Luego de varios días el departamento que está debajo de mi casa fue ocupado por otras personas. Esa noche cuando llegué del trabajo, mi nuevo “vecino” se presenta y me pide si por favor podía hacerle un espacio en el frontis de la casa para que él también pueda cuadrar su carro. Yo le digo que en ese espacio ya estacionamos 2 personas: el esposo de mi prima (hija de mi tía que me alquila la casa) y yo, y que si le cedía espacio podía ganarme un problema con mi prima, pero él insiste que solamente necesita que me haga un poquito más "atrasito" y él se encarga de hablar con mi prima y como yo soy fácil de convencer (y bien cojudo), acepté.
Esa misma noche escuché que alguien peleaba en el 1er piso, bajé un poquito el volumen del televisor e identifiqué las voces de mi prima y del nuevo vecino. Mi prima se quejaba de que ahora tenía menos espacio para estacionar su carro y el nuevo vecino le dijo que él le había pedido permiso a su primo. Mi prima entonces le dice que yo no era su primo, sino su “medio-primo” (existe esa wada? medio-primo?) y que yo no tenía ninguna “autoridad” para haberle dicho nada, entonces el nuevo vecino le dice que él como nuevo inquilino de un departamento-con-puerta-a-la-calle tenía derecho a un estacionamiento como todos, y mi “media-prima” le alza la voz y le dice que era un “recién llegadito” y que no estaba en posición de exigir cosas, entonces el nuevo vecino le dice que le bajara la voz, que él no era ningún muerto de hambre, que él también tenía “propiedades” y un montón de ridiculeces que valgan verdades ya no venían al caso, entonces mi media-prima se termina de enojar y le dice que mejor agarre sus cosas y se vaya, que el contrato se disuelve, que así no se puede empezar una buena relación de vecinos, y el nuevo vecino acepta y le da un portazo en la cara.
A los 30 minutos suena mi timbre y cuando abro la puerta están mi media-prima y su esposo (quienes me hacen acordar a la familia de George Constanza del programa “Seinfeld”, porque son gordos y se paran peleando todo el puto día), mi media-prima está con una cara de mierda y me dice que quieren hablar conmigo. Los hago pasar y mi prima se sienta en mi sillón sintiéndose la dueña de la casa (que en cierta forma lo es).
Comienza diciéndome que por mi culpa habían tenido problemas con el nuevo vecino y que debido a eso él se iba. Yo asentí con la cabeza. Luego me dice que yo soy un simple inquilino y que no tengo ninguna autoridad para decidir en esa casa. Yo asentí con la cabeza. Luego empezó a tocar otros temas y a agrandar las cosas que habían pasado y como yo quería terminar con eso de una vez le dije que yo había escuchado toda la conversación y que esas cosas no eran verdad, entonces ella insinúa que yo era un chismoso por andar escuchando todo y yo le contesto que en esa casa todo se escucha, "es un problema de diseño estructural" le digo y mi media-prima y su esposo me miran furiosos, no sé si por mi tonito cachoso de voz o porque no entendieron lo de "diseño estructural".
Luego mi media-prima empieza otra vez a querer atacarme con cosas pasadas y entonces a mi no me queda otra que morderme los labios (una vez más) y disculparme, ella dice “eso es lo que quería escuchar” y se retira de mi casa moviendo su enorme poto con celulitis y con una sonrisa de satisfacción en la cara.
No es la primera vez que tengo problemas con mi media-prima, ella tiene un carácter de mierda y siempre me está jodiendo de alguna forma, lo peor es que no puedo decirle nada porque quedo mal con mi tía y no puedo darme el lujo de que se moleste conmigo y me eche y terminar perdiendo esta casa, porque la verdad, por ahora no podría pagar otro departamento que me quede tan cerca del colegio de mi hija y donde pueda dejar a mi hija al cuidado de personas de confianza mientras trabajo(la otra hija de mi tía, que se llama G y que no se parece en nada a la otra gorda, cuida de mi hija con cariño).
Así que nada, por ahora solo me queda aguantar y seguir ahorrando para mi sueño: una casita propia para vivir con mi hija, una casa que podamos decorar a nuestro gusto, una casa donde pueda escuchar música a alto volumen si me da la gana e invitar a mis amigos sin estarles diciendo a cada rato que bajen la voz, una casa donde mi hija pueda criar el perrito que tanto quiere, una casita sin envidias y llena de amor para nosotros solitos... pronto bebe, muy pronto...
