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jueves, 11 de octubre de 2012

Lalo

Lalo era alto, flaco, de cabello marrón lacio y largo, nariz afilada, de aspecto relajado, siempre con una sonrisa chueca en la cara, por esas épocas tendría como dieciocho años y andaba siempre con un gorro de vaquero en la cabeza… Los chiquillos de mi cuadra admirábamos mucho a Lalo, lo admirábamos por como jugaba al futbol, por la forma como peleaba, por las bromas pendejas que hacía y por lo bien que se vestía… pero sobre todo… admirábamos a Lalo, por todas las chicas bonitas con las que siempre paraba…
Cuando Lalo pasaba por nuestra cuadra todos lo saludábamos con respeto “Habla Lalo” y él nos contestaba quiñándonos el ojo y con su sonrisa rara “Y muchachos?” y todos nos sentíamos orgullos porque Lalo nos conocía y nos pasaba la voz…
Lalo paraba siempre con el mismo grupo, otros muchachos Surquillanos que lucían parecido a él y que por las tardes, a eso de las 6 pm, se desaparecían en un Volkswagen amarillo rumbo a las calles de Miraflores y regresaban bien de noche con la mochila llena de relojes, zapatillas y skates importados… cosas alucinantes que luego nos remataban a los chiquillos del barrio…
Pero hubo un día en que Lalo desapareció del mapa y tiempo que no se le veía por la cuadra, le pregunté a mi hermano mayor y me dijo con la educación y la prudencia que lo caracterizaba “A ese weon del Lalito lo han metido en cana por choro”…
...
Pasaron como dos años para volver a ver a Lalo, yo estaba en la calle conversando con mis amigos cuando lo vimos aparecer en la esquina, al principio no lo reconocimos, pero luego cuando otros chicos grandes se acercaron a saludarlo supimos que era él.
Estaba excesivamente flaco y con el pelo muy corto, vestía ropas feas y tenía la cara huesuda y llena de marcas producidas por un acné que antes no tenía, lucia como enfermo… Luego de que terminó de hablar con esa gente pasó por nuestro lado, pero cuando lo saludamos no nos respondió, se pasó de frente mirando el suelo con destino a su casa…
Cuando llegué a la casa le conté a mi hermano que había visto a Lalo en la calle y mi hermano me respondió “Bien feo está el conchasumare no? la gente dice que en la cárcel se lo han cachado y lo han dejado medio loco”
Una noche de la semana siguiente yo estaba solo en la esquina con mi skate, estaba practicando unos trucos que había visto en un video cuando de pronto vi que alguien salía de un callejón y se acercaba a mí, llevaba pantalones anchos y una capucha, cuando estuvo lo suficientemente cerca noté que era Lalo… “Habla Lalo” lo saludé, pero él no me contestó, me quedó mirando de forma rara, como si no me conociera, luego de un rato me dijo “Chibolo préstame tu skate”…
Yo tenía 13 años pero no era cojudo, sabía que si le prestaba mi skate a Lalo no lo vería más, sabía que Lalo estaba fumadazo y no se acordaba quien era yo, sabía que en cuanto Lalo se subiera a mi skate correría a venderlo para comprar más de esa cosa que fumaba desde que salió de la cárcel, y si yo no me dejaba seguro me iba a pegar (como seguro le pegó al chiquillo a quien se lo robó años atrás para vendérmelo a mí)…
Me sentí solo, pequeño, débil y con mucho miedo en aquella esquina oscura… “Ya pe suelta, doy un paseo al toque y regreso” dijo haciéndose el buena gente… “No pe Lalo, justo ya me iba a quitar a mi casa”… “¿Cómo? ¿No me vas a prestar?” dijo esta vez sujetándome del brazo, mirándome con esos feos ojos rojos…
De pronto se escuchó un silbido a lo lejos y ambos volteamos a ver de dónde provenía… en la puerta de mi casa apareció la figura de mi hermano mayor, “Apúrate oe carajo! A tragar!”…
Lalo me soltó el brazo y me preguntó “Eres hermano de patevieja?”, “Si” le respondí, aun asustado… Luego me soltó el brazo y se fue caminando balbuceando “Ese patevieja… cague de risa es…”

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viernes, 28 de octubre de 2011

Happy Halloween !

Aquel Halloween fuimos siete amigos los que salimos a pedir dulces: Calín, Arturo y Beto iban de payasos, el Chepe iba de “señor” (solo se había hecho unos bigotes con betún), Carlitos iba de momia, Manolo iba de vaquero y yo iba de karateka (mi traje de taekwon-do era mi “disfraz”). Llevábamos como dos horas pidiendo dulces por las casonas de Miraflores, así que nuestras bolsas ya estaban bastante llenecitas…

Junto a otro montón de niños tocamos otro de los timbres, y cuando salieron los dueños de casa gritamos a coro “HALLOWEEEEEN!!” y los señores divertidos nos ordenaron en fila india para empezar la repartición. Recibí los dulces sonriente y agradecido (eran unos chocolates importados que nunca antes había visto) y cuando me dirigía hacia la reja de salida escuché la voz de Manolo (mi mejor amigo) que a lo lejos gritaba mi nombre “JOOOOSEEEEEEE!!”…

Cuando al fin me di cuenta de lo que pasaba, Manolo ya estaba como a media cuadra corriendo detrás de unos chiquilllos que le habían quitado su gorro de vaquero, no lo pensé dos veces y me puse a correr detrás de ellos (mis otros amigos aún estaban dentro de la casa recibiendo dulces así que ni cuenta se dieron). Corrí con todas mis fuerzas detrás de mi amigo y luego de varios minutos les di el alcance en un parque oscuro, inmenso y lleno de árboles.

Cuando llegué mi amigo estaba solo en medio de una ronda de chiquillos palomillas más grandes que nosotros… “Uy chucha llegó al karateka” dijo uno de ellos burlón y al instante me rodearon a mí también, “Yaaaaaaa!!” grité yo muy enojado y adopté mi posición de defensa “taekwon-distika” pero no sirvió de nada porque otro de los chiquillos me metió cabe por detrás y caí al suelo de espaldas, “Danos tu bolsa nomás chibolo de mierda” me dijo el más gordo de todos y yo sujeté mi bolsita más fuerte, a mi lado mi amigo Manolo (ya sin su bolsita) saltaba por alcanzar su gorro de vaquero que otro de los ladrones (el mas grandaso) sostenía en el aire, “No pe chochera, me ha tomado como dos horas recolectar todo esto” le rogué, “Y a mí que chucha chibolo huevón, dámela nomás”, “No pe causita, si quieres te muestro las casas donde me los dieron, pero no me la quites” le rogué nuevamente, “Oe chibolo, tú me quieres agarrar de huevón?” dijo mirándome furioso y me dio una patada que me dolió, pero ni aun así solté la bolsita, de reojo vi que a tres metros mi amigo Manolo seguía rogándole al otro que le devuelva su sombrero de vaquero… “Ya está bien, yo te doy mi bolsita, pero si le devuelves el sombrero a mi amigo” le dije al más gordo de todos y este al principio se rió cachoso pero luego le ordenó al otro que devolviera el sombrero…

Mi amigo me ayudó a levantarme y luego caminamos tristes, adoloridos y sin dulces hasta la avenida donde se encontraba la última casa que habíamos visitado, y cuando al fin nos reencontramos con mis demás amigos (que hace rato nos estaban buscando como locos) y les contamos lo sucedido, todos ellos sacaron muchos dulces de sus respectivas bolsitas y nos llenaron otras dos bolsitas con dulces para mí y Manolo…

Fin.

