domingo, 30 de septiembre de 2007

Me voy a fugar con Mónica.

-- Hola Mónica
-- Como está señor..
-- Bien y tu?
-- Aquí pues, tranquila
-- Pero toma pues
-- Mejor no señor, me da miedo…
-- Miedo de qué?
-- No sé, usted cuando toma se pone medio raro…
-- Raro? Jaja, como así raro?
-- Usted sabe a que me refiero, no se haga…
-- Ya pues toma
-- Esta bien, pero solo un poquito ya?
-- Ya
Me encanta Mónica, es joven y tiene un lindo cuerpo, y lo mejor de todo, es que se le trepa el trago rápido.
-- Pero ven mas acá pues, porqué te vas tan allá?
-- Aquí estoy bien…
-- Ya pues ven –le ruego-
-- Okay, está bien… pero solo un ratito
-- Ya pues, un ratito
Mónica se sienta encima mío, ambos tenemos una copa de whiskey en la mano.
-- Porqué estás tan nerviosa?
-- Porque la señora puede venir en cualquier momento…
-- No va a venir, está en una reunión de su trabajo
-- Pero y si viene temprano?
-- No me importa. Si viene, le digo que a quien amo es a ti. Ya me harté de esa babosa.
Mónica me pega una cachetada en la cara.
-- No hable tonterías señor!
-- Okay, okay, olvídalo… Dame un beso ya?
-- No le digo, cuando usted toma se pone espesito…
Mónica me besa con lengua, y mientras lo hace, yo le acaricio las piernas…
-- Uy se despertó mi amiguito! -dice traviesa, tocandome allí debajo-
-- Ya ves todo lo que provocas –nos reímos-. Mónica, vamos al cuarto?
-- Mejor no señor…
-- Porqué eres así ah?, sabias que eres una calienta huevos de lo peor?
-- No diga groserías señor! –otra cachetada-
-- Ya ya… Vamos pues…
Mónica se pone de pie, lleva puesto un vestido ceñido color perla, los ojos con mucho rimel y todo el cabello recogido hacia atrás, nos vamos al cuarto, nos besamos con avidez al borde de la cama.
-- Ay Mónica te deseo como mierda…
-- En serio?
-- Si, en serio, eres tan sexy, tan puta… eres perfecta
-- Me desea mas que a su mujer?
-- Más... mucho más…
Y otra cachetada…
-- Si me vuelves a pegar te volteo y te doy por atrás!
-- No ya? –poniendo cara de niña-, por ahí me duele.
-- Está bien…
Le quito lentamente el vestido sin dejar de besarla, ahora Mónica está en ropa interior.
-- Me encantas Mónica…
Ya no aguanto más, le bajo el calzón, me bajo el calzoncillo…
...............
-- Mamaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
-- Noooooooooo por la puta madreeeeeeeeeee!!!!!!!!!!
-- Pucha la bebe Mario!!!… Ya vengo ya?
-- Okay…
Mónica se viste apurada, el gesto sexy fugó de su cara, se convirtió rapidamente en Pamela, la mamá de mi pequeña hija, mi serena esposa.
Me subo el calzoncillo, me voy a la sala, me sirvo otro trago, me conecto a Internet un rato.
Luego de veinte minutos…
-- La bebe no quiere dormirse Mario, el otro viernes jugamos ya?
-- Ya mi amor
-- Hoy has estado muy mandado con Mónica ah! –se ríe-
-- Te juro que me voy a divorciar de ti, y me voy a fugar con Mónica –bromeo-
-- Ja!!!!...
-- Mamaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!
-- Anda anda…
-- Te queyo mucho –me besa-
-- Yo también te queyo mucho –la beso-

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domingo, 23 de septiembre de 2007

La Escuela de Payasos




Así que luego de ese terrible día amanecí en la cama de mi hija. Rodeado de figuras de princesas y sirenas, debajo de una repisa completamente llena de peluches y cuentos de hadas. Estaba solo, mi esposa e hija se habían ido, me habían abandonado...

