasure, bebemos unas cervezas, la pasamos bien, alzo la cabeza y veo varias drag queen balanceándose en columbios colgados en el techo, me parece un espectáculo alucinante, una de ellas tiene piercings fosforescentes en la cara y está totalmente vestida de color verde limón, descubro que me está mirando fijamente a los ojos desde arriba, siento que he visto al demonio.

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Tengo 26 años y estoy con mi novia en mi habitación en la casa de mis padres, descansamos desnudos y abrazados luego de haber hecho el amor, toda nuestra ropa está tirada en el piso, las cortinas están cerradas y las luces apagadas, la única iluminación del recinto la constituye el monitor de la computadora, “Te amo reynita” –le digo-, “Yo también te amo mi rey” –me dice-, de pronto en el Winamp se cuadra solita, “A little respect” de Erasure.

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Tengo 28 años e intento escoger una canción que poner en mi celular para que suene cada vez que mi esposa me llama, como no me decido –soy un indeciso de mierda- le pregunto a ella misma, “pon A Little Respect de Erasure, amor..”, me responde, y así lo hago.

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Tengo 30 años, un corte de cabello barato y estoy gordo, tengo puestas unas zapatillas converse color verde militar con una estrella roja, un buzo adidas negro y una capucha azul que me compré de segunda mano en Tacna por 3 soles, estoy comiendo un pedazo de panetón y bebiendo un refresco de gelatina, sentado frente a la pc escribiendo estas líneas, para inspirarme, coloco “A little respect"... de Erasure y le subo al volumen, me gusta como mierda esta canción :-)

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miércoles, 29 de agosto de 2007

Los Red Hot Chili "Pipers"


- O shea, la franca la franca, yo shoy tubero pe... –me confesó orgulloso, sentado a mi lado, el buen Bruno-
- ¿Tubero? ¿Y como es eso tío?
- O shea, yo sholamente disfruto completamente un orgashmo, si es por el tubo pe’
- Ah si tío, ¿y eso a qué crees que se deba? –pregunté intrigado-
- No lo she... –dijo mirando al vacío, ensimismado- supongo que she deba a que yo tuve mi debut sexhual por troyano
- Fácil es eso tío

Conocí al buen Bruno en mis clases de francés en la alianza, y como vivía relativamente cerca de mi casa, todos los sábados por la tarde, saliendo de clases, lo jalaba en mi auto.

- Oye pero no debe ser muy simple eso de ser tubero ¿no?, porque así nomás, una chica no se deja por detrás –pregunté curioso-
- No creash ah, todo es cuestión de saberlash trabajar, y si tu flaquita, la firme, no atraca, entonces caballero nomash te tienes que conseguir un anexo que le entre a la tubeada...
- ¿Y tú ya tienes tu anexo?
- ¡Claro pe’ caushita! –dijo emocionado, frotándose las manos-, hace meshes que la hago linda con una chola culona que vive por Shan Juan, con esa wona todo es full tubo, y a esa wona le gusta...

En eso algo pasó y su cara se congestionó, la tonalidad de su rostro se tornó colorado y sus ojos se salieron de sus orbitas...

- ¡¡¡CHECKA CHECKA CHECKA!!! –vociferó nervioso mi compañero-
- ¿Qué pasó tío? ¡Me has asustado webon!

Pero el buen bruno estaba en estado de trance, el cuerpo quieto, la boca abierta, un hilito de baba cayendo

- Habla marito, Eshe tubo, ¿paga, o no paga? -dijo, frotándose allí debajo-
- ¿Cuál tubo? –pregunté-
- Eshe pe’, el que está al costado del quiosco, eshperando su combie

Aprovechando el cambio de luz a roja, miré hacia el lugar señalado por bruno y pude ver a una mujer joven, de unos veintipico años. De cara, la verdad, no estaba muy agraciada la muchacha, pero si bajábamos la vista un poco más al sur, descubríamos complacidos, que la naturaleza la había premiado con unas caderas impresionantes, redondas, casi perfectas...

- Si ah, está bien la flaquita
- ¡Claro pe’ caushita!, yo no toy hablando wadas pe’. De carabina no está tan rica, pero a mi eso no me importa, porque si la cara ofende, el tubo defiende pe’ ¿shi o no? ¡JAJUAJAJAJJJAJUAJAJAJAJA!

Estalló en risas el buen bruno, cuando eso sucedía demoraba varios minutos en detenerse, era como si hubiese sufrido un ataque de epilepsia, se ponía a aplaudir a la vez que se reía, temblaba de pies a cabeza, y toda la cara se le desfiguraba, sus carcajadas eran tan fuertes que una vez que lograba tranquilizarse, se ponía inmediatamente a toser debido al esfuerzo, a mi me divertía mucho cuando esto sucedía.

- Oye tío, pero tu flaquita no sabe de la existencia de tu anexo en San Juan, supongo.
- Puta que pareshes nuevo marito ah. Claaaaro peeee tío.
- Yo pregunto nomás pe’s tío
- Mi bella dama no shabe nada de nada, para ella su buen bruno ¡es más fiel que un perro, cuchisumay! –dijo, y le volvió a dar otro ataque de risa-
- Bien jugado tío ah,
- Lo jushto dijo Don Jushto pe’ –respondió tosiendo-

Algunos minutos después, ya estábamos cerca del paradero donde el buen bruno debía bajar, así que mi congénere aprovechó para despedirse educadamente...

- Bueno marito, muchas grashias ah, que diosh te lo pague..
- De nada tío, de nada
- Nosh vemos el otro shábado
- De todas maneras tío –dije, dándole la mano-

Detuve el auto y en ese preciso instante, a través del parabrisas, divisé a un angelito bajado del cielo, una jovencita de metro setenta de estatura, esbelta, cabellos lacios negros a la altura del hombro, y piel tersa y nívea... debo confesar que tanta belleza me dejó knockeado por un momento...

- Tío, abre la puerta pa’ bajar pe’ –reclamó el buen bruno-
- Mira esa flaquita tío –dije, señalando a esa criatura elfa-

Como activado por un rayo, el buen bruno volteó, sus ojos acuosos, como de pescado, escanearon rápidamente la total anatomía de la bella chica, luego de unos segundos de exhaustivo análisis, volteó y me dijo:

- ¡No pasha nada webon!
- ¡Qué!, estás loco tío, esa flaquita podría ser tranquilamente Miss Perú ¡Es preciosa! –dije, quitando el seguro centralizado de puertas, para que bruno pudiera bajar-
- Shi –dijo sin ganas-, eshta simpática, pero...
- ¿Qué “pero” tío?
- No tiene poto, eshtá plana por detrásh
- Ahhhh... ya veo
- Y yo shoy tubero pe’ webon... –dijo muy serio, dando por concluida aquella conversación-

Esas fueron sus últimas palabras antes de bajarse, arranqué el auto y nos despedimos haciendo "adios" con la mano. A través del espejo retrovisor le di una última mirada a mi buen amigo bruno, un tipo tranquilo, de sonrisa ganadora, siempre bien ataviado, de aspecto totalmente normal y decente, nadie podría imaginar jamás su gran secreto, que él pertenece a una estirpe poco común de hombres: Los Red Hot Chili "Pipers".

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