miércoles, 12 de octubre de 2016

La Mano que Grita

Hace 31 años la marca americana "Santa Cruz" encargó al dibujante Jim Philips diseñar un logo para sus Skates. Sentado en la mesa, listo para empezar a dibujar, apretó con la mano el lápiz y pensó en lo poderosa que es la mano y cómo los artistas la han usado desde siempre para expresar emociones, entonces se le ocurrió dibujar una "Mano que grita" ("Screaming Hand").

A inicios de los 90s los Skates "Santa Cruz" se pusieron de moda por estos lares, lo "malo" era que las tiendas de aquí no los vendían, y si los vendían estaban carísimos, aprox. 250 dólares, un precio inaccesible para mí o cualquiera de mis amigos del barrio. Así que nos acostumbramos a verlos "de lejos" en los pies de niños Miraflorinos o San Isidrinos, cuando íbamos con nuestras destartaladas patinetas a montar en la "Rampa Skate Park" que quedaba en la Av. Javier Prado.

Un día, mientras montaba skate en mi cuadra, se me acercó un chiquillo de unos 19 años, "Oye chibolo ven", y como yo lo conocía de vista (vivía cerca de mi casa), me acerqué. Entonces el abrió su mochila y me enseñó lo que tenía adentro: Era un skate "Santa Cruz".

"Te lo vendo, habla, 100 luquitas nomás", me dijo, y yo me quedé mirando el Skate como si fuera una olla con oro, "Pruébalo si quieres", entonces lo sacó de la mochila y me lo dió, yo nunca había montado un Santa Cruz original, era otra cosa, la madera, la lija, las llantas, los trucks, todo era chévere, no pesaba, los baches de la pista no se sentían, y cuando lo alcé y vi el logo de la "Mano que grita" en sus llantas, supe que ese Skate debía ser mío a como de lugar, "Préstamelo y espérame aquí un toque".

Así que caminé hasta mi casa con el Skate bajo el brazo; vamos!, yo sabía que ese Skate era robado, lo supe desde que lo vi, pero yo tenía 13 años y deseaba ese Skate con todas mis fuerzas. Así que fui donde mi madre y le supliqué para que me lo comprara, "Ya pues mamá, yo saco buenas notas, me porto bien, ya no te pediré nada en navidad, ni en mi santo, ni en todo el año". Mi madre, que no sabía absolutamente nada de Skates, pero si de economía familiar, me preguntó por qué debía pagar tanto por un Skate usado, así que salió a la calle a negociar con el vendedor, y Luego de 15 minutos, el Skate era mío, mi madre regateando consiguió que le bajaran el precio a 80 soles.

Nunca me puse a pensar que esa patineta le pertenecía a otro niño, y que tal vez hasta lo habian lastimado para robársela, no, lo único que pensé en ese momento fue en mi, en satisfacer el irrefrenable deseo de posesión que me invadió cuando la vi, pero vamos, tenía 13 años, era egoísta, desconsiderado, irresponsable, un huevón .. ya está.

Pasaron los años y el logo de la "Mano que grita" se convirtió en una imagen de culto mundial, tal es así que el año pasado en Estados Unidos se organizó una exposición donde varios artistas presentaron obras relacionadas con el famoso logo, esta presentación dio la vuelta al mundo.

En mi caso la "Mano que grita" se convirtió en un símbolo de mi niñez, en un dibujo que cada vez que lo veo me recuerda las muchas experiencias que pasé con ese Skate, buenas y malas, y hoy que lo vi, luego de mucho tiempo, me acordé de esta historia y quise escribirla, o tal vez simplemente dejé que mis manos la gritaran..

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domingo, 31 de julio de 2016

Tres soles cincuenta

Se acercaban las diez de la noche, hora de levantar el parche, y no había vendido nada, ni un anillo, ni una pita para la muñeca, nada. Pero eso no era el problema, no vender nada ya había pasado otras veces, el problema era que no tenía ni un sol en el bolsillo, y el cuarto donde dormía quedaba lejos, en el cono sur de Tacna, como a 1 hora en micro, como a 3 horas a pie. Así que aquí estoy, en la calle, en una ciudad que no es la mía, con un frío que cala los huesos, el parche extendido en el piso, la mercadería sin venderse. Encima hoy ni uno de mis amigos vino a trabajar, uno se quedó en el cuarto enfermo y al otro no sé qué le habrá pasado. A mi lado dos pintores conversan, uno es Arequipeño y el otro es Chileno, el Arequipeño le dice que las Chilenas son más lindas que las Peruanas, porque son flacas, blancas y de ojos claros, el Chileno le responde que prefiere a las Peruanas, sobre todo a las Pucallpinas, “Las mujeres más lindas están allá compadre, piel canela, unos cuerpazos”, yo los escucho y solo pienso si alguno de ellos querrá prestarme para mi pasaje. Las tiendas empiezan a cerrar, ya casi no queda nadie vendiendo en la calle, el guardia municipal pasa por 3ra vez mirándome con mala cara, “Y ahora qué hago? Como me regreso al cuarto?”, pienso, “Me subo al micro y le digo que no tengo plata, que por favor me jale? o le digo que le pago con una pitita, con un anillo para su flaca?”, empiezo a guardar las cosas en la mochila, me acuerdo de algo que me decía mi mamá de pequeño, “Siempre que estés en problemas, encomiéndate a tu abuelo”, y así lo hago, me tranquilizo un poco. Entonces escucho una voz, alzo la cabeza y es una chica, “Te acuerdas de mí? Vine por la mañana, te pregunté por un anillo, todavía lo tienes?”, “Claro, claro, lo quieres?”, “Si, tres soles cincuenta no?", "Toma aquí tienes”, y la chica se pone el anillo contenta y se va, y yo empuño los tres soles cincuenta en mi mano, pensando que aquello no pudo haber sido una simple coincidencia…
(Tacna, diciembre 2002)