"Ya me he arruinado la vida bastante.. basta de hacer siempre lo que quieren los demás y no lo que yo realmente quiero... basta de vivir de apariencias ... ¡a la mierda con todo!... me voy... ¡a la escuela de payasos!..."

Pero no era una empresa fácil, si bien es cierto, era lo que había querido toda mi vida, no tenía un carajo de idea, de donde quedaría tan prestigiosa institución. Así que sin mas ni mas, confiando y apelando a mi buena estrella, salí de mi casa decidido y me embarqué en una caminata despistada por las calles de mi barrio (por algún lugar había que empezar no?).

Caminé y caminé, con una sonrisa estupida dibujada en el rostro, moviendo mis manos y mi cabeza de un lado a otro, al compás de una canción imaginaria, la gente me miraba extrañada y me sonreía también, tal vez percibiendo mi felicidad, por primera vez en muchos años, me sentía libre y sin preocupaciones.

Y así, luego de algunas horas de andar sin parar, llegué a un parque desolado al frente de una iglesia, y como estaba ya, un poco cansado, me eché sobre una banca a descansar, cerré mis ojos y disfruté de una bien merecida siesta.

--- O ---

"Oye, abre los ojos" me dijo una voz extraña, y cuando abrí los ojos estaba frente a mi, de pie, un payasito, si bien es cierto, no era como los payasos de los circos, puesto que no llevaba ropas anchas ni multicolores, ni zapatos extra grandes, ni peluca color verde limón, era –mas bien- un payasito pobre y de mirada confundida, pero yo estaba contentísimo, porque estaba seguro de que a este singular payasito lo había enviado la buena fortuna, para que me oriente y guíe en mi difícil búsqueda.

"¿Donde queda la escuela de payasos, mi hermano?" le dije con voz amable, y este me miró extrañado, tal vez pensando, que yo me burlaba de él, así que haciéndose al que no me había escuchado, se sentó junto a mi y mirando de un lado a otro algo nervioso, me dijo que por favor le colaborara con unos caramelitos de menta que en su bolsita negra llevaba, y como yo le dije que no llevaba en los bolsillos ni un quinto, su rostro cambió de repente y con un movimiento rápido y certero, extrajo de su bolsillo una filuda navaja que me puso en el cuello.

"¡Dame tu billetera rápido huevon!" me dijo con voz enojada, y yo no entendía nada, por dios que no entendía nada, y como yo no me movía ni reaccionaba, el muy malvado me pegó un fuerte golpe en el rostro que hizo que por unos instantes perdiera yo el conocimiento, y así, antes de desvanecerme del todo, sentí como el payaso 'Navajita' (que así decía el gorrito que llevaba puesto) me sacaba de los pies mis costosas zapatillas, y antes de irse y perderse, oí que decía a lo lejos “Escuela de payasos ¿no?… ¡Ja!... ¡en la punta del cerro está la escuela de payasos conchatumadre!, y riéndose de buena gana, desapareció.

Así que ya tenia una pista que seguir, "En la punta del cerro" dijo la voz en mi cabeza, alcé la vista y vi que frente a mi se erigía un cerro congestionado de simpáticas casitas, "¡Como no lo pensé antes!" grité contento, y saltando de banca en banca, y caminando por ratos al revés, comencé a dirigirme hacia ese simpático cerrito que haciendo cálculos rápidos, debía quedar a unos treinta minutos apenas.

