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jueves, 28 de enero de 2010

Cuando boto la basura

Ayer sentí la necesidad de verte, y fue por eso que junté todas las bolsas de basura y caminé hasta tu casa para dejarlas, porque una vez tu me dijiste “Si se te juntan las bolsas de basura puedes llevarlas a mi casa, que yo me encargaré de botarlas”, y yo sentí para mis adentros, que eso que me habias dicho, había sido una de las cosas más dulces que me habías dicho en la vida…

Por eso abro la puerta de tu casa con mi llave (con esa llave vieja que me diste alguna vez, y que no sabes (ni sabrás) para todas las cosas malas que sirvió), y caminando hacia el patio veo la luz de tu cuarto prendida y me alegro, así que dejo mis bolsas dentro del tacho inmenso, y camino hasta tu cuarto y me detengo en el marco de tu puerta, porque yo nunca entro a tu cuarto (¿te has dado cuenta?), tal vez sea porque no me gusta, tal vez sea porque nunca me has invitado a pasar. Estás allí echado en la cama, viendo televisión, sin zapatos, el clásico vividí percudido, el rosario en el cuello, me saludas con un “¿Y?” y yo te respondo con un “Allí”, y luego me dices “¿Y cómo está la chamba?” y yo te respondo que “Bien”, y luego los dos nos quedamos callados, y tu vuelves a mirar la televisión, y yo recorro con la mirada tu cuarto, ese cuarto de 3 por 3 donde vives solo y aislado, y veo tu ropero de expolicia, y veo tu mesa de noche llenecita de cuadros e imágenes religiosas, y veo tu biblia verde, esa viejísima biblia verde que lees todos los días, esperando quizás que leyéndola, borrarás todas las equivocaciones del pasado...
Y entonces los dos nos vemos-sin-vernos por un instante (un instante en el que yo confirmo lo mucho que me parezco a ti, todo el mundo me lo dice), y yo me despido de ti con un “Bueno, me voy”, y tú me respondes con un “Ok, cuídate”, y entonces camino hasta la puerta, sintiéndome extrañamente reconfortado, pensando, “Hasta la próxima vez que venga a botar la basura, Papá”…

Fin.

PD1: Escribí esto porque hace poco me dijeron que yo terminaría como tu…

PD2: Escribí esto porque no puedo decirtelo en tu cara y se que nunca lo vas a leer..

PD3: Y finalmente, escribí esto, porque fue (en cierta forma) como botar la "basura" que llevo dentro…

PD4: Seguimos dando batalla.. Votar AQUI por “Un orgasmo para Pamela”

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viernes, 19 de septiembre de 2008

La extraña historia de Juan Vargas (3ra parte)

"Porque todos, señores... tenemos demonios"

En eso la puerta del baño se abrió de repente y allí estaba nuevamente la mujer, de pie, mirándome con sus penetrantes ojos… “¿Y ahora qué pasa?” –dijo fastidiada, pero al instante su semblante se tornó pálido, había descubierto el cuchillo… “¡¡Qué estás haciendo Juan!!” –gritó nerviosa, y con un veloz movimiento, sin darme oportunidad a reaccionar, se agachó y lo recogió del piso, luego rápidamente se alejó de mi cogiendo el arma por detrás de su cuerpo- “¡¡Me vas a volver loca Juan!!... ¿¡Eso quieres!?... ¿¡Volverme loca!?”……… El aire de la habitación de pronto se volvió espeso, eran demasiadas cosas a la vez, y yo… me encontraba sumamente nervioso… demasiado nervioso… “¡¡Dame ese cuchillo!!” grité de repente y me le acerqué furioso, la mujer retrocedió asustada y se resbaló cayendo en el piso, el cuchillo cayó a escasos metros de ella, me abalancé sobre él y logré cogerlo entre mis manos, ella se arrastró y me cogió de la pierna haciéndome caer, totalmente fuera de mi alcé mi puño para alejarla…. “¡¡¡DÉJALA PAPÁ!!!”…. Escuché de repente, y cuando volteé a ver de donde provenía el grito, vi la figura asustada de un niño con un fierro en la mano….

--- o ---

“La Oscar” (1er paréntesis de la historia)

“¿Tu eres el hijo del loco Vargas no?” dijo el borracho, examinándome con la mirada, era un tipo muy feo, tenía los ojos achinados, la cara brillosa y los dientes amarillos por el tabaco… “Si pues… tu eres su hijo…” dijo riéndose, mirando burlón al tipo que estaba a su lado, quien recién notó mi presencia… “Dile a tu viejo, que aquí en el jirón Cáceres, nadie le tiene miedo ¿Me oíste?... nadie…”, yo estaba asustado, había visto otras veces a ese tipo en ese bar, era un tipo peligroso, tenía fama de delincuente en el barrio, quise salir de allí e irme con mis amigos que estaban en la puerta esperándome pero el sujeto me cogió fuertemente del brazo, y siguió… “Ah… y dile al maricón de tu viejo, que le manda saludos su amiguita la Oscar…” –el tipo a su lado me miró con sorna- “Así le vas a decir ¿ya?… y cuando te pregunte quien te dijo eso, le vas a decir que fui yo… el chino Pastrana” –me soltó el brazo, que me quedó ardiendo, y cuando yo ya había dado dos pasos, añadió… “¿Tu no serás maricón como tu viejo no chibolo?”, sentí como si la sangre me hirviera en las venas… “¡¡¡CALLATE BORRACHO RECONCHATUMADRE!!!” le grité furioso mirándolo a los ojos, ambos tipos estallaron en carcajadas…

Salí del lugar, afuera me esperaban mis amigos asustados…

- ¿Qué pasó Juan? –me preguntó Alfredo-
- Nada, no pasó nada….


