domingo, 30 de septiembre de 2007

Me voy a fugar con Mónica.

-- Hola Mónica
-- Como está señor..
-- Bien y tu?
-- Aquí pues, tranquila
-- Pero toma pues
-- Mejor no señor, me da miedo…
-- Miedo de qué?
-- No sé, usted cuando toma se pone medio raro…
-- Raro? Jaja, como así raro?
-- Usted sabe a que me refiero, no se haga…
-- Ya pues toma
-- Esta bien, pero solo un poquito ya?
-- Ya
Me encanta Mónica, es joven y tiene un lindo cuerpo, y lo mejor de todo, es que se le trepa el trago rápido.
-- Pero ven mas acá pues, porqué te vas tan allá?
-- Aquí estoy bien…
-- Ya pues ven –le ruego-
-- Okay, está bien… pero solo un ratito
-- Ya pues, un ratito
Mónica se sienta encima mío, ambos tenemos una copa de whiskey en la mano.
-- Porqué estás tan nerviosa?
-- Porque la señora puede venir en cualquier momento…
-- No va a venir, está en una reunión de su trabajo
-- Pero y si viene temprano?
-- No me importa. Si viene, le digo que a quien amo es a ti. Ya me harté de esa babosa.
Mónica me pega una cachetada en la cara.
-- No hable tonterías señor!
-- Okay, okay, olvídalo… Dame un beso ya?
-- No le digo, cuando usted toma se pone espesito…
Mónica me besa con lengua, y mientras lo hace, yo le acaricio las piernas…
-- Uy se despertó mi amiguito! -dice traviesa, tocandome allí debajo-
-- Ya ves todo lo que provocas –nos reímos-. Mónica, vamos al cuarto?
-- Mejor no señor…
-- Porqué eres así ah?, sabias que eres una calienta huevos de lo peor?
-- No diga groserías señor! –otra cachetada-
-- Ya ya… Vamos pues…
Mónica se pone de pie, lleva puesto un vestido ceñido color perla, los ojos con mucho rimel y todo el cabello recogido hacia atrás, nos vamos al cuarto, nos besamos con avidez al borde de la cama.
-- Ay Mónica te deseo como mierda…
-- En serio?
-- Si, en serio, eres tan sexy, tan puta… eres perfecta
-- Me desea mas que a su mujer?
-- Más... mucho más…
Y otra cachetada…
-- Si me vuelves a pegar te volteo y te doy por atrás!
-- No ya? –poniendo cara de niña-, por ahí me duele.
-- Está bien…
Le quito lentamente el vestido sin dejar de besarla, ahora Mónica está en ropa interior.
-- Me encantas Mónica…
Ya no aguanto más, le bajo el calzón, me bajo el calzoncillo…
...............
-- Mamaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
-- Noooooooooo por la puta madreeeeeeeeeee!!!!!!!!!!
-- Pucha la bebe Mario!!!… Ya vengo ya?
-- Okay…
Mónica se viste apurada, el gesto sexy fugó de su cara, se convirtió rapidamente en Pamela, la mamá de mi pequeña hija, mi serena esposa.
Me subo el calzoncillo, me voy a la sala, me sirvo otro trago, me conecto a Internet un rato.
Luego de veinte minutos…
-- La bebe no quiere dormirse Mario, el otro viernes jugamos ya?
-- Ya mi amor
-- Hoy has estado muy mandado con Mónica ah! –se ríe-
-- Te juro que me voy a divorciar de ti, y me voy a fugar con Mónica –bromeo-
-- Ja!!!!...
-- Mamaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!
-- Anda anda…
-- Te queyo mucho –me besa-
-- Yo también te queyo mucho –la beso-

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domingo, 23 de septiembre de 2007

La Escuela de Payasos




Así que luego de ese terrible día amanecí en la cama de mi hija. Rodeado de figuras de princesas y sirenas, debajo de una repisa completamente llena de peluches y cuentos de hadas. Estaba solo, mi esposa e hija se habían ido, me habían abandonado...

"Ya me he arruinado la vida bastante.. basta de hacer siempre lo que quieren los demás y no lo que yo realmente quiero... basta de vivir de apariencias ... ¡a la mierda con todo!... me voy... ¡a la escuela de payasos!..."

Pero no era una empresa fácil, si bien es cierto, era lo que había querido toda mi vida, no tenía un carajo de idea, de donde quedaría tan prestigiosa institución. Así que sin mas ni mas, confiando y apelando a mi buena estrella, salí de mi casa decidido y me embarqué en una caminata despistada por las calles de mi barrio (por algún lugar había que empezar no?).

Caminé y caminé, con una sonrisa estupida dibujada en el rostro, moviendo mis manos y mi cabeza de un lado a otro, al compás de una canción imaginaria, la gente me miraba extrañada y me sonreía también, tal vez percibiendo mi felicidad, por primera vez en muchos años, me sentía libre y sin preocupaciones.

Y así, luego de algunas horas de andar sin parar, llegué a un parque desolado al frente de una iglesia, y como estaba ya, un poco cansado, me eché sobre una banca a descansar, cerré mis ojos y disfruté de una bien merecida siesta.