Ese día… como todos los días… me levanté temprano para atenderlas… Tú te estabas bañando y la bebe aun desayunaba… Así que entré al cuarto para tender la cama y me di cuenta que habías dejado tu celular en la mesita de noche… Recordé que la última vez que me viste cerca de tu celular me gritaste, y desde ese día cargabas tu celular a todos lados, así que aproveché tu descuido, cogí tu celular y me puse a leer tus mensajes… Fueron 2 mensajes, los recuerdo bien, ambos escritos de noche, bien de noche… mientras la bebe dormía a tu lado… tu escribías… En ambos mensajes lo llamabas "amor"… En mi vida nunca supe lo que era estar en shock, supongo que lo supe en ese momento, y la verdad, aun hoy, no puedo explicarlo bien... solo sé que algo explotó dentro de mí... algo tan pero tan fuerte... que me dejó totalmente desorientado, sin saber qué decir ni hacer... En eso escuché tus pasos acercándote y dejé el celular en la mesa, tú entraste, y como me viste cerca de él me volviste a gritar… Salí a la sala y me senté en la mesa, la bebe aun no terminaba su desayuno, me miró a los ojos y supongo que adivinó algo en los míos porque me hizo un pucherito triste, pero yo no le dije nada, no podía decirle nada, esa cosa horrible seguía explotándome por dentro, pero no podía dejar que saliera, no podía dejar que nadie lo viera… y mucho menos ella… mi angelito inocente… Saliste del cuarto y me quedaste mirando, presentías que algo había cambiado, algo que no podías escuchar, ni oler, ni mirar… pero lo sentías… yo ni siquiera podía mirarte… hasta ahora, hay veces, que no puedo mirarte… No quisiste sentarte a la mesa a terminar tu desayuno, le diste un beso a la bebe y luego te fuiste… Y yo salí detrás tuyo… Y te alcancé en la escalera… Y te llamé por tu nombre… Y tú volteaste y me preguntaste "Qué".... Y yo te entregué una bolsita con los 2 panes que te había preparado, para que los lleves a tu trabajo… no me gustaba que te vayas sin desayunar… Esperaste que te dijera algo más… pero no lo hice… me miraste extrañada… y te fuiste… Yo regresé a la mesa con la bebe, y esperé que terminara su desayuno… luego la llevé al colegio… Ese día regresé a casa caminando rápido, muy rápido… y cuando llegué abrí la puerta… me encerré en el baño... y me puse a llorar tapándome la boca con la toalla... para que nadie absolutamente nadie pudiera oírme... Hasta hoy...
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Cuando era niño tenía clarísima la idea de cómo sería mi vida en el futuro, no tenía la más remota idea de cómo lo lograría, pero eso no me importaba mucho, simplemente lo imaginaba y estaba totalmente seguro que así sería, he tratado de recordar algunas de esas cosas y he escrito la siguiente lista de 3, cuyos puntos empiezan todos con la palabra “Cuando sea grande…”
1.“Cuando sea grande voy a ser ingeniero de casas y voy a construir casas muy bonitas, una de ellas será para mi mamá y le voy a comprar muchos televisores, cada rincón de la casa va a tener un televisor, hasta el baño…”
Mi mamá a veces me hace acordar esto cuando la visito en su casa, ella está cocinando y me dice “te acuerdas?” y yo le digo que sí, me quedo callado un rato y luego hablo de otra cosa, no sé porqué, supongo porque nunca lo cumplí, nunca fui “ingeniero de casas” ni mucho menos le construí una casa a ella, tampoco le he comprado una tele para el baño, ni siquiera una para su cuarto...
2.“Cuando sea grande me voy a casar con una chica linda, voy a tener por lo menos 2 hijos con ella y juntos vamos a ser felices para siempre…”
Bueno, esto tampoco se me hizo, si bien es cierto me casé con una chica a quien quise mucho y tuve una hija (preciosa y a quien adoro con cada célula de mi cuerpo), la realidad es que nuestra relación no fue la mejor y solo duramos 6 años casados…
3.“Cuando sea grande me voy a cagar en plata!!”
Esta última no me hace sentir tan mal porque supongo que muchos cuando niños deseamos esto, pero llega el momento en que crecemos y salimos a enfrentar la vida y nos damos cuenta de que esto no es tan fácil, la plata no cae del cielo ni crece en los arboles, hay que trabajar duro para conseguirla y a veces ni así se logra …
Pero nada, la cosa tampoco es tan mala, analizando mi vieja (viejísima) lista de 3, si bien es cierto no he cumplido con ninguno de mis sueños a cabalidad, tampoco es que lo haya hecho tan mal, si bien es cierto no fui ingeniero de casas, pues soy ingeniero de sistemas, no construyo casas, pero construyo soluciones, no le compré muchos televisores a mi mamá, pero a cambio le he comprado algunos regalitos (entre ellos pasajes para que viaje y conozca sitios bonitos), ahora, si bien es cierto que mi matrimonio no funcionó, tampoco es que por ello haya fracasado en la vida y que sea un infeliz, no, la verdad es que los tres estamos bien, o sea, es cierto, el divorcio es doloroso al principio y uno se siente una mierda, pero si se hacen las cosas bien, y sobre todo pensando en lo mejor para los hijos, día con día las cosas se van ordenando de a poquitos, y gracias a Dios ahora los tres vivimos tranquilos, y la verdad para mí no hay nada más lindo en este mundo que vivir tranquilo sabiendo que tu hijo crece en paz y con la total certeza que sus padres lo aman y quieren lo mejor para él. Y bueno con respecto a la plata, si bien es cierto no soy millonario, pues tampoco es que me muera de hambre, creo que gano lo suficiente para vivir decentemente con mi hija, y si quiero ganar más, pues tendré que hacer algunos cambios en mi vida para lograrlo, no sé, tal vez estudiar alguna especialidad o maestría que me permita acceder a un mejor empleo, en fin, es algo que debo planificar y luego ejecutar, porque aquí no hay mas ciencia, si quieres ganar más tienes que prepararte más...