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sábado, 21 de mayo de 2016

Lalito

Ella, una bella y curvilínea chica de Marketing que vivía en San Borja y venía al trabajo conduciendo un Peugeot color cereza con Stickers de Hello Kitty.

Él, un muchacho humilde de Almacén que vivía en Tahuantinsuyo y venía apretujado como ropa sucia en el Metropolitano.

¿Quién iba a pensar que ambos mundos colisionarían frente a mí?

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A pesar de su casi metro noventa de estatura, todos le decían “Lalito”, era un muchacho robusto y achinado que trabajaba en Almacén. La primera vez que lo vi pensé que tenía unos veintitantos, pero luego me enteré que apenas tenía 19. Como Lalito era muy tímido y no hablaba mucho, una vez le dije para dar una vuelta luego del almuerzo, él aceptó.

Nos fuimos caminando hasta un Supermercado que quedaba cerca y durante todo el camino quise hacerlo hablar sin mucho éxito, intenté de todo pero a Lalito no parecían interesarle ninguno de mis temas, estaba a punto de tirar la toalla cuando Lalito vio algo que lo deslumbró, yo pensé que se trataba de un hembrón de aquellos pero no, lo que Lalito estaba viendo era un auto color azul eléctrico estacionado a unos metros, “Mira!!” me dijo emocionado, “Si, está bonito el carro”, respondí yo, un poco palteado porque el dueño estaba dentro del auto mirándonos.

“Bonito?, este es un Porsche GT4 y los Porsche son mis carros favoritos” dijo Lalito, importándole un soberano rábano el dueño del carro, “Toma, tómame una foto”, me dijo Lalito dándome su celular. Entonces vi de reojo al dueño del carro y como este nos miraba divertido, le tomé la foto. Todo el camino de regreso, Lalito se la pasó hablándome de autos, sin querer había descubierto la pasión de Lalito.

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Un día Viernes, 2 Meses Después…

Por la tarde, un compañero del área de Recursos Humanos me llamó al celular, “Estoy en la Cafetería, puedes venir?, quiero hablar contigo”, me dijo, y yo acudí lo más rápido que pude.

- Conoces a Eduardo, de Almacén?

- A Lalito? Claro, qué pasa con él?

- He recibido una queja sobre él, algo delicado, y como me han dicho que es bien apegado a ti, quería preguntarte unas cosas

- Si, claro, dale

- Tú crees que Eduardo sea capaz de acosar a alguien?

- Qué? –No podía creer lo que estaba escuchando-

- Mira, tú eres mi pata así que te lo voy a contar sin rodeos, conoces a Sandra del Piso 2? La de Marketing?

- Si claro, Sandra, ¿Qué pasa con ella?

- Entró a mi Oficina hoy por la mañana, nerviosa, y me contó que Eduardo se había sobrepasado con ella

( No sé cómo explicarlo, pero en ese momento como que me desconecté y mi mente voló al pasado, apenas una semana atrás. Lalito y yo caminábamos como de costumbre hacia el Supermercado y nos encontramos con Sandra que bajaba de su auto. “Hola chicos” nos saludó con una sonrisa y luego ingresó al Local.

- Qué te parece Sandra?

Me preguntó Lalito, un poco tímido, y como era la primera vez que Lalito me hablaba de una Mujer desde que empezamos a hacernos amigos, me mandé con todo

- Sandrita? Sandrita es un cueraso pues tío, la mejor cara y el mejor cuerpo de la Chamba, 90-60-revienta, encima tiene plata, es inteligente y es Linda con el trato, o sea paquete completo. Y a ti qué te parece?

- Sandrita, es la más linda y buena de todas

Y eso fue todo lo que dijo Lalito, por más que quise hacerlo hablar más del tema, eso fue todo lo que dijo. )

- Sobrepasó? Lalito? No puede ser Diego, Lalito es como un niño, no hay forma que eso haya pasado. Exactamente qué es lo que te contó?