--- O ---

"Oye, abre los ojos" me dijo una voz extraña, y cuando abrí los ojos estaba frente a mi, de pie, un payasito, si bien es cierto, no era como los payasos de los circos, puesto que no llevaba ropas anchas ni multicolores, ni zapatos extra grandes, ni peluca color verde limón, era –mas bien- un payasito pobre y de mirada confundida, pero yo estaba contentísimo, porque estaba seguro de que a este singular payasito lo había enviado la buena fortuna, para que me oriente y guíe en mi difícil búsqueda.

"¿Donde queda la escuela de payasos, mi hermano?" le dije con voz amable, y este me miró extrañado, tal vez pensando, que yo me burlaba de él, así que haciéndose al que no me había escuchado, se sentó junto a mi y mirando de un lado a otro algo nervioso, me dijo que por favor le colaborara con unos caramelitos de menta que en su bolsita negra llevaba, y como yo le dije que no llevaba en los bolsillos ni un quinto, su rostro cambió de repente y con un movimiento rápido y certero, extrajo de su bolsillo una filuda navaja que me puso en el cuello.

"¡Dame tu billetera rápido huevon!" me dijo con voz enojada, y yo no entendía nada, por dios que no entendía nada, y como yo no me movía ni reaccionaba, el muy malvado me pegó un fuerte golpe en el rostro que hizo que por unos instantes perdiera yo el conocimiento, y así, antes de desvanecerme del todo, sentí como el payaso 'Navajita' (que así decía el gorrito que llevaba puesto) me sacaba de los pies mis costosas zapatillas, y antes de irse y perderse, oí que decía a lo lejos “Escuela de payasos ¿no?… ¡Ja!... ¡en la punta del cerro está la escuela de payasos conchatumadre!, y riéndose de buena gana, desapareció.

Así que ya tenia una pista que seguir, "En la punta del cerro" dijo la voz en mi cabeza, alcé la vista y vi que frente a mi se erigía un cerro congestionado de simpáticas casitas, "¡Como no lo pensé antes!" grité contento, y saltando de banca en banca, y caminando por ratos al revés, comencé a dirigirme hacia ese simpático cerrito que haciendo cálculos rápidos, debía quedar a unos treinta minutos apenas.

--- O ---

Antes de llegar al cerro, debía yo cruzar un desvencijado puente colgante que cruzaba las turbias aguas del rio chillón, y cuando decidido comencé a cruzarlo (no se veía nada seguro ese puente) divisé a unos metros de mi, a un escuálido can de raza indefinida que estaba siendo presa de una extraña convulsión. Instintivamente me agaché, y sin ningún miedo a que me mordiera o algo (no podría decir porqué estaba tan seguro de que no me atacaría) lo empecé a acariciar en su pelaje, y juro por dios que luego de unos minutos, el pobre perrito dejó de temblar y me miró con ojos de ternura, y cuando ambos nos incorporamos, y en gesto de agradecimiento, comenzó a lamer mis sucias medias, suplicando en su lenguaje, que lo llevara conmigo, "No puedo llevarte conmigo perrito, ya que yo ya no tengo casa ni pertenencias. Además, yo me voy a la escuela de payasos" le dije, esperando que me comprendiera, pero el fiel animal no se apartó de mi y comenzó a caminar delante mío, así que decidí seguirlo, pensando, que se trataba de otra señal.

Y no me equivoqué, algunas horas después, cansado de subir aquella empinada pendiente, esquivando autos viejos, enormes pedruscos y otros indescriptibles obstáculos, llegué –luego de rodear el ultimo cerro- frente a una construcción alucinante, que mas parecía sacada de un cuento que de la vida real misma, eran unas paredes color blanco esperanza, con un enorme portón color verde dragón, y con techos de lona que se acomodaban hacia arriba desembocando en una punta piramidal, y en lo alto de todo se avizoraba un letrero inmenso, iluminado por miles de focos multicolores que decía "ESCUELA NACIONAL DE PAYASOS", ¡al fin había llegado!...

--- O ---

Cuando atravesé el enorme portón divisé en el patio a centenares de hombres y mujeres, todos con las caritas pintadas y narices rojas, jugando a los malabares con redondas naranjas, haciendo equilibrio con escobas en sus narices, montando divertidos sobre destartalados monociclos, todos reían, todos eran felices.

Ingresé en lo que parecía ser la recepción, allí había un payaso gordo y calvo, que fumaba de una pipa que despedía humo rosado, me miró a mi y luego miró a mi perro, "¿Qué es lo que desea señor?" me preguntó finalmente, "¡Quiero ser payaso!" le dije emocionado, "Ah ya, eso está muy bien" dijo muy serio "Y su perro, ¿También quiere ser payaso?", dijo con voz buena, acariciando el lomo de mi can, "Ah bueno, eso no sabría decírselo, porque no se lo he preguntado", dije pensativo, "Pues entonces pregúntele ahora, porque una vez que usted atraviese esa puerta" y me señaló una puerta naranja que había en el fondo, "Ni usted ni el perro podrán salir nunca".