PD1: Si hay algo que siempre le agradezco a Dios y a mi Madre, es que tuve una infancia muy pero muy bonita, la misma que yo le quiero dar a mi hija…

PD2: Happy Halloween para todos!! :)

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miércoles, 31 de marzo de 2010

Por la buena historia...

Eran más o menos las cuatro de la madrugada, cuando en la esquina de una peligrosa calle de Surquillo, detiene mi taxi un señor muy elegante…

-Disculpe caballero, ¿Cuánto me cobra para llevarme al infierno?

-Jaja… ¿al infierno no?... (Loco de mierda, a mi no me vas a agarrar de huevón)…. Que sean sus cuatro millones de dólares pe…
-¿Cuatro millones de dólares?, no le parece un poco exagerado caballero…
-Para nada compare, mira que estamos hablando del infierno!, esa wada debe estar bien lejos ¿si o no?
-Bueno tiene razón, se trata de una distancia respetable…
-Entonces pues hermano… lo justo es lo justo pe
-Ok, está bien, vamos entonces…

El tipo sube a mi taxi, está vestido completamente de negro, zapatos, terno, camisa y corbata, incluso el maletín de cuero que llevaba en la mano era del mismo color…

-¿Y qué hace un tipo como usted, a esta hora, por estos sitios tan peligrosos? (segurito has venido a comprar tu buen “pye” no pendejo?)
-Para mí no existe zona peligrosa caballero, yo soy el diablo
-Ah chucha…el diablo

Como el tipo permanecía callado y no me decía su verdadero destino, entonces decidí pulsearlo…

-Oiga pero ya que vamos al infierno, mejor tanqueamos el carro de una vez, mire que es un viaje largo y nos vayamos a quedar botados…
-Tienes razón, ¿y como cuanto quieres que te adelante?
-Poota que… que sea su millón de dólares de adelanto pe
-¿Un millón de dólares?, óigame no, es demasiado, tanto combustible ni siquiera entra en su tanque…
-Le echamos lo que entre pues, y lo demás me lo guardo como garantía que usted me va a pagar los cuatro palos, al fin y al cabo usted es el diablo, para usted un millón no es nada…
-Hagamos algo práctico caballero, que en vez de 4 sean 10 millones, pero aparte de llevarme al infierno usted me vende su alma, ¿Qué le parece?
-Jajajajaja… ¿10 millones mi alma?.... ¡Ya pe sale!

El tipo abre su maletín lentamente y yo –por si las webas- agarro el fierro que siempre guardo debajo del asiento…

-Oh… olvidé preguntarle, ¿Cuál es su apellido caballero?

Dudé un poco pero se lo di, quería ver hasta donde llegaba el juego de este loco de mierda…

-Rojas, Gregorio Rojas… ese es mi nombre

El tipo saca un enorme cuaderno de su maletín y se pone a buscar minuciosamente en sus páginas, de reojo veo que las hojas del cuaderno están llenas de letras y garabatos extraños…

-Gregorio Rojas Pativilca, hijo de Antonio y Rosaura, casado actualmente con Juana….

Paré el taxi en seco, el juego había ido demasiado lejos…

-¿Quién chucha eres compare?, ¿Como sabes esas cosas?
-Tranquilo caballero, lo único que quiero es que usted me firme aquí al costado de su nombre y yo le entrego los 10 millones como quedamos, nada más…
-¿10 millones no huevón?, ¡Tu vas a tener 10 millones!...

El tipo me miraba inmutable, el cuaderno seguía abierto…

-¿Sabes que compare?, ¡bájate ya!

El tipo guardó el cuaderno en el maletín y se bajó tranquilo sin decir nada, yo arranqué el carro rápidamente, y ni bien hube avanzado unos metros traté de ubicarlo con el retrovisor, pero no vi nada….

.....

EBP: Buena historia tio ah…
Rojas: Si pues compare, hasta ahora me acuerdo y me awebo, ya ni paso por ese lugar por si acaso jaja
EBP: Oe pero como crees que sabía esas cosas?
Rojas: No se causa, por más vueltas que le doy a la historia no le encuentro lógica, ya ni pensar en eso mejor, me cago el cerebro por las webas…

El taxi llega a la puerta de mi chamba y se detiene…

EBP: Cóbrate tío…
Rojas: Listo causita, gracias….

Me bajo del taxi rápidamente, estoy 10 minutos atrasado…

Rojas: ¡Espera tío, falta darte tu vuelto!
EBP: Quédatelo nomás tío, por la buena historia…

Fin.

PD: Este post va dedicado a mi amigo el taxista Rojas y a todos los buenos taxistas, que con sus historias hacen mas llevadero el viaje por esta Lima de mierda, que con el calor, el tráfico y todas las pistas rotas que hay, ciertamente ya parece el infierno.. con razón el diablo se pasea contento por aqui...

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martes, 8 de diciembre de 2009

Surquillo

"¡PAFFF!... ¡Ya cállate conchatumadre!".. Quique la cagó, le metió una cachetada al pituco y lo hizo llorar, ahora la gente se va a dar cuenta, una señora gorda que pasaba se ganó el pase y nos miró raro, "Ya ya huevón sacate las zapatillas al toque, no hagas que te pegue de nuevo"… la señora gorda retrocede unos pasos, se acomoda los lentes para ver mejor y… "¡Rateros…Suéltenlo!... ¡Policía!"... la cagada… a correr nomás…

Ágiles, fuertes y con la adrenalina a mil, Quique y yo corremos por las calles de miraflores con nuestras mochilas llenecitas de objetos robados, un par de zapatillas reebok fosforescentes, un reloj swatch con motivos japoneses, un skate "Santa Cruz", en fin, las cosas mas raras y exclusivas, pedidas por los chibolos del barrio y canceladas en efectivo (a la quinta parte del costo real) por sus madres, al fin y al cabo, ninguna de ellas podía comprarle esos objetos a sus hijos en las tiendas, ¿iban acaso a pagar 100 dólares por un par de zapatillas? ¿250 dólares por un Skate?, ¡ni de vainas!, nos compraban a nosotros, ¡Quique y yo éramos los Robin Hood de Surquillo!, había que ver los rostros de los chibolos del barrio cuando les llevábamos a la puerta de su casa lo que habían pedido, sus caritas resplandecían de ilusión y alegría.