- Me dijo que hoy por la mañana ella estaba sola en su Área y Eduardo entró a dejar unas cajas. Y luego que las dejó, se acercó a ella y la saludó con un beso, pero ella sintió como que el beso fue exagerado, y me dijo que no era la primera vez, que ya en varias ocasiones había sentido eso pero no le había dicho nada porque le dio vergüenza.

- Y eso es sobrepasarse? Dar un beso cariñoso?

- No. Espérate. Me dijo que luego que la besó se quedó parado un rato mirando las Cajas y como ella se sentía algo incómoda con su presencia, sacó su celular y se puso a ver el Facebook. Y entonces de repente, sintió que él vino rápido por detrás y la rozó.

- La rozó? Como así la rozó? No entiendo.

- La rozó “allí atrás” pues, se le pegó mucho, tú me entiendes. Entonces ella no aguantó y le metió una cachetada y lo botó de la Oficina. Luego de eso me llamó para contarme, estaba toda alterada.

- Loco esto es muy raro, Lalito no es así, yo lo conozco, deberías hablar con él y preguntarle.

- Eso es exactamente lo que voy a hacer, pero primero quería hablar contigo, como tú lo conoces.

- Y porque lo conozco, me parece rarísimo que algo así haya pasado, en serio, estoy seguro que debe hacer una explicación lógica, conversa con él por favor

- Ahorita mismo, ¿Más bien me puedes hacer un último favor?, ¿Puedes ir a su sitio y decirle que venga a la Cafetería?

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Curiosamente aquel día, debido a la carga de trabajo, no había podido ir a caminar con Lalito luego del almuerzo. Así que cuando fui a buscarlo era la primera vez que lo veía en el día.

- Habla Lalito

- Hola Marito

- Lalito, ¿Conoces a Diego de Recursos Humanos?

- Si lo conozco

- Pues te está esperando en la Cafetería, quiere hablar contigo

¿Han visto la cara de un niño, cuando la Maestra le dice que lo van a suspender del Colegio si mañana no trae a sus Padres?, Pues esa misma cara puso Lalito: Una cara de preocupación que nunca le había visto.

- ¿Y sabes de qué quiere hablar?

- No. (mentí). Pero debes ir ahorita mismo.

Entonces vi a Lalito ponerse de pie, y pálido como un papel, dirigirse hacia la escalera que iba a la Cafetería. Y aquella fue la última vez que vi a Lalito dentro de ese Edificio.

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3 años después:

Lalito y yo nos encontramos de casualidad en los pasadizos de un Fast Food. Y como los dos estábamos solos, nos sentamos a almorzar juntos. Hablamos de muchas cosas. Me contó de su nuevo trabajo y yo le conté del mío. Luego me preguntó por todas las personas de nuestro anterior trabajo y yo traté de contarle lo poco que sabía. Y casi al final del almuerzo, cuando pensé que nunca tocaríamos ese tema, me lanzó una pregunta sorpresiva

- Y qué sabes de Sandrita? La de Marketing

- La verdad no sé nada de ella

- Tú sabes lo que me pasó con ella, ¿no?

- Algo

- ¿Y por qué no me preguntas? ¿No quieres saber?

- No quería incomodarte, pero si quieres contarme dale

- Ese día yo fui a dejar unas Cajas a su Oficina y ella estaba sola, estaba linda ese día, con su pelito corto y sus anteojos y olía riquísimo, y bueno, yo nunca te dije, pero ella a mí me gustaba mucho, y como ese día estaba sola me propuse hacerle la conversación, pero no sabía de qué hablarle, me puse nervioso, la tenía allí solita de espaldas pero nada me salía de la boca

- ¿Y qué pasó?

- Entonces vi algo en su celular que me puso muy feliz, y entonces me acerqué para hablarle de eso, pero de mala suerte tropecé y la choqué por detrás, y ella se molestó, pensó que yo había querido manosearla o algo así, y me tiró una cachetada y me botó, luego le contó al de Recursos Humanos, y este me preguntó que si era cierto lo que había pasado en la mañana, y yo le dije que sí, que si la había chocado, pero que había sido por la emoción de lo que vi en el teléfono, de casualidad, pero no me creyó, me dijo que eso era acoso y me botaron

- ¿Le contaste todo lo demás?, ¿Que a ti te gustaba esa chica y que lo que querías era hablarle?

- No

- ¿Por qué?