- ¿Tú también quieres ser un perrito payaso? –le pregunté a 'Manson', así le puse, porque mi perro tenia un ojo color marrón y el otro color celeste, como el cantante de rock
- ¡Guau! –me contestó decidido, y yo me puse mas feliz todavía-

"Mi perro también quiere ser payaso, señor", "Pues no necesita repetírmelo, si eso estuvo muy claro, yo también lo escuché oiga usted" me dijo el payaso gordo, y luego abrió la puerta naranja con una enorme llave que llevaba colgada en el cinto, "Adelante, pase usted" me dijo amablemente, y yo entré entonces por un largo corredor lleno de globos y serpentinas, y cuando lo atravesé del todo, me encontré cara a cara con una mesa larga, donde estaban sentados como diez payasos que me miraban de pie a cabeza…

- ¿Cree usted que tiene, las condiciones necesarias para ser payaso? –me preguntó el que parecía ser el líder
- Pues yo creo que si, señor…
- 'Candelita', yo soy el payasito candelitaaaaa, y he venido a jugar contigo, contigo, contigoooo… -dijo bailando en su sitio, moviendo los hombritos-
- Bueno señor Candelita, yo creo que si tengo las condiciones, porque yo he querido ser payaso toda mi vida oiga usted.
- ¿Y eso como usted lo sabe?
- Porque a través de toda mi vida, he hecho varias payasadas
- ¿Ah si? A ver cuénteme…
- Ah bueno, una vez me vestí de negro totalmente, y me pinté la cara como el de la película 'El cuervo', y salí por la calle a divertir a la gente, me tiraba en el medio de la pista, y cuando alguien se detenía a ayudarme, saltaba de porrazo y le gritaba "¡No estoy muerto huevón!", la persona se iba corriendo del susto
- Eso está extraño más bien, pero dígame, ¿alguien se reía de su acto?
- Claro que si señor, mis amigos de la cuadra ¡se cagaban de la risa!
- Ah bueno, tomen nota señores –dijo dirigiéndose hacia los otros payasos-
- En otra ocasión –proseguí- coloqué una cinta de rock pesado en un tono de salseros, y como todos me quedaban mirando extrañados, agarré una jarra que había en el centro de la mesa y los bañé a todos en vino, les grité: "¡Reprimidos de mierda, vayanse todos a la conchasumare!". Manché las paredes, las cortinas, ¡todo!...
- Oiga, ¡pero que payasadas raras se le ocurrían a usted!
- Así es señor Candelita, yo creo que definitivamente, yo he sido un payaso toda mi vida… Otra vez durante una reunión de trabajo, les dije a todos que se callaran porque quería improvisar un discurso, y cuando todos se callaron, les dije que me sentía orgulloso de trabajar en un sitio así, con los mejores profesionales del ramo, ¡en la mejor compañía del Perú!
- ¿Y no lo despidieron inmediatamente de su centro de labores, oiga?
- Nada que ver, por el contrario, algunos, hasta me dieron la razón. Yo creo que entre ellos hay varios que también podrían ser payasos…
- Bueno, pues de ahí me los trae también, aquí siempre hay espacio para nuevos talentos de la payasería.
- Ok señor, en cuanto tenga tiempo les digo y va a ver usted como le lleno este lugar de buenos payasos...
- Y bueno, me ha dejado usted boquiabierto, y a mis demás colegas también ¿No es cierto amigos? –dijo dirigiéndose hacia los demás payasos, quienes inmediatamente se pusieron de pie y lo apoyaron en su apreciación, algunos de ellos pronunciaron varios adjetivos halagadores hacia mi persona, yo no podía estar más feliz-. Y nada pues caballero, yo creo que con todo lo que me ha dicho, usted tiene suficiente madera para ser un buen payaso, así que solo me queda darle la bienvenida señor… señor…

- ¡Mi nombre es Jose Arguedas Egoavil, para servirle a usted y a toda su respetable familia…!
- Uhhmmm… pero ese no es un nombre digno de esta escuela oiga usted, inmediatamente tiene que elegir un nombre apropiado, tiene cinco minutos para ello, secretario 'Semolita' tome usted nota del nombre que elija el caballero.

Así que luego de pensarlo algo, ni siquiera mucho, porque creo que lo supe toda mi vida, les dije a todos mi nombre de payaso, que estoy seguro a todos les gustó mucho, porque inmediatamente se pusieron de pie y me aplaudieron y me abrazaron, mi perro manson también estaba feliz, movía la cola y saltaba de un lado a otro.

“Así que señores, en adelante mi nombre de pila jamás volverá a ser pronunciado, puesto que ese infeliz hombre acaba de morir en este momento. Ya nunca más volverá a levantarse a las seis de la mañana para ir a trabajar en algo que no le gusta, nunca más volverá a escribir una sola línea de código en lenguaje de computadoras, nunca más vivirá preocupado por conseguir dinero para pagar las cuentas, ni se preocupará por la buena o mala opinión que los demás tengan de él, en adelante vivirá feliz y despreocupado y hará lo que le da la gana con su vida, porque él ahora es........… ¡¡¡¡¡¡¡¡El payasitoooooo CAGA TONOS!!!!!!!!... oiga usted :)

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domingo, 16 de septiembre de 2007

¡Aun estoy viva!




