domingo, 29 de julio de 2007

Mi hermano... El Beto... (retocada)


Era la madrugada del año nuevo 1985 y mi hermano no regresaba a mi casa. Aquel año, mis amigos y yo habíamos apostado que nos amaneceríamos por el solo hecho de ver, por primera vez en nuestras vidas, el sol salir, sin haber pegado el ojo en toda la noche, se que ahora suena estupido, pero en esas épocas el hacer eso era recontra emocionante para unos niños surquillanos como nosotros, que día con día vivíamos escuchando leyendas urbanas y viendo como nuestros viejos borrachos gritaban y golpeaban a nuestras madres. Para nosotros, el hecho de durar toda una madrugada sin pegar el ojo, era una señal de hombría, de que éramos unos dignos habitantes de ese barrio duro que nos había tocado habitar: Surquillo. Chicago Chico carajo, hay que ser bien machito para sobrevivir allí.
Llegó la mañana y solo yo, coqui y el carlitos (el mono) habíamos aguantado, y cuando el cielo al fin se puso celeste nos miramos y con la mirada nos abrazamos y nos felicitamos, luego nos pusimos a buscar cohetes, rasca-pies y chispitas mariposas en el suelo, que no habían sido reventadas ni usadas, cosa de chibolos…
En eso, como a las 6 de la mañana, divisamos un volkswagen amarillo que se estacionaba en la esquina, era el auto de micky Lara, uno de nuestros ídolos del barrio. Era un auto con vidrios polarizados, y por mas que corrimos a asomárnos, no pudimos ver quienes estaban y qué ocurría adentro.
De pronto, un señor, cuyo nombre era similar al de un presidente de los estados unidos salio de su casa, mas de una vez nosotros lo habiamos visto en la calle peleándose con su hermano por las calles a punta de cuchillo, este tipo rojo, de ojos claros y de pelo escaso, salió de su casa y embestió contra el volkswagen de micky Lara… ninguno de nosotros podía asimilar en su totalidad lo que veía, parecía, que debido al sueño, lo que presenciábamos era una alucinación… pero no, no lo era, en nuestras propias narices veíamos como el señor ese, cargaba un bote de la basura por encima de su cabeza y lo arrojaba con toda su furia encima del parabrisas de micky Lara, sin que nadie desde dentro del carro hiciera nada por impedirlo.
En eso, luego de unos segundos, como si hubieran estado dormidos, mis amigos y yo presenciamos como desde dentro del carro salían uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete muchachos, todos, espectacularmente vestidos, bajo una nube de humo mistico, jóvenes, fuertes, bellos, corriendo, con cuchillos, piedras o cualquier cosa en sus manos, dispuestos a todo, para defenderse… y entre ellos… mi hermano, el beto, mi ídolo, corriendo furioso, dispuesto a todo por vengar la ofensa de la cual nuestra cuadra había sido victima, y luego de eso, ver como todos esos jóvenes, embestían con botellas, patadas y tacles, contra una de las familias mas prestigiosas de ese surquillo, que ya estaba muriendo, Los Sumarini, que se había visto ofendida, porque uno de esos jóvenes, había chocado esa misma noche, en una fiesta, contra una de sus mujeres, el buen Michelle, quien sin medir consecuencias, había aprovechado su buena apariencia para gozar de las caricias de aquella mujer dentro de aquel mismo auto, que ahora lucia el parabrisas destrozado.
Mi hermano y sus amigos, representaban para mi, todo aquello que en un barrio como el nuestro era necesario tener para sobrevivir. Mi hermano, nueve años mayor que yo, nunca pudo enseñarme matemáticas, ni literatura, y nunca destacó como yo, por sus buenas notas en el colegio, pero a cambio, siempre me enseñó con el ejemplo: a ser valiente, a nunca dejarme ni rendirme, a defenderme, a entregarme siempre por entero.
Horas despues, mi madre regresó al fín de la guardia (mi madre era enfermera en una clínica pituca de miraflores, donde no le perdonaban ni la navidad ni el año nuevo...), caminó -quizás presintiendo que su hijo mayor estaba allí- hasta el pequeño auto destrozado (donde descansaban los muchachos luego de la pelea) y tocó la puerta. Todos los amigos de mi hermano, con los ojos extrañamente rojísimos, la saludaron con respeto, sonriendo, "¡Feliz año nuevo doña Elsita!", y la abrazaron, la besaron, y mi hermano regresó a mi casa, con un poquito de sangre en la nariz, trayéndo a mi madre abrazada, como si nada hubiera pasado.....
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Historia retocada el Martes 31/07/2007 --- Disculpen la versión anterior, estaba un poquito... indispuesto ... :)

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- Estas bromeando… ¿No?...
- No, es en serio Marito. Invítame pues… -repitió, con una sonrisita rara que indicaba que el trago ya le había chocado-
- Estas mareada Pamelita, mejor te acompaño a que tomes un taxi ¿Ya?...
- No, no quiero irme a mi casa… está bonita la fiesta… y si estoy un poquito mareada, pero mejor pues, tu no me has dicho que con “eso” te pasa…

Era la primera vez que una chica me pedía que le invite… no… eso no es cierto y lo aclaro: era la primera vez que una chica, que nunca antes había probado, me pedía que sea yo, quien le rompiera la ñata (como vulgarmente se le llamaba a la primera vez que jalabas coca). Y bueno, como el trago y la coca, aun no terminaban de derribar la totalidad de mis valores morales, le dije que no…

- No Pamelita… no me hagas esto, yo sería incapaz de hacerte probar esa mierda, yo sería incapaz de hacerte algo así…
- Pero tú no me estás obligando… soy yo, la que te lo estoy pidiendo –dijo despacito, acercando su rostro hacia mí. Era la primera vez que realmente me sentía atraído por ella-
- Aun así, no… -dije acariciándole el cabello-