- Porque tú sabes como soy yo Marito, no me salen bien las palabras, mira nomás cuanto me demoré en hablar contigo, además yo estaba muy asustado, nunca me había pasado algo así

- Pues bueno, ya pasó Lalito, y ahora todo está bien, incluso conseguiste un mejor trabajo, dicen que las cosas pasan por algo

- Si pues

Lalito y yo nos pusimos de pie y caminamos juntos unas cuadras hasta llegar a una esquina donde había un semáforo, nos despedimos y prometimos almorzar juntos de nuevo, segundos antes que cambiara la luz a verde y Lalito pudiera cruzar se me ocurrió preguntarle

- Lalito, ¿Y qué fue lo que viste en el celular de Sandra que te emocionó?

- Ella estaba viendo en su Facebook la Foto de un carro, un Porsche rojo GT3, y tú sabes Marito, que a mí me emocionan mucho los carros!

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sábado, 16 de enero de 2016

El ritmo entre tú y yo

La noche de año nuevo mi mujer usó el mismo vestido sexy que llevaba puesto cuando la conocí hace 4 años…

Fue en la fiesta de una amiga muy querida, recuerdo claramente que en un momento de la noche la agarré de la mano y la llevé hacia un lado de la pista con malas intenciones, sin embargo cuando estuvimos solos no supe que hacer, tal vez estaba muy borracho tal vez su belleza me aturdió, el asunto es que no supe que hacer y ella lo notó, “Ok ya estamos aquí, para qué me has traído?” me preguntó divertida y yo respondí honestamente “No sé”, entonces me miró como quien mira a un niño perdido, me tomó de la mano y me llevó de vuelta donde el grupo (lo que no sabía ella ni nadie es que minutos atrás había conseguido llevar a otra chica hacia el mismo lugar y a ella si la había besado hasta que se me secó la boca).

Eran épocas confusas, llevaba algo de año y medio separado de mi ex mujer y luego de una etapa de mierda al fin había recuperado la confianza en mí mismo, porque déjenme decirles que un divorcio no es cualquier cosa, cualquiera que haya pasado por eso sabe de qué hablo, sin embargo uno se recupera y es la primera vez que lo digo (o mejor dicho lo escribo) pero me siento muy orgulloso de la forma como lo hice yo.

En fin… El asunto es que la noche de año nuevo hice realidad lo que no había podido hace 4 años, le hice el amor a la mujer del vestido sexy.

Al otro día nos fuimos a correr, queríamos empezar bien el año y que mejor forma de hacerlo que liberando endorfinas juntos. Cuando ya llevábamos un rato corriendo divisamos a una mujer de unos sesenta años haciendo ejercicios sobre el césped, eran unos ejercicios raros: daba algunos pasos cortos, luego se agachaba un poquito y a continuación estiraba los brazos agitándolos…

- Esa viejita quiere volar

- No te burles oye

- Di lo que quieras pero esa viejita entrena para volar, y cuando vuele se burlará de nosotros, los que solo podemos correr, deberíamos ir a su lado y aprender a volar con ella

- No es necesario, yo siento que vuelo cuando estoy contigo

Amo a mi mujer, y no exagero ni lo escribo para que suene bonito, lo escribo porque es la fucking true, porque me sale de los cojones. Una vez de niño leí un ensayo de Valdelomar donde sostenía que existe un ritmo perfecto para todo…

“Hay ritmo en la luz y en la sombra, en el beso y en el perfume, en el paisaje y en la ola, en el movimiento y en la inercia... Y es terceto en Dante, sugerencia en Wagner, objetivismo en Rossini, sombra y silencio en Rodin, idea en el cerebro, virtud en el alma, impulso en el corazón, belleza en la carne, color, luz, verdad, amor, muerte, misterio, Eternidad...”

Y algo así es lo que siento cuando estoy con mi mujer, siento que hay 'ritmo', un ritmo natural que me hace sentir tranquilo cuando estoy a su lado, cuando corremos juntos, cuando nos tomamos un vinito escuchando música, cuando nos sentamos a conversar en el balcón.. la clase de ritmo de la que hablaba Valdelomar en su ensayo, la clase de ritmo que llevan en sus alas los pájaros (pero aun no, la viejita del parque) para poder volar…


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miércoles, 6 de enero de 2016

El amor, es como una planta.

Haciendo gala de la frase “A la vejez viruela” a mis cuarenta años me he puesto a criar plantas. Tengo cinco en total y a todas les he puesto nombre:

Lechita: un helecho pequeño que compramos para decorar el baño cuando nos mudamos a nuestra nueva casa

Rita: me la regaló mi tía la que más quiero, le puse Rita en honor a ella

Jacinto: un cactus chato pero vigoroso que me regaló N en navidad

Santiago: una plantita de ají, le pusimos así por votación familiar

Maggie: una llama dólar bebé, le pusimos así por el personaje de la película “Million Dollar Baby”

Me gustan las plantas, siento paz cuando las cuido y tengo la absoluta certeza de que son seres vivos y sensibles.

Hace unos días pasó algo con “Lechita” que lo comprueba…

Debido a un par de palabras mal dichas, hace unos días N y yo andábamos medio distanciados. Curiosamente esto coincidió con un suceso extraño notado por mi hija, “Se han dado cuenta que a Lechita se le han caído las hojas?”