No éramos los únicos, como nosotros habían muchos en el barrio, los podías identificar fácilmente, jóvenes de clase media baja, con el corte "honguito" de moda y exageradamente bien vestidos, paseando perros de razas (cuyos precios fluctuaban entre 100 y 300 dólares) por las calles sucias y maltrechas de Surquillo, era un espectáculo surreal y hermoso.

En mi casa por razones obvias desconocían de mis andadas, pero mi viejo sospechaba y en mas de una ocasión quiso sacarme información, yo me cerraba , me hacia al loco, y cuando ya la cosa se ponía insostenible, lo dejaba hablando solo y me iba a la calle a fumarme un bate tranquilizador, luego regresaba muy de noche cuando todos en la casa ya estaban durmiendo.

Los sábados eran maravillosos, por lo general nos íbamos a la playa muy temprano, a correr, a nadar y a quedar bien bronceaditos para la fiesta de la noche, nos tirábamos como reses en la arena y esperábamos hasta que se ocultara el sol para retirarnos, solamente si teníamos ganas o nos faltaba efectivo robábamos un par de zapatillas o un relojito en el camino, las victimas por lo general eran bañistas que (al igual que nosotros) abandonaban la playa muy tarde.

El día de mi cumpleaños número 18 mis amigos me organizaron una fiesta espectacular, con mucho trago, buena música y lindas flaquitas, esa noche conocí a Surama Valderrama, una flaquita bien de avanzada conocida en todo Surquillo y balnearios como la popular "Sury". Luego de varias botellas de cerveza y varias piezas de salsa pegadita la cosa pintaba para campeón, así que haciendo uso de mi condición de "dueño del Santo" le susurré a Sury en el oído la idea que hace rato me rondaba la cabeza.

Minutos después estábamos en "La carcocha" (un auto viejo y abandonado en un corralón, allí íbamos los del grupo siempre que queríamos estar solos, allí bebíamos, allí fumábamos y a veces hasta dormíamos cuando a alguno de nosotros lo botaban de su casa), Sury conocía nuestro escondite, había estado allí muchas veces, varios de mis jóvenes colegas me habían contado con lujo de detalles la manera como disfrutaron de sus caricias en el asiento trasero de la carcocha, pero para mi era la primera vez con Sury, para ser mas precisos, era la primera vez que intentaba llegar mas allá de los besos con una chica luego de lo que pasó con "Ella", pero no quería pensar en eso ahora, estaba muy drogado y demasiado excitado para razonar, para detenerme, así que seguí besándola desesperadamente y recorriendo con mis manos los lugares más recónditos de su adolescente anatomía, pude al fin desabrocharle la blusa y comenzar a lamerle los pechos, "Despacito, suavecito", susurraba Sury con una vocecita entre ronquita y suave, lo cual en vez de tranquilizarme terminó por volverme bestia del todo, así que le bajé el calzón, la abrí de piernas toscamente y mirando su rostro bello echado hacia atrás, con los ojos cerrados y mordiéndose los labios intenté consumar el acto penetrándola... pero no pude.



"Pero sé que me quieren, como los quiero..
Saben a quien me refiero,
A los que conmigo crecieron.."


Fin.

PD1: Hace algunos años se me dió por escribir cuentos y mandarlos a concursos (concursos en los que nunca gané nada por cierto jaja), escribí como 3 creo, uno de ellos se llamaba "Mi padre, ella y yo", este post es un fragmento, a ver que les parece...

PD2: El video que aparece al final del post pertenece al grupo de rap "Fakir Ft. Norick", el tema me lo recomendó mi pata Stone Dick y me parece que la letra le cae a pelo a este post, muchas gracias local..

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domingo, 30 de agosto de 2009

Estrategia para ganar

Año 1982…

El pequeño Pepín escucha atento las indicaciones de su entrenador, en 10 minutos apenas, su equipo “Los Tigres FBC”, saldría al gramado del estadio Municipal de Surquillo a disputar la final de la categoría “Miniaturas” frente al peligroso “Sporting Colina” (actual campeón vigente).

El pequeño Pepín está muy nervioso, sabe que afuera en las tribunas, está sentada toda su familia: su mamá Elsa, su hermana Rossana, su hermano Beto y (lo que mas nervioso lo pone) su Papá Pepe, a quien (¡maldita sea!) se le ocurrió venir justamente hoy a verlo jugar por primera vez...

El entrenador les habla fuerte y tiene una tiza en la mano con la que hace garabatos sobre una pizarra vieja. Esos garabatos son “La Estrategia”, el pequeño Pepín lo sabe bien, porque el entrenador les dice siempre lo mismo antes de cada partido: “Muchachos, siempre para ganar se necesita una estrategia, sino, estamos cagados”... Y bueno, parecía ser verdad, porque esos pequeños Tigres no conocían la derrota, en los 10 partidos que iban jugados de ese campeonato.

Entonces el entrenador se dirige al pequeño Pepín, le dice: “Lobito (así le llamaba de cariño), tu vas a marcar al chiquillo Quiñones, ten mucho cuidado con ese negrito porque cuando arranca no lo para ni su vieja, corre como un ratero ese huevón carajo, así que ya sabes, pegadito nomás como chicle, y si sientes que se te va, le metes su ‘chiquita’ solapa nomás, siempre cuidando que no te vea el arbitro, porque si te expulsan nos cagas a todos”...

Cuando el reloj marcó las 9 y 30 de la mañana, los pequeños Tigres entraron a la cancha, un ruido ensordecedor se escuchó en una de las tribunas (porque en la otra estaba apertrechada la barra rival). El pequeño Pepín corrió presuroso hasta su posición de lateral izquierdo e inmediatamente como un cazador que busca a su presa, ubicó con la mirada al chiquillo Quiñones.. ambos se miraron con odio..

Y bueno comenzó el partido, que estuvo muy emocionante desde el principio, el pequeño Pepín cumplía a cabalidad con la estrategia de su entrenador y no soltaba ni un segundo la marca del chiquillo Quiñones. Pero fue en una desafortunada jugada (todos los Tigres se habían lanzado al ataque) que el arquero rival despejó el balón con tanta fuerza, que por más que saltó el pobre Pepín, la bola se le pasó por encima de la cabeza sin poder despejarla, entonces el chiquillo Quiñones, aprovechando la ocasión, comenzó a correr como alma que lleva el diablo en pos del esférico...

