martes, 25 de junio de 2019

Nunca

Mayo, 1999.

-Pero, ¿estás segura Evita?.
-Estoy segura Marito, nosotros nunca seremos más que amigos.

Terminó la canción y fui al baño, saqué el falso de mi billetera y con ayuda de mi llave me metí dos jalones bien fuertes, la palabra "Nunca" retumbaba en mi cerebro..

***

Cuando salí del baño Erick me abrazó y me dijo "Me siento de puta madre, hace tiempo que no nos juntábamos todos", lo abracé también y de reojo miré a Evita, quien bailaba con el cumpleañero una salsa de Josimar y su Yambú..

"Y eres en pocas palabras la mejor de todas.."

La examiné de arriba abajo, estaba completamente de negro: las botas de tacón alto hasta la rodilla, los leggins y la casaca de cuero. Había aumentado varios kilos (veinte años no pasan en vano) pero seguía linda, muy linda.

Cuando terminó la canción regresó al grupo, la sonrisa blanca perfecta, los ojos chinos, se paró a mi lado

-¿Y tú Marito, a qué hora bailas?.
-Que pongan una buena y salgo al ruedo. -bromeé

La noche siguió su curso entre tragos, reencuentros con viejos amigos y música de la época, la celebración por los cuarenta años de Kanito era todo un éxito.

-Ya me voy Evita.
-Te vas a ir sin haber bailado ni una. Que aburrido te has vuelto.

Y en eso, por esas coincidencias extrañas que tiene la vida, sonó la misma canción de aquella vez..

-¿Bailas?

Evita y yo bailamos muy juntos en silencio

"No me niegues la vida, te lo pido por favor.."

Antes que acabe la canción Evita me dice que también se va y que si la podía acompañar a su casa.

-Como lo hacías antes, ¿recuerdas?.

Nos despedimos de todos y empezamos a caminar, son casi las cuatro de la mañana y su casa queda a cinco cuadras, cuando estamos por la mitad del camino Evita me toma del brazo y me mira fijamente a los ojos . .

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