“La vida que las ficciones describen no es nunca la que realmente vivieron quienes las inventaron, escribieron, leyeron y celebraron, sino la ficticia, la que debieron artificialmente crear porque no podían vivirla en la realidad.” (M.V.LL.)




Soy una mujer que se arrepiente de la vida que lleva. Una mujer incompleta, emocionalmente mutilada, e infeliz. Vivo recluida en una covacha inmunda en la que nunca merecí vivir, rodeada de gente a la que algún día pensé querer y ahora odio en secreto. Sé que es feo decirlo, pero es la verdad. Ya no aguanto vivir aquí, en este barrio mugroso donde nunca merecí terminar.
La vez pasada tuve un reencuentro con gente de mi promoción, la reunión fue en la casa de una ex compañera de colegio, en surco, barrio en el que viví casi toda mi vida y donde realicé mis estudios primarios y secundarios. Todos me recibieron muy bien, la mayoría de ellos (chicos y chicas) siguen manteniendo estrecha comunicación, salen juntos a discotecas de moda, sitios bonitos y exclusivos a los cuales yo no puedo ir. Me encantó oír sus historias, sus anécdotas, lo bien que les va en la vida, por un momento, aligerada por unos vasos de vodka con naranja, me sentí como ellos. Bebimos bastante esa noche, nos tomamos fotos, nos divertimos, y cuando llegó la hora de irse, una pareja de amigos (que ahora son esposos) quisieron llevarme a mi casa, yo no quise (¡qué vergüenza!), les dije que tomaría taxi, entonces me jalaron hasta la Benavides y me embarcaron en un tico amarillo, menos mal que tenia algo de plata y pude llegar a mi casa. Cuando llegué él no estaba, así que me bañé y me cepillé el cabello, me gusta mi cabello, es lacio y dócil, desde niña siempre he pensado que es lo más bonito que tengo, me lo cuido bastante, le hecho cremas, lo cepillo cien veces antes de acostarme. Prendí la televisión y hallé un canal de cable donde transmitían un desfile de modas, lo dejé allí, y así, viendo a chicas lindas caminar por la pasarela, me quedé profundamente dormida.

***o***

Un ruido de motores en la puerta me despierta, me hago a la dormida cuando él prende la luz, escucho que abre mi cajón y saca algo, luego apaga la luz y se va. Intento seguir durmiendo, pensando “¿A donde se irá a gastar la plata del diario?”, me quedo dormida de nuevo.
Al poco tiempo regresa, siento que se echa a mi lado, percibo su aliento a alcohol, me recuerda al aliento de mi padre cuando era niña, “Si no hubieras sido tan borracho papá…”, siento su cuerpo pegándose al mío, siento su mano hurgando en mi calzón, bajándolo, quiero gritar, botarlo de la cama, pero no puedo. Siento su miembro erecto rozando mis nalgas, “Si no te hubieran botado del trabajo papá…, tal vez... nunca lo hubiera conocido”, siento como se mueve detrás mío como un loco asqueroso, “te odio conchatumadre, no sabes como te odio”, lo oigo gemir en mi oreja mientras acaba, y de nuevo silencio.



***o***


Viernes en la noche, estoy en una discoteca con Penélope, sentadas en la barra, ella paga los tragos. A Penélope la conocí hace poco, cuando fui a hacer unos tramites a la reniec, estábamos sentadas esperando nuestro turno, y de la nada comenzamos a contarnos nuestras vidas. Ella es madre soltera de un niño precioso, vive con sus padres en una urbanización bonita del mismo distrito en el que yo vivo, sus padres son dueños de una cadena de bazares que ella administra, Penélope tiene plata.
La discoteca está llena de gente de mi edad, en un rincón, una banda de muchachos alista sus instrumentos, es un concierto de aficionados, hay bonito ambiente, full gente noventera, a mi me encanta la música noventera, me hace acordar mis épocas felices en mi colegio de monjas, mis primeras cartas de amor, mis primeros besos en el parque.
De pronto alguien entra en la discoteca, es Coco con unos amigos, entran haciendo bromas, empujándose entre ellos.
A Coco lo conozco desde hace años, fue uno de los primeros chicos de quien me hice amiga cuando me mudé a este barrio, es un tipo lindo, gracioso, de esos tipos que se adueñan de la reunión con solo poner un pie en ella. Él no me ve, se sienta con sus amigos en una esquina del local y piden varias cervezas.
- Penélope, ahorita vengo ya?
- Uh?, a donde te vas?
Me dirijo al baño, cierro la puerta, me saco la casaca, me mojo el cabello, me acomodo los senos por encima de mi blusa negra, me pinto los ojos, me miro al espejo: “Estoy linda, soy linda.”. Salgo del baño, me acerco a la barra, la jalo del brazo a Penélope y me acerco a la mesa… “¡Hola Coco!”…

***o***

Penélope y yo bailamos con Coco y uno de sus amigos, una canción bonita de Depeche Mode,

When I'm with you baby, I go out of my head
And I just can't get enough, I just can't get enough
All the things you do to me and everything you said
And I just can't get enough, I just can't get enough

Todo el mundo salta en su sitio al compás de la canción, yo salto también, dando vueltas, las manos hacia arriba, en un momento las miro, mis manos, moviéndose como pájaros libres en el aire, termina la canción, regresamos cansados a la mesa, uno de los chicos nos sirve cerveza en unos enormes vasos, Penélope y yo los terminamos de porrazo, todos se ríen.
La banda está lista, el que parece ser el vocalista toma el micro, agradece a los presentes y presenta a los integrantes de su banda, alguien grita en el fondo “¡Ya toquen por la puta madre!”, todos en la discoteca ríen y yo golpeo a Coco en el hombro.