Mientras corría detrás de aquel chiquillo con todas sus fuerzas, por la cabeza del pequeño Pepín desfilaban muchos rostros: los de su familia, los de sus amigos del barrio, el de su entrenador, los de sus compañeros de equipo, todos aquellos que estaban allí de pie gritándole, “¡¡Alcánzalo Joseeee!!”, pero de alcanzarlo nada y lo que es peor, segundo a segundo, el pequeño Pepín notaba con angustia, como ese chiquillo lo iba dejando mas y mas atrás..

Era el momento de tomar una decisión y el pequeño Pepín así lo hizo: se tiro al piso con toda la energía que le quedaba y barrió arteramente y por detrás al pequeño Marcelino Quiñones, quien cayó aparatosamente de cara frente a la vista de todo el respetable (entre ellos su padre, el ex campeón sudamericano de box del mismo nombre). Al instante toda la tribuna rival se puso de pie y comenzó a insultar furiosa al pequeño Pepín, quien asustado y con las piernas todas raspadas, se paró y fue a ayudar a levantarse al otro chiquillo. Las tribunas se volvieron un campo de batalla donde por varios minutos más de uno se agarró a golpes, menos mal que las cosas se calmaron un poco cuando el pequeño Pepín salió expulsado con la tarjeta roja.

Quince minutos después la tribuna del equipo rival volvería a convertirse en un loquerío, cuando el pequeño Marcelino Quiñones, anotaba el gol que le daría el campeonato (por segundo año consecutivo) a su equipo...

Cuando se acabó el partido, el entrenador con la cara muy seria, le dijo al equipo que se juntaran en el camerino porque quería conversar un minuto con ellos. El pequeño Pepín entró muy triste y asustado, pensaba que todos lo odiarían y le echarían la culpa de la derrota, el entrenador comenzó a hablarles:

“Muchachos, me siento muy orgulloso de ustedes, en serio, todos han jugado muy bien, todos se han sacado la mierda en la cancha… (Dijo esto ultimo mirando al pequeño Pepín)… hoy todos ustedes se han portado como hombres, porque en esta vida muchachos lo que vale no es ganar, ni perder, lo que vale... es dejarlo todo en la cancha...”

--- o ---

No se si este humilde hombre de 35 años, ingeniero sin chamba, taxista por necesidad, entrenador por vocación, se haya dado cuenta de la gran lección de vida que le dió a esos 14 niños que lo escucharon atentos, pero al menos en lo que a mi respecta, se me quedaron grabadas para toda la vida estas dos frases, que quiero compartir con ustedes:


"Siempre para ganar, se necesita una estrategia"

"En esta vida no importa ganar, ni perder, lo que vale es dejarlo todo en la cancha"

Fin.

PD1: Esta historia la tenía guardada por ahí y decidí colgarla, porque creo que tiene muchísimo que ver con el triunfo de este Blog en el concurso de los 20 blogs peruanos.

PD2: El sábado el cumpleaños de Cami quedó buenísimo, mi gorda bailó y se divirtió muchísimo, aquí les dejo estas fotitos del Happy B-Day y la piñata.



PD3: Queda pendiente la reseña por el Blog Day 2009, la publicación de mi simple (pero efectiva) “Estrategia para ganar” (porque sino estábamos cagados, como decía el entrenador), el chisme de porqué llegué tarde ese día y la respuesta de uno de los organizadores del evento cuando le pregunté cuantos votos había logrado este blog en el conteo final..

PD4: ¡¡FELIZ DÍA DEL BLOG!!.. Un abrazo fuerte a todos mis amigos blogueros y un besototote (con el permiso de la K, jaja) a todas mis amigas blogueras, pero sobre todo un Feliz Día muy especial a mi Blogcito, que si no fuera por él no hubiera podido conocer a tanta gente linda como son todos ustedes mis queridos amigos =)

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viernes, 19 de septiembre de 2008

La extraña historia de Juan Vargas (3ra parte)

"Porque todos, señores... tenemos demonios"

En eso la puerta del baño se abrió de repente y allí estaba nuevamente la mujer, de pie, mirándome con sus penetrantes ojos… “¿Y ahora qué pasa?” –dijo fastidiada, pero al instante su semblante se tornó pálido, había descubierto el cuchillo… “¡¡Qué estás haciendo Juan!!” –gritó nerviosa, y con un veloz movimiento, sin darme oportunidad a reaccionar, se agachó y lo recogió del piso, luego rápidamente se alejó de mi cogiendo el arma por detrás de su cuerpo- “¡¡Me vas a volver loca Juan!!... ¿¡Eso quieres!?... ¿¡Volverme loca!?”……… El aire de la habitación de pronto se volvió espeso, eran demasiadas cosas a la vez, y yo… me encontraba sumamente nervioso… demasiado nervioso… “¡¡Dame ese cuchillo!!” grité de repente y me le acerqué furioso, la mujer retrocedió asustada y se resbaló cayendo en el piso, el cuchillo cayó a escasos metros de ella, me abalancé sobre él y logré cogerlo entre mis manos, ella se arrastró y me cogió de la pierna haciéndome caer, totalmente fuera de mi alcé mi puño para alejarla…. “¡¡¡DÉJALA PAPÁ!!!”…. Escuché de repente, y cuando volteé a ver de donde provenía el grito, vi la figura asustada de un niño con un fierro en la mano….

--- o ---

“La Oscar” (1er paréntesis de la historia)

“¿Tu eres el hijo del loco Vargas no?” dijo el borracho, examinándome con la mirada, era un tipo muy feo, tenía los ojos achinados, la cara brillosa y los dientes amarillos por el tabaco… “Si pues… tu eres su hijo…” dijo riéndose, mirando burlón al tipo que estaba a su lado, quien recién notó mi presencia… “Dile a tu viejo, que aquí en el jirón Cáceres, nadie le tiene miedo ¿Me oíste?... nadie…”, yo estaba asustado, había visto otras veces a ese tipo en ese bar, era un tipo peligroso, tenía fama de delincuente en el barrio, quise salir de allí e irme con mis amigos que estaban en la puerta esperándome pero el sujeto me cogió fuertemente del brazo, y siguió… “Ah… y dile al maricón de tu viejo, que le manda saludos su amiguita la Oscar…” –el tipo a su lado me miró con sorna- “Así le vas a decir ¿ya?… y cuando te pregunte quien te dijo eso, le vas a decir que fui yo… el chino Pastrana” –me soltó el brazo, que me quedó ardiendo, y cuando yo ya había dado dos pasos, añadió… “¿Tu no serás maricón como tu viejo no chibolo?”, sentí como si la sangre me hirviera en las venas… “¡¡¡CALLATE BORRACHO RECONCHATUMADRE!!!” le grité furioso mirándolo a los ojos, ambos tipos estallaron en carcajadas…

Salí del lugar, afuera me esperaban mis amigos asustados…

- ¿Qué pasó Juan? –me preguntó Alfredo-
- Nada, no pasó nada….


