No recuerdo exactamente qué número de cumpleaños fue, solo recuerdo que era niño, dormía y de pronto fui despertado con una lluvia de golosinas cayendo en mi rostro, cuando abrí los ojos estaba mi madre, con su carita redonda y cansada por la amanecida en el trabajo (no había tenido tiempo de comprarme un regalo así que se había fiado todas esas golosinas en la tienda), me estaba cantando las mañanitas...
ooOoo
Tengo 16 años, es de noche y suena el timbre. Cuando abro la puerta veo a una chiquilla que vive a la vuelta de mi casa, nunca antes le había hablado (aunque últimamente la veía rondando seguido mi cuadra con sus amigas). "hola, tu eres jose no?", "hola, si, que pasó?", "nada, es solo que quería darte esto", entonces me entrega un sobre con ribetes dorados, por lo poco que leo me doy cuenta que es de su fiesta de promoción, y como me le quedo mirando con cara de cojudo ella me dice "es que quiero que seas mi pareja" (esta chica fue mi 1ra enamoradita)
ooOoo
Estoy caminando por el malecón de Miraflores con una chica que me gusta mucho, entonces escucho clarito que ella dice "te quiero" y yo le digo "qué has dicho?", y ella me dice sonriente "nada", "estás segura?", "si pepito, en serio, no he dicho nada"… seguimos caminando en silencio y algunos pasos más allá vuelvo a escuchar lo mismo, "te quiero", "y ahora?!, me vas a decir que no has dicho nada?", "que cosa pepito??, estas medio loquito creo ah, no he dicho nada!", pero yo sé que miente y eso hace que empiece a sentir mariposas en el estómago...
ooOoo
Estoy en el trabajo y de pronto la recepcionista me dice que me ha llegado un paquete, cuando voy a ver que era (de mala gana, pensaba que era un recibo o algo asi), me encuentro con un ramo gigante de flores, una caja de chocolates y un oso de peluche de nombre "Hugo el parrillero". Escondí lo que pude en la recepción y caminé hasta mi sitio con el ramo en los brazos, sintiéndome el hombre más especial del mundo...
ooOoo
Luego de un día horrible (en esa época todos los días lo eran) llego como a las 11 de la noche a la casa de una amiga. Luego de como 2 horas contándole todos mis problemas y ella prestarme toda su atención, me dispongo a irme a mi casa (que queda en el culo del mundo) pero ella me detiene "no te vayas, quédate a dormir", "y donde voy a dormir?", "aquí pues, en mi casa", "noooo… gracias, que van a decir tus papás", "entonces quédate en el hotel de la vuelta", "es que no tengo plata", "no te preocupes, yo te lo pago, pero no te vayas"...
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Luego de uno de los mejores cumpleaños de mi vida, con torta de el vengador incluida y donde asistieron todos mis mejores amigos, me despiertan con un delicioso desayuno en la cama, tengo una foto de ese momento, donde aparezco sonriendo FELIZ, resaqueado y en boxers...
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Es de noche, Cami está en su cama y yo estoy recostado en un colchón a su lado, estaríamos completamente a oscuras sino fuera por la tenue luz de su lamparita de princess, le pregunto "como estuvo tu día mi amor?", "bien papito, con la abuelita fuimos al parque de los juegos, al cine y a montar bici", "ah mira que chévere, y que fue lo que más te gustó?", entonces Cami se queda pensando un largo rato y luego me dice "cuando tu llegaste del trabajo"...
Fin.
EBP: Mami... De donde sacaste esa muñeca negra?
Mamá: Uyy esa es una historia vieja hijito...
EBP: A ver cuenta...
Mamá: Bueno... Tu sabes que mi mamá me abandonó a los 8 años no?... pues bueno... cuando ella se fue yo me quedé muy triste, lloraba todo el día, y por las noches no dormía porque tenía miedo, yo estaba acostumbrada a dormir con mi mamá... Entonces un día tu abuelito me trajo esta muñeca negra, no sé de donde la sacó, pero me dijo que ella me iba a cuidar en las noches, y ya pues, desde esa época esta muñequita siempre ha dormido conmigo...
Esto último lo dijo mi mamá, abrazando su muñeca negra con mucha, mucha ternura...