Entonces los tres nos quedamos mirando a la planta y comprobamos que era cierto, las hojas de Lechita estaban caídas.

“Será que como las hojas han crecido bastante, el peso ha hecho que se caigan un poco?”, opiné yo

“Será que como está al lado de la ventana ha entrado un ventarrón y eso ha hecho que se caigan las hojas?”, opinó mi hija

N no opinó nada y yo pensé que seguía calladita por las palabras mal dichas.

Un poco preocupados, esa noche retiramos a Lechita del lado de la ventana, le echamos un poco de agua a su platito y la colocamos en medio de la mesa (el lugar protagónico de la Sala). Incluso N le dedicó unas palabras bonitas antes de irnos a dormir.

Tal vez preocupados por Lechita, esa misma noche N y yo conversamos y arreglamos nuestras cosas.

Al otro día desperté muy temprano y me dirigí a la Cocina, quería avanzar con el desayuno antes de que las chicas se levanten, y cuando crucé por la Sala vi a Lechita diferente: Las hojas caídas se habían levantado…

Fui al cuarto y desperté a N y cuando ella entró a la Sala y vio a Lechita se le abrieron mucho los ojos…

Qué pudo haber pasado?, pregunté

Pensarás que soy una tonta amor, pero lo que yo creo es que Lechita estaba así porque estaba triste

Por lo de nosotros?

Ajá

Y yo no respondí nada, pero miré a N y a Lechita de forma tal que ambas supieran que las quería mucho y estaba totalmente de acuerdo. Luego de ello movimos a Lechita a un lado de la Sala con mucho cuidado y nos pusimos con N a hacer el desayuno…


El amor, es como una planta.

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miércoles, 5 de agosto de 2015

Las mujeres no cagan

Ayer soñé que era un escritor y lanzaba mi primer libro en la Feria del Libro de Jesús María, mi libro se llamaba "Las mujeres no cagan" (las cosas que uno sueña), entonces la prensa especializada me preguntaba el porqué del título y entonces yo les decía que en mi vida nunca había visto una mujer haciendo el número dos, "Ni a su madre, ni hermana?" me preguntaban, y yo les decía que no, jamás..

- A mi hija la vi alguna vez de bebé, aclaré, se cagaba en su pañal Huggies con dibujos de Winnie Pooh, pero a partir de cierta edad dejó de cagar
- Y como está usted tan seguro de eso?
- Porque le he preguntado y ella dice que ya no lo hace, y mi hija nunca miente señor periodista
- Y su esposa?, ella tampoco va al baño a hacer sus necesidades?
- Tampoco señor, ella dice que yo cago por las dos, o sea por ella y mi hija, dice que cuando un hombre ama a una mujer entonces él pasa a cagar por ella, dice que es una de esas maravillas de la naturaleza que no necesita explicación, dice que así es y yo le creo porque ella tampoco miente

La prensa quedó muda ante mis alegatos y la conferencia de mi libro iba a acabar de forma exitosa, pero en eso se paró un señor flaco con bigotes y una chompita cuello V azul que se me hacia conocido, "Alumno Arguedas he leído su libro y déjeme decirle que le hace honor al nombre porque es una reverenda cagada", entonces lo reconocí se trataba de mi querido profesor de literatura del colegio, el señor Navarro..

- Que tal profe? que bueno que leyó el libro - dije feliz de verlo
- Además esas tonterías que habla que las mujeres no hacen puffy, se pasa!, que bruto, tarquino y taimado resultó usted (así hablaba mi profe, siempre en difícil)
- Que pena que no le gustó profe
- De verdad alumno Arguedas que Usted me decepcionó, yo que le tenía cariño porque llevaba el apellido de un gran hombre, que obra para mediocre la de Usted

Y dicho esto el profe se acercó hasta el estrado donde yo estaba y comenzó a jalarme la patilla como cuando no hacía la tarea de chibolo, y fue en ese momento que desperté..

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lunes, 27 de julio de 2015

El Chofer de la Grúa

Cuando subí al asiento delantero de la Grúa estaba molesto con el Chofer, la razón: minutos antes se había negado llevar en la cabina a mi esposa y a mi hija, aduciendo que estaba contra la ley llevar a 3 personas. Encima, cuando le propuse que entonces ellas viajen en la cabina y yo dentro del carro remolcado tampoco quiso, se negó, dijo que también estaba prohibido por la ley y que no era seguro para mí. Me lo dijo de forma cordial y educada pero igual me jodió, “De cuando acá las personas se volvieron tan correctas?” me pregunté, “Chochera me vas a hacer gastar 30 soles en taxi si ellas se van a parte, cuando podemos ir los 3 aquí, nadie se va a dar cuenta”, le insistí (soy muy persuasivo cuando me lo propongo) pero el tipo permaneció firme.