Por lo demás y ya que estamos cerquita al fin del año y los amigos Mayas han dicho que este será el inicio de un gran cambio, aprovecharé para hacer un cambio a mi vieja Lista de 3, a la que titularé “En adelante…”
1.“En adelante no voy a reprimirme en nada, voy a hacer todo lo necesario para ser feliz, sin fijarme en el que dirán y sin molestar a nadie …”
2.“En adelante voy a ser el mejor papá que pueda ser, el mejor hijo que pueda ser, el mejor hermano que pueda ser, el mejor novio que pueda ser y el mejor amigo que pueda ser…”
3. “En adelante voy a tratar con todas mis ganas de hacer posible, todo aquello que hasta hoy me parecía imposible…”
Y nada… buen año 2013 a todos y a ver si se hacen una nueva Lista ustedes también…
PD: Escrito minutos después de escuchar la presentación del libro “El gran salto” de Jacqueline Saettone, el cual habla de ser creativo e innovador para lograr el éxito... no sé porqué pero me dieron ganas de escribir algo que tenga que ver con eso...
Nadie supo jamás como se llamaba pero todos le decían “Polito", era un chico con síndrome de down de aproximadamente diecinueve años de edad, era blancón, delgado y raro... muy raro. Se aparecía puntualmente todas las tardes en la misa de seis, vistiendo un pantalón viejo y ceñido, zapatos de tacón exageradamente altos y una trajinada cartera que sabe Dios en que basural habría encontrado. Y así, sospechosamente andrógeno, Polito hacia su ingreso en la parroquia del barrio haciendo sonar fuertemente sus tacos y saludando a todo el mundo con su mano en alto tipo reina de belleza. Cualquiera podía notar que el padre Marcelo (un gallego mas conocido por su mal humor que por su voluntad pastoral) lo odiaba. Y es que Polito, para nada dispuesto a pasar desapercibido, gustaba de sentarse en primera fila y entonar en su media lengua y a viva voz, todas las canciones interpretadas por el coral de la iglesia. Era un espectáculo horroroso, un sonido cavernoso e infernal el que emanaba de la boca de Polito. A veces el padre trataba de no hacerle caso y continuar con la misa, pero los gritos guturales, sin sentido y para nada acompasados de ese muchacho enfermo terminaban siempre sacándolo de quicio. Así que por lo general aquella escena terminaba cuando Polito (cogido de ambos brazos por dos señoras muy beatas y fuertes) era cordialmente conducido hacia la puerta de salida. Polito lejos de enojarse, se retiraba ganador y sonriente, atreviéndose incluso –para jolgorio de los presentes– a echarle uno que otro besito volado a algún joven simpaticón presente en la misa. Tras seis meses de catecismo al fin había llegado el día de mi primera comunión, el cuerpo y la sangre de Cristo iban a alojarse en mí y todo se empequeñecía ante aquel prodigio. Un día antes junto a los demás niños que participaban de la catequesis nos habíamos confesado, y yo totalmente temeroso de que la hostia se cayera de mi boca (mi madre me había advertido que esto sucedía si no decía todos mis pecados) le había confesado al padre Marcelo el acto de violación vergonzoso al cual yo sometía diariamente a mi póster de Giovanna Vélez , el cual tendía arrugadísimo sobre la cama y contra el cual me frotaba frenéticamente para proporcionarme algunos momentos solitarios de placer. Nada podía salir mal ese domingo sagrado en el cual yo totalmente vestido de blanco, con mi velita en la mano y con una cara de cojudo impresionante, hice mi ingreso en la casa del Señor. Mi familia entera, endomingada y reluciente, se había apersonado al templo desde muy temprano para conseguir los mejores lugares y desde allí, cada uno en su particular manera, acompañarme en aquel momento tan importante de mi vida. Y fue así que, con la milenaria cámara familiar en una mano, mi madre trataba de tomarme las mejores fotografías, mientras que con la otra y de un solo codazo, despertaba bruscamente a mi padre, el cual, adoptó inmediatamente la posición de Somos Libres. Por otro lado mi hermana siempre tan linda y coqueta, me regalaba sus mejores sonrisas y besitos volados mientras mi hermano a su lado, se jalaba las orejas y se burlaba de mí ametrallándome con su mejor arsenal de muecas. Finalmente, y para cerrar el cuadro familiar, estaba mi abuela, de rodillas y con los ojos en blanco, sumergida en un profundo trance espiritual, rogándole a Dios que me mantuviera siempre así limpiecito de todo pecado. Así que ocupé muy piadoso el sitio que me correspondía, justo detrás de la niña más bonita de toda