Fin.
PD1: Este post va dedicado con mucho cariño a mis amigos Piuranos Isa y Lenin... Que Dios bendiga su matrimonio y MUCHAS GRACIAS por las palabras tan bonitas que me escribieron al Facebook :)
PD2: Y tienen razón: "Todos los días nos suceden experiencias, de las cuales podemos escribir"...
Este fin de semana estuvo movido…… El viernes me fui a jugar futbol con la gente del trabajo (quiero retomar eso de jugar pelota los viernes, como quien baja la wata) y, para que, nos fue más o menos, ganamos varios de los partidos e incluso me di el gusto de meter un gol de una factura muy aceptable, para celebrarlo me tapé la cara con la camiseta y corrí algunos metros con los brazos extendidos (como solía celebrar Romario sus goles), hace mucho tiempo que no hacia eso, estaba feliz……
El sábado muy temprano me quité a polvos azules y me compré 5 dvds: “Preciosa” (mejor actriz de reparto), “El secreto de sus ojos” (la que le ganó a La Teta), “Un sueño posible” (con la mamacita de Sandra Bullock), “Loco corazón” (la verdad esta solo la compré para completar la oferta de 4 dvds x 10 soles) y un fabuloso material con las mejores peleas de “Vale Todo” de la UFC.
Por la noche nos fuimos con la K a beber unas cervezas en el local que ha abierto uno de mis mejores amigos, allí nos encontramos con mucha gente conocida, incluso mi hermano bajó un rato, la pasé muy bien las 3 horas que estuve allí, quería quedarme más tiempo pero no podía, al otro día teníamos un almuerzo con mis padres y los padres de la K en nuestra “nueva” casa y teníamos que estar 100% OK para recibirlos………
El domingo nos levantamos temprano y nos fuimos a comprar las cosas para el almuerzo, además compramos un mantel bonito y unos individuales que le hicieran juego. A la 1:30 p.m. llegaron nuestros padres a la casa, como nuestra mesa es pequeña, solamente las mujeres se sentaron a almorzar allí (mi mamá, la mamá de la K, Cami y la K), los hombres tuvimos que acomodarnos en los sillones, la K se lució con un riquísimo puré de papa con asado y de postre comimos helado de chocolate. Luego del almuerzo los llevamos a dar una vuelta en auto por la costa verde y nos bajamos en una playa de Miraflores para caminar y conversar mirando el mar, fue un momento en familia muy bonito……
Fin
Ya era casi de noche, estaba feliz de la vida escuchando música en mi cuarto, cuando de repente la puerta se abrió de un empujón y entró mi madre desesperada, "¡Rápido! ¡Sube a la azotea!", me gritó nerviosa. Al instante salí corriendo de mi cuarto y a grandes trancos subí por las escaleras, pero cuando llegué a la azotea ya era demasiado tarde, el cuadro que presencié era aterrador...
Mi madre le compró el cachorro a una vedette de la tele y esta misma en persona me lo trajo a la casa como regalo por mis veinte años, ¿qué quieren que les diga?, mi madre siempre ha sido así, una trome con los regalos. Tenía un ojo celeste y el otro marrón, así que no dudé un segundo y le puse "Manson" (como el rockero Marilyn Manson, que tenía los ojos del mismo color).
Manson y yo nos volvimos inseparables. Yo le hacia su comida, lo bañaba, lo entrenaba, recogía lo que rompía (que no era poco) y lo sacaba a pasear 3 veces al día para que corriera e hiciera sus necesidades. Manson era un perro feliz, bastaba verlo para darse cuenta, era un Siberian Husky enorme, hermoso y lleno de vida, demás está decir que yo lo adoraba...
Mi madre compró a las "chichirimuchis" una mañana en el mercado, eran cinco y vinieron en una cajita de cartón. Los primeros meses mi madre les hizo un espacio tibio en su cuarto y las alimentó con amor, pero cuando las chichirimuchis empezaron a crecer, ordenó a mi padre construirles un pequeño corral en la azotea. Cuando le preguntamos a mi madre porque les había llamado así (con ese nombre tan gracioso), mi madre respondió que cuando era pequeña ella tenía unas gallinas que se llamaban así, demás está decir que mi madre adoraba a sus chichirimuchis...