Cuando terminó la canción llevé a Pamela donde mi grupo de amigos más íntimos, y con ellos seguimos bebiendo, bailando y haciendo bromas. No se en que momento pasó, pero de un momento a otro empecé a ver a Pamela con otros ojos, ya no era la chibola aburrida y sin personalidad con la que salía para olvidar los desplantes de Evita (esa china maldita que me traía loco desde hace tiempo). Ahora, desde mi sitio, mientras saboreaba un vaso de trago corto color naranja, la veía moverse con gracia al lado de mi amigo dante, agitando su cabello corto y lacio al compás de una música electrónica, ambos parecían estarse divirtiendo mucho, y a mi eso me puso contento, ver como mis amigos disfrutaban de mi fiesta me hacia feliz, así que, para disfrutar aun mas de ese momento, entré de nuevo al baño para aplicarme mas coca, cerré la puerta con seguro, y enseguida, bailando, al ritmo de la música, saqué de mi bolsillo el paquetito de papel transparente que abrí con mucho cuidado, y haciendo uso de mi oxidada llave, me metí cuatro jalones bien dados, dos por cada fosa nasal, luego me mojé la cara, el cabello, y salí de nuevo hacia la sala. Cuando llegué al sitio de mis amigos, pude notar que pamela ni dante estaban…

- ¿Donde está dante? –le pregunté al mox, otro de mis grandes amigos-
- Salió un rato con pamela tío, creo que se fueron a comprar cig…

Ni siquiera dejé que mox terminara la frase, al instante bajé como pude las escaleras, salí a la calle y comencé a correr hacia el parque que quedaba a la vuelta de mi casa, desde las bancas mas oscuras, desde detrás de los árboles, oculta, gente en tinieblas me pasaba la voz “habla marito”, “acá tengo marito”, pero yo no les hacia caso, porque a lo lejos había divisado las sombras de pamela y dante, que se acercaban la una a la otra… “¡Dante!”, grité lo más fuerte que pude, y vi como ambos, un poco avergonzados, se separaban y se acercaban hacia mi, “¿Qué pasó tío?... ¿Ahora asustas en los parques?…” –dijo dante, queriendo bromear conmigo- … “Sabes que webon, de ahí hablo contigo ya, déjame un rato a solas con pamela…” –dije sin mirarlo, si poder ocultar mi enojo-, “Ok tio, es tu Cumple…” –dijo dante, y se fue-

- Puta mare… ¿Qué se supone que ibas a hacer pamela?
- Nada…
- ¡Como qué nada!, si no llego a buscarte, ya estuvieras agarrando con dante…
- ¿¡¡¡¡YYYYYYY!!!!? –gritó pamela, sorprendiéndome, haciéndome sentir en plena cara su aliento levemente alcoholizado-
- ¡Cómo que ¿Y?!
- Si pues, ¿¡¡YYYYY!!?... sabes qué mario, así tú lo pienses, yo no soy ninguna cojuda, ya me cansé de ser yo la que le pone más a… “esto”… que ni siquiera se que cosa es…
- ………..
- Yo… para ti… soy solo la chibola webona, que te escucha tus wadas, que lee las cojudeces que escribes… ¿Sabes qué?... ¡Ya me cansé!... ¡Ándate a la mierda!

Y así, luego de todo lo que me dijo, luego de cagarme toditito, dio media vuelta y se puso a caminar furiosa hacia mi casa, mientras yo, en mi sitio, me había quedado sin palabras, pensando, que en esa escena “tarantinezca”, definitivamente la que se había llevado las palmas había sido ella… Y por primera vez la admiré… Y creo que la amé… y corrí hasta darle el alcance, y la cogí fuerte del brazo, aun podía salvar aquello …

- ¿Aun quieres que te invite coca?
- Si

**********

Muy despacio, abrí la puerta del primer piso de mi casa, mis padres probablemente estarían durmiendo, en realidad, ya estaban acostumbrados al ruido y a las fiestas locas que organizaba su hijo en el segundo piso cada cierto tiempo. Sin encender las luces, hice entrar a pamela al baño, y allí, alumbrados apenas por un encendedor, sentados ambos al borde de la bañera, hice que pamela inhalara varias veces coca, y luego de ello, excitados por la droga, la oscuridad, y la sensación de que en cualquier momento mis padres podían despertar y encontrarnos, comenzamos a besarnos y a sacarnos la ropa como locos, y así, al ritmo de “Don’t look back in anger”, que sonaba fuertísimo allá arriba, caímos los dos dentro de la bañera y nos amamos de una forma que podría describir como tierna y violenta, dulce y acida, placentera y dolorosa… hubo amor, pasión, caricias, forcejeos, besos, mordiscos… y sangre… mucha sangre…
Y luego de que hubimos terminado, sentados de nuevo al borde de la bañera, ayudaba a pamela a vestirse, cuando una idea fugaz cruzó mi mente...

- ¿Sabes qué?, Algún día voy a escribir una historia de esto…
- ¿Ah si? –dijo divertida-, ¿Y cómo le pondrías, a ver?...
- “Orgía de drogas y sexo en la tina”… ¿Te parece?
- Naaaaaaa……. Que te parece… “Su primera vez, en mi bañera”…
- Puta madre pamela… ¡es perfecto!
- Ja, ja… ¡Para que veas!…

Dijo riéndose, y por cada segundo que transcurría, yo admiraba y me enamoraba más de esa chiquilla, que con el tiempo, llegaría a ser mi esposa.