la Catequesis, quien con su primoroso vestido blanco y sus lacios cabellos negros se mostraba mas linda que cualquiera de los angelitos pintados en los cuadros de la iglesia. Obviamente yo la adoraba, y en mas de una ocasión le había ofrecido a Diosito solemnemente dejar de lado mis solitarias cochinadas si ella me hacia un poquito de caso, pero lamentablemente y por mas que me esmeré en llegar bien peinadito, escoger siempre mis mejores atuendos y realizar las bromas mas osadas de la Catequesis, la niña nada de pararme bola, ni siquiera una miradita lastimera, así que por lo general finalizando las charlas domingueras regresaba a mi casa frustrado y derrotado, directo a mi habitación donde buscaría consuelo sobre mi sufrido afiche, improvisando luego arrepentido… un par de oraciones expiatorias. Justo después de darnos la paz, cuando el padre Marcelo alzaba el cáliz por encima de su cabeza y todos nos proponíamos a recibir el Santísimo Sacramento, hizo su entrada gloriosa el buen Polito, totalmente vestido de blanco también, aunque con una flor amarilla en la cabeza y unos macarios de cuero rojos que para nada hacían juego con el decorado celestial que lucia la iglesia. Todos los presentes enmudecimos mientras Polito de lo más afable y risueño cruzaba la nave central del templo taconeando fuertemente para ocupar su puesto de siempre en la banca de la primera fila. El padre Marcelo decidió ignorarlo olímpicamente esta vez, y con voz ceremoniosa, invitó a todos los niños catecúmenos a acercarse al pulpito donde estaba él, para recibir el cuerpo sagrado de nuestro señor Jesucristo. Así que respetando el ensayo que habíamos tenido un día antes, nos fuimos poniendo de pie uno por uno, hasta formar una única fila hasta el altar. Mi madre, aprovechando su gruesa contextura y sus fuertes brazos se había abierto trocha entre la multitud de padres para colocarse en primerísima fila y capturar mediante una fotografía el preciso momento en que yo, su hijo menor, se consagraría de santo. Pero mala suerte la mía, justo cuando me encontraba a unos cinco niños del padre, el buen Polito que hasta ese momento se había comportado como un caballero, permaneciendo calladito y educado, decidió que ya bastaba de mantener aquel perfil bajo y se coló justo delante mío, y con las manos pegaditas y los ojos muy cerrados avanzó ceremonioso hacia donde estaba el padre Marcelo, quien de muy concentrado que estaba o de puro miope, no se dio cuenta de lo que sucedía, y fue así que segundos después mientras pronunciaba "Cuerpo de Cristo" fue Polito y no yo, quien sentía la tibieza de la hostia en su boca. !Válgame Dios Coño! gritó desesperado el padre, a la vez que el par de señoras beatas se arrancaban a capturar a Polito quien con todo y macarios rojos logró escapar victorioso del templo con mi hostia en el estomago. Por supuesto que la carcajada en la iglesia fue general, y pasaron varios minutos para que se recuperara la calma y compostura en la casa del Señor, ya que luego del estrépito y las risas todos al fin se dieron cuenta del niño orejón que seguía parado en medio del altar con la bocota bien abierta. Fue en ese momento que el padre Marcelo, algo ya más calmado, me colocó un brazo en el hombro y me dijo bien despacito en el oído que me fuera a mi sitio nomás porque esa era la ultima hostia que le quedaba en el cáliz. El silencio en el templo fue sepulcral y yo –con mi boca aun abierta y mis manitos aun juntas– opté por retirarme del pulpito y dirigirme no a mi sitio, sino a la puerta de salida detrás de Polito jurando que nunca mas regresaría a esa iglesia de mierda y que ni bien llegando a la casa agarraría mi póster de Giovanna Vélez y en venganza religiosa le metería dos viajes al hilo, pero fue en ese preciso instante de fugaz sacrilegio que la niña mas linda y piadosa de la Catequesis reparó al fin de mi presencia, y con una radiante sonrisa que iluminó la iglesia, corrió desde su lugar hacia donde yo estaba y depositó en mi mejilla un besito cariñoso que colmó mi cuerpo de sentimientos puros y bellos, todos en el templo se pusieron de pie para aplaudir divertidos aquella tierna escena, y mi madre quien desde hace largo rato esperaba con la cámara cuadrada, pudo al fin disparar el flash que registraría para la posteridad aquel momento de gloria que disfruto –como ahora– cada vez que me asomo al álbum viejo de fotografías... PD: Escrito en Marzo del 2007.. Cuando todavía me gustaba escribir historias largas...