Tuve que enviar a mi hija y mi esposa en taxi y subir solo a la cabina de la Grúa y minutos después el Chofer empezó a conversarme, yo seguía molesto con él y le respondía a medias, pasados unos minutos comencé a examinar el interior de la Cabina, vi varios avisos pegados, varios de ellos hacían referencia a las leyes que impedían llevar más de 2 personas en la Cabina y en el interior del carro remolcado, las leyes que hace unos minutos yo había intentado quebrar.

Recordé la escena, yo insistiendo, el tipo negándose amablemente y mi hija y esposa mirando y escuchándolo todo.

Sentí vergüenza.

¿Qué clase de ejemplo le estaba dando a mi hija?, yo que siempre me quejo de la informalidad y la criollada, había intentado burlar la ley por ahorrarme unos soles, unos soles que ponían en riesgo mi seguridad y la de mi Familia. Miré al Chofer de reojo y le dije: “Gracias amigo.” “¿Por qué Señor?” me preguntó, “Por permanecer firme y no dejarse convencer, gracias por darme una lección de Urbanidad”, “De nada Señor” me dijo el Chofer y siguió manejando con una sonrisa de orgullo en la cara...

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martes, 14 de abril de 2015

A los 40

El día que cumplí 40 años el despertador me levantó a las 5:50 am, fui al baño presuroso y me miré al espejo con curiosidad buscando si había alguna arruga nueva o un nuevo mechón de canas, algo que hubiera cambiado mi aspecto de forma radical desde el día anterior. Pero no, mis arrugas y mis canas seguían siendo las mismas y mi cara seguía igual de fea.

Me lavé la cara, los dientes y me puse ropa para correr, y exactamente a las 6 am sonó mi celular, era N que ya estaba abajo esperándome. Cuando bajé a abrirle la puerta N se abalanzó sobre mí, me dio un gran abrazo y beso de cumpleaños y luego me pidió que la ayude a bajar algo del taxi, era mi torta

En los 3 años y meses que estoy con N, no ha habido un solo cumpleaños que no me haya sorprendido con una torta muy especial y esta no fue la excepción, era una torta de El Vengador

Acto seguido N se subió a la bicicleta y salimos a la calle, mi plan era correr algunos kms hasta llegar al Mar, así mismo verificar si mi pie derecho ya había sanado de una lesión que contraje jugando futbol en un campeonato de mi nuevo trabajo (Nota mental: no volver a jugar un campeonato de futbol nunca más y si se puede pichangas tampoco)

Aproximadamente 20 minutos después estaba frente al mar, mi novia me dijo que cogiera la bici y me tomó una foto que yo subí al Facebook con el tag "A los 40", luego seguí corriendo hasta completar 10 kms, me había propuesto terminarlos en menos de 1 hora, lo cual era difícil considerando que no corría hace meses

Cuando acabé me senté en un murito a descansar, debido al esfuerzo en el último tramo (una pendiente criminal) me había agitado mucho y me había dado un poco de nauseas, mi novia me miraba de una forma rara con la bebida hidratante en la mano..

-Qué te pasa cielo?

-Nada

-Entonces por qué tus ojos están como si hubieras bostezado?

N miró el mar un rato, luego habló..

-Me emociona las cosas que haces, como te esfuerzas… tal vez te parezca tonto pero… tú me inspiras

Pocas veces me quedo callado sin saber qué decir, pero N consigue eso a veces, solo atiné a abrazarla y besarle la frente, lo que había dicho era una de las cosas más lindas que alguien me había dicho en la vida...


Fin.

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viernes, 20 de marzo de 2015

El Frapuccino de Evita

Pre-requisito para continuar: Haber leído “La Chicha de Evita

Increíblemente, luego de 13 años, estoy frente a Evita de nuevo.
Estamos en un local tipo “Lounge” que queda cerca de nuestro antiguo barrio. Evita me ha llevado allí porque dice que es un lugar cómodo, donde se come rico y se puede conversar.

Un mesero a quien Evita parece conocer se acerca a tomar el pedido, y antes que yo pueda decir nada Evita elige por mi “Tráiganos 2 frapus de lúcuma por favor”, el tipo sonríe y se retira por donde vino.

“Tienes que probar el frapu de lúcuma de aquí, es riquísimo” me dice Evita y luego me pregunta que porqué me he sentado tan lejos, que “Me venga más acasito, para poder conversar”, así que yo le hago caso y me siento a su lado.

“Estás igualito” me dice Evita, pero eso no es cierto, estoy más flaco, viejo y con menos pelo desde la última vez que nos vimos.

“Tú también” respondo, pero eso no es cierto, Evita ha subido bastante de peso y su cara otrora de niña se ha convertido en la cara de una mujer.