Había sangre y cuerpos mutilados por todos lados, algunas de ellas no habían muerto del todo todavía y se desangraban nerviosas haciendo espasmos en el piso, caminé con cuidado entre ellas para no pisarlas, me dio tanta pena verlas así que me puse a llorar. En un rincón de la azotea, como escondido, estaba Manson con las patas y el hocico manchados de sangre, me le acerqué lentamente y me gruñó (mi perro nunca me había gruñido en su vida), cuando estuve lo suficientemente cerca noté que aun tenía a una de sus victimas viva cogida del cuello... todo pasó muy rápidamente, el golpe que le di en el hocico para que la suelte, el aleteo desesperado de la gallina, el mordisco que Manson me dio en el brazo, los dos escobazos que mi madre le dio para que me soltara, los ojos rojos de mi perro mirándome con odio, el tristísimo llanto de mi madre viendo a sus gallinas muertas...
Al otro día muy temprano, antes de irme a la Universidad, me dirigí hacia la casita de Manson, no había podido dormir casi nada en la noche, habia tenido pesadillas feas con animales muertos. Cuando me quise acercar Manson se alejó de mi (debido al golpe de ayer me había cogido miedo), me le acerqué lo suficiente y comencé a acariciarlo en el lomo, "Tranquilo, no temas, todos sabíamos que le tenias ganas a las gallinas desde hace tiempo, la culpa es de nosotros por olvidar cerrar la puerta de la azotea... Yo te quiero mucho perrito, ¿sabes?, tú eres mi mejor amigo, (Manson me lamía la herida de mi brazo y me miraba como si entendiera todo lo que yo le decía), tu eres un lobito y tú naturaleza es la de un cazador, y yo no puedo hacer nada contra tu naturaleza, yo te quiero así como eres...", acto seguido besé a mi perro en la boca como siempre lo hacia y me fui a la Universidad a estudiar mas tranquilo...
Fin.
PD1: En la foto aparece mi madre con Manson a los pocos días que me lo regaló / El video es de hace mil años, y es el único que tengo donde aparece mi querido perro por algunos segundos..
PD2: Mi perro Manson es un personaje recurrente en mis historias, cuando murió (a los cinco años) juré que nunca más iba a tener un perro en mi vida, su cuerpecito está enterrado en el jardín de la casa donde vivo actualmente..
PD3: En la película "Amores Perros" hay una escena en la que un asesino apodado “El Chivo” le perdona la vida a un Rottweiler que mató a todos los perros con los que él vivía, esa escena me parece una de las mas alucinantes que he visto en una película, por todo lo que significa para mi, por todo lo que me hizo sentir…
Año 1982…
El pequeño Pepín escucha atento las indicaciones de su entrenador, en 10 minutos apenas, su equipo “Los Tigres FBC”, saldría al gramado del estadio Municipal de Surquillo a disputar la final de la categoría “Miniaturas” frente al peligroso “Sporting Colina” (actual campeón vigente).
El pequeño Pepín está muy nervioso, sabe que afuera en las tribunas, está sentada toda su familia: su mamá Elsa, su hermana Rossana, su hermano Beto y (lo que mas nervioso lo pone) su Papá Pepe, a quien (¡maldita sea!) se le ocurrió venir justamente hoy a verlo jugar por primera vez...
El entrenador les habla fuerte y tiene una tiza en la mano con la que hace garabatos sobre una pizarra vieja. Esos garabatos son “La Estrategia”, el pequeño Pepín lo sabe bien, porque el entrenador les dice siempre lo mismo antes de cada partido: “Muchachos, siempre para ganar se necesita una estrategia, sino, estamos cagados”... Y bueno, parecía ser verdad, porque esos pequeños Tigres no conocían la derrota, en los 10 partidos que iban jugados de ese campeonato.
Entonces el entrenador se dirige al pequeño Pepín, le dice: “Lobito (así le llamaba de cariño), tu vas a marcar al chiquillo Quiñones, ten mucho cuidado con ese negrito porque cuando arranca no lo para ni su vieja, corre como un ratero ese huevón carajo, así que ya sabes, pegadito nomás como chicle, y si sientes que se te va, le metes su ‘chiquita’ solapa nomás, siempre cuidando que no te vea el arbitro, porque si te expulsan nos cagas a todos”...