Son, she said, have I got a little story for you…

Unas uñas se clavan en mi brazo, una silla se cae al piso, me paro rápidamente y me dejo arrastrar por Coco al centro de la pista, nadie baila, todos escuchan sentados a la banda, hay bastante humo en el ambiente…

Yo soy Mia Wallace, soy una mujer peligrosa, tengo el cabello negro y lacio, visto de negro, estoy borracha, soy hermosa, todos me miran estupefactos…

What you thought was your daddy was nothin but a...
While you were sittin home alone at age thirteen
Your real daddy was dyin, sorry you didnt see him, but Im glad we talked...

No me gusta mi vida, es una mierda, pero aquí en este momento, soy lo máximo, estoy borracha, ¿ya dije eso no?, ¡que mierda!, bailo maravillosamente bien, mis movimientos son sexys, fuertes, mis ojos despiden haces de luz mortales que destruyen a quien ose mirarme, soy una diosa griega profanada y ultrajada, y estoy furiosa, ¡furiosa por eso!, quiero golpearte, arañarte, patearte, y gritarte, gritarte… ¡que estoy viva!... ¡oiganme todos!, ¡estoy viva por la puta madreeeeeee!

I, Im still alive
Hey i, but, Im still alive
Hey i, boy, Im still alive
Hey i, i, i, Im still alive, yeah
Ooh yeah...yeah yeah yeah...oh...oh...

Silencio. Abro los ojos, Coco está allí conmigo en medio de la pista, me toma de la mano y me lleva a la mesa, todos están callados, tomo la jarra y me sirvo un vaso lleno de cerveza, siento el líquido helado que refresca mi garganta, volteo a ver a Penélope, me está mirando con lagrimas en los ojos, está borracha…
- ¿Estás llorando?
- No,
- Si, estás llorando… ¿Porqué lloras cojuda? –le digo-

Pero ella no me responde, me rodea con el brazo, y me da un beso en la mejilla,
- Te quiero como mierda huevona ¿Lo sabes?
- Si, lo sé… yo también te quiero.

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miércoles, 5 de septiembre de 2007

Veronica decide bailar


Conocí a verónica hace más o menos seis años, cuando ambos éramos practicantes en una importante empresa exportadora. Aun recuerdo el día que la conocí, era la hora del almuerzo y bajé rápido al comedor para coger un buen sitio, fui a calentar mi tapper y a coger una gaseosa, y cuando regresé, ya estaban bien sentaditas en mi mesa: una amiga de la universidad (con la que siempre almorzaba) y dos chicas más que no conocía, una de ellas era verónica. Para qué mentir, me gustó desde un principio, tenia un lindo cuerpo y una bonita sonrisa, a parte que sus anteojos le daban cierto aire intelectual (que de hecho lo era, ya que estudiaba ingeniería en san marcos), transcurridos algunos minutos de conversación, estaba seguro de que seriamos amigos.
Y así fue, resultó que al siguiente día encontré como último usuario registrado en el msn el correo de una tal veritoguevara80, definitivamente se trataba de su correo, así que sin pensarlo mucho la invité a mi msn, no sin antes presentarme como el amigo de Lorena (mi amiga de la universidad que nos había presentado la tarde anterior).
Pasaron unos días, y pude comprobar que yo también le caía bien a verónica, fue en una oportunidad en que terminamos de almorzar y yo sugerí un breve paseo por las instalaciones de la planta para digerir la comida, todos declinaron de mí magnifica idea, aduciendo que hacia mucho calor y que tenían cosas que hacer, todos menos una: verónica.
Así fue que nos dimos una vuelta por la planta (que era inmensa), vimos los “patos” (maquinas que servían para transportar de un lado a otro las javas de mercancía), y las miles de botellitas verdes que reposaban en un enorme hueco en la tierra (según me explicaron, restos de un fenecido producto que no tuvo éxito). Me enteré que llevaba una relación de más de un año con un tipo de nombre marcos, un tipo de carácter difícil que estudiaba en su misma universidad. Por todo lo que me contó verónica esa tarde, deduje que no era del todo feliz y que esa relación duraría poco.
Todas las tardes a eso de las cinco, verónica venía a mi sitio a conversar, se sentaba junto a mi, y me contaba como le había ido en el día y de los problemas con su enamorado, eran aquellos minutos, los mas chéveres del día, conversando con aquella linda chica, percibiendo su perfume. Yo también tenía enamorada, se llamaba Vanesa y yo la quería mucho, pero también era cierto que el hecho de ver todos los días a verónica en el trabajo y pasar la mayor cantidad de mi tiempo compartiendo con ella, me empezó a confundir un poco, encima por aquellos días, mi relación con Vanesa se tornó difícil, ella había conseguido un trabajo temporal los fines de semana que hacia que nuestras esporádicas salidas se tornaran casi nulas, discutimos mucho por eso, y un buen día, inesperadamente Vanesa terminó conmigo aduciendo que yo era un egoísta y que no la comprendía.
Me sentí una mierda, un despojo, no podía dormir por la noche y no tenía ganas de nada durante el día, es increíble como terminar una relación afecta tanto tu vida, le conté a mi jefe y me aconsejó que para olvidarla, lo mejor que podía hacer era concentrarme más en mi trabajo, “trabajar más para olvidar”, esa era su estrategia. Le conté a mi mejor amigo del barrio y me dijo que debía salir más, a bailar, a tirar trago, a perderme con la gente y con las “amigas”, eso me distraería lo suficiente para olvidarme de esa “pejerrey” que me había choteado. Le conté a mi mejor amigo del colegio y me invitó a comer pollo a la brasa cerca de su casa, me escuchó con atención y no me aconsejó nada, solo me escuchó, hasta ahora pienso que esa es la mejor manera de ayudar a alguien, simplemente escuchándolo. Esa noche, luego de varias noches insomnes, pude pegar el ojo en el sofá de la sala de la casa de mi amigo, un sillón azul viejísimo donde en otras oportunidades había dejado descansar mis alcoholizados huesos luego de una fiesta de pre-promoción. Pero lo que más me ayudó a superar eso, fue ver todos los días a verónica, tan solo verla, porque hay que confesar que a verónica no le podía hablar mucho del tema, no porque ella no quisiera escucharme, que lo hacía por ratos, sino porque verónica la mayoría de veces no me dejaba, hablaba mucho, demasiado por ratos, terminaba un tema y empezaba otro con una facilidad que me sorprendía, por lo general yo era el que la escuchaba y sobre todo, el que la observaba. Me divertía examinar su rostro detenidamente, con paciencia, tratando de descubrir siempre algún otro detalle, una manchita por aquí, una pequita por allá, y sus labios, los labios de verónica era lo que mas me gustaba de su rostro, rosaditos, carnosos, es verdad, me gustaba mucho esa chica, y estaba seguro que lo que más me ayudaría en ese momento era tratar de pasar el mayor tiempo con ella, y si es preciso, enamorarme de ella, todo lo que fuera necesario para olvidarme de Vanesa.