Curiosamente en ese momento que hablábamos, ambos estábamos desempleados, los dos habíamos renunciado una semana antes a nuestros trabajos y teníamos vacaciones forzosas, por eso habíamos aprovechado para vernos después de varios años de intentos fallidos.

“Cuéntame por qué te divorciaste” me madruga Evita y yo le advierto que es una larga historia, “Cuéntame nomás, que mañana no tengo que ir a trabajar, ni pasado, ni traspasado..” y entonces los dos nos reímos y volvemos a tener 19 años.

Me demoré como 40 minutos en contarle a Evita todo el tema con la K, ella me escuchó con atención y luego que acabé exclamó “Increíble”, fue lo único que dijo.

Cabe indicar aquí que Evita conoce a la K, ya que los tres somos del mismo barrio y es más, esa noche me enteré de algo que no sabía “Tu sabías que la K me quitó a un enamorado cuando estábamos en 3ro de media?”

Luego de que me contó ese chisme que me hizo reír muchísimo, Evita me contó porque ella había terminado su relación, yo también le presté mucha atención, a diferencia mía Evita soltó unas lágrimas cuando acabó.

Luego de contarnos nuestras “penas” mutuamente, comenzamos a hablar de nuestras hijas, ya que curiosamente Evita también tiene una niña que es su adoración.

En un momento ambos nos planteamos la clásica pregunta que se hacen dos personas que salieron en el pasado:

-Qué hubiera pasado si ese día me hubieras dicho que sí, si hubieras aceptado estar conmigo?
-No lo sé amigo, era tan chica, pensábamos tan distinto. Lo que si te puedo decir es que cuando te veía con la K me daba una cólera!
-JAJA así son ustedes pues, no comen ni dejan comer
-Será no amigo?... Pero, así en serio… si pudieras cambiar algo de tu pasado, qué sería?
-No sé Evita, lo que sí sé, es que esa noche del 7 de diciembre, la volvería a buscar a la K para fabricar a nuestra hija
-Tienes razón, igual yo, tal vez cambiaría unas cositas pero ese día a la misma hora, lo iría a buscar al papá de mi G y me le trepaba! JAJA
-JAJA.. es que ya no concebimos nuestra vida sin ellas..

Conversamos mucho esa noche, hasta que cerraron el local, y cuando salimos hubo la idea de seguir la conversación en otro lado, “Tal vez con unos chilcanitos”, al fin y al cabo ninguno de los dos trabajaba al otro día. Pero luego lo pensamos bien y coincidimos en que no era prudente.

Regresamos al barrio caminando, por el mismo camino que solíamos recorrer antaño…

-Te acuerdas que siempre nos parábamos allí a besarnos? –dije señalando una esquina-
-Claro, te acuerdas cuando fuimos a Huaral?
-Claro, fue la primera vez que pasó algo, el oscurito del Bus se prestó para la vaina
-El Huaralino no? JAJA

Esa noche dejé a Evita en la puerta de su casa, como siempre, la piedra enorme donde solía sentarme las veces que iba a visitarla ya no estaba, su casa otrora de un solo piso era ahora una bonita casa de 3 pisos

-Y ahora? Cuando te veré de nuevo amigo?
-Pronto, tenemos que ir a la playa como quedamos, con las bebes
-Sale!

Le doy un besito en el cachete a Evita y me voy caminando para la casa de mis papás, imposible regresar a mi casa a esa hora así que dormiré allí esta noche, en el camino le escribo a mi novia al whatsapp: “Hoy me encontré con una amiga que no veía hace mil años, estuvo lindo, mañana te llamo para contarte”

Fin del Post.

Bonus track:
Al otro día fui a recoger a K para ir a comprarle los libros a nuestra hija y ya en el auto le comento:

-No sabes a quien vi ayer? A Evita
-A Evita? Oye tu te pasas no? Qué va a decir N
-Por qué? Si es mi amiga, no tiene nada de malo
-Para ti, pero bueno, ya no es mi problema, y cómo está?
-Bien, me contó que le quitaste un novio de chibolas

(K se queda un rato pensando)

- AHHHH… M! mi primer enamoradito, yo no sabía que estaba con Evita, ese vivo me dijo que estaba solo, así son ustedes desde chiquitos pues, unos vivos!
-Evita aún se acuerda y te odia por eso, encima te casaste conmigo así que te odia aún más
-JAJA hablas tonteras Oye

(Llegamos al colegio de nuestra hija y hay unas colas horribles para comprar los libros, con K nos dividimos las colas, ella se puso a hacer una y yo otra)

La conversación continuó por Whatsapp:
-Oye no sabes, Evita me acaba de escribir diciéndome que escuche una canción
-Cual?
-No recuerdo, pero es una baladita
-Ya ves! Eso te pasa por estar saliendo cuando tienes novia, Evita se está ilusionando y ya te está dedicando canciones
-JAJAJAJA… qué va ser!
-Tú te ríes, todo lo ves broma, pero puede ser, ella está separada y cuando las mujeres estamos así nos volvemos vulnerables
-Es una canción nomás Oye

(Volteo a ver a K y ella también voltea a verme a mí, los dos nos estamos riendo en nuestras respectivas colas y los papás de los demás niños nos quedan mirando, seguro pensando "Y estos? No que estaban divorciados?..")