Cuando el reloj marcó las 9 y 30 de la mañana, los pequeños Tigres entraron a la cancha, un ruido ensordecedor se escuchó en una de las tribunas (porque en la otra estaba apertrechada la barra rival). El pequeño Pepín corrió presuroso hasta su posición de lateral izquierdo e inmediatamente como un cazador que busca a su presa, ubicó con la mirada al chiquillo Quiñones.. ambos se miraron con odio..
Y bueno comenzó el partido, que estuvo muy emocionante desde el principio, el pequeño Pepín cumplía a cabalidad con la estrategia de su entrenador y no soltaba ni un segundo la marca del chiquillo Quiñones. Pero fue en una desafortunada jugada (todos los Tigres se habían lanzado al ataque) que el arquero rival despejó el balón con tanta fuerza, que por más que saltó el pobre Pepín, la bola se le pasó por encima de la cabeza sin poder despejarla, entonces el chiquillo Quiñones, aprovechando la ocasión, comenzó a correr como alma que lleva el diablo en pos del esférico...
Mientras corría detrás de aquel chiquillo con todas sus fuerzas, por la cabeza del pequeño Pepín desfilaban muchos rostros: los de su familia, los de sus amigos del barrio, el de su entrenador, los de sus compañeros de equipo, todos aquellos que estaban allí de pie gritándole, “¡¡Alcánzalo Joseeee!!”, pero de alcanzarlo nada y lo que es peor, segundo a segundo, el pequeño Pepín notaba con angustia, como ese chiquillo lo iba dejando mas y mas atrás..
Era el momento de tomar una decisión y el pequeño Pepín así lo hizo: se tiro al piso con toda la energía que le quedaba y barrió arteramente y por detrás al pequeño Marcelino Quiñones, quien cayó aparatosamente de cara frente a la vista de todo el respetable (entre ellos su padre, el ex campeón sudamericano de box del mismo nombre). Al instante toda la tribuna rival se puso de pie y comenzó a insultar furiosa al pequeño Pepín, quien asustado y con las piernas todas raspadas, se paró y fue a ayudar a levantarse al otro chiquillo. Las tribunas se volvieron un campo de batalla donde por varios minutos más de uno se agarró a golpes, menos mal que las cosas se calmaron un poco cuando el pequeño Pepín salió expulsado con la tarjeta roja.
Quince minutos después la tribuna del equipo rival volvería a convertirse en un loquerío, cuando el pequeño Marcelino Quiñones, anotaba el gol que le daría el campeonato (por segundo año consecutivo) a su equipo...
Cuando se acabó el partido, el entrenador con la cara muy seria, le dijo al equipo que se juntaran en el camerino porque quería conversar un minuto con ellos. El pequeño Pepín entró muy triste y asustado, pensaba que todos lo odiarían y le echarían la culpa de la derrota, el entrenador comenzó a hablarles:
“Muchachos, me siento muy orgulloso de ustedes, en serio, todos han jugado muy bien, todos se han sacado la mierda en la cancha… (Dijo esto ultimo mirando al pequeño Pepín)… hoy todos ustedes se han portado como hombres, porque en esta vida muchachos lo que vale no es ganar, ni perder, lo que vale... es dejarlo todo en la cancha...”
--- o ---
No se si este humilde hombre de 35 años, ingeniero sin chamba, taxista por necesidad, entrenador por vocación, se haya dado cuenta de la gran lección de vida que le dió a esos 14 niños que lo escucharon atentos, pero al menos en lo que a mi respecta, se me quedaron grabadas para toda la vida estas dos frases, que quiero compartir con ustedes:
"Siempre para ganar, se necesita una estrategia"
"En esta vida no importa ganar, ni perder, lo que vale es dejarlo todo en la cancha"
Fin.
PD1: Esta historia la tenía guardada por ahí y decidí colgarla, porque creo que tiene muchísimo que ver con el triunfo de este Blog en el concurso de los 20 blogs peruanos.
PD2: El sábado el cumpleaños de Cami quedó buenísimo, mi gorda bailó y se divirtió muchísimo, aquí les dejo estas fotitos del Happy B-Day y la piñata.