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La noche de mi cumpleaños número veintitrés, apareció en el umbral de mi puerta mi primo Toño.
- Aquí te traje tu regalo –dijo en mi oído, a la vez que depositaba en mi mano un misterioso y pequeño paquetito-
- ¡Gracias loco!, tu siempre con los detalles –respondí excitado-
Guardé mi regalo en el bolsillo secreto de mi pantalón y enseguida me acerqué a saludar a Pamela, la chica con la que llevaba un par de semanas saliendo.
- ¡Pamela!... pero que sorpresa... –dándole un abrazo-
- Feliz día Marito… Yo te dije que hoy venia… Y ya ves –dijo sonriendo-
Al instante alguien puso una canción que me gustaba mucho, así que la jalé al medio de la sala para bailar…
- En serio que hoy estás particularmente bonita...
- Gracias… -sonrió tímida-
La verdad no esperaba que Pamela viniera a mi cumpleaños. Vivía muy lejos de mi casa y además sus padres (que eran evangélicos) no me pasaban. Mentiría si dijera que tenía un serio interés por ella, para nada, la conocí en la fiesta de una amiga y en honor a la verdad, salía con ella solamente por pasar el rato. Habíamos pasado juntos el último catorce de febrero, ese día Pamela llegó a mi casa con una tarjeta gigante que decía “Feliz día de San Valentín”, yo no le había comprado nada.

Cuando terminó la canción presenté a Pamela con unos amigos y me metí en el baño. No podía aguantar más. Habían pasado cerca de tres semanas desde la última vez y mi ansiedad era fuertísima, un poco de coca cayó de la llave al suelo debido al temblor de mis manos.
Seguí dando vueltas por entre mis grupos de amigos, todos me saludaban con afecto exagerado y me invitaban vasos de trago, yo era en efecto, el rey de la fiesta.
Seguí visitando el baño cada vez con mayor frecuencia, todos los que me conocían sabían para qué entraba pero no me decían nada, sabían que era mi santo y que no me tenían que pedir, para eso estaba mi primo Toño, quien estaba haciendo su agosto vendiéndole a los desconocidos: medio chamo por diez soles.
Siempre de vez en cuando, sacaba a bailar a Pamela, quien así, vestida y maquillada como estaba, no aparentaba para nada sus recién cumplidos diecisiete años (fecha en la que fui a su casa con unos amigos, y uno de ellos se orinó de borracho dentro del horno de su cocina). Muchos me preguntaban porque no estaba con ella, y la verdad, siempre fue difícil responder a esa pregunta. Lo único que quizás, me desalentaba en esa idea, era que Pamelita carecía de personalidad, o al menos, una personalidad que a mi me pareciera atractiva, o sea, era una chica demasiado normal para alguien como yo, que por esas épocas, vivía mi vida de una manera libre y desenfrenada. Sin embargo, a pesar de todas mis virtudes y defectos (muchos mas defectos, obviamente), Pamelita parecía estar muy prendada de mi, situación que yo siempre le atribuí a la poca libertad que sus padres le concedían. Pamelita veía en mi algo así como un “rebelde sin causa”, alguien que le hizo escuchar música distinta, fuerte, con hartas lisuras, alguien que la llevaba a pasear (haciendo uso de un bajísimo presupuesto) a un sinfín de lugares divertidos y pintorescos, alguien que le hablaba de sexo y drogas sin pudor, y le devastaba sin asco, todas las fabulas religiosas que sus padres y maestros le habían impuesto desde niña, en fin, alguien que ingresó a su aburrida y monocroma vida para ponerle un poco de color.
Un amigo, Daniel, cuadró una canción que a mi me hacia recordar mucho a una ex, “Hole in my soul” de Aerosmith, y como era una balada y toda balada era especial, no quedaba otra que bailar dicha canción con Pamela. Y así fue, me acerqué donde ella por detrás, y le tomé la mano…
- ¿Bailamos?
- Claro que si Marito…
Fue hacia la mitad de la canción que Pamela me lo preguntó…
- Oye Marito, ¿No te molesta si te digo algo?
- Claro que no, dale…
- Tú estás drogado ¿no?
- ¿Qué?... Pero… ¿Por qué piensas eso? –dije, tratando de controlar las muecas de mi boca-
- Porque me han dicho, y además porque no soy tonta, a cada rato entras al baño y sales haciendo muecas raras…
- Entonces si ya sabes, para que me preguntas –dije, un poco enojado por haber sido descubierto-
- Porque quiero que me invites –dijo ella, con una decisión que me hizo estremecer-

Continuará…

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domingo, 1 de julio de 2007

La culebritica de EBP...

- Ya pues pepe, ¡Me vas a llevar si o no! -refunfuñaba la kari, algo molesta-

Así que, para evitar todo lo que suele venir luego de situaciones como esta (malas caras, malas comidas, y privaciones sexuales), tuve que abandonar mi riquísimo y calientito refugio, y calzarme de mala gana mis zapatillas… ´

- Te voy a llevar a Tottus para que compres la torta, ¡pero yo no voy a ir a la casa ah! –dije subiendo un poco la voz, defendiendo dignamente, mi fin de semana peliculero y futbolero-
- ¡No me importa si vas o no!, ¡tu llévame nomás y punto! –dijo la kari, tirándome encima mi polera marrón-

Minutos después, ya estábamos escogiendo la torta, una mediana de chocolate…

- ¿Qué le pongo joven? –me preguntó la señorita encargada de los postres-
- Kari... qué le pone…. –quise consultar con kari, pero esta había desaparecido, caballero tuve que pagar yo la torta-. Póngale… “Feliz día Tiá Telmita” por favor.

En efecto, se celebraba el cumpleaños número 53 de la tía Telmita, hermana de la madre de kari, y a quien toda la familia de mi esposa considera poco menos que una santa. La verdad sea dicha, yo también admiro y estimo mucho a la tía telmita, pero justo un día antes me había metido “unas cuantas” chelas con mis patas de la chamba y lo que menos quería mi hígado en esos momentos era una gota de alcohol mas. Así que la idea de asistir a esa reunión familiar estaba totalmente descartada.