2 años después…

Al fin el tacaño de mierda del gerente puso Internet en la oficina, aunque parezca broma, tuve que redactar un extenso documento técnico, donde justificaba (como único responsable del área de sistemas) que el Internet y sus miles de tutoriales, beneficiarían de forma “tangible” los procesos de la empresa. Las huevas, lo que yo quería era chatear y bajar música, esa era la realidad, tener, al menos, una ventana virtual por donde escapar de esa tediosa oficina en la que había venido a parar luego de una experiencia fugaz de comerciante en tacna (pero esa es otra historia). Y fue así, que ni bien entré al Messenger aquella tarde, una ventanita apareció en la pantalla…
- Verónica dice: “¡hola Mario!”
Era verónica, no la veía desde hace tiempo, ella ahora trabajaba en una empresa publica, en si, ella dejó la empresa donde practicábamos juntos y se fue para allá, el día que me lo dijo, yo le escribí una carta por la noche y se la di al otro día, en el momento en que vino a mi sitio para despedirse (fui el ultimo de todo el edificio del que se despidió, lo cual para mi, significó algo especial). En la carta, le decía lo mucho que me había gustado conocerla, que sin querer me había enamorado un poquito de ella (así se lo puse textualmente) y que le deseaba lo mejor en su nuevo trabajo y con su novio, y por supuesto, que esperaba que siguiéramos siendo amigos. Luego de eso, no había sabido nada de ella hasta este momento en que leía su mensaje en mi monitor.
Quedamos en vernos el viernes para conversar, y ese día, puntualito, la fui a recoger a su trabajo, estaba tal como la recordaba. Verónica, era una chica sencilla, que no ponía especial interés en arreglarse o en la ropa que usaba, sin embargo, como yo lo veía, tenía un potencial ilimitado, a veces me la imaginaba bien maquillada, vestida de una manera que le hiciera favor a sus formas, peinada de forma diferente, y pensaba: “verónica no sabe lo que tiene, quiero estar allí cuando descubra que es un cueraso”.
Nos fuimos a caminar por miraflores, me contó que al poco tiempo que se fue al otro trabajo terminó definitivamente con marcos, pero que muy a su pesar, la relación no había finalizado del todo porque este la continuaba llamando y molestando (yo me daba cuenta de que ella aun lo quería, pero no lo quería reconocer). Yo le conté que al poco tiempo que ella se fue regresé con Vanesa, pero desde hace dos meses, a pesar de mis ruegos, me había vuelto a chotear. Y así fue. Como los dos estábamos “en teoría” solos, empezamos a salir uno que otro fin de semana.