Leer más...Una amiga me manda un mensaje al celular diciendo que quiere hablar conmigo urgente, que le ha pasado algo feo y que se siente muy mal… la verdad no tengo muchas ganas de salir, pero tengo esto que cuando alguien me pide ayuda por lo general digo que sí. Así que me pongo cualquier cosa, prendo el carro y me encuentro con ella en un parque cerca del malecón. Cuando llego mi amiga está mirando el mar apoyada contra un muro, al verme sonríe, me acerco y me comienza a contar…
Resulta que mi amiga estaba saliendo con un pata desde hace varios meses, el pata parecía bueno: 5 años mayor que ella, buena chamba, buena caña, etc etc.. a primera vista era aquello que las mujeres llaman "un buen partido". Pero resultó lo contrario, el huevon había tenido enamorada y mi amiga los acababa de descubrir en la reuna de un amigo en común y todo se fue a la mierda, "Lo peor de todo...", me dijo mi amiga, "... es que una semana antes lo habíamos hecho" y luego de decir esto mi amiga se puso a llorar, entonces yo la abracé pero no supe que decirle, porque sabía que esa había sido su primera vez y en vez que sea algo especial, este conchasumare había estado detrás de ella solo para darse el gusto, era obvio, pero no podía decirle algo así, así que le dije que ella valía mucho y que pronto encontraría a alguien que la merezca y todo aquello que -se supone- uno debe decir en estos casos... y entonces ella me abraza más y se me pega más y luego de un rato me dice que hubiera preferido que su primera vez fuera conmigo (hace tiempo nosotros salíamos) y yo me quedo callado y no sé qué decir, pero luego para hacerla reír le digo en broma "Que importa, me conformo con la 2da vez" y ella se ríe y contra todo pronóstico me dice que "Ya pues", y yo me quedo huevón y le digo "Estás jodiendo no?" y ella me mira y me dice que no, que quería relajarse y olvidarse de esa wada y que si yo quería nos íbamos a tomar unas chelas y luego "por allí"… en ese momento muchas cosas pasaron por mi mente, "Qué mierda hago?, porque en verdad si pasa algo nadie se va a enterar, mi amiga sabe que tengo novia y por lo que veo no le importa, ella no quiere estar conmigo en serio, lo único que quiere es algo de cariño para relajarse un poco y olvidarse del mal rato, y la verdad a mi mi amiga me calienta un montón, pero tengo novia carajo TENGO NOVIA!!!"...
30 minutos después…
Estoy en el carro regresando a mi casa, al final dejé en el paradero a mi amiga, decidí no ser infiel y esto ha provocado que en estos momentos tenga 2 sentimientos encontrados: 1) Me siento con la conciencia tranquila por haber respetado a mi novia y 2) Me siento un reverendo huevón y me encuentro más arrecho que la putamare… Así que le mando un mensaje por el whatsApp a un amigo para conversar y meterme unas chelas que me calmen un poco la calentura… El huevón me contesta que no puede, que está cenando con su novia, y la verdad a mi me llega al pincho porque una vez este mismo huevón me llamó al celular de madrugada (yo ya estaba jateando) y yo me desperté y le dije que venga nomás y le escuché toda su mierda hasta el otro día... pero bueno... llamé a otro amigo, este otro amigo me contesta que también está con su flaca pero que vaya igual, así que voy a la tienda, compro un twelve-pack y me voy para el depa de mi amigo a quien encuentro ya un poco movido. La flaquita de mi amigo es bien linda, bien linda y bien chévere… mi amigo más bien es todo lo contrario, es feo, gordo, tosco y habla un culo de lisuras, cuando me dicen que les cuente lo que me había pasado prefiero no hacerlo (la flaca de mi amigo conoce a mi novia y tal vez podría contarle) además la wada ya pasó y ahora lo único que quiero es tomarme un trago tranquilo. Así que estábamos hablando de lo más normal, yo les contaba que el hermano de mi novia no me pasa porque soy mucho mayor que ella y además tengo una hija, y la novia de mi amigo por seguirme la conversa me dice que su hermano tampoco pasa a mi amigo y que una vez tuvieron una palta fea, y me estaba por contar más cuando mi amigo la mira con cara de mierda y le dice "Puedes dejar de hablar tanta cojudés?" y su flaca lo mira palteada y le dice "Ya, está bien".. pero mi pata ya se asó, toma otro trago de chela y vuelve al ataque "Sabes que me llega al pincho que hables de ese huevón", y yo les digo que mejor voy al baño (para darles tiempo que se arreglen), subo al 2do piso y mientras camino inspecciono el departamento de mi amigo, que es nuevo y está de puta madre y pienso que algún día (no muy lejano) yo también me voy a comprar uno igual para vivir con mi hijita…
3 horas después…
Son casi las 4 de la madrugada y me estoy regresando a mi casa caminando por la avenida san felipe cuando escucho que unos patas detrás mío me pasan la voz, yo volteo y me dicen "Brother tienes 10 luquitas?" y yo les respondo que "No, que tengo 20, pero no les voy a dar ni mierda" y ellos me dicen que me creo pendejo y yo les digo que no me creo sino que soy pendejo y que soy de Surquillo y demás cojudeces que se me salen cuando estoy borracho, entonces parece que los patas se la piensan dos veces, porque no me dicen nada más y yo agradezco a Dios porque la verdad no tenía ganas de pelearme y mucho menos de correrme...