PD3: Queda pendiente la reseña por el Blog Day 2009, la publicación de mi simple (pero efectiva) “Estrategia para ganar” (porque sino estábamos cagados, como decía el entrenador), el chisme de porqué llegué tarde ese día y la respuesta de uno de los organizadores del evento cuando le pregunté cuantos votos había logrado este blog en el conteo final..
PD4: ¡¡FELIZ DÍA DEL BLOG!!.. Un abrazo fuerte a todos mis amigos blogueros y un besototote (con el permiso de la K, jaja) a todas mis amigas blogueras, pero sobre todo un Feliz Día muy especial a mi Blogcito, que si no fuera por él no hubiera podido conocer a tanta gente linda como son todos ustedes mis queridos amigos =)

Mi Casa (7 días antes)…
La K y la Cami se vuelven para mi casa, lo habíamos conversado mucho desde que regresamos en diciembre, pero recién decidimos hacerlo el viernes pasado, así que esa noche, cuando regresé del trabajo, encontré a mis dos mujercitas nuevamente en la casa, cosa que confieso con orgullo, me puso inmensamente feliz.
Pero poco me duraría la felicidad, esa misma noche del regreso, Camila no nos dejó dormir a ninguno de los dos, estuvo toda la noche diciendo que quería dormir con su mamá como en su casa (ella ahora le dice "su casa" a la casa de sus abuelos maternos, lugar donde vivió todo este tiempo que su mamá y yo estuvimos separados), y K y yo estuvimos explicándole toda la noche que eso no podía ser, que tenía que acostumbrarse a dormir solita en su cama, y que nosotros estaríamos en la cama de al lado para cualquier cosa. Pero Camila no entendía razones, primero nos pidió que prendiéramos la luz del patio, luego que acercáramos más nuestra cama, luego que recemos con ella, luego que le contemos un cuento, o que la lleváramos al baño… en fin, cualquier cosa para que yo ni su madre pudiéramos pegar los ojos en paz…
Luego de algunas horas, me di cuenta del triste plan de mi pequeña hija de cuatro años: quería mantenernos despiertos toda la noche para no dormir sola en esa cama que para ella ya no era la suya…
La noche del sábado fue casi lo mismo, pero ya para el domingo Camila había cedido un poco, si bien es cierto se seguía notando en sus ojitos llorosos que le seguía sin gustar nadita dormir sola, al menos no molestó mucho esa noche y nos permitió apagar la luz del patio.
Y así durante toda esta semana, Camila fue superando poco a poco, día con día, esta especie de temor que tenía de dormir sola… hasta el día de ayer en la noche, en que por primera vez la vi contenta poniéndose su pijama y echándose sin que nadie le diga nada en su preciosa camita con edredón de sirenas, para segundos después, quedarse completa y placidamente dormida…
Otra vez mi Casa (6 días antes)…
K y yo conversamos como haríamos con los quehaceres del hogar (limpiar la casa, lavar la ropa, cuidar de Cami, cocinar, etc etc etc), ya que, debido a la alicaída situación económica en que nos encontramos (muy pronto: gran pollada bloggera, espero que me colaboren… jaja) por ahora nos es imposible contratar a alguien que nos ayude, así que luego de sacar cuentas, hacer ajustes (básicamente dos: reducir las saliditas los fines de semana y dejar de venir al trabajo en auto… en esas dos cositas nomás, nos ahorramos casi quinientos mangos… ¡alucinen!) y calcular tiempos (joder, que la chamba no da tiempo de nada..), lo único que nos faltaba resolver era el tema de la comida, así que luego de pensarlo un poquito le propuse a K lo siguiente:
- ¿Porqué no le pagamos a mi mamá para que nos cocine?, vive cerca, y no sé, podríamos ir a comer allá o recoger la comida todos los días, sería algo así como una pensión…
- ¿Tu crees que quiera?
- No sé, pero le pregunto pues…
Al día siguiente, luego de conversar con mamá, K y yo fuimos al mercado a comprar unas ollitas de loza para guardar la comida, mi mamá había aceptado gustosa pero con una condición: que ella tenía total libertad para elegir el menú diario y que no admitiría quejas de ningún tipo.