Continuará…

Pd1: Quiero agradecer a todas las personas que entran a mi blog y me dejan sus comentarios, opiniones y/o me escriben a mi correo diciendo que les gusta las tonteras que escribo, en serio valoro mucho cada uno de sus comentarios... a todos ellos y a todos ustedes que me leen... GRACIAS.
Pd2: Si te gustó este post pulsa este botón para que más gente lo lea...

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miércoles, 10 de septiembre de 2008

La extraña historia de Juan Vargas

“Mi nombre es Juan Vargas, tengo 29 años… soy alcohólico, y un poco cocainómano…”

Era un viernes como cualquier otro y me encuentro ya, sumamente borracho, estoy tomando licor con unos sujetos que apenas conozco en uno de los bares más antiguos de ese Surquillo que ya fallece. Tengo en el bolsillo interior de mi casaca un sobre con tres mil soles, el cual está destinado a pagar deudas que contraje, casi si darme cuenta, en un sinfín de negocios turbios.
Son las doce de la noche y mi cerebro me suplica un par de ñatazos urgentes antes de colapsar del todo, así que le pido a “Kanko” (un negro enorme a quien recién he conocido) que me acompañe un toque al jirón Junín para comprar un par de chamos, él por supuesto, accede inmediatamente.
Camino zigzagueante aquellas calles peligrosas, corre mucho viento y una ligera llovizna nubla un poco mi visión, gracias a la ayuda de mi nuevo amigo logro sortear la avenida angamos sin matarme con alguno de los automoviles que nos cruzan velozmente, camino algunos metros más y me detengo en la puerta de un callejón miserable, donde un par de ojos fieros me miran semiocultos por una capucha de los lakers.

- Dame un par de chamos por favor…

El sujeto me mira de pie a cabeza, y luego mira a kanko, lo conoce, se saludan, nos indica que le demos el dinero y que lo esperemos allí algunos minutos. Le doy el dinero, el tipo parte, y yo y kanko nos quedamos en la puerta del callejón esperando, es el tramite de siempre, me encuentro tranquilo.

Me dan muchas ganas de orinar, tengo un problema con la vejiga desde que tengo dieciocho años, se lo digo a kanko y él me dice que al final del callejón hay un baño, volteo a mirar y veo que al fondo de ese zanjón oscuro hay una puerta semiabierta…

- Espérame ya?, ya vengo…

Con las manos en los bolsillos, camino a través del callejón, y luego de algunos segundos logro ingresar en aquel oscuro baño, mucha gente de mal vivir habita en ese sitio, lo sé, pero estoy demasiado borracho para que eso me preocupe. Apoyo una mano en la pared y con la otra abro el cierre de mi bragueta, intento divisar en la penumbra el lugar del inodoro, pero estoy muy borracho, y todo empieza a darme vueltas, trato por todos los medios de sujetarme de algún lado con la otra mano, pero el veloz movimiento hace que tropiece con un muro invisible, no consigo mantener el equilibrio y caigo brutalmente de espaldas en lo que debía ser la ducha, el golpe que recibo en la cabeza, hace que pierda totalmente el conocimiento.

--- o ---

“Flaco, ¿qué te pasó?…”

No se cuanto tiempo ha transcurrido y no logro identificar la voz de la persona que me habla, todo sigue muy oscuro en ese muladar. El tipo hace que lo abrace con una mano, y con la otra sujeta fuertemente mi cintura, con ayuda de él logro ponerme de pie y salir caminando del callejón.

Allá afuera las cosas han cambiado, no está kanko, ni el muchacho que se suponía debía traerme la droga, “Me han robado”, pienso, y lo certifico cuando toco el bolsillo de mi casaca y no hay nada, quiero llorar pero no puedo, aun me encuentro en peligro y no puedo darme el lujo de mostrarme vulnerable frente a este desconocido…
En eso una puerta al interior del callejón se abre, y una mujer de unos treinta años de edad le grita al sujeto que me ayuda

- Carajo, Pacho, ¡ya pasa!...

Pero el tipo no le hace caso, emite un gruñido indescifrable y sigue caminando junto a mí, “Ya se despertó esta cojuda” dice sonriente, y acelera un poco el paso, la lluvia se ha detenido.
Cruzamos nuevamente la avenida angamos, que ahora luce extrañamente desierta, sin automóviles. Debido al alcohol y al fuerte golpe en la cabeza aun sigo medio grogui y me cuesta emitir palabra alguna, el tipo no me habla nada y así caminamos otras ocho cuadras, “Este sujeto parece conocer mi casa”, pienso.

Dos cuadras antes de llegar a mi cuadra, en una esquina, está parado un sujeto de cabello largo ensortijado y rostro familiar, intento recordar donde lo he visto antes pero no lo consigo, cuando pasamos por su lado saluda a mi acompañante con un leve movimiento de ojos, “Pacho…”, le dice, y a continuación escucho algo que me deja perplejo, él dice “Juan…”….

--- o ---

Me detengo en seco y volteo bruscamente a mirar el sujeto de cabello largo, pero este ha desaparecido, “Ya se metió a su casa huevón”, me dice Pacho, y yo lo miro consternado de que me haya hablado de esa forma…

- ¡Que chucha tienes huevón!

Exploto y me zafo, retrocedo un par de pasos y me cuadro en posición de pelea, Pacho me mira, se ríe, y me dice “Ya carajo, Juan, tranquilo, déjame llevarte a tu casa de una buena vez…”, ahora si me encuentro asustado…

- Tú… ¿me conoces?
- ¿Uh?... ¿qué hablas huevón?... carajo, ¿para eso tomas?, siempre pasa lo mismo Juan, cuando tomas no me reconoces y me armas la bronca por las huevas…

Yo me quedo callado y lo miro, hay algo en él que me perturba demasiado…

- ¿Quién es ese pata que nos saludó?
- Ah… ¿ese?, tu sabes pues quien es ese… -dice con sorna, burlándose de mi-
- ¿Por qué me dices eso?
- Ese maricón es tu causa pues… tu “amiguita”, la Oscar…
- ¿La Oscar? –pregunto sin saber de qué me habla-
- ¡Ya cojudo camina!, -dice metiéndome un lapo en la espalda- Ya me hartaste huevón, ni más te llevo a tu casa, acuerdate… debí dejarte que durmieras en el baño… oliendo la pichi…

Pacho sigue caminando rumbo a mi casa y me ordena seguirlo, yo le hago caso, estoy confundido, intrigado, asustado, “¿Quién es este huevón?” pienso, “¿Por qué me habla así, con tanta familiaridad?”, “¿Tan borracho estoy, qué no reconozco a mis propios amigos?”, no puede ser… todo esto es muy extraño…

Cuando llegamos a la esquina de mi casa sentí que todo el cuerpo me temblaba, aquella era mi calle, si, jirón san diego cuadra seis, pero algo había allí que no era normal, la pista no tenía huecos, las casas no se veían igual, estaban, como que más… nuevas… y por más que esforzaba mi vista, no lograba divisar ni un solo árbol en la vereda, “Puta madre que ha pasado…” dije sujetando mi cabeza, cerré y abrí mis ojos muchas veces, pensando que aquello era una visión producto de la borrachera, desde su sitio Pacho me miraba con gesto curioso.