Continuará…

Pd1: Quiero agradecer a todas las personas que entran a mi blog y me dejan sus comentarios, opiniones y/o me escriben a mi correo diciendo que les gusta las tonteras que escribo, en serio valoro mucho cada uno de sus comentarios... a todos ellos y a todos ustedes que me leen... GRACIAS.
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sábado, 4 de agosto de 2007

El Loco


Escribo porque tengo una necesidad innata de escribir. Escribo porque estoy molesto con el mundo. Escribo porque adoro sentarme en un cuarto todo el día escribiendo. Escribo porque puedo participar en la vida real solamente si la cambio. Escribo porque es una pasión. Escribo porque tengo miedo de ser olvidado. Escribo para estar solo. Escribo porque me gusta ser leído. Escribo porque todos esperan que escriba. Escribo para ser feliz. (Orhan Pamuk).



Esa noche yo estaba haciendo mis tareas y era el único de la familia despierto en la casa, serian como las 12 de la noche cuando vi un rostro en la ventana que daba a la calle, dos enormes ojos negros y sin brillo me miraban desde afuera: era mi padre.

Corrí a despertar a mi madre quien se asustó mucho porque pensó que alguien había entrado a la casa a robar o algo así, le dije que papá había vuelto y se levantó rápido, cogió la llave y abrió la puerta, mis dos hermanos también se levantaron, todos hicimos un circulo alrededor de él. Por lo tarde de la hora y las circunstancias que rodeaban aquella extraña reunión familiar a media noche, aquello parecía mas un sueño que algo real. Mi padre abrió su maleta y empezó a sacar una serie de objetos que fue entregando uno por uno a sus destinatarios, casi al final saco un par de zapatos marrones y una chompa de alpaca, "Esto es para el bebe", todos en la casa me llamaban así porque yo era el menor, el bebe de la casa a pesar que ya tenia como seis años.

Algunos días después fui con mi madre a visitar a mi padre al hospital, por recomendación de sus jefes, mi padre había sido internado en el área psiquiatrica del hospital de la policía, al parecer los tres meses que había pasado en Ayacucho en plena época del apogeo senderista lo habían trastornado, le contó a mi madre que sus propios compañeros habían querido matarlo mientras tomaba cerveza con ellos, y todo porque a mi padre se le ocurrió contarles, ya algo borracho, que algunos primos de mi madre (de origen Ayacuchano) eran senderistas.

Mi madre me puso la chompa y los zapatos que me trajo mi papá de Ayacucho, recuerdo que la chompa picaba como mierda y los zapatos se parecían a los del chavo del ocho, pero acepté únicamente porque pensé que mi padre se alegraría de verme así, vestido con la ropa que él me regaló. Cuando llegamos al cuarto de mi papá en el hospital la enfermera le dijo a mi madre que por favor sacara al niño del lugar y que entrara sola, que mi papá se encontraba algo indispuesto, mi madre entró sola y yo me quedé jugando fulbito con mi amigo imaginario y una pelotita que hice con una hoja de papel periódico.

Ese día ni nunca me dejaron entrar a ver a mi padre en el hospital, resultó que cada vez que íbamos a visitarlo con mi mamá, mi padre estaba "indispuesto", yo no entendía que carajos significaba esa palabra, así que camino a casa solicitaba las explicaciones respectivas a mi madre, ella solo me decía que papá estaba muy bien y que ya muy pronto regresaría a la casa con nosotros, luego de eso se ponía a llorar bien bajito con la cabeza pegada a la ventana del microbús para que yo no me diera cuenta.

A mi hermano Beto, 9 años mayor que yo, si lo dejaron entrar varias veces. Así que fue él con su gran experiencia lingüística y pedagógica quien se encargó -luego de mil favores a cambio- de explicarme que demonios significaba "indispuesto", me dijo ...

-Escucha webon y ya no jodas, mi viejo está loco, la vez pasada que fuimos a verlo con mi mamá al hospital, se había cagado en el calzoncillo y de ahí se había metido a bañarse a la ducha con todo y pijamas, la enfermera rosita, que está buenaza por cierto .. puta que tal culo que tiene esa..

-¡¡Beto!!

-Ya ya .. La enfermera rosita nos dijo la otra vez que el viejo hasta la había amenazado de muerte y no está mintiendo webon, porque yo mismo escuché la ultima vez que fui, que mi viejo le decía a mi mamá que se iba a tirar por la ventana si no hacia algo para sacarlo de allí ya mismo, así que ya sabes mierdita, no estés jode y jode a mi mamá con ese tema porque la vieja esta sufriendo un culo, entiende ¿ya?

Mi hermano me decía "mierdita" de cariño cuando yo era niño y siempre cuando íbamos al colegio juntos hacia que me bajara sin pagar del micro para agarrarse mi pasaje, yo lo adoraba. No volví a preguntarle a mi mamá por mi papá, ni volví a insistirle para que me llevara al hospital a visitarlo.

Luego de 4 meses de tratamiento psiquiatrico mi papá regreso a la casa un domingo a la hora del almuerzo en un taxi con mi madre, estaba un poco mas flaco y llevaba el cabello bien corto, cuando me vió me dijo que había crecido y me sacó un conejo de la oreja, ese día mi madre para agasajarlo le había preparado su comida favorita: jalea de pescado.

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