Ya camino a la casa, como era de esperarse, la kari empezó a trabajarme al sentimiento…

- ¿Bien malo eres no?, Ya no te acuerdas cuando mi tía telmita se queda con la bebe, para que nosotros podamos irnos a bailar. Cuando nos presta plata para pagar las tarjetas. Cuando nos manda postres los fines de semana….
- Si me acuerdo kari, pero estoy cansado pues. Mira que ayer me he acostado tarde… -dije yo, tratando de apaciguarla-
- Mira pepe, ¡no me hagas acordar ya!... que desde que has entrado a ese nuevo trabajo estas que sales mas seguido solo… ¡Ah! y ese floro papito, de que las fiestas y parrilladas que organizan, son solo para los empleados…. Ayayay… que yo me entere nomás, ¡ya sabes!..

Faltando pocas cuadras para llegar a la casa de la tía telmita, los chantajes moralistas y los pucheros certeros de la kari, ya me habían convencido.

- Esta bien amor… vamos…
- ¡Ay mi amor! ¡Que lindo eres! –dijo dándome un beso-
- Yayayaya –dije safándome. Tratando de defender lo poco que quedaba de mi dignidad de varón-

Cuando ingresamos a la casa de la tía, el panorama lucia totalmente desalentador. Los presentes eran los mismos de siempre. El tío bolito, a quien todos queremos mucho, pero valgan verdades, es más aburrido que el rosario de las seis, siempre que voy de visita a la casa de la familia de mi mujer y me lo encuentro, se encuentra oculto detrás de un enorme diario “El Comercio”. Apenas me saluda con un balbuceo indescifrable y por debajo del diario, extiende una mano morenita y aguachenta que nunca puedo coger bien. A su lado se encontraba su mujer, la tía conchito, quien siempre que me ve, me enyuca sin piedad, mínimo 3 productos Unique. “Aquí tienes pepito, mientras que tomas tu coctelito mira este catalogo con lo ultimo de las fragancias Unique otoño-invierno 2007, que son lo máximo”. Y como cereza de la torta, como broche de oro, se encuentra sentada en una esquina de la sala, sobre un enorme sillón de terciopelo azul, lujosamente ataviada con un conjunto de lino beige, y bien abrigadita con un chal de lana color negro: “Chavelita”, la nonagenaria abuela de mi esposa, quien una vez verme ubicado delante de ella, se arranca contándome la historia de su cumpleaños numero diecisiete, cuando según ella, "se le juntaron cuatro novios en su casa, y ella no sabia que hacer para que ninguno se de cuenta que estaba con los cuatro a la vez"... La kari como siempre, una vez que se encuentra en su casa, con su familia, desaparece y me deja solo, batallando con el tedio del tío bolito, los catálogos de la tía concho y las historias –cien por ciento somníferas- de Chavelita.

Pero de pronto algo cambio –y yo siempre he dicho que todo cambio es bueno-, y fue que hizo su entrada en la casa un sujeto que pocas veces había visto en mi vida: El primo Charlie.
Llego con unos jeans rotos, una casaca talla Super Extra Large de los Chicago Bulls, y una radio alucinante que cuando la enchufó, hizo parpadear la precaria iluminación de toda la cuadra. Era una discoteca andante esa pequeña radio, tenía una X enorme de neón azul en la parte delantera, y –según me lo comentó el primo Charlie momentos después- leía cualquier CD con formato conocido y/o desconocido de sonido y/o video, sea CD, VCD, DVD, sea WAV, MP3, MP4, sea AVI, MPEG, MOV... ¡De todo leia la cachantrafa esa!...
Al instante la reunión sufrió un extraño cambio, y es que el primo Charlie, sin pedir permiso a nadie y sin ni siquiera, saludar a la cumpleañera, entró a la cocina, abrió el frigider y sacó de arranque una chela helada que destapó con los dientes y puso en la mano del sorprendido tío bolito, su viejo, quien para mi sorpresa, en vez de llamarle la atención, dejó a un lado su diario decano El Comercio, lo abrazó, e incluso cruzó unas cuantas bromas con él. Seguidamente el primo Charlie cuadró un reggaeton recontra berraco, subió al máximo el volumen de su radio, y sacó a bailar a la señora Lily, mi suegra, quien hasta hace algunos minutos se negaba rotundamente a bailar cualquier tipo de música aduciendo una lesión en el tobillo, pamplinas, en cuanto estuvo en medio de la sala con el Charlie se le fue todo y bailó sin inhibiciones, incluso pude notar que conocía bien la letra…

“Cuando sienta el ¡boom!… De este perreo intenso… Túmbame el guille y calma Que estás en falda y se te ve to'”

Incluso yo, que me considero autentico devoto de la música alternativa, eterno seguidor de las bandas noventeras grunge, y sobre todo, el mas grande fanático de Collective Soul en todo el territorio Peruano, tengo que reconocer que en cuanto sentí el ritmo pegajoso de ese ritmo de mierda, mis manos… y mis pies… ¡se me comenzaron a mover solitos csm!... así es, pude sentir el “flow”, me vi contagiado por el estilo y saoco contagiante del primo de mi mujer. Así que cuando la primera ronda de cervezas se acabó, yo mismo saqué plata de mi bolsillo y fui a comprar más. Cuando regresé de la tienda el tono ya estaba armado. Habían llegado dos primas más de mi mujer, quien al toque se acoplaron al relajo y también se meneaban frenéticamente al compás de una canción de Wisin y Yandel, el dúo dinámico, ¡mas de 1 millón de copias obligao papi!...