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viernes, 30 de enero de 2015

ChiPu

Jueves, 7:45 p.m., estoy tomándome una chela con mi nueva amiga, la chibola Pulpín (en adelante ChiPu). Estamos en la parte trasera de un local de comida Loretana, la parte de adelante es un restaurante, la parte de atrás es un chupódromo, caletasa, nunca había estado aquí antes.

ChiPu me cuenta sus cosas, me cuenta que es del Norte y que vive sola desde los 16 años, que estudia Fotografía, que le gusta Cuchillazo y otros grupos de rock de la escena local, para hacerme su amigo le menciono grupos que me gustan a mí, pero Chipu dice que mis grupos son suavecitos, alienados y que hacen música de mierda. Así es Chipu, no se calla nada y dice lo que piensa, por eso me cae bien.

Conocí a ChiPu en un estudio de tatuajes, a mí me estaban tatuando y ella estaba en un sillón esperando su turno. Cuando terminaron con el mío, ChiPu se paró y me mostró una foto que me había tomado con su celular mientras me hincaban, me gustó la foto y le dije que me la enviara al Facebook, me agregó, la acepté y así fue como Chipu entró a mi mundo.

La segunda vez que vi a ChiPu fue curiosa, yo estaba en el trabajo tranquilo y de pronto se empezaron a escuchar gritos, al principio suaves, luego cada vez más fuertes, salí a la ventana a ver y me di con la sorpresa de que se trataba una manifestación por la 'Ley Pulpín'. Había un grupo de como 100 jóvenes marchando y gritando lemas en contra del gobierno, uno de ellos era ChiPu, a quien reconocí al toque porque llevaba el mismo polo que tenía en su foto de perfil del Facebook, uno negro que dice "No me jodas que estoy con la regla"...

"¡No te rindas ChiPu!" le grité desde la ventana de mi oficina y ChiPu se palteó y comenzó a buscar con la mirada de donde le pasaban la voz, pero nunca dio conmigo. Yo aproveché para tomarle una foto y por la noche se la mandé al Face.

Cuando me levanté al otro día tenía dos mensaje en el Facebook:

Mensaje 1: "Está piola la foto, Gcs!, habla, cuando unas chelas?"

Mensaje 2: "Pásate tu número ps, no seas sobrino"...

Y más o menos así fue como llegamos hasta aquí, a este chupódromo caleta por Jesús María…

-De aquí me voy a Galerías a devolverle un par de CDs que me ha prestado mi pata 'Naftalina'

-Galerías?

-Galerías Brasil pues, conoces?

-Como no voy a conocer.. si yo grababa CDs en Galerías Brasil cuando tú aun ni nacías

ChiPu es flaca, tiene la cara redonda y el cabello largo y alborotado sobre la cara (tipo “Slash” de Guns’n Roses), habla lo justo y deja hablar, me recuerda a amigas de antaño con las que solía juntarme antes, muchas de ellas ahora ya casadas y con hijos...

ChiPu saca un pedazo de tela de su morral y se amarra el pelo en un moño que deja a la vista toda su frente

-Oye ChiPu ¿Qué es eso?

-¿Qué cosa?

-Este huequito que tienes en la frente…

Digo esto mientras intento tocarle con mi dedo, una pequeña hendidura que ChiPu tiene en la frente.

-¡No me toques mi huequito!

Dice ChiPu medio asustada, protegiéndose la cara con el brazo. Es la primera vez desde que la conozco que la veo salirse de su estado relajado… Los dos borrachos de la mesa contigua nos miran raro…

-Oye ChiPu tranquila, ¿Qué fue?

-No nada, es solo que no me gusta que me toquen mi huequito - Dice ChiPu, colorada

-Oye que gracioso has reaccionado, la gente aquí va a pensar que te quiero agarrar el poto o algo así

Nos reímos de la escena y entonces ChiPu me cuenta la historia…

"Me saqué la mierda a los 6 años mientras jugaba con mi mejor amigo el Gordo, que por cierto ahora está flaco y está hecho un cuero el maldito y ya no me para bola, nos tropezamos mientras corríamos y yo me estrellé la cabeza contra una pared y me hice esto, el Gordo no se hizo nada más lechero"

Nos terminamos la chela y luego acompaño a ChiPu hasta Galerías Brasil y la dejo en el puesto de música de su amigo 'Naftalina', quedamos en ir a montar bicicleta uno de estos días, creo que he hecho una nueva amiga...

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