--- O ---

Antes de llegar al cerro, debía yo cruzar un desvencijado puente colgante que cruzaba las turbias aguas del rio chillón, y cuando decidido comencé a cruzarlo (no se veía nada seguro ese puente) divisé a unos metros de mi, a un escuálido can de raza indefinida que estaba siendo presa de una extraña convulsión. Instintivamente me agaché, y sin ningún miedo a que me mordiera o algo (no podría decir porqué estaba tan seguro de que no me atacaría) lo empecé a acariciar en su pelaje, y juro por dios que luego de unos minutos, el pobre perrito dejó de temblar y me miró con ojos de ternura, y cuando ambos nos incorporamos, y en gesto de agradecimiento, comenzó a lamer mis sucias medias, suplicando en su lenguaje, que lo llevara conmigo, "No puedo llevarte conmigo perrito, ya que yo ya no tengo casa ni pertenencias. Además, yo me voy a la escuela de payasos" le dije, esperando que me comprendiera, pero el fiel animal no se apartó de mi y comenzó a caminar delante mío, así que decidí seguirlo, pensando, que se trataba de otra señal.

Y no me equivoqué, algunas horas después, cansado de subir aquella empinada pendiente, esquivando autos viejos, enormes pedruscos y otros indescriptibles obstáculos, llegué –luego de rodear el ultimo cerro- frente a una construcción alucinante, que mas parecía sacada de un cuento que de la vida real misma, eran unas paredes color blanco esperanza, con un enorme portón color verde dragón, y con techos de lona que se acomodaban hacia arriba desembocando en una punta piramidal, y en lo alto de todo se avizoraba un letrero inmenso, iluminado por miles de focos multicolores que decía "ESCUELA NACIONAL DE PAYASOS", ¡al fin había llegado!...

--- O ---

Cuando atravesé el enorme portón divisé en el patio a centenares de hombres y mujeres, todos con las caritas pintadas y narices rojas, jugando a los malabares con redondas naranjas, haciendo equilibrio con escobas en sus narices, montando divertidos sobre destartalados monociclos, todos reían, todos eran felices.

Ingresé en lo que parecía ser la recepción, allí había un payaso gordo y calvo, que fumaba de una pipa que despedía humo rosado, me miró a mi y luego miró a mi perro, "¿Qué es lo que desea señor?" me preguntó finalmente, "¡Quiero ser payaso!" le dije emocionado, "Ah ya, eso está muy bien" dijo muy serio "Y su perro, ¿También quiere ser payaso?", dijo con voz buena, acariciando el lomo de mi can, "Ah bueno, eso no sabría decírselo, porque no se lo he preguntado", dije pensativo, "Pues entonces pregúntele ahora, porque una vez que usted atraviese esa puerta" y me señaló una puerta naranja que había en el fondo, "Ni usted ni el perro podrán salir nunca".

- ¿Tú también quieres ser un perrito payaso? –le pregunté a 'Manson', así le puse, porque mi perro tenia un ojo color marrón y el otro color celeste, como el cantante de rock
- ¡Guau! –me contestó decidido, y yo me puse mas feliz todavía-

"Mi perro también quiere ser payaso, señor", "Pues no necesita repetírmelo, si eso estuvo muy claro, yo también lo escuché oiga usted" me dijo el payaso gordo, y luego abrió la puerta naranja con una enorme llave que llevaba colgada en el cinto, "Adelante, pase usted" me dijo amablemente, y yo entré entonces por un largo corredor lleno de globos y serpentinas, y cuando lo atravesé del todo, me encontré cara a cara con una mesa larga, donde estaban sentados como diez payasos que me miraban de pie a cabeza…