--- o ---

Pacho tocó la puerta de mi casa, o al menos, la que parecía serlo, y cuando luego de muchos golpes la puerta se abrió, el rostro que vi aparecer en el umbral me dejó helado.
Aquella mujer… era idéntica a mi madre muerta hace un año, solo que con muchos... muchísimos... años menos…


Continuará…..


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viernes, 20 de junio de 2008

Calcomanías

Cuando tuve frente a mi, a la primera mujer dispuesta a acostarse conmigo en mi vida, tuve que pagarle…

“¿Y ahora qué me vas a dar?”
Me dijo ella, de pie, en medio de mi cuarto, y yo totalmente entregado, caminé rápidamente hacia mi cómoda y saqué mi más preciado tesoro: un fólder azul llenecito de calcomanías.
Con mucha paciencia, tomándose su tiempo, sin notar que yo, a su lado, desfallecía de deseo, revisó página por página, sticker por sticker. Y así cogió, entre sus deditos, las cinco calcomanías mas bonitas del fólder, las introdujo en el bolsillo trasero de su diminuto short y me dijo “Ya, está bien”.
Se sacó el short, el calzón y los zapatos de colegio, pero se quedó con el polito de educación física puesto, “Tengo frío”, dijo, yo ya estaba desnudo hacia rato. Se echó en la cama boca arriba, yo me senté a su lado, la miré todita. Tenia los pies pequeños, las piernas y los brazos gorditos, el cabello corto lacio, castaño, la carita de bebe, siempre recordaría esa imagen. “Ya, ahora súbete encima”, le hice caso, me subí, “Ya, ahora métela”, traté de no hacer mucho peso sobre ella, de no lastimarla, no quería que ella me odiara, quería que me quisiera, yo la quería mucho… se la metí, y me quedé un rato allí, mirándola a los ojos, sin poder creer que al fin lo estaba haciendo, “¿Qué te pasa?”, “Nada”, “¡Entonces muévete pues!”. Y comencé a moverme, a moverme, a moverme, su aliento en mi oreja, mi nariz y su cuello, juntos, de abajo hacia arriba, de arriba hacia abajo, mis manos cogiendo sus muslos, sus garras detrás de mi espalda, y ese olor… cierro mis ojos… exploto…
Caigo, desfallecido a su lado, en la cama, ella sube su calzón…
“¿Qué harías si quedo embarazada?” –dijo en broma-
“Me caso contigo” –respondí muy en serio-
“Bueno, me voy”
“¿Por qué?, No te vayas…”
“Es que tengo que hacer mis tareas..”
“¿Mañana vienes?”
“No se… si tu quieres…”
“Si quiero..”
“Entonces ya pues”
“Chau”
“Chao”

Corro feliz hacia el calendario, marco la fecha con un plumón rojo… Luego de dos meses de felicidad, mi fólder de calcomanías quedaría vacío… tenía yo catorce años…


Ocho años después…

Tengo el cabello muy largo, la barba rala, un polo negro de cypress hill debajo de un sacón viejo. Luego de mucho tiempo regresé a mi antiguo barrio, me han dicho que ella volvió de estados unidos y que se va dentro de poco, yo solo quiero verla aunque sea de lejos.
Prendo un cigarro, camino hacia la esquina, y entonces la veo venir, está con una amiga, caminan por la acera del frente. Empiezo a temblar, no se porqué, su sola presencia me infunde temor, miedo, respeto, no lo sé, tan solo siento como si toda mi sangre se congelara de repente. Ella también está fumando, ahora la puedo ver bien, está bastante subida de peso, pero eso a mi no me importa, porque ella no es ella, ella es lo que fue, lo que siempre será para mi. Siento que me mira, pensé que no me reconocería, pero si lo hizo, nuestras miradas se cruzan por unos segundos, mi boca está seca, no se que haré si me llama, si quiere saludarme. Pero no lo hace, sigue caminando de frente, pasa por la que antes era mi casa. Este barrio, aquella casa, ella… me parece increíble estarla viendo luego de tantos años… Necesito fuerzas para cruzar la pista, necesito fuerzas porque quiero hablarle…

“Tengo tantas cosas que decirte, cosas que en el fondo, solo puedo compartir contigo… tantas cosas por las cuales agradecerte, tantas cosas por las cuales pedirte disculpas. ¿Recuerdas aquella tarde tan horrible, en que mi padre nos encontró desnudos en su cama?, ¿recuerdas todas las cosas feas que nos dijo?... éramos tan solo unos niños… ¿recuerdas?. Aquella tarde cambió mi vida para siempre, de muchas formas, tú no sabes todo lo que me dijo mi papá cuando te fuiste, cuando escapaste avergonzadita por la puerta trasera de mi casa, tu no sabes las cosas que me preguntó, tu no sabes todas las asquerosidades que él pensaba de mi. Aun así, le rogué que no le contara nada a mi mamá, pero lo hizo, y mi mamá me tiró muchas cachetadas, y me jaló mucho el pelo, y lloró mucho también, me dijo que yo era un cochino, y yo insulté a mi padre, le dije que era un soplón, un cabrón conchasumadre. Tardé muchos años en enterrar eso… sabes… ¿Sabes que a pesar de todo el tiempo que pasó, aun te quiero?, ¿sabes, que el mejor sexo que he tenido en mi vida lo tuve contigo?, ¿Sabes?... No, no sabes…”

Debí haberte dicho todo eso aquella vez, debí haber cruzado la pista y decirte que necesitaba hablar contigo unos minutos, tal vez hubieras aceptado, y yo no sentiría nunca más, que llevo estas palabras atragantadas en el alma…

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viernes, 5 de octubre de 2007

La amiga que perdi....


Tengo un video en formato VHS donde aparezco bailando (embriagado de alcohol y de felicidad) frente a una cámara de 8 mm. La canción que sonaba (por si alguien quiere saberlo) era “Ni tu ni nadie” del grupo Alaska y Dinarama, tema que a mi me gusta mucho, porque me hace acordar a una ex noviecita con quien la bailé un millón de veces, en discotecas de miraflores y barranco, ahora fenecidas.

Quien me graba con pulso dudoso, es mi mejor amigo de la infancia: Joan, el cual también se encuentra en lamentable estado etílico. Por ratos, incluso, aprovecha para robar cámara y filmarse a si mismo, en un primer plano donde se puede apreciar su rostro burlón, totalmente desencajado por los tragos y la mala noche.