CONTINUARA...

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jueves, 28 de junio de 2007

Los que se van...

Hoy hubo reunión en la sede del banco en el centro de Lima. Se celebraron los cumpleaños del mes y Liliana, la gerente del área, aprovechó la oportunidad de tenernos a todos reunidos para hacer algunos importantes anuncios. El primero fue que desde este momento nuestra área pasa a reportar a una gerencia distinta, lo cual (la verdad sea dicha) no nos afecta en nada a nosotros, las “hojas del árbol”. El segundo fue que debido a la nueva coyuntura legal-laboral (la cual ha sufrido recientes cambios, como por ejemplo que ahora las empresas no pueden tercerizar más del 20% de una área..) el banco está estudiando cual es la mejor manera de arreglar la situación de todos los empleados que trabajamos en el banco a través de otra empresa. El tercero más que un anuncio fue una despedida para todos los trabajadores que han sido separados del banco en estos últimos días (6 personas en total, de los cuales 3 eran de mi área). Puedo apostar que al menos la mitad de los presentes (con ese morbo que tenemos todos los humanos por esta clase de cosas) esperábamos la pronunciación de Liliana al respecto, y la verdad, creo que lo supo manejar bien, fueron unas palabras un poco secas, pero dignas. A mi lado derecho estaban las 3 personas que salían: Julio, el gordo Salinas y Darío, todos manejaban la situación de acuerdo a su forma de ser. Cuando terminó el breve discurso de despedida, todos se dispersaron y yo me acerqué donde Julio, quería preguntarle si iba a almorzar con nosotros por última vez. Me dijo que no, que tenia que ir a su casa por un asunto, y cuando quise despedirme de él me esquivó con una sonrisa discreta, diciendo que el martes iba a venir, que nos seguíamos comunicando por mail. Lo entendí perfectamente, es más, creo yo que yo hubiera hecho lo mismo, la verdad ese tipo de cosas (las despedidas) a mí en lo personal me afectan mucho, aunque no lo parezca. Los otros dos (El gordo y Darío) fueron con el resto de amigos a almorzar, por un instante pensé en acompañarlos, pero cuando salí de la oficina de Julio ya ellos se habían ido, así que no fui (y en honor a la verdad, sentí una pequeña alegría de haberme ahorrado esos soles del almuerzo, entiéndame, soy humano). Me hubiera gustado despedirme del gordo Salinas, darle un abrazo, desearle que le vaya bien. A Darío no lo conozco mucho, él forma parte de mi “nueva” área y apenas lo he tratado unos días, se le ve una buena persona, me da pena no haberlo podido conocer más.
En estos días previos escuché mucho del tema, puntos de vista de diversas fuentes. Uno de los jefes de proyecto, cuando le pregunté el motivo de su salida, me dijo “¿Tu porqué crees Jose?”, y como yo le dije que en serio no suponía porqué, ya que yo tengo apenas un par de meses en el banco, me dijo que era por bajo rendimiento. También escuché la versión de uno de los que salían, “Dicen que soy demorón, pero sin embargo en la última evaluación saqué mas de cien puntos”. Lo cual me puso en alerta máxima, porque para ustedes solos (Shhhhhh…), mi calificación en la última evaluación, estuvo muy por debajo de la de él. Todo eso me hace confirmar que en el banco no se vienen con juegos, las evaluaciones periódicas que nos hacen SI SON IMPORTANTES. Cosas de la vida… recuerdo que en mi antiguo trabajo solía ser uno de los mejores en las evaluaciones, y a aquellos compañeros que los calificaban bajo nunca los sacaban, cumplían sus cinco años tranquilos y de allí recién se iban. Tal vez por ello, la calidad del servicio en mi exchamba ha decaído (y seguirá decayendo) bastante, según lo que sé, toda su mejor gente está emigrando hacia nuevos horizontes, donde tal vez les exigirán más pero también los valorarán más como los jóvenes profesionales que son, y sobre todo LES PAGARÁN lo que realmente valen.
Suerte a los que se van…

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jueves, 21 de junio de 2007

De vuelta a San Isidro..



El día martes 19 de junio el jefe de mi Área nos convocó a mi y a dos de mis compañeros, a una urgente reunión, y luego de que estuvimos todos sentados, procedió a comunicarnos la noticia:
“Muchachos, a partir del día jueves se van para San Isidro”
Todos nos miramos las caras, y Elmer –que así se llama el boss- continuó con su discurso..
“El área de Cobranzas tiene problemas y nos está pidiendo refuerzos.. motivo por el cual los estamos enviando a ustedes tres. Renán va porque conoce mucho de varios aplicativos de Cobranzas, puesto que él ya trabajó allí antes. Otto va porque conoce mucho de .NET, y bueno, el tercero que estaría yendo a apoyar es Jose...”
(¿Se dieron cuenta de que no pronunció ningún adjetivo halagador hacia mi persona?)
“De ahora en adelante la Casilla de Sistemas Distribuidos estará siendo atendida únicamente por Piero Paz, así que Jose, es necesario que le transmitas todo el Know-How a Piero en estos días..”
“Y nada estoy seguro que, tu Renán.. estarás muy bien por allá, espero que tu trabajo siga siendo tan bueno como hasta ahora. Tu Otto, espero que llegando allá te consolides como el buen Analista que has demostrado ser en este corto periodo de tiempo. Y tu Jose… bueno… esperamos que le pongas más ganas allá de las que pusiste aquí. Caballeros, esta reunión ha terminado.”
A continuación todos nos retiramos a nuestros sitios meditabundos.
Regreso a San isidro (donde ya llevo cinco años trabajando), regresan los paseos a Tottus, Saga y Ripley luego del almuerzo, regresan los almuerzos con mi ex-compañeros de chamba, las chelitas en Chinchón, la lustrada de tabas al paso y a mecharse por el estacionamiento en el parque.
La verdad, ya me habia acostumbrado al centro de Lima, me queda más cerca de mi casa, y los paseos por la Lima “Vieja” me resultaban reconfortantes para el alma, en serio, extrañaré mucho las caminatas por el jirón de la unión, las conversas con el viejito del estacionamiento, los ricos, deliciosos y nutritivos “Toffos”, las bromas y las chapas ingeniosas de los muchachos (¡Habla taxi viejo! jaja), sobre todo las de la gente “al otro lado del vidrio” a la que pertenecí casi todo el ultimo mes (en especial las que se gastaban Renzo y Lucas! Jajaja… “Si o no pelón?”, “Es tan pero tan cochino!” jajajajaja), la barriga desparramándose por debajo de la chompa al buen gordo Salinas, uno que otro almuerzo fugaz con alguien a quien aprecio mucho, y la visión de la catedral y el puente Santa Rosa iluminados cuando me retiraba por las noches…
Ahora lo que sigue es irse a San isidro y –como dijo Elmer- ponerle mas ganas, porque valgan verdades, desde que ingresé a esta nueva chamba la pendiente se me ha empinado como nunca imaginé, aquí en estos tres meses de permanencia me han sucedido cosas que no me habían pasado en 6 años de carrera, pero bueno, eso es lo bonito, vivir y experimentar nuevas cosas, esto se ha convertido en un gran reto, y será muy chévere cuando empiecen a llegar los reconocimientos… porque van a llegar!!!!

