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jueves, 16 de septiembre de 2010

Como un Perro

Son las 7:23 p.m. de la noche y sigo aquí en la chamba, podría irme a mi casa ahora, pero prefiero esperar a que despeje un poco el tráfico allá afuera. Así que aprovechando este tiempito libre me he puesto a buscar en el Youtube una cancioncita que hoy por la mañana escuché en la radio incompleta..

"Como un perro" de Libido.. tema que desdeñé en un principio por "lenteja" (por aquellas épocas yo era un maldito hip hopero renegado), pero que luego entraría en mi vida por intermedio de uno de mis mejores amigos: "El Mox".

El Mox logró colar ese tema una noche fría de invierno, durante una chupa en la calle. Sin pedir permiso a nadie extrajo una cinta de su bolsillo, y la introdujo dentro del destartalado toca-cassette que amenizaba nuestra pequeña reunión de amigos. Y así, con la botella de corto en la mano y con una cara de angustia que expresaba su estado de ánimo hasta las huevas, comenzó a cantarla sin pudor alguno delante de nosotros.

"Como un perro" de Líbido ("♫ Discutes sin razón, quieres llevar el control en tus manos, no no no... no voy a bailar"...), era el soundtrack de la tormentosa relación que vivía mi pata El Mox con su novia de aquellas épocas: Ana Rosa (a quien todos en el barrio llamábamos cariñosamente "Ana Choncha"). Una chica gordita de lentes que nuestro amigo conoció a través de una prima suya y de la cual se enamoró como un becerro. Valgan realidades, era muy gracioso ver como mi pata El Mox (cabecilla de la cuadra, capitán de nuestro equipo de fulbito y una fiera con los puños a la hora de las broncas), era totalmente controlado por esta gordita poco agraciada de apenas metro cincuenta de estatura, estudiante de ingeniería en la Unifé.

Aquellos que lo queríamos (que no éramos muchos), viendo el sufrimiento de nuestro amigo luego que ella lo terminara por milésima vez, lo aconsejábamos… "Olvidate de Ana Choncha causa, ese amor es enfermizo", decía Dante (otro de mis buenos amigos, ahora periodista...), "Esa gorda controla tu vida...", contribuía Daniel (ahora abogado de profesión...), "Apura que no es café pe' causa" decía Jachi (mejor no digo a qué se dedica), un poco irritado, porque el buen Mox se demoraba en pasar el vaso.

Debido a ello, a veces al Mox le daban unos arranques horribles por la madrugada, empezaba tranquilo, bromeando y tomando con todos de lo más normal... y de pronto, sin causa aparente... su cara se contraía en una mueca de ira infinita y se ponía de mal humor. Lo peor era que se la desquitaba con cualquiera de nosotros, aquel pobre infeliz que tuviera la mala suerte de haber secado la chela y no poder llenarla de nuevo, terminaba pagando pato por los desplantes que le hacia la pérfida Ana Choncha. Había en cambio otras veces, en que solo se ponía de pie decidido y caminaba furioso con destino a la casa de Ana Choncha. Y cuando nosotros nos ofrecíamos de buena gana a acompañarlo (para cuidarlo) este nos trataba de mala manera, nos botaba "¡Fuera mierdas, ustedes no entienden mi dolor!", y así, resentido, se quitaba a toda velocidad con destino a la casa de su amada. Al principio, por miedo a sus puños, teníamos miedo de seguirlo, pero una vez, empilados por el alcohol, lo seguimos hasta la casa de Ana Choncha, ubicada como a quince cuadras de nuestro barrio.