Se trataba de la despedida de mi amiga Giovis, eterna novia (y ahora esposa) de mi otro gran amigo Cesar, quien regresaba a gringolandia luego de una visita fugaz por Lima, acontecimiento que todos sus amigos del barrio aprovechamos, para emborracharnos como cubas y bailar peor que trompos carretones.

Luego de la escena del baile, hay otra en la que aparezco comiendo (o mejor dicho, intentando comer) un plato de pollo a la brasa con arroz. Todos mis amigos me hacen bromas para que yo me ría y bote los arroces y los pedazos de pollo por la boca y la nariz, es una escena muy graciosa, donde aparecen riendo a carcajadas, los rostros otrora adolescentes, de varios amigos a los que quiero mucho.

***0***

La tarde del día siguiente, luego de pasar toda la mañana en el aeropuerto despidiendo a Giovis, y de presenciar en todo su esplendor, las desgarradoras escenas de dolor de nuestro buen amigo Cesar, nos fuimos a descansar la resaca a la casa de mi amiga Evy, y como a nadie le quedaba cuerpo para realizar alguna actividad física, se nos ocurrió conectar la cámara de video al televisor, y ver a veinte pulgadas, todas las payasadas y ocurrencias de la noche anterior.

Y fue así que, luego de casi tres horas de continuas carcajadas y vacilón desmedido, cuando todos pensábamos que el video había cumplido con honores su misión relajante, aparece frente a todos una escena rarísima, en la que aparecemos Paola y yo besándonos en la boca por algunos segundos. El audaz y muy profesional camarógrafo que logró (agazapado detrás de una columna de la sala) capturar esa inverosímil escena, fue nuevamente, mi buen amigo Joan, quien por la cara de cojudo que puso cuando lo miré, estoy seguro que no se acordaba un ápice de aquella proeza.

Un silencio incomodo se apoderó de la habitación, todas las miradas recayeron en Cesar (hermano de Paola, quien se había quedado mirando fijamente el televisor) y en mi (que luego de ver aquella escena había sido sacudido por una fugaz oleada de imágenes cerebrales: Paola y yo sentados en la mesa, Paola y yo riéndonos, Yo diciéndole a Paola que me gustaba su cabello, Paola y yo besándonos…). Luego de algunos segundos de confusión general, mi amigo Alex siempre tan ocurrente, le dio una palmada en la espalda a Cesar y le dijo “Ya ya! Asimila nomás huevón!” y todos los presentes (incluidos Cesar y yo) nos reímos con la ocurrencia. Inexplicablemente, hasta el momento que escribo estas líneas, nadie nunca… volvió a hablar más del tema.

***0***
Luego de celebrar su cumpleaños número veinte en una discoteca cerca de mi nuevo barrio, Paola y yo entramos (algo ebrios) a mi cuarto. Inmediatamente (y como corresponde a un caballero) le ofrezco mi cama para que descanse y yo me ofrezco a dormir en el suelo, Paola acepta inmediatamente, y me tira encima una frazada para que me cubra del frío.

Cuando ya estamos acomodados (ella en mi cama y yo en el piso) Paola comienza a hablarme, me reta a contarnos mutuamente nuestros más grandes secretos, yo le digo que empiece ella por ser la de la idea, pero ella dice que no es justo, así que propone someterlo a un rápido concurso, el cual por su puesto pierdo. Así que empiezo, despacio, a revelarle a mi amiga mi más grande secreto, y luego de algunos minutos (influenciado de hecho, por el depresivo alcohol que llevaba en las venas) me pongo a llorar como un niño, a lo cual Paola se baja de la cama, se acurruca junto a mi bajo la frazada, y comienza a acariciarme el cabello en gesto maternal, “Ya no llores…”, me dice con voz suave, y yo me siento la mar de comodísimo, sintiendo su cuerpo tibio de mujer junto al mío, en eso la puerta de mi cuarto se abre estrepitosamente y un cuerpo enorme y peludo nos cae encima apastándonos, se trata de mi perro “manson”, quien empieza a lamernos desesperadamente, anunciándonos la salida del sol.

Aquella mañana mi mamá preparó un rico desayuno y se sentó a la mesa con nosotros, mi mamá adoraba a Paola, siempre me bromeaba que le encantaría tenerla como nuera, y la trataba con mucho cariño. Paola sabía de aquello (porque yo se lo había contado) y siempre me decía en broma que mi mamá era una mujer muy inteligente. De hecho le halagaba en su vanidad, que una madre abnegada como la mía, la alucinara como la esposa de su hijo, está demás decir que ambas se llevaban muy bien.

Luego del desayuno escoltados por mi fiel perro “manson”, acompañé a Paola hasta el paradero y la embarqué en un taxi hasta su casa. Algunos meses después, Paola se fue a vivir a los estados unidos, en adelante, solo la vería, en esporádicas visitas que realizaría al Perú...


Continuará.....

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lunes, 27 de agosto de 2007

La historia de Alicia



Esta historia es muy antigua......






Alicia era muy cariñosa, siempre andaba haciéndome cariños y diciéndome cosas bonitas, ella vivía en un departamento en el segundo piso de un edificio blanco, su mamá ya me conocía y le caía muy bien, a veces, cuando iba por las noches, me servia lonche o me invitaba a cenar, nos hablaba mucho de la importancia que significaba estudiar una carrera en estos tiempos, era muy buena la señora Maria, quería mucho a sus tres hijas, Alicia era la del medio y la mas bonita. Cuando era la hora de irme, Alicia pedía permiso a su Mamá para acompañarme hasta la puerta, luego recien bajábamos; al terminar la escalera estaba el descanso, ese metro cuadrado de cemento pulido fue el mudo testigo de todo el desenfreno de nuestras hormonas adolescentes, fue con Alicia con quien aprendí a besar, la primera que me hizo pensar en serio el proponerle a una chica el tener relaciones sexuales, nunca lo hice, la respetaba mucho, era como una muñeca, ¿Cómo hacerle "eso" a una muñeca?, estoy seguro que ella hubiera aceptado, me quería harto.

Había veces en que salíamos a pasear y alucinábamos fuerte, pensábamos en como serían nuestros hijitos, yo me la imaginaba embarazada y le decía que se le vería hermosa, que el día en que naciera nuestro hijo yo llegaría con un enorme globo rojo que dijera "Bienvenido Jose Damian" (nombre que siempre he soñado ponerle a mi hijo hombre). A veces y luego de rogarle a su Mamá íbamos a una que otra fiesta con mis amigos, recuerdo que Alicia era un poco torpe para bailar y me hacia caso en todo, si yo le decía que tome, entonces tomaba un traguito, y si yo le decía "Alicia a ver porque no fumas un poquito", me pedía mi cigarro y fumaba.