2 horas después…
Suena la alarma de mi celular, no he dormido casi nada pero igual me levanto porque tengo que ir a correr, me estoy entrenando para la carrera de 10 kilometros organizada por Nike, que es el 11 de noviembre y los sábados me toca "fondo", es decir correr 12 kilometros para sacar resistencia, así que salgo a la calle con una resaca de la granputa y con los audífonos a todo volumen en "last resort" de papa roach, me pongo a correr a un ritmo suave por la avenida san Felipe hasta llegar a la Salaverry, luego me voy de frente hasta Pezet y llego al Golf, le doy una vuelta entera y luego me regreso a mi jato arrastrando mi cuerpo decadente por toda la Salaverry (y encima de subida!) sudando como chancho y escupiendo como llama, arrepintiéndome en cada paso de no haber tomado mi vaso de hidratante antes de salir de mi casa para que no me pase esta wada…
5 horas después…
Mi novia llega a mi casa y me pregunta que hice ayer, le cuento a medias un poco de todo (obviamente saltándome la "proposición indecente" de mi amiga) y ella me dice que me siente un poco raro, entonces yo le digo que no tengo nada, que la he extrañado mucho y la abrazo, la abrazo muy fuerte y le doy muchos besos en la frente y en los cachetes, luego nos vamos a mi cuarto a ver películas, luego hacemos el amor bien rico y luego nos vamos a hacer compras al supermercado, y mientras la veo empujar el carrito a mi lado, sonriendo feliz de oreja a oreja, pienso que hice bien en no portarme mal anoche y que no hay nada más lindo que estar con la persona que uno ama, teniendo la conciencia totalmente limpia…
Lalo era alto, flaco, de cabello marrón lacio y largo, nariz afilada, de aspecto relajado, siempre con una sonrisa chueca en la cara, por esas épocas tendría como dieciocho años y andaba siempre con un gorro de vaquero en la cabeza…
Los chiquillos de mi cuadra admirábamos mucho a Lalo, lo admirábamos por como jugaba al futbol, por la forma como peleaba, por las bromas pendejas que hacía y por lo bien que se vestía… pero sobre todo… admirábamos a Lalo, por todas las chicas bonitas con las que siempre paraba…
Cuando Lalo pasaba por nuestra cuadra todos lo saludábamos con respeto “Habla Lalo” y él nos contestaba quiñándonos el ojo y con su sonrisa rara “Y muchachos?” y todos nos sentíamos orgullos porque Lalo nos conocía y nos pasaba la voz…
Lalo paraba siempre con el mismo grupo, otros muchachos Surquillanos que lucían parecido a él y que por las tardes, a eso de las 6 pm, se desaparecían en un Volkswagen amarillo rumbo a las calles de Miraflores y regresaban bien de noche con la mochila llena de relojes, zapatillas y skates importados… cosas alucinantes que luego nos remataban a los chiquillos del barrio…
Pero hubo un día en que Lalo desapareció del mapa y tiempo que no se le veía por la cuadra, le pregunté a mi hermano mayor y me dijo con la educación y la prudencia que lo caracterizaba “A ese weon del Lalito lo han metido en cana por choro”…
...
Pasaron como dos años para volver a ver a Lalo, yo estaba en la calle conversando con mis amigos cuando lo vimos aparecer en la esquina, al principio no lo reconocimos, pero luego cuando otros chicos grandes se acercaron a saludarlo supimos que era él.
Estaba excesivamente flaco y con el pelo muy corto, vestía ropas feas y tenía la cara huesuda y llena de marcas producidas por un acné que antes no tenía, lucia como enfermo… Luego de que terminó de hablar con esa gente pasó por nuestro lado, pero cuando lo saludamos no nos respondió, se pasó de frente mirando el suelo con destino a su casa…
Cuando llegué a la casa le conté a mi hermano que había visto a Lalo en la calle y mi hermano me respondió “Bien feo está el conchasumare no? la gente dice que en la cárcel se lo han cachado y lo han dejado medio loco”
Una noche de la semana siguiente yo estaba solo en la esquina con mi skate, estaba practicando unos trucos que había visto en un video cuando de pronto vi que alguien salía de un callejón y se acercaba a mí, llevaba pantalones anchos y una capucha, cuando estuvo lo suficientemente cerca noté que era Lalo… “Habla Lalo” lo saludé, pero él no me contestó, me quedó mirando de forma rara, como si no me conociera, luego de un rato me dijo “Chibolo préstame tu skate”…
Yo tenía 13 años pero no era cojudo, sabía que si le prestaba mi skate a Lalo no lo vería más, sabía que Lalo estaba fumadazo y no se acordaba quien era yo, sabía que en cuanto Lalo se subiera a mi skate correría a venderlo para comprar más de esa cosa que fumaba desde que salió de la cárcel, y si yo no me dejaba seguro me iba a pegar (como seguro le pegó al chiquillo a quien se lo robó años atrás para vendérmelo a mí)…
Me sentí solo, pequeño, débil y con mucho miedo en aquella esquina oscura… “Ya pe suelta, doy un paseo al toque y regreso” dijo haciéndose el buena gente… “No pe Lalo, justo ya me iba a quitar a mi casa”… “¿Cómo? ¿No me vas a prestar?” dijo esta vez sujetándome del brazo, mirándome con esos feos ojos rojos…
De pronto se escuchó un silbido a lo lejos y ambos volteamos a ver de dónde provenía… en la puerta de mi casa apareció la figura de mi hermano mayor, “Apúrate oe carajo! A tragar!”…
Lalo me soltó el brazo y me preguntó “Eres hermano de patevieja?”, “Si” le respondí, aun asustado… Luego me soltó el brazo y se fue caminando balbuceando “Ese patevieja… cague de risa es…”
