martes, 20 de noviembre de 2007

El Cuento de La Kari


- Estoy escribiendo un cuento -me dijo La Kari-
- Ah si amor, que bien, ¿Y de qué trata? –Le pregunté sin mucho entusiasmo-
- De esa epoca del colegio que tu siempre te burlas
- Ahhh… Jaja… ¡De cuando te volviste una chica pandillera! –Dije, riéndome con ganas-
- ¡No me volví pandillera baboso!, fue solo que me relajé un poquito…
- Ya ya… y entonces… ¿Me vas a dejar leer tu cuento si o no?
- ¡Ni lo pienses!, primero lo termino y de allí te aviso –dijo La Kari dando por finalizada la conversación, acto seguido se metió a la ducha-

Reconozco que mi Kari tiene sus talentos artísticos, entre ellos: el bailar muy bien toda clase de danzas y ser recontra hábil con las manualidades. Pero escribir, hmmmm…, no se, no me convencía mucho.


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Una semana después --y como todos los domingos por la tarde-- La Kari se fue a su instituto y me dejó solo. Así que en un momento de total amodorramiento, colgado en el msn esperando que ingrese alguien interesante con quien conversar, recordé el famoso cuento que mi esposa estaba escribiendo. No fue difícil hallar el escrito entre sus documentos, llevaba por titulo “el baby godofroy” y tenia algo de 5 ó 6 paginas. Así que empecé a leerlo con avidés, motivado por el sentimiento oscuro, de estar hurgando un poquito en la intimidad de mi mujer.

Algunos minutos después estaba sonriendo complacido, para mi sorpresa, el cuento de La Kari me había gustado mucho, ¡Tenia de todo!, humor, romance, y su poquito de cochinada (que es lo que más le gusta a la gente no?). En serio me sorprendió y me llenó de orgullo que mi joven esposa haya podido escribir una historia tan profesional y tan chévere, estaba ansioso que llegara para poder abrazarla y felicitarla.

Cuando llegó La Kari le comenté que había leído su historia y que me había gustado mucho. No se molestó para nada, por el contrario su rostro dibujó una sonrisa complacida y me dijo que ya sabía que no me iba a aguantar las ganas de leerla antes de que la terminara.

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La Kari y yo no tenemos muchas cosas en común, a ella le gusta la cumbia, el reggaeton y el merengue y a mi me gusta el rock alternativo, el punk peruano y la música electrónica. Yo soy feliz en zapatillas y jeans y ella gusta de las bluzitas caladas, los tacos y la carterita. Yo bailo todos los ritmos igual, moviendo solo la cabeza, La Kari en cambio, se sabe todas las coreografías de moda y las baila todas, de una forma coqueta y femenina... Ella es muy creyente y yo soy agnóstico. Ella es desordenada y yo soy maniático del orden. A ella le gusta el teatro y a mi las tocadas de bandas aficionadas. A ella le gustan las comedias y a mi los dramas. Ella paga 170 soles por un corte de cabello, y a mí me corta una tía en el mercado por 3 mangos. Ella no bebe alcohol y yo soy un borracho. Ella no tolera lo espontaneo y lo ridículo, y para mi son las cosas que mas me divierten. A ella no le gustan mucho las fiestas y yo me pongo loco si no tengo a donde ir un fin de semana en la noche.......... Y bueno......... podría enumerar muchas diferencias mas, de las cuales ella y yo estamos muy concientes. A veces cuando discutimos, nos quedamos mirando y ella rompe el silencio diciendo “Sabes Pepe, todo esto pasa porque nosotros somos muy diferentes”, “Así es pues mujer, los polos opuestos se atraen”, respondo yo para salir del paso, pero en el fondo, muy en el fondo, pienso que tantas diferencias nos terminarán pasando la factura algún día.

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Para su mala suerte, mi hija ha salido igualita a mí. La Kari sufre cuando en los matineés, las demás niñas asisten todas arregladitas y peinaditas con lazos. Nuestra Camila --en cambio-- va siempre en zapatillas, jeans y el cabello suelto (ella misma escoge su ropa y si no le ponen lo que ella quiere grita como una loca...). Peor aun, cuando empieza el baile, y las niñas se juntan en un rincón a moverse delicadas, cogiditas de la mano, y de pronto, como un torbellino, irrumpe mi Camila con sus saltos estrepitosos y sus movimientos electricos, como si en vez de sonar las notas armoniosas de un tema infantil, estuviera animando la fiesta el mismo Daniel F en persona con su gente de Leuzemia… "¡Qué le vamos a hacer Kari!... ella baila así, ¿No te da risa?", le digo para animarla, pero a la Kari igual le afecta. Lo mismo sucede cada vez que algún familiar inoportuno que no nos ve hace tiempo, se nos acerca y nos hace el clásico comentario de que la bebe se parece más a mi que a ella (lo cual es muy cierto... mi hija es una versión femenina, pequeñita e infinitamente mejorada de mi persona, incluso ha sacado aquella señal distintiva en mi familia paterna, que consiste en tener una orejita --la derecha-- mas abierta que la otra).

Maquinando alguna solución a todos esos sucesos, que hacen vislumbrar que mi hija en un futuro tenga los mismos gustos de su padre, la Kari ha decidido tomar las riendas del asunto y desde ya está que me dice, que este verano de todas maneras la mete a la bebe a aprender ballet y música negra, “Para que sea mas femenina y tenga más ritmo”, dice preocupada. Yo solo me rio y le digo que "No la presione, porque la bebe debe ser libre de ser como ella quiere ser, y nosotros como padres, solo debemos quererla y apoyarla".

Y claro, otra cosa que detesta es cuando le pregunta a Camila a quien quiere más, ¿A Papi o a Mami? (poniendo más enfasis en la palabra "Mami" obviamente...), y ella sin dudarlo, con una sonrisita perfecta llenecita de dientes, responde con toda naturalidad "¡¡¡¡A mi Papito pes!!!!".

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Y bueno, no se como me alejé tanto del punto. El “punto” es que, cuando leí la historia de La Kari, me dio muuuuuucha alegria darme cuenta de que mi pequeña esposa aun puede sorprenderme, y sobre todo que ella y yo, tenemos alguito más en común que nos une......

2 comentarios:

Hronos dijo...

Muy bonito post... la verdad una suerte la tuya eh!

Jose Arguedas [ [ EBP ]] dijo...

Muchisimas gracias por tu comentario... a veces, no sabemos valorar lo mas valioso que nos pasa en nuestras vidas..
gracias por leer :)