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viernes, 15 de junio de 2007

Aquella canción..


Un día mas de trabajo.. la misma hora, la misma avenida, la misma radio, y hasta ... maldita sea.. la misma ropa.. los pensamientos en blanco, tratando de no ir muy rápido, manteniendo la distancia, evitando chocar. De pronto suena esa canción en la radio y todo cambia. La mente sale de su letargo y es sacudida por una fuerte oleada de imágenes: el baño, la ducha, el espejo, las lagrimas..... "canción de mierda" –digo para mi mismo- pero no la cambio, por el contrario empiezo a cantarla, primero despacito.. luego fuerte... con rabia, con pasión.
No puedo evitarlo, aunque se que me destruye por dentro esa canción me gusta, siempre me va a gustar, quiero olvidarla, no sentir nada cuando la escucho, pero no puedo.. ..
Luz roja, detengo el auto y cierro todas las ventanas, han pasado ya diez años pero ese episodio sigue intacto en mi mente, doliéndome.. "yo ya lo sabia, desde antes que ella terminara contigo, ellos ya estaban..".. luego el baño, con la radio a todo volumen, y justo esa maldita canción sonando, sentado en el piso de la ducha, mientras mis lagrimas se confundían con el agua tibia, hecho mierda, queriéndome morir… Luz Verde, mi dedo presiona el botón de volumen y lo sube al máximo, mi pie derecho presiona a fondo el acelerador, cierro mis ojos, suelto el volante .... y siento que vuelo .... que por un momento soy tan ligero como una pluma.... y puedo flotar .... mientras la canción esa de mierda, hace vibrar toditas las lunas de mi carro….

Letra de Creep de Radiohead traducida al español:

Cuando antes estabas aquí
No pude mirarte a los ojos
Tú eres como un Ángel
Tu piel me hace llorar
Luces como una pluma que Flota
En un hermoso mundo
Y yo Desearía ser especial
Tú eres una mujer tan especial

Pero soy raro, Soy extraño.
Que demonios hago aquí???
Yo no pertenezco aquí.
No me importa si duele
Yo quiero tener el control
Quiero un cuerpo perfecto
Quiero un alma perfecta
Quiero que te des cuenta

Cuando yo no esté por aquí
de que Eres tan Especial
Yo desearía ser Especial
Pero soy raro, Soy extraño.
Que demonios hago aquí???
Yo no pertenezco aquí.

Ella corre de nuevo,
Ella sale corriendo
Ella corre, corre, corre...

Cualquier cosa que te haga Feliz
Cualquier cosa que quieras
Tú eres una mujer tan Especial
Yo desearía ser Especial
Pero soy raro, Soy extraño.
Que demonios hago aquí???

Yo no pertenezco aquí.
Yo no pertenezco aquí.
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La pic que adorna este post pertenece a "Skorpion", mira sus trabajos aqui:
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miércoles, 13 de junio de 2007

El buen "sanguito"