Hoy pedí el día libre para hacer varias cosas, entre ellas cortarme el cabello, pero ya van dos veces que vengo a la peluqueria a buscar a Ricky (mi peluquero estrella) y no lo encuentro. Así que harto de hacer hora dando vueltas por los centros comerciales, entro a la peluqueria dispuesto a hacerle la guardia al demorón de Ricky. Me siento en uno de los sillones verde limón, agarro una Vogue y me pongo a ojearla cuando oigo que más allá hay otros dos peluqueros hablando de Ricky, "Oye y has visto el pantalón saca-pompis con el que ha venido Ricky? Jajaja" se rien los dos, y yo en ese momento me doy cuenta que estoy vestido totalmente de negro y, casualidades de la vida, todos los peluqueros gays de esa peluquería también. Una señora sesentona entra a la peluqueria y como soy al primero que ve, me pregunta "A como el laceado japonés?", yo le sonrío y le digo que yo no trabajo allí, los dos peluqueros de al fondo vuelven a reir. En esas hace su ingreso Ricky, lleva puestas unas all stars negras sin pasadores, unos jeans negros pegaditos (y en efecto, saca-pompis) y un polo talla XS negro con el nombre de la peluqueria estampado en letras doradas, "Hola, como estás" me saluda dándome la mano y los peluqueros del fondo lo miran con odio, seguro porque a ellos nadie los espera o tal vez porque no tienen unos jeans saca-pompis como los de Ricky, mi peluquero estrella... Me siento en la silla y Ricky empieza su chamba, lo que me gusta de Ricky es que va despacio, pensando cada tijerazo, Ricky conoce mi cabeza (ok, eso sonó cabrazo) y aquellos defectillos que tiene que disimular, sabe que ya me estoy quedando pelado en ciertas areas y que tengo una oreja mas abierta que la otra, Ricky sabe todo esto y lo asolapa entresacando por aqui, dejando un flequillo por allá, y lo mejor de todo es que a cada rato me pregunta "Voy bien?" con una sonrisa, y yo le contesto que si, con otra sonrisa, y siempre está dispuesto a mostrarme como está quedando el corte por atrás con un espejito sin enojarse... Cuando le conté de Ricky a mi novia ella me empezó a decir en joda que él y yo teníamos algo, y que en adelante ella me iba a acompañar a la peluqueria para vigilarnos de cerca, yo me reí de buena gana y le dije que ella nunca entendería mi relación con Ricky, mi peluquero estrella...
Leer más...El día que entré con mi novia al Chifa de mi barrio, se arruinaron mis planes para mejorar mi calidad de vida y la de mi hija… Y es que todo estaba preparado, cocinado, frito... como un wantan… La china del Chifa se había enamorado de mi, eso era un hecho. Lo notaba en la forma como se iluminaban sus ojos chinitos cada vez que entraba al Chifa a comprar un arroz chaufa de pollo (y es que así hayan mil platos en el menú, yo siempre pido lo misma wada: arroz chaufa de pollo). Al principio la china se hacía la tercia y me trataba con indiferencia, me hablaba como a todos sus demás clientes y me cobraba sin descontarme un solo céntimo. Pero hubo un día en que llegué por la noche bien “enternadito” y “encoloniao” (venía de un evento del trabajo) y justo al momento de pagar noté que no me alcanzaba la plata (para variar). Cuando la china se dio cuenta de lo que pasaba, su rostro chiquito, amarillito y redondo se suavizó y me miró con ojos de conmiseración, “Ya manana me nás” me dijo buena gente y yo en agradecimiento le regalé la mejor de mis sonrisas y le prometí que al otro día a la misma hora regresaría para pagarle. Y así lo hice. Luego de aquello, la china cambió totalmente conmigo, cuando yo entraba al Chifa me sonreía y al irme también, y luego de dos semanas de sonrisitas caletas la china me sorprendió regalándome unos toffees de envoltura de arroz bien ricos, “Pana ti, son de cotesía” me dijo toda coquetona, yo le agradecí todo coquetón y luego me retiré del lugar sacando pecho y metiendo barriga (había que promocionar la merca). Mi tía Irene, que es una antigua y respetable vecina de este barrio, pero sobre todo, es una chismosasa de cuidado, me contó que la china a parte de este Chifa tenía dos más, o sea en total tres (por si les da flojera sumar) y todos paraban siempre llenecitos de gente, “Harta plata tiene esa china sobrino” me dijo mi tía, sin saber que con este comentario malicioso sentenciaba la suerte de la china (Y si Dios era Peruano, la mía y la de mi hija también). Pero la china no estaba sola, tenía su pareja, un chino flaco de bigotes que le doblaba el tamaño (la china era pequeñita, metro cuarenta a lo mucho) y que tenía en el brazo un tatuaje de dragón. Yo lo había visto un par de veces fumándose un pucho afuera del Chifa mientras mi pobre china atendía solita todas las mesas, “Encima eres vago y no la valoras chino de mierda” pensaba yo, todo partidor, mientras miraba como los tres hijos de la china lloraban en un extremo del Chifa porque seguro se cagaban de hambre y el chino fumón no les hacía caso, “No se preocupen chinitos, yo les voy a servir su chaufa de pollo todos los días, y además les voy a presentar a mi hijita, para que la adopten como su hermanita y todos formemos juntos una linda familia disfuncional” seguía pensando yo, y a la vez pensaba en el nuevo departamento en el que viviríamos y en el exclusivo colegio al que cambiaría a mi hija luego de mi matrimonio con la china. Pero repito, cuando todo estaba listo para llevar a cabo mi gran plan, a la espesa de mi novia se le antoja comer comida china y a pesar de mis multiples otras sugerencias (pollito a la brasa, salchipapa o sopa de sobre) terminamos entrando al Chifa de mi china enamorada, que cuando me vio se le abrieron los ojos como platos y me miró con una mezcla de colera y desilución... Demás está decir que esa noche la china no me regaló ni sonrisita ni mucho menos tofficito de envoltura de arroz, por el contrario, lo que hizo fue mirarme feo y subirle un sol a la cuenta (de esto me di cuenta después, pero no le reclamé). Mi novia que no es tonta al salir me comentó "No se porque vienes tanto a este Chifa, tienen una pésima atención" pero yo no le respondí nada, estaba triste... Mis sueños de Chifero millonario se habían desmoronado...