- ¿Cree usted que tiene, las condiciones necesarias para ser payaso? –me preguntó el que parecía ser el líder
- Pues yo creo que si, señor…
- 'Candelita', yo soy el payasito candelitaaaaa, y he venido a jugar contigo, contigo, contigoooo… -dijo bailando en su sitio, moviendo los hombritos-
- Bueno señor Candelita, yo creo que si tengo las condiciones, porque yo he querido ser payaso toda mi vida oiga usted.
- ¿Y eso como usted lo sabe?
- Porque a través de toda mi vida, he hecho varias payasadas
- ¿Ah si? A ver cuénteme…
- Ah bueno, una vez me vestí de negro totalmente, y me pinté la cara como el de la película 'El cuervo', y salí por la calle a divertir a la gente, me tiraba en el medio de la pista, y cuando alguien se detenía a ayudarme, saltaba de porrazo y le gritaba "¡No estoy muerto huevón!", la persona se iba corriendo del susto
- Eso está extraño más bien, pero dígame, ¿alguien se reía de su acto?
- Claro que si señor, mis amigos de la cuadra ¡se cagaban de la risa!
- Ah bueno, tomen nota señores –dijo dirigiéndose hacia los otros payasos-
- En otra ocasión –proseguí- coloqué una cinta de rock pesado en un tono de salseros, y como todos me quedaban mirando extrañados, agarré una jarra que había en el centro de la mesa y los bañé a todos en vino, les grité: "¡Reprimidos de mierda, vayanse todos a la conchasumare!". Manché las paredes, las cortinas, ¡todo!...
- Oiga, ¡pero que payasadas raras se le ocurrían a usted!
- Así es señor Candelita, yo creo que definitivamente, yo he sido un payaso toda mi vida… Otra vez durante una reunión de trabajo, les dije a todos que se callaran porque quería improvisar un discurso, y cuando todos se callaron, les dije que me sentía orgulloso de trabajar en un sitio así, con los mejores profesionales del ramo, ¡en la mejor compañía del Perú!
- ¿Y no lo despidieron inmediatamente de su centro de labores, oiga?
- Nada que ver, por el contrario, algunos, hasta me dieron la razón. Yo creo que entre ellos hay varios que también podrían ser payasos…
- Bueno, pues de ahí me los trae también, aquí siempre hay espacio para nuevos talentos de la payasería.
- Ok señor, en cuanto tenga tiempo les digo y va a ver usted como le lleno este lugar de buenos payasos...
- Y bueno, me ha dejado usted boquiabierto, y a mis demás colegas también ¿No es cierto amigos? –dijo dirigiéndose hacia los demás payasos, quienes inmediatamente se pusieron de pie y lo apoyaron en su apreciación, algunos de ellos pronunciaron varios adjetivos halagadores hacia mi persona, yo no podía estar más feliz-. Y nada pues caballero, yo creo que con todo lo que me ha dicho, usted tiene suficiente madera para ser un buen payaso, así que solo me queda darle la bienvenida señor… señor…

- ¡Mi nombre es Jose Arguedas Egoavil, para servirle a usted y a toda su respetable familia…!
- Uhhmmm… pero ese no es un nombre digno de esta escuela oiga usted, inmediatamente tiene que elegir un nombre apropiado, tiene cinco minutos para ello, secretario 'Semolita' tome usted nota del nombre que elija el caballero.

Así que luego de pensarlo algo, ni siquiera mucho, porque creo que lo supe toda mi vida, les dije a todos mi nombre de payaso, que estoy seguro a todos les gustó mucho, porque inmediatamente se pusieron de pie y me aplaudieron y me abrazaron, mi perro manson también estaba feliz, movía la cola y saltaba de un lado a otro.

“Así que señores, en adelante mi nombre de pila jamás volverá a ser pronunciado, puesto que ese infeliz hombre acaba de morir en este momento. Ya nunca más volverá a levantarse a las seis de la mañana para ir a trabajar en algo que no le gusta, nunca más volverá a escribir una sola línea de código en lenguaje de computadoras, nunca más vivirá preocupado por conseguir dinero para pagar las cuentas, ni se preocupará por la buena o mala opinión que los demás tengan de él, en adelante vivirá feliz y despreocupado y hará lo que le da la gana con su vida, porque él ahora es........… ¡¡¡¡¡¡¡¡El payasitoooooo CAGA TONOS!!!!!!!!... oiga usted :)

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domingo, 16 de septiembre de 2007

¡Aun estoy viva!




“La vida que las ficciones describen no es nunca la que realmente vivieron quienes las inventaron, escribieron, leyeron y celebraron, sino la ficticia, la que debieron artificialmente crear porque no podían vivirla en la realidad.” (M.V.LL.)