El Micro (hoy por la mañana)…
Por fortuna divisé un asiento vacío al subir al micro (y digo "por fortuna" porque por lo general este micro viene siempre recontra lleno, y este humilde servidor termina viajando siempre parado la hora y cuarto que dura el viaje de su casa al trabajo…), así que haciendo de lado toda educación y/o caballerosidad, apresuré la marcha para ganarle el sitio a una gorda que había subido antes que yo, y que fijito-fijón ya alucinaba dicho asiento como suyo. Una vez instaladas mis cansadas posaderas en aquel cómodo asiento, y para no sentirme tan basura tampoco, le ofrecí (con la mejor de mis sonrisas) llevarle a la gorda su lonchera, “gracias”, me dijo la tipa secamente, sin dejar de mirarme un solo instante con cara de odio, “pucha que también eres mala perdedora”, pensé yo, cagándome de risa por dentro, y al instante coloqué su lonchera encima de la mía, que la verdad, comparándola con la vieja y deforme maletita “AFP horizonte” que se manejaba esta tía, lucia recontra apulentada y futurista, y fue en ese preciso instante, que un olorcillo pestilente se coló por mis fosas nasales llegando rápida y directamente al cerebro, “pasumare, quien está que se pudre, más respeto con los viajeros pues gorda de mierda”, y al toque procedí a mirar con odio a la gorda, quien de seguro había soltado una flatulencia con el solo propósito de incomodarme, y tal vez, desalojarme del sitio que yo le había ganado en justas lides. Pero cuando la vi nada que ver, la gorda estaba de lo más fresh cogida del pasamanos, mirando pa’ otro lao, “comiéndose un helao”, así que pensé que tal vez se trataba de otra cosa, y en efecto al poco rato el olor volvió nuevamente con fuerza y esta vez pude olerlo mejor, no se trataba de una flatulencia, se trataba de un huevo duro que segurito la gorda ocultaba en su lonchera, “que cosas te metes en la barriga pues gorda”, y al toque como una medida de salubridad, procedí a colocar mi lonchera encima de la suya, pero “oh sorpresa” cuando eso hice, el olor se puso más fétido aun…
"Ay mamá, ¿qué habrás puesto ahora en mi lonchera?", pensé avergonzado, mientras la gorda (con su vestido floreado rojo) me miraba desde lo alto con risa burlona…
Fin del Post.
Reflexiones Finales:
Pastilla ambiental para el fin de semana (así le dicen a este tipo de cosas aquí en mi chamba jaja):
Cuando uno quiere algo realmente, lo puede hacer, solo es cuestión de acomodarse ;)
Llamada telefónica (al otro día que mi mamá empezó a cocinarnos):
10 de la mañana, suena mi celu...
Yo: Alo?
Mi vieja (emocionada): ¡Soy yo hijito!
Yo (sorprendido): Ah… hola mamá, que pasó?
Mi vieja: Llamaba para ver si ya habías tomado todo tu quakercito...
Yo: Jajaja… Si mamá, ya me lo tomé
Mi vieja: Y que tal estaba?
Yo: Si Má... estaba rico..
Mi vieja: Ah ya hijito, porque yo te preparo ese quakercito con mucho cariño..
Díganme si no es para comeeeeeeerrrrrrrrrrsela a besos!!
Otra de mi viejita (y ya con esta me despido, que ya estoy cayendo espeso)
Mi mamá y yo estamos saliendo del jockey, en eso delante de mi auto (un modesto pero fiel peugeot 405) se para un audi negro del año, espectacular…
Yo: Putamare, que paja ese carro, mira mamá… (el más chibolo no? jaja)
Mi vieja (limpia la luna de sus anteojos y mira el auto): ¿Y como cuanto costará un carro así hijito?
Yo: Pucha, no se… (y al instante me pongo a divagar en cifras en dólares de 4 ceros)
Mi vieja (tranquila, mirándome a los ojos): Pero hijito, yo tengo una platita ahorrada, porqué no vendes tu carrito, yo te presto alguito, y te compras un carrito como ese…
Díganme si no es para apachurraaaaaaaaaarrrrrrrrrrrla hasta que reviente!! jajaja
Aun no terminaba de despertarme cuando sentí un ruido en la puerta del dormitorio… era mi mamá…
Su carita redonda, su cabello corto, su olor rico, y su amplia sonrisa… esa era mi mamá.
