Son las 7:23 p.m. de la noche y sigo aquí en la chamba, podría irme a mi casa ahora, pero prefiero esperar a que despeje un poco el tráfico allá afuera. Así que aprovechando este tiempito libre me he puesto a buscar en el Youtube una cancioncita que hoy por la mañana escuché en la radio incompleta..
"Como un perro" de Libido.. tema que desdeñé en un principio por "lenteja" (por aquellas épocas yo era un maldito hip hopero renegado), pero que luego entraría en mi vida por intermedio de uno de mis mejores amigos: "El Mox".
El Mox logró colar ese tema una noche fría de invierno, durante una chupa en la calle. Sin pedir permiso a nadie extrajo una cinta de su bolsillo, y la introdujo dentro del destartalado toca-cassette que amenizaba nuestra pequeña reunión de amigos. Y así, con la botella de corto en la mano y con una cara de angustia que expresaba su estado de ánimo hasta las huevas, comenzó a cantarla sin pudor alguno delante de nosotros.
"Como un perro" de Líbido ("♫ Discutes sin razón, quieres llevar el control en tus manos, no no no... no voy a bailar"...), era el soundtrack de la tormentosa relación que vivía mi pata El Mox con su novia de aquellas épocas: Ana Rosa (a quien todos en el barrio llamábamos cariñosamente "Ana Choncha"). Una chica gordita de lentes que nuestro amigo conoció a través de una prima suya y de la cual se enamoró como un becerro. Valgan realidades, era muy gracioso ver como mi pata El Mox (cabecilla de la cuadra, capitán de nuestro equipo de fulbito y una fiera con los puños a la hora de las broncas), era totalmente controlado por esta gordita poco agraciada de apenas metro cincuenta de estatura, estudiante de ingeniería en la Unifé.
Aquellos que lo queríamos (que no éramos muchos), viendo el sufrimiento de nuestro amigo luego que ella lo terminara por milésima vez, lo aconsejábamos… "Olvidate de Ana Choncha causa, ese amor es enfermizo", decía Dante (otro de mis buenos amigos, ahora periodista...), "Esa gorda controla tu vida...", contribuía Daniel (ahora abogado de profesión...), "Apura que no es café pe' causa" decía Jachi (mejor no digo a qué se dedica), un poco irritado, porque el buen Mox se demoraba en pasar el vaso.
Debido a ello, a veces al Mox le daban unos arranques horribles por la madrugada, empezaba tranquilo, bromeando y tomando con todos de lo más normal... y de pronto, sin causa aparente... su cara se contraía en una mueca de ira infinita y se ponía de mal humor. Lo peor era que se la desquitaba con cualquiera de nosotros, aquel pobre infeliz que tuviera la mala suerte de haber secado la chela y no poder llenarla de nuevo, terminaba pagando pato por los desplantes que le hacia la pérfida Ana Choncha. Había en cambio otras veces, en que solo se ponía de pie decidido y caminaba furioso con destino a la casa de Ana Choncha. Y cuando nosotros nos ofrecíamos de buena gana a acompañarlo (para cuidarlo) este nos trataba de mala manera, nos botaba "¡Fuera mierdas, ustedes no entienden mi dolor!", y así, resentido, se quitaba a toda velocidad con destino a la casa de su amada. Al principio, por miedo a sus puños, teníamos miedo de seguirlo, pero una vez, empilados por el alcohol, lo seguimos hasta la casa de Ana Choncha, ubicada como a quince cuadras de nuestro barrio.
Fue alucinante lo que presenciamos aquella noche… y fue que El Mox, ni bien hubo pisado la esquina de la cuadra de Ana Choncha, empezó a gritar a todo pulmón "¡¡¡¡ANA ROSAAAAAAAA... TE AMOOOOOOOOOOOOO!!!!", y lo hizo tan fuerte… que varios vecinos despertaron y lo insultaron pidiéndole que se calle. Pero al Mox no le importaba nada, y continuó gritando y gritando, hasta que desde el interior de una pequeña casita, apareció en el umbral de una puerta, bien abrigadita, con su buzo y su chalina, la causante de todos sus tormentos, la dueña de su corazón loco... la mismísima Ana Choncha en persona…
- ¡Esta vez te pasaste Christopher! (era la única que lo llamaba así sin recibir un puñete a cambio)
- Amorcito…
- ¡Que amorcito ni que ocho cuartos¡ ¡Cojudo! ¡Has despertado a todos los vecinos!
- ¡Pero es que yo te amo!…
- ¿Te amo?... ¡Fuera baboso!... Si en verdad me amaras, dejarías de parar con esos vagazos de tus amigos, ¡Mírate como estas!... ¡Hueles a puritito corto!.. ¡Qué asco que me das!
- Es que estuve chupando unos traguitos con mis amigos…
- Por eso mi papá no te pasa Christopher, nunca vas a cambiar, ya te he dicho, nosotros no podemos continuar...
- Amor si tú me dejas... Yo... ¡Yo me mato cochesumare!
- ¿Sabes qué?, esta vez no te va a funcionar chantajearme con ese floro barato... Hemos terminado... ¡Y punto!
Enseguida Ana Choncha dio media vuelta y se metió rauda y furiosa a su casa, dejando a nuestro amigo hecho mierda en la calle mojándose con la lluvia... Como un perro...
Fin
Cumpleaños del Doctor Bilardo
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En la universidad, en semana de la facultad, se acostumbraba celebrar un
partido de fútbol entre alumnos y profesores. Italo, que había sido
desaprobado p...
Hace 1 año


