El día que entré con mi novia al Chifa de mi barrio, se arruinaron mis planes para mejorar mi calidad de vida y la de mi hija… Y es que todo estaba preparado, cocinado, frito... como un wantan… La china del Chifa se había enamorado de mi, eso era un hecho. Lo notaba en la forma como se iluminaban sus ojos chinitos cada vez que entraba al Chifa a comprar un arroz chaufa de pollo (y es que así hayan mil platos en el menú, yo siempre pido lo misma wada: arroz chaufa de pollo). Al principio la china se hacía la tercia y me trataba con indiferencia, me hablaba como a todos sus demás clientes y me cobraba sin descontarme un solo céntimo. Pero hubo un día en que llegué por la noche bien “enternadito” y “encoloniao” (venía de un evento del trabajo) y justo al momento de pagar noté que no me alcanzaba la plata (para variar). Cuando la china se dio cuenta de lo que pasaba, su rostro chiquito, amarillito y redondo se suavizó y me miró con ojos de conmiseración, “Ya manana me nás” me dijo buena gente y yo en agradecimiento le regalé la mejor de mis sonrisas y le prometí que al otro día a la misma hora regresaría para pagarle. Y así lo hice. Luego de aquello, la china cambió totalmente conmigo, cuando yo entraba al Chifa me sonreía y al irme también, y luego de dos semanas de sonrisitas caletas la china me sorprendió regalándome unos toffees de envoltura de arroz bien ricos, “Pana ti, son de cotesía” me dijo toda coquetona, yo le agradecí todo coquetón y luego me retiré del lugar sacando pecho y metiendo barriga (había que promocionar la merca). Mi tía Irene, que es una antigua y respetable vecina de este barrio, pero sobre todo, es una chismosasa de cuidado, me contó que la china a parte de este Chifa tenía dos más, o sea en total tres (por si les da flojera sumar) y todos paraban siempre llenecitos de gente, “Harta plata tiene esa china sobrino” me dijo mi tía, sin saber que con este comentario malicioso sentenciaba la suerte de la china (Y si Dios era Peruano, la mía y la de mi hija también). Pero la china no estaba sola, tenía su pareja, un chino flaco de bigotes que le doblaba el tamaño (la china era pequeñita, metro cuarenta a lo mucho) y que tenía en el brazo un tatuaje de dragón. Yo lo había visto un par de veces fumándose un pucho afuera del Chifa mientras mi pobre china atendía solita todas las mesas, “Encima eres vago y no la valoras chino de mierda” pensaba yo, todo partidor, mientras miraba como los tres hijos de la china lloraban en un extremo del Chifa porque seguro se cagaban de hambre y el chino fumón no les hacía caso, “No se preocupen chinitos, yo les voy a servir su chaufa de pollo todos los días, y además les voy a presentar a mi hijita, para que la adopten como su hermanita y todos formemos juntos una linda familia disfuncional” seguía pensando yo, y a la vez pensaba en el nuevo departamento en el que viviríamos y en el exclusivo colegio al que cambiaría a mi hija luego de mi matrimonio con la china. Pero repito, cuando todo estaba listo para llevar a cabo mi gran plan, a la espesa de mi novia se le antoja comer comida china y a pesar de mis multiples otras sugerencias (pollito a la brasa, salchipapa o sopa de sobre) terminamos entrando al Chifa de mi china enamorada, que cuando me vio se le abrieron los ojos como platos y me miró con una mezcla de colera y desilución... Demás está decir que esa noche la china no me regaló ni sonrisita ni mucho menos tofficito de envoltura de arroz, por el contrario, lo que hizo fue mirarme feo y subirle un sol a la cuenta (de esto me di cuenta después, pero no le reclamé). Mi novia que no es tonta al salir me comentó "No se porque vienes tanto a este Chifa, tienen una pésima atención" pero yo no le respondí nada, estaba triste... Mis sueños de Chifero millonario se habían desmoronado...
Leer más...Cuando llegué a mi casa por la noche divisé a un chico muelón con cara de felicidad al lado de mi puerta. "Hola mi nombre es Quique, y tu como te llamas?" me pregunta sonriente, y yo como soy una persona educada le respondí... Tu eres hijo de Olinda?. No, es mi tía. Ah porque ella vino ayer. A donde vino?. Aqui pues al Club. Cual Club?. Al "Club de la Salud"...
