“¿Porqué tienes así la barriga papito?” me pregunta la Cami, golpeando mi abultada barriga con su manito como si fuera un tambor. “Porque he comido mucho mi amor” le respondo, y al instante, tratando de disimular lo evidente, trago aire y meto un poco la panza. “Estas gordo ¿no papito?, ¿porqué estás así, todo gordo?” contraataca la inocente Cami. “No lo se mi amor, supongo que estoy comiendo mucho”, le respondo algo triste, dejando a un lado el enorme tazón vacío de arroz con leche que acabo de embutirme, luego me paro frente al espejo del ropero, me subo un poco el polo y me cojo la barriga con ambas manos mientras me dirijo a mi cachorra “Hijita pero, ¿se ve feo feo mi barriga?, dime la verdad”. Camila me mira a los ojos, luego mira mi barriga con tristeza, la vuelve a tocar como un tambor y finalmente me dice “Si papito, estás bien panzoncito. Si sigues así todo gordito, mi mamá segurito ya no te va a querer” me dice toda seria, metiéndome su dedo en el ombligo.
Un poco alarmado por lo que me acaba de decir mi hijita de cuatro años, me dirijo hacia la cocina donde encuentro a la K moviendo con una cuchara de palo el riquísimo pudín de chocolate que se encuentra preparando…
- ¿Que tal estaba el arroz con leche mi amor? -me pregunta-
- Si amor, estaba rico, pero…
- ¿Pero qué? –me interrumpe, pegándoseme por delante, dándome un beso apasionado-
- La bebe me ha dicho que estoy gordo amor –le digo, haciendo puchero, apartándola de mi con suavidad-
- ¡Ay amor!, ¿y desde cuando a ti te importa lo que opine la bebe? –se carcajea la K, y le sigue dando vueltas al pudín-
- Pero es que es cierto pues, mira como estoy –me alzo el polo nuevamente y le enseño mi prominente barriga- ¿Sabes cuanto estoy pesando?, ¡86 kilos! -digo alarmado-
En eso, para sorpresa de ambos, aparece de la nada en la cocina la Cami, y como me ve la barriga al aire, me la vuelve a tocar como un tamborcito, “Patapum”, dice divertida…
- Amor, pero tu eres alto, no se te nota mucho –me consuela la K, luego mira a nuestra hija con una mirada extraña y le pregunta-, ¿Cami quien está mirando televisión?
- Nadie mamá –responde Camila, entendiendo el mensaje, así que se retira para el cuarto, se saca sus babuchas de pucca y se sube a la cama a seguir viendo dibujos-
La K se me vuelve a pegar, lleva puesto un buzo blanco de lycra ajustado que a mi me gusta mucho…
- Además, ya sabes lo que opino de tu pancita –me dice coqueta, volviéndome a besar apasionadamente, frotando con tesón su ‘frejolito’ contra mi vientre abultado-
Siempre que por A o B motivos (un polo que ya no me queda, un pantalón que ya no me cierra) me quejo de mi barriga y de mi peso en general, la K se pone recontra melosa y al instante improvisa una sarta de frases cariñosas del tipo “Así gordito se te ve mas rico mi amor”, que terminan distrayéndome, haciéndome reír como cojudo y olvidarme del asunto.
Lejos de animarme a inscribirme en un gimnasio o hacer dieta, la K me prepara puntualmente, 3 veces por semana y feliz de la vida (tarareando mientras cocina, un megamix de canciones de moda) riquísimos y variados postres que yo engullo con placer, tiradote en la cama, leyendo un libro o mirando televisión.
“Que linda y engreidora que es mi esposita carajo” pienso, mientras me llevo contento a la cama, el delicioso platazo de pudín de chocolate que me acaba de servir la K, mientras ella, caminando a 2 pasos detrás mío, me observa el poto (cada vez mas gordo debido a tanto postre) con una sonrisa lujuriosa dibujada en los labios...
Cumpleaños del Doctor Bilardo
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desaprobado p...
Hace 1 año