Hoy un amigo del colegio envió con copia a todos los compañeros de la promoción la foto que precede este post. En ella aparece el presidente de la república condecorando a un personaje que inmediatamente trajo a mi mente divertidos recuerdos.
"Sango" ó "Sanguito", así le llamábamos, y juro por mi vieja que recién el día de hoy, a pesar de que lo conocí y conversé con él durante 11 años (tiempo total que pasé en el colegio), supe su verdadero nombre: Máximo Piñeiro.
"Sanguito" era un personaje que habitaba las afueras de mi colegio, la gran unidad escolar Alfonso Ugarte, y se dedicaba a vender un dulce típico limeño denominado "Sango". Nunca supe con exactitud los ingredientes de este dulce, pero el buen Máximo lo promocionaba con un estribillo alegre que repetía rapidamente con su voz de negro viejo: "Sangoquericosango, lechehuevo, huevoleche..", así que para mi siempre el sango estuvo hecho con huevo, leche, y esas ricas pasitas que si tenias suerte te tocaban, ahora tengo que decir la verdad, no entiendo como carajo si estaba hecho a base de pura leche de vaca y deliciosos huevos frescos, el sango poseia ese color marrón caca característico. Pero bueno, la verdad sea dicha, el sango que vendia don Máximo era riquísimo!, aun hoy mientras escribo estas líneas sentado en mi oficina de trabajo lo recuerdo y no puedo menos que relamerme los labios, y recuerdo incluso, que hubo veces en que tiré plancha desde el colegio hasta mi casa (que por esas épocas quedaba en Surquillo, así que saquen su línea) para poder disfrutar de 30 centimos de sango, era algo realmente adictivo ese dulce.
Otra cosa chistosa que recuerdo, es que el buen Sanguito solia ofertar su producto con una promoción imperdible: "La adivinanza". El juego consistia en que todos los que comprabamos sango nos colocábamos frente a don Máximo y mirábamos como este se metia rapidamente la mano al bolsillo y sacaba unas cuantas monedas con la mano cerrada, y uno por uno, teniamos que adivinar cuantas monedas tenía Sanguito en la mano. Aquellos que adivinaban eran premiados con media cucharada más de rico sango, y debo confesar orgulloso, que más de una véz derroté a Don Máximo en esas lides.
Otra cosa curiosa de este personaje, era la manera como trasladaba de un lugar a otro el azafate completo de sango: en su cabeza. Era alucinante verlo caminar por la calle con tremenda huevadota en la cabeza sin perder el equilibrio, con la mayor naturalidad del mundo, las leyendas urbanas decian que se venia caminando así desde su casa, nunca supe si esos comentarios eran ciertos.
Hace poco que he cambiado de trabajo, pero hasta hace dos meses trabajaba muy cerca a mi colegio, casi al frente, y en más de una ocasión saliendo de almorzar de Metro pasé por las afueras del colegio y pude verlo allí, en el mismo sitio, para él los años no han pasado, está igualito el puta, dicen que a la gente morena el pellejo no se les arruga tan pronto no?, debe ser cierto, en cambio yo si he cambiado, estoy mas viejo, más alto y más panzón, y visto con ropas diferentes a mi antiguo uniforme gris y mi insignia granate en el pecho, "Habla Sango!", me mira con simpatia pero es obvio que no me reconoce, "Habla causita!" me dice, y me pregunta cuanto quiero, "Dame 2 soles", le digo, divertido de pedir tanto sango, ya que nunca en mi puta vida escolar pude financiar tanto, el negro bueno se rie y deposita en mi mano un pedazo de papel manteca con casi la misma cantidad que me daba por 30 centimos, apenas un poquito más... recibo mi dulce y me retiro contento, pero apenas doy dos pasos, volteo y le digo "Y mi adivinanza??" ... Don Máximo me mira y nos reimos complices, sigo mi marcha y le doy el primer bocado a ese dulce mítico que no habia probado en 15 años..

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domingo, 3 de junio de 2007

La muerte más digna

Un grito estridente me despertó en la madrugada, era la kari. Aseguraba, mientras temblaba de pies a cabeza, que algo nos había pasado por encima mientras dormíamos. Como siempre que me levanta a media-noche por alguna razón estúpida (el zumbido de un zancudo, una araña en el techo, etc..), yo estaba con un genio de los mil demonios..

-Carajo Kari! Y ahora que pasa!
-Pepe algo nos ha pasado por encima! Creo que es una rata!

Fue la primera vez que tuvimos noticias de esa incomoda huésped, que colándose por debajo de la puerta del garaje había hecho del inexpugnable lado trasero de nuestra cocina su propio plan "mi vivienda"...

Pude confirmar la presencia de "la visitante" algunos días después cuando salía de la ducha y pude ver una enorme cola color gris introduciéndose velozmente por detrás del refrigerador. Así que sin perder tiempo en vestirme, obstruí todos los posibles medios de escape de la habitación, le dije a kari que me pasara la escoba azul, y me encerré en el comedor con mi sayonaras y una toalla amarrada en la cintura cubriendo mis áreas nobles. Y así, con toda la pinta de un cazador pre-historico, adopté una posición de alerta máxima y ataque, mis cinco sentidos enfocados únicamente en cualquier sonido que delatara el escondite de la intrusa, y al no percibir ninguno, me dedique a mover cada uno de los muebles del comedor –que no son mucho por cierto-, totalmente seguro que en cualquier momento "la visitante" saldría presurosa de su escondite y yo podría darle muerte segura.

Pero pasaron los segundos, los minutos, y la visitante nada de aparecer, moví el refrigerador, la mesa, las sillas, el repostero y nada. Por la ventana del comedor, la kari y fiorella (nuestra asistente personal) observaban muertas del miedo cada uno de mis movimientos, estoy seguro que admiradísimas del gran valor y arrojo que yo mostraba, enfrentándome a las garras y el hocico de ese roedor gigante. Pero como les digo, la visitante nada de aparecer. O estaba demasiado bien escondida o ya hace rato que se había fugado del lugar sin que yo lo notase, ustedes saben, por algo son "ratas".

Y así comenzó todo un vía crucis que duró como una semana, en donde tanto fiorella como kari, frecuentes visitantes de esa área negada para los hombres, que es la cocina, me hacían pegar unos brincos hasta el techo con sus alaridos, los de kari -mas bien discretos- no tanto, pero ¡coño los de fiorella! ¡parecían una sirena de ambulancia mezclado con carnavalón cajamarquino!. Así que por la salud de mis oídos, decidí acudir a la ferretería mas cercana y adquirir a un bajo precio, un sobre de un potente veneno para ratas marca "killer", cuyas instrucciones precisas decían que había que colocarlo en pequeñas cantidades cerca de la madriguera del roedor, y que luego de cuatro o cinco días de consumido el veneno, el roedor moriría sin dolor, victima de una hemorragia interna que lo dejaría mas tieso que poto de muñeca, y encima disecado, lo cual no generaría malos olores. Definitivamente este veneno comprado en la ferretería de don ataulfo era una maravilla.