A veces ella me llamaba triste por teléfono y decía que necesitaba verme, que marcos la había llamado y le había dicho cosas feas, yo acudía a su llamado y nos encontrábamos en cualquier sitio, paseábamos por los centros comerciales, comíamos una hamburguesa, nos probábamos ropa, y conversábamos. Nos repetíamos el uno al otro “que mejor era estar solos, que ellos se lo perdían”, pero en el fondo estoy seguro, ambos queríamos regresar con nuestros respectivos ex, a veces durante esas salidas terapéuticas, nuestras miradas se encontraban y parecía que de un momento a otro algo iba a pasar, pero no pasaba nada, ni ella ni yo dábamos el primer paso. Estoy seguro que verónica quería enamorarse de mí para olvidar a marcos, pero no podía, y estoy seguro que yo quería enamorarme de verónica para olvidar a Vanesa y tampoco podía.

La última vez que la vi fue en la puerta de su casa, habíamos ido a conversar a un pub en barranco y terminamos bebiendo más de la cuenta, de un momento a otro verónica se embriagó y hablaba atropelladamente, de una manera muy graciosa, en eso, empezó a sonar una salsa antigua de jerry rivera, hasta ahora recuerdo el rostro feliz, completamente iluminado de verónica cuando las primeras notas del salsero puertorriqueño sonaron a través de los parlantes, inesperadamente se puso de pie y me jaló a bailar con ella, estaba feliz, emocionadísima, decía que esa canción le hacia acordar sus épocas de colegio. A mi, que la naturaleza no me ha favorecido con un buen ritmo para bailar la salsa, me costó bastante decirle que no a verónica, y tuve que salir al medio de la pista (que estaba completamente vacía) a bailar con ella, así que adopté la postura que me había enseñado alguna vez mi gran amiga Fabiola (que una vez se tomó 2 horas de su tiempo para enseñarme a bailar salsa de una forma al menos decente) y me arranqué con mi seguidilla de tres pasitos bien aprendidos: izquierda, derecha, media vuelta; izquierda, derecha, atrás-adelante; y atrás, adelante, media vuelta, lo malo era que por mas esfuerzo que yo hacia, verónica no daba pie con bola, se balanceaba de un lado a otro torpemente, con total carencia de ritmo y saoco, fueron unos minutos difíciles frente a ella, tratando de arrancarle un paso digno de ese publico que desde sus sitios nos observaba divertido, y al fin, cuando gracias a dios terminó la canción y nos dirigíamos a nuestra mesa, el discjockey (estoy seguro que totalmente ignorante de lo que ocasionaría) se puso un reggae movido de esos antiguos, de ese grupo argentino “los pericos”, que inmediatamente hizo que verónica me arrastrara de nuevo hacia la pista de baile, donde una vez allí, comenzó a bailar (si es que así se le puede llamar a lo que hacia) totalmente sin inhibiciones. Ayudada por el alcohol consumido, comenzó a agitar sus brazos en un movimiento parecido al aleteo nervioso de una gallina antes de que la degüellen, “me late, me late el corazón, tengo taquicardia… ¡ay si señor!” gritaba la buena verónica en medio de la pista de baile, al compás del cantante de los pericos. Yo desde mi sitio, apenas me movía y la observaba, en efecto parecía que más que bailar, mi amiga estaba siendo sacudida por un ataque de taquicardia o algo peor. De pronto, desde la oscuridad de algunas mesas, la gente (que ya se había ganado el pase hace rato) comenzó a murmurar a manera de barrita empiladora “¡hasta abajo! ¡hasta abajo!”, lo cual provocó que mi amiga comenzara a contornearse, moviendo las caderas, hacia abajo, más abajo, al mas puro estilo “torniquete”, yo rogaba a todos los santos, al cristo morado de pachamamilla, a la sarita y al negrito martín, que por nada del mundo, se cayera de culo de tanto bajar hasta abajo, porque ahí si que eso ya no tendría solución. Cuando al fin la música terminó, mientras nos dirigíamos a nuestros sitios, la gente de las mesas aledañas premió la performance de mi amiga verónica, con unos merecidos y cachacientos aplausos, de los cuales ella ni se enteró, ya que ni bien ocupó su lugar en la mesa comenzó a vomitar.

Cuando todo pasó, fui a dejarla en su casa, y cuando llegó el momento de la despedida, nos paramos uno en frente del otro. La tenía al frente mío, avergonzadita por lo que había pasado en la discoteca, totalmente frágil e indefensa, quise besarla ¡dios mío, quería besarla!, pero no pude, le cogí las mejillas con ambas manos, le dí un beso en la frente y me fui.

3 años después

Trabajo en una empresa pública y tengo una reunión de coordinación con algunas personas del banco wiese en su local del centro de lima. Cuando la reunión estaba por terminar, veo a una chica de rostro familiar que cruza de un extremo a otro la enorme ventana de la sala de reuniones, era verónica.
Pedí permiso para abandonar la sala y la seguí hasta su sitio sin que ella se diera cuenta, y cuando la vi sentada me acerqué despacio por detrás y le tapé los ojos, me tomó las manos, las separó y cuando me vió su rostro se iluminó por una hermosa sonrisa.
- ¡Mario!
Quedamos en almorzar aquel día, conversamos un poco de nuestras vidas, me contó que estaba con un chico desde hace poco, pero que algo no le convencía de él, “tu nunca estás contenta ¿no veroniquita?”, le dije y le arranqué una sonrisa. Terminamos nuestro almuerzo, comprobé que no había cambiado mucho, si bien es cierto había perdido un poco el encanto de la juventud, este había sido reemplazado por la belleza de la temprana madurez, ya no era una chica bonita, ahora era una mujer guapa. Salimos del restaurante, caminamos un poco por la recientemente remodelada plaza de armas y nos despedimos en la puerta de su trabajo.