Cuando llegué a mi casa por la noche divisé a un chico muelón con cara de felicidad al lado de mi puerta. "Hola mi nombre es Quique, y tu como te llamas?" me pregunta sonriente, y yo como soy una persona educada le respondí... Tu eres hijo de Olinda?. No, es mi tía. Ah porque ella vino ayer. A donde vino?. Aqui pues al Club. Cual Club?. Al "Club de la Salud"...
No supe como ni porqué, pero 5 mins después estaba sentado en una silla de plástico frente a este chico desconocido, que me explicaba las miles de ventajas de comer saludable, en mi mano tenía una hoja bond donde aparecían 2 fotos de Quique pegadas con goma, a la izquierda bajo el rotulo "antes" aparecia todo gordo y cachetón haciendose una parrillita con su chela al lado, a la derecha bajo el rotulo "después" aparecia más flaco en jeans y polo negro pegadito marca Dolce & Gamarra sonriendo de oreja a oreja, la hoja llevaba por titulo "El gran cambio" escrito con plumón...
Mi objetivo es ayudar a cien personas a cambiar sus habitos alimenticios y por ende mejorar su estilo de vida, por eso fundé este Club de la Salud, qué te parece?. Pues me parece muy bien. Que bueno! Entonces qué dices, empiezas hoy el gran cambio?. Cual cambio?. A tomar tu batido pues. Cual batido Quique?...

Escribo esto desde el celular, acabo de salir del trabajo y estoy sentado en un asiento incomodísimo en la última fila de la línea Covida. A mi izquierda hay un sujeto flaco y ojeroso que viste una casaca roja y a mi derecha hay una señorita un poco gorda que está vestida totalmente de negro, ambos están dormidos, quien como ellos... Hoy ha sido un día de mierda en el trabajo, me ha tocado darle solución a varios problemas, en su mayoria causados por un mal manejo de los usuarios de las herramientas que utilizamos. Una vez, hace algunos años, durante un almuerzo de reencuentro con mis amigos de la universidad, uno de ellos me dijo que mi trabajo debía ser de lo mas aburrido porque solo me dedicaba a "apagar incendios" y no creaba nada nuevo como él, que era jefe de una área de negocios que constantemente creaba nuevos productos para los "afortunados" usuarios de la compañía de teléfonos para la que trabajaba. Yo no envidié a mi amigo por su trabajo, ni por su camioneta 4x4, ni por la vida holgada que llevaba, pero esto que dijo si me hizo pensar y deprimir un poco, porque en cierta forma era cierto. Han pasado como 3 años de ese almuerzo y aun pienso en esto que dijo mi amigo, porque sigue siendo cierto, ya que en mi actual trabajo honestamente no siento que lo que hago haga felices a mis compañeros de trabajo, por el contrario, casi todos los días recibo quejas y comentarios mala-onda hacia las soluciones que brindamos con tanto sacrificio, y es por ello que ultimamente ando desmotivado y sumamente estressado. Encima desde hace un par de meses, debido a un problema que tengo en la columna, he tenido que dejar de hacer aquello que me encanta y que me servia de terapia antiestress: Correr. Porque no se si les conté, pero desde hace como un año me volví adicto al running y esto cambió mi vida de un modo muy positivo, tal es así que cambié mis trasnochados y alcoholizados viernes por carreras nocturnas que empezaron con 5 kms y con el correr de los meses se convirtieron en medias maratones de 21 kms, carreras que me dejaban cansadaso hasta el culo (para que mentir) pero también sumamente motivado y de magnifico humor, porque era lindo llegar a mi casa los viernes en la noche (luego de una semana agobiante de trabajo), ponerse las zapatillas y salir a correr por las calles como un loco con los audifonos puestos escuchando música recontra power, y luego cuando acababa y lograba la distancia objetivo para ese día, me premiaba a mi mismo con una bebida hidratante heladita que me sabía mas rico que cualquier trago o droga que hubiera probado en la vida ... Era una sensación orgásmica se los juro... Pero nada, me fregué la columna y ahora no puedo correr como antes, el doctor me ha dicho que no puedo hacer ninguna clase de ejercicio y esto hace que me sienta un poco enojado y deprimido, y lo que es peor, que a veces desfogue esto con las personas que mas amo, que son mi hija, mi familia y mi novia, que mas de una vez se han tenido que bancar mi mal humor. Pero bueno, a seguir nomás con las terapias, que gracias a Dios aun hay salud y hay trabajo, que es lo mas importante, es solo un bache temporal nada más y vaya que últimamente he superado muchos...
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