Fue alucinante lo que presenciamos aquella noche… y fue que El Mox, ni bien hubo pisado la esquina de la cuadra de Ana Choncha, empezó a gritar a todo pulmón "¡¡¡¡ANA ROSAAAAAAAA... TE AMOOOOOOOOOOOOO!!!!", y lo hizo tan fuerte… que varios vecinos despertaron y lo insultaron pidiéndole que se calle. Pero al Mox no le importaba nada, y continuó gritando y gritando, hasta que desde el interior de una pequeña casita, apareció en el umbral de una puerta, bien abrigadita, con su buzo y su chalina, la causante de todos sus tormentos, la dueña de su corazón loco... la mismísima Ana Choncha en persona…

- ¡Esta vez te pasaste Christopher! (era la única que lo llamaba así sin recibir un puñete a cambio)
- Amorcito…
- ¡Que amorcito ni que ocho cuartos¡ ¡Cojudo! ¡Has despertado a todos los vecinos!
- ¡Pero es que yo te amo!…
- ¿Te amo?... ¡Fuera baboso!... Si en verdad me amaras, dejarías de parar con esos vagazos de tus amigos, ¡Mírate como estas!... ¡Hueles a puritito corto!.. ¡Qué asco que me das!
- Es que estuve chupando unos traguitos con mis amigos…
- Por eso mi papá no te pasa Christopher, nunca vas a cambiar, ya te he dicho, nosotros no podemos continuar...
- Amor si tú me dejas... Yo... ¡Yo me mato cochesumare!
- ¿Sabes qué?, esta vez no te va a funcionar chantajearme con ese floro barato... Hemos terminado... ¡Y punto!

Enseguida Ana Choncha dio media vuelta y se metió rauda y furiosa a su casa, dejando a nuestro amigo hecho mierda en la calle mojándose con la lluvia... Como un perro...



Fin

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- Estas bromeando… ¿No?...
- No, es en serio Marito. Invítame pues… -repitió, con una sonrisita rara que indicaba que el trago ya le había chocado-
- Estas mareada Pamelita, mejor te acompaño a que tomes un taxi ¿Ya?...
- No, no quiero irme a mi casa… está bonita la fiesta… y si estoy un poquito mareada, pero mejor pues, tu no me has dicho que con “eso” te pasa…

Era la primera vez que una chica me pedía que le invite… no… eso no es cierto y lo aclaro: era la primera vez que una chica, que nunca antes había probado, me pedía que sea yo, quien le rompiera la ñata (como vulgarmente se le llamaba a la primera vez que jalabas coca). Y bueno, como el trago y la coca, aun no terminaban de derribar la totalidad de mis valores morales, le dije que no…

- No Pamelita… no me hagas esto, yo sería incapaz de hacerte probar esa mierda, yo sería incapaz de hacerte algo así…
- Pero tú no me estás obligando… soy yo, la que te lo estoy pidiendo –dijo despacito, acercando su rostro hacia mí. Era la primera vez que realmente me sentía atraído por ella-
- Aun así, no… -dije acariciándole el cabello-

Cuando terminó la canción llevé a Pamela donde mi grupo de amigos más íntimos, y con ellos seguimos bebiendo, bailando y haciendo bromas. No se en que momento pasó, pero de un momento a otro empecé a ver a Pamela con otros ojos, ya no era la chibola aburrida y sin personalidad con la que salía para olvidar los desplantes de Evita (esa china maldita que me traía loco desde hace tiempo). Ahora, desde mi sitio, mientras saboreaba un vaso de trago corto color naranja, la veía moverse con gracia al lado de mi amigo dante, agitando su cabello corto y lacio al compás de una música electrónica, ambos parecían estarse divirtiendo mucho, y a mi eso me puso contento, ver como mis amigos disfrutaban de mi fiesta me hacia feliz, así que, para disfrutar aun mas de ese momento, entré de nuevo al baño para aplicarme mas coca, cerré la puerta con seguro, y enseguida, bailando, al ritmo de la música, saqué de mi bolsillo el paquetito de papel transparente que abrí con mucho cuidado, y haciendo uso de mi oxidada llave, me metí cuatro jalones bien dados, dos por cada fosa nasal, luego me mojé la cara, el cabello, y salí de nuevo hacia la sala. Cuando llegué al sitio de mis amigos, pude notar que pamela ni dante estaban…

- ¿Donde está dante? –le pregunté al mox, otro de mis grandes amigos-
- Salió un rato con pamela tío, creo que se fueron a comprar cig…