Ya de regreso, en el interior de un taxi que cruzaba la vía expresa, concluí que verónica era una chica por la que siempre me iba a sentir atraído, que siempre me iba a gustar, pero con la que –sin embargo- nunca llegaría a nada, por diversos motivos, a pesar de eso, me encantaba la idea de que cada cierto tiempo, la vida me la ponía en frente de una forma deliciosamente casual, y sobre todo, me encantaba comprobar que siempre que la volvía a ver, me seguía gustando tanto o más que la primera vez que la conocí, y que el verla, cada cierto tiempo, en esas circunstancias, era un delicado obsequio, un hálito de vida que cada cierto tiempo me brindaba el destino.

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sábado, 1 de septiembre de 2007

Un poco de respeto.


Tengo 14 años y estoy en el cumpleaños de la chica más guapa de mi cuadra, mis amigos organizan turnos para sacarla a bailar, pero todos saben que el único que podrá darle besitos al final es el marrano de Jaime (yo odio a Jaime, una vez de niños nos peleamos y me pegó, pero ahora me tiene miedo porque soy más alto y estudio en una gran unidad escolar). Yo no espero turno para bailar con Rebeca, yo estoy con el rostro pegado a la ventana esperando a que llegue Katty, la chica nueva. Minutos después el milagro ocurre y suena el timbre, la mamá de Rebeca abre la puerta y aparece Katty en el umbral con un vestido celeste, es la única de la fiesta que lleva vestido, las otras chicas usan jeans y pantalones de lycra, yo soy el único que está sentado, observándola, enamorado como un becerro, todos los demás están en el medio de la sala, bailando “A little respect” de Erasure.

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Tengo 16 años y estoy en el Acenespar, es el quinceañero de una compañera de colegio de mi primo hermano, llevo puestas unas zapatillas Nike plateadas, una capucha quicksilver y en el bolsillo trasero de mis jeans una cajetilla de cigarrillos Camel. Mi primo hermano no bebe pero sus amigos del colegio si, a todos los conocí esa misma noche, pero estoy seguro que les caigo mejor que mi primo (primer puesto y brigadier general de todo el colegio). El que mejor me cae es un muchacho de nombre Javier, según mi primo, un huévonaso, un patán, un bruto de mierda, pero la verdad a mi me cae bien, cruzamos bromas y compartimos cigarrillos (él tiene unos Yves Saint Laurent mentolados). De pronto en los parlantes suena fuerte “A little respect” de Erasure. Ambos nos acercamos donde una pareja de chiquillas que parecen hermanas y las sacamos a bailar..

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Tengo 19 años, llevo el pelo largo, zapatillas Reebok negras, jeans rotos, y un polo negro y viejo de Candlebox, estoy en el baño de una discoteca con Sandro y Carlos, turnándonos para fumar un bate desinhibidor, en eso tocan la puerta, “¡No jodas huevon, está ocupado!” -grita Carlos- “Tiene la diarritmia acelerada” –aclara Sandro- “¡Abran Carajo!” –grita la seguridad de la discoteca-… Mientras nos conducen “amablemente” a la puerta de salida maldigo mi suerte, acaban de poner “A little respect” de Erasure, y no podré bailarla.

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Tengo 23 años, estoy en un club gay de miraflores con mi mejor amigo del colegio, bailando una versión electrónica de “A little respect” de Erasure, bebemos unas cervezas, la pasamos bien, alzo la cabeza y veo varias drag queen balanceándose en columbios colgados en el techo, me parece un espectáculo alucinante, una de ellas tiene piercings fosforescentes en la cara y está totalmente vestida de color verde limón, descubro que me está mirando fijamente a los ojos desde arriba, siento que he visto al demonio.

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Tengo 26 años y estoy con mi novia en mi habitación en la casa de mis padres, descansamos desnudos y abrazados luego de haber hecho el amor, toda nuestra ropa está tirada en el piso, las cortinas están cerradas y las luces apagadas, la única iluminación del recinto la constituye el monitor de la computadora, “Te amo reynita” –le digo-, “Yo también te amo mi rey” –me dice-, de pronto en el Winamp se cuadra solita, “A little respect” de Erasure.

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Tengo 28 años e intento escoger una canción que poner en mi celular para que suene cada vez que mi esposa me llama, como no me decido –soy un indeciso de mierda- le pregunto a ella misma, “pon A Little Respect de Erasure, amor..”, me responde, y así lo hago.

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Tengo 30 años, un corte de cabello barato y estoy gordo, tengo puestas unas zapatillas converse color verde militar con una estrella roja, un buzo adidas negro y una capucha azul que me compré de segunda mano en Tacna por 3 soles, estoy comiendo un pedazo de panetón y bebiendo un refresco de gelatina, sentado frente a la pc escribiendo estas líneas, para inspirarme, coloco “A little respect"... de Erasure y le subo al volumen, me gusta como mierda esta canción :-)

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