Una vez en la fiesta de un amigo se presentó Nati, era una chica del barrio con con la que había pasado "algo" en la ultima fiesta de año nuevo, fue una sola vez y solo fue un beso, pero bastó que yo le contase eso a Alicia, para que ella abandonara la fiesta enojada, "Pero Alicia . . eso fué el año pasado..." me disculpaba yo todo cojudo, ella siguió caminando decidida hacia el paradero sin hablarme, detuvo un taxi y se subió sin preguntar el precio, pero antes de arrancar el auto, bajó la luna y me dijo "¿Vas a regresar a la fiesta?"... le respondí que "No" y el auto arrancó. En efecto luego de que el auto hubo partido, regresé a mi casa caminando.
Al otro día en la tarde Alicia fue a buscarme a mi casa, ese día me pidió muchas disculpas y me juró que nunca iba a volver a hacer lo mismo, yo la presenté con mi Mamá, ambas se cayeron muy bien.

Para suerte jodida llegó el segundo examen de clasificación . . . Arturo, Alicia, Patty y otros compañeros de aula, debido a su bajo rendimiento, pasaron a la sección "B", esto destruyó mi vida en ese momento a tal punto que odié estar en esa aula "A" de mierda, maldito examen me separó de mi mejor amigo y de mi noviecita. Todo ese mes me relajé horrible, y había clases en que no ingresaba al aula que me correspondia sino al aula "B", los profesores me reconocían pero no me decían nada. Este próximo examen de admisión iba a estar bien luchado, el aula "A" se había llenado de rostros nuevos, jóvenes, brillantes y ambiciosos, en los exámenes de simulacro de ingreso la cosa estaba muy pareja, menos mal que en todos yo ingresaba y hasta hubo uno en que quedé en el octavo puesto, eso me puso super contento. Luego de ese examen yo estaba seguro que ingresaría a la Universidad. Todo ello me llevó a cometer una travesura, el siguiente examen de clasificación lo di mal a propósito, así que el ultimo mes estaría de nuevo con mis amigos esta vez en el aula "B", así sucedió, aunque a Alicia le dio muchísima pena que no pudo conseguir el puntaje necesario para pasar de nuevo al "A"...
- Eres un sonso Mario, yo estaria muy feliz de estar en la "A" y tu das mal el examen a propósito.
-Gracias amor, yo también estoy muy feliz de estar otra vez contigo en el mismo salón.

Me tomó el mentón suavemente, acercó su rostro y luego de besarme la mejilla me dijo:

-No seas sonsito, claro que estoy muy feliz.

La relación con Alicia poco a poco empezó a decaer, ella –con toda la razón del mundo- le daba mucha prioridad a los estudios, durante todo el ultimo mes jamás salimos a una sola fiesta o a divertirnos juntos, todo era la academia y estudiar para el examen de admisión, Alicia decía que si queríamos ingresar teníamos que sacrificarnos mucho, yo por mi parte descubrí que este ciclo sabía todo lo que tenia que saber para ingresar a la Universidad, si tenia un punto flaco eran los cursos de Letras, y esos los cubriría en un repaso en alguna academia especial un mes antes del examen , ya había averiguado el precio incluso, así que no me hacia bolas, además yo estuve cinco meses recluido en mi casa el ciclo pasado "sacrificándome", este ciclo NO.
Empecé a salir solo con mis amigos uno que otro sábado, siempre he pensado que no hay nada mejor que tomarse unos tragos con amigos, escuchando buena música, bailando... pero me faltaba algo, alguien especial al lado, alguien que esté sentado junto a mi, a quien poder abrazar y ponerme meloso cuando me mareaba, cuando esta situación se me presentaba, pensaba mucho en Alicia y me daba cólera que nuestra relación se hubiera vuelto así tan... no sé... faltaba mas emoción. De un momento a otro empecé a creer en serio que Alicia no era para mi, que yo necesitaba a alguien mas alegre, a alguien que le gustara salir, que no le diera tanta pelota a los estudios de mierda, todo eso le dije a Alicia una noche y fue la gota que derramó el vaso, ella me dijo que si eso pensaba que entonces la terminara, ella decía que ella nunca lo haría porque me quería demasiado, que si algún día terminábamos el que iba a tener que decirlo iba a ser yo, yo nunca lo hice, todo sucedió de la manera mas cruel, de un momento a otro empecé a tratarla secamente, ni le hablaba mucho, ya no la besaba ni iba a su casa, cuando ella me pedía explicaciones yo le contestaba sarcásticamente que eran los "estudios" los que no me permitían ir a su casa, no me explico como soportó tanto Alicia, hubo un día que nunca en mi vida olvidaré y que cada vez que lo recuerdo siento como si me hincaran el estomago, yo ya casi ni le hablaba y llegué a la academia muy temprano, creo que solo éramos cuatro gatos esperando a que abrieran la puerta... tres gatos y una linda gatita...

-Mario
-Hola Alicia, disculpa... no te habia visto
-Y... ¿Cómo estas?
-Me hablas como si hubiera vuelto de viaje
-Es que hace como una semana que con las justas me hablas.

No le contesté... lo que siguió a continuación fue un largo silencio incomodo. Deseé que me tragara la tierra, una señora pasó empujando una carreta en frente de nosotros y ambos la seguimos con la vista hasta que se perdió doblando la esquina, cuando volví a mirar a Alicia a los ojos, noté que estaban llenos de lagrimas...

¿Porqué ya no vas a mi casa?

Me sentí el ser mas despreciable de la tierra, quería que esto acabase ya, que me partiera un rayo, lo que siguió fue mas horrible aun...

-Te juro Alicia que no tengo tiempo, en cuanto lo tenga voy a tu casa para conversar ¿ya?
- .........
- Ahora entremos que ya abrieron la puerta...

Contar lo que siguió luego de ese día está demás, fui tan cobarde que ni siquiera entré a clases ese día, deje mis cosas adentro y me fui a caminar por el malecón, lo que mas cólera me da es que en el fondo me sentí bien de que eso se acabase. Por la tarde Arturo llevó mis cosas a mi casa por encargo de Alicia, fue su ultimo lindo gesto, nunca mas volví a hablarle.

Cada vez que recuerdo esto... me duele mucho, y me arrepiento de haberlo hecho, me arrepiento de no haberla abrazado esa fría mañana, de no haberla besado y pedido disculpas, de no haber hablado claro con ella, de no decirle que ella era demasiado buena para mi, que yo era un imbécil y un inmaduro, que ella era tan linda y tranquila que cualquier hombre en el mundo sería plenamente feliz con ella....
Siempre que me acuerdo de Alicia y luego de tantas desilusiones amorosas pienso que esa mañana me jodí la vida yo solo y que nunca encontraré a una chica tan linda y tan buena como Alicia.

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