Llevaba una bolsa de plástico negra en sus manos…
“Estas son las mañanitas que cantaba el rey David,
A los muchachos bonitos, te las cantamos a ti…”
“Despierta mi rey despierta, mira que ya amaneció,
Ya los pajaritos cantan, la luna ya se metió…”
-¡Feliz cumpleaños mi amor! –dice, mientras me da un beso-
-Gracias mamá… -digo torpemente, nunca se que decir cuando mi mamá hace eso-
-No tuve tiempo de comprarte un regalito, porque recién salgo de turno, pero te traje esto…
Entonces mi madre se pone de pie abre la bolsa negra y deja caer encima mío, decenas de golosinas, una lluvia de chocolates, marshmellows, gomitas, caramelos, chupetes, chifles, sparkies, todos los dulces que se puedan imaginar cayeron sobre mi…
-Que chévere Mami... muchas gracias
-De nada mi amor…, ¿te gustó?
-Siiii…!!.. mucho –dije mientras miraba la bolsa roja de los ricos chifles piuranos con canchita que a mi me encantaban-
-Como te dije, no tuve tiempo de ir a comprarte nada, pero le compré a “la Maria” todo esto…
Maria era la señora que vendía golosinas en la bodega que quedaba frente a la clínica donde trabajaba mi madre, era una señora muy buena que me fiaba todo lo que yo le pedía, a veces, yo iba con mis amigos del colegio y me fiaba para todos sin decir nada, luego mi madre le pagaba.
-¿Y adonde quieres ir hoy bebé?
-Quiero ir a la playa, a pasear en bote…
Cuando era niño, me encantaba ir a las playas de chorrillos y dar largos paseos en los desvencijados botes que allí alquilaban, luego de ello mi mamá y yo comíamos anticuchos y picarones, y brindábamos con chicha de jora en alguno de los puestos de madera que habían en la orilla de esas playas.
Por la tarde, y siempre contra mi voluntad, mi madre compraba una torta, preparaba bastante chocolate caliente e invitaba a todos mis amigos de la cuadra a tomar lonche, luego a una hora prudente, hacia que todos me cantaran el happy brithday, algunos me traían regalo, otros no, recuerdo que “los chepes”, tres hermanos amigos míos, que eran quizás los mas humildes de la cuadra, siempre me obsequiaban algo, a veces un jabón de olor, otras un par de medias, nunca venían con las manos vacías “los chepes”, una vez me regalaron un mango inmenso que su mamá había traído de arequipa, estaba riquísimo.
Nunca había niñas en mis cumpleaños, yo era demasiado tímido y no tenía amiguitas, solo amigos, encima mi colegio era de puros hombres, así que luego de terminar el rico lonche que mi madre nos había preparado, salíamos a la calle a jugar al fútbol o a las escondidas, a “Bata” o a lo que fuere, nos divertíamos mucho.
La mayoría de mis amigos en Surquillo, celebraban sus cumpleaños como yo, y la verdad que la pasábamos muy bien. A casi todos mis amigos de esas épocas los he perdido de vista, a los “Chepes” ya no los veo, se fueron a Argentina a trabajar hace muchos años, los demás siguen por aquí pero igual no los veo, a algunos les va bien, a otros no tan bien, hay incluso algunos que andan en negocios un poco turbulentos ja, ja… pero bueno, ¡que así es la vida homes!, y a todos los guardo en mi corazón porque compartimos juntos la época más linda de nuestras vidas: la niñez.
Esa bolsita negra llena de dulces ha sido el regalo de cumpleaños más lindo que me han hecho en la vida, y la verdad, dudo que alguien algún día lo supere, a menos que sea mi madre obvio, de ella si espero cualquier cosa.
Y… los dejo, suena el timbre de mi casa, y yo ya se quien es. Es doña Elsita que como tooooodos los años, viene a cantarme las mañanitas…
“Estas son las mañanitas que cantaba el rey David,
A los muchachos bonitos, te las cantamos a ti…”
“Despierta mi rey despierta, mira que ya amaneció,
Ya los pajaritos cantan, la luna ya se metió…”