Ni siquiera dejé que mox terminara la frase, al instante bajé como pude las escaleras, salí a la calle y comencé a correr hacia el parque que quedaba a la vuelta de mi casa, desde las bancas mas oscuras, desde detrás de los árboles, oculta, gente en tinieblas me pasaba la voz “habla marito”, “acá tengo marito”, pero yo no les hacia caso, porque a lo lejos había divisado las sombras de pamela y dante, que se acercaban la una a la otra… “¡Dante!”, grité lo más fuerte que pude, y vi como ambos, un poco avergonzados, se separaban y se acercaban hacia mi, “¿Qué pasó tío?... ¿Ahora asustas en los parques?…” –dijo dante, queriendo bromear conmigo- … “Sabes que webon, de ahí hablo contigo ya, déjame un rato a solas con pamela…” –dije sin mirarlo, si poder ocultar mi enojo-, “Ok tio, es tu Cumple…” –dijo dante, y se fue-

- Puta mare… ¿Qué se supone que ibas a hacer pamela?
- Nada…
- ¡Como qué nada!, si no llego a buscarte, ya estuvieras agarrando con dante…
- ¿¡¡¡¡YYYYYYY!!!!? –gritó pamela, sorprendiéndome, haciéndome sentir en plena cara su aliento levemente alcoholizado-
- ¡Cómo que ¿Y?!
- Si pues, ¿¡¡YYYYY!!?... sabes qué mario, así tú lo pienses, yo no soy ninguna cojuda, ya me cansé de ser yo la que le pone más a… “esto”… que ni siquiera se que cosa es…
- ………..
- Yo… para ti… soy solo la chibola webona, que te escucha tus wadas, que lee las cojudeces que escribes… ¿Sabes qué?... ¡Ya me cansé!... ¡Ándate a la mierda!

Y así, luego de todo lo que me dijo, luego de cagarme toditito, dio media vuelta y se puso a caminar furiosa hacia mi casa, mientras yo, en mi sitio, me había quedado sin palabras, pensando, que en esa escena “tarantinezca”, definitivamente la que se había llevado las palmas había sido ella… Y por primera vez la admiré… Y creo que la amé… y corrí hasta darle el alcance, y la cogí fuerte del brazo, aun podía salvar aquello …

- ¿Aun quieres que te invite coca?
- Si

**********

Muy despacio, abrí la puerta del primer piso de mi casa, mis padres probablemente estarían durmiendo, en realidad, ya estaban acostumbrados al ruido y a las fiestas locas que organizaba su hijo en el segundo piso cada cierto tiempo. Sin encender las luces, hice entrar a pamela al baño, y allí, alumbrados apenas por un encendedor, sentados ambos al borde de la bañera, hice que pamela inhalara varias veces coca, y luego de ello, excitados por la droga, la oscuridad, y la sensación de que en cualquier momento mis padres podían despertar y encontrarnos, comenzamos a besarnos y a sacarnos la ropa como locos, y así, al ritmo de “Don’t look back in anger”, que sonaba fuertísimo allá arriba, caímos los dos dentro de la bañera y nos amamos de una forma que podría describir como tierna y violenta, dulce y acida, placentera y dolorosa… hubo amor, pasión, caricias, forcejeos, besos, mordiscos… y sangre… mucha sangre…
Y luego de que hubimos terminado, sentados de nuevo al borde de la bañera, ayudaba a pamela a vestirse, cuando una idea fugaz cruzó mi mente...

- ¿Sabes qué?, Algún día voy a escribir una historia de esto…
- ¿Ah si? –dijo divertida-, ¿Y cómo le pondrías, a ver?...
- “Orgía de drogas y sexo en la tina”… ¿Te parece?
- Naaaaaaa……. Que te parece… “Su primera vez, en mi bañera”…
- Puta madre pamela… ¡es perfecto!
- Ja, ja… ¡Para que veas!…

Dijo riéndose, y por cada segundo que transcurría, yo admiraba y me enamoraba más de esa chiquilla, que con el tiempo, llegaría a ser mi esposa.

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