No supe como ni porqué, pero 5 mins después estaba sentado en una silla de plástico frente a este chico desconocido, que me explicaba las miles de ventajas de comer saludable, en mi mano tenía una hoja bond donde aparecían 2 fotos de Quique pegadas con goma, a la izquierda bajo el rotulo "antes" aparecia todo gordo y cachetón haciendose una parrillita con su chela al lado, a la derecha bajo el rotulo "después" aparecia más flaco en jeans y polo negro pegadito marca Dolce & Gamarra sonriendo de oreja a oreja, la hoja llevaba por titulo "El gran cambio" escrito con plumón...
Mi objetivo es ayudar a cien personas a cambiar sus habitos alimenticios y por ende mejorar su estilo de vida, por eso fundé este Club de la Salud, qué te parece?. Pues me parece muy bien. Que bueno! Entonces qué dices, empiezas hoy el gran cambio?. Cual cambio?. A tomar tu batido pues. Cual batido Quique?...
Escribo esto desde el celular, acabo de salir del trabajo y estoy sentado en un asiento incomodísimo en la última fila de la línea Covida. A mi izquierda hay un sujeto flaco y ojeroso que viste una casaca roja y a mi derecha hay una señorita un poco gorda que está vestida totalmente de negro, ambos están dormidos, quien como ellos... Hoy ha sido un día de mierda en el trabajo, me ha tocado darle solución a varios problemas, en su mayoria causados por un mal manejo de los usuarios de las herramientas que utilizamos. Una vez, hace algunos años, durante un almuerzo de reencuentro con mis amigos de la universidad, uno de ellos me dijo que mi trabajo debía ser de lo mas aburrido porque solo me dedicaba a "apagar incendios" y no creaba nada nuevo como él, que era jefe de una área de negocios que constantemente creaba nuevos productos para los "afortunados" usuarios de la compañía de teléfonos para la que trabajaba. Yo no envidié a mi amigo por su trabajo, ni por su camioneta 4x4, ni por la vida holgada que llevaba, pero esto que dijo si me hizo pensar y deprimir un poco, porque en cierta forma era cierto. Han pasado como 3 años de ese almuerzo y aun pienso en esto que dijo mi amigo, porque sigue siendo cierto, ya que en mi actual trabajo honestamente no siento que lo que hago haga felices a mis compañeros de trabajo, por el contrario, casi todos los días recibo quejas y comentarios mala-onda hacia las soluciones que brindamos con tanto sacrificio, y es por ello que ultimamente ando desmotivado y sumamente estressado. Encima desde hace un par de meses, debido a un problema que tengo en la columna, he tenido que dejar de hacer aquello que me encanta y que me servia de terapia antiestress: Correr. Porque no se si les conté, pero desde hace como un año me volví adicto al running y esto cambió mi vida de un modo muy positivo, tal es así que cambié mis trasnochados y alcoholizados viernes por carreras nocturnas que empezaron con 5 kms y con el correr de los meses se convirtieron en medias maratones de 21 kms, carreras que me dejaban cansadaso hasta el culo (para que mentir) pero también sumamente motivado y de magnifico humor, porque era lindo llegar a mi casa los viernes en la noche (luego de una semana agobiante de trabajo), ponerse las zapatillas y salir a correr por las calles como un loco con los audifonos puestos escuchando música recontra power, y luego cuando acababa y lograba la distancia objetivo para ese día, me premiaba a mi mismo con una bebida hidratante heladita que me sabía mas rico que cualquier trago o droga que hubiera probado en la vida ... Era una sensación orgásmica se los juro... Pero nada, me fregué la columna y ahora no puedo correr como antes, el doctor me ha dicho que no puedo hacer ninguna clase de ejercicio y esto hace que me sienta un poco enojado y deprimido, y lo que es peor, que a veces desfogue esto con las personas que mas amo, que son mi hija, mi familia y mi novia, que mas de una vez se han tenido que bancar mi mal humor. Pero bueno, a seguir nomás con las terapias, que gracias a Dios aun hay salud y hay trabajo, que es lo mas importante, es solo un bache temporal nada más y vaya que últimamente he superado muchos...