Así que siguiendo las instrucciones procedí a colocar el venenito en cajitas de fósforos y en tapitas de gatorade, muy cerca de la cocina y detrás del refrigerador, y ¡oh sorpresa! Al otro día que hice esto, ambas cajitas estaban completamente vacías, "Era un hecho que en cuatro o cinco días –como indicaban las instrucciones- la visitante moriría solita, sin mover yo un solo pelo", le decía a la kari a la hora del desayuno, sintiéndome un triunfador.

Pero transcurrían los días y la visitante seguía vivita y coleando, incluso podría asegurar, que gozaba de mayor vitalidad que yo mismo, que llegaba noche tras noche cansado y estresado de mi nuevo trabajo. Tanto kari como fiorella la seguían viendo, corriendo detrás del refrigerador, escalando ágilmente la pared posterior de la cocina, mientras yo, derrotado, apenas podía quitarme los zapatos, tomar una ducha, y tirarme a la cama a dejar reposar un poco mis pobres huesos. Empecé a sospechar que don ataulfo me había estafado vilmente con ese veneno para roedores marca "killer", así que pensé en adquirir próximamente varias de esas enormes trampas para ratas que vendían en la misma ferretería. "Te quería evitar el sufrimiento pendeja, ¡pero ahora si vas a morir sufriendo basura!", pensaba yo, iracundo e impotente ante la aparente inmortalidad de mi rival.

Luego de casi dos semanas, muy temprano por la mañana, otro grito escandaloso me hizo levantar de la cama, esta vez a las 5 y media de la madrugada. Cuando Salí del cuarto y cruce el umbral del comedor, allí estaba la kari con el rictus congestionado y los ojos salidos de sus orbitas, "¡ALLI ESTA PEPE!.. ¡EN LA COCINA!".

Le pregunté si estaba muerta pero me dijo que no, así que curioso y de puntillas, me acerqué a la puerta de la cocina y pude verla. Era enorme, gordísima y con una cola larguísima que agitaba con cierta elegancia –lo que sea de cada quien-, cuando me vio pareció no importarle y se quedo allí, de lo mas fresh, en el mismo lugar en medio de la cocina, pude notar que devoraba una pierna de pollo, sobra de la cena del dia anterior. No pude menos que admirar a ese maldito roedor, que valentía carajo de enfrentarse a su cazador cara a cara, inmutable, con nervios de acero. Al toque me fui hacia el patio y cogí la escoba, a la cual le saque la parte de la escobilla y le deje solo el palo, con el cual entre de nuevo en la cocina dispuesto esta vez a no dejar que se me escape por nada del mundo.

Cuando volví a entrar en la cocina la visitante ya no estaba allí, se había movido unos cuantos metros y se había colocado entre el lavadero y la cocina, allí había una especie de pasadizo por el cual justo cabía su robusto cuerpo, allí estaba tranquilita comiendo los restos de comidita que yo –don huevon- le dejaba todas las noches en la basura para que esta se alimentara. Así que sigilosamente, con el cuerpo pegado a la pared, avancé lentamente hacia el lavadero, y haciendo uso de una flexibilidad desconocida hasta ese momento, logre acomodar mi cuerpo de forma que mi improvisada lanza apuntaba exactamente a la cabeza de la infeliz visitante, quien distraída como estaba en su alimento matutino, ni cuenta se daba que la hora de su muerte le había llegado. Así que ¡ZAZ!.. descargué el golpe mortal, pero ante mi sorpresa, en las milésimas de segundo que duró mi movimiento, la visitante se dio cuenta de la lanza asesina y con un rápido movimiento se fue corriendo por detrás de la cocina y desapareció, una vez mas… ¡LA CONCHA DE TU MADRE! ¡RATA DE MIERDA!... grité con todas mis fuerzas alterado y patee la cocina. Estaba furioso, iracundo, molesto conmigo mismo por dejar escapar esa ocasión irrepetible, pero cuando ya me disponía a retirarme del campo de batalla, un sonido proveniente de detrás de la cocina me sugirió quedarme, en eso, increíblemente, la visitante salio de detrás de la cocina, primero sus orejitas, luego su hociquito, y finalmente todo su robusto cuerpo. Y fue entonces que me di cuenta…….. Estaba muriéndose lentamente debido al veneno, sus ojos pequeños, acuosos, nigérrimos, me miraban de una forma débil, triste. Era por eso que esa mañana la habíamos visto allí en medio de la cocina, exhibiéndose sin importarle que la observáramos. Empezó a moverse, lentamente, temblorosa, hacia mi, sin importarle de que yo tenia en mi mano el arma letal –que estoy seguro- sabia le daría muerte, avanzó hacia mi agonizante y se detuvo justo en frente de mi, apenas a un metro de distancia, alzó un poco la cabeza y me miro suplicante. Me cagó.. juro que ese roedor de 2 kilos me cagó, me quedé petrificado, con el palo en la mano, sin saber que hacer, pero la visitante seguía allí, mirándome con esos ojos, ¡esos ojos!, lo juro, no estoy loco..
Así que armándome de valor, agarre el palo lo alce en el aire y lo deje caer dos veces sobre ella, quien se dejo asesinar tranquila, sin moverse.
Toda el día sentí pena por ese animal, en el auto, en el trabajo, y nadie me podrá quitar de la cabeza jamás, que ese pequeño roedor eligió enfrentar su muerte cara a cara, antes de dejarse derrotar en manos de una muerte deshonrosa. Ese pequeño acto de valentía me dejo knockeado y me hizo pensar, que hasta la criatura mas pequeña de este mundo puede darnos una lección de vida. ¿No es así?..

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