Soy una mujer que se arrepiente de la vida que lleva. Una mujer incompleta, emocionalmente mutilada, e infeliz. Vivo recluida en una covacha inmunda en la que nunca merecí vivir, rodeada de gente a la que algún día pensé querer y ahora odio en secreto. Sé que es feo decirlo, pero es la verdad. Ya no aguanto vivir aquí, en este barrio mugroso donde nunca merecí terminar.
La vez pasada tuve un reencuentro con gente de mi promoción, la reunión fue en la casa de una ex compañera de colegio, en surco, barrio en el que viví casi toda mi vida y donde realicé mis estudios primarios y secundarios. Todos me recibieron muy bien, la mayoría de ellos (chicos y chicas) siguen manteniendo estrecha comunicación, salen juntos a discotecas de moda, sitios bonitos y exclusivos a los cuales yo no puedo ir. Me encantó oír sus historias, sus anécdotas, lo bien que les va en la vida, por un momento, aligerada por unos vasos de vodka con naranja, me sentí como ellos. Bebimos bastante esa noche, nos tomamos fotos, nos divertimos, y cuando llegó la hora de irse, una pareja de amigos (que ahora son esposos) quisieron llevarme a mi casa, yo no quise (¡qué vergüenza!), les dije que tomaría taxi, entonces me jalaron hasta la Benavides y me embarcaron en un tico amarillo, menos mal que tenia algo de plata y pude llegar a mi casa. Cuando llegué él no estaba, así que me bañé y me cepillé el cabello, me gusta mi cabello, es lacio y dócil, desde niña siempre he pensado que es lo más bonito que tengo, me lo cuido bastante, le hecho cremas, lo cepillo cien veces antes de acostarme. Prendí la televisión y hallé un canal de cable donde transmitían un desfile de modas, lo dejé allí, y así, viendo a chicas lindas caminar por la pasarela, me quedé profundamente dormida.

***o***

Un ruido de motores en la puerta me despierta, me hago a la dormida cuando él prende la luz, escucho que abre mi cajón y saca algo, luego apaga la luz y se va. Intento seguir durmiendo, pensando “¿A donde se irá a gastar la plata del diario?”, me quedo dormida de nuevo.
Al poco tiempo regresa, siento que se echa a mi lado, percibo su aliento a alcohol, me recuerda al aliento de mi padre cuando era niña, “Si no hubieras sido tan borracho papá…”, siento su cuerpo pegándose al mío, siento su mano hurgando en mi calzón, bajándolo, quiero gritar, botarlo de la cama, pero no puedo. Siento su miembro erecto rozando mis nalgas, “Si no te hubieran botado del trabajo papá…, tal vez... nunca lo hubiera conocido”, siento como se mueve detrás mío como un loco asqueroso, “te odio conchatumadre, no sabes como te odio”, lo oigo gemir en mi oreja mientras acaba, y de nuevo silencio.



***o***


Viernes en la noche, estoy en una discoteca con Penélope, sentadas en la barra, ella paga los tragos. A Penélope la conocí hace poco, cuando fui a hacer unos tramites a la reniec, estábamos sentadas esperando nuestro turno, y de la nada comenzamos a contarnos nuestras vidas. Ella es madre soltera de un niño precioso, vive con sus padres en una urbanización bonita del mismo distrito en el que yo vivo, sus padres son dueños de una cadena de bazares que ella administra, Penélope tiene plata.
La discoteca está llena de gente de mi edad, en un rincón, una banda de muchachos alista sus instrumentos, es un concierto de aficionados, hay bonito ambiente, full gente noventera, a mi me encanta la música noventera, me hace acordar mis épocas felices en mi colegio de monjas, mis primeras cartas de amor, mis primeros besos en el parque.
De pronto alguien entra en la discoteca, es Coco con unos amigos, entran haciendo bromas, empujándose entre ellos.
A Coco lo conozco desde hace años, fue uno de los primeros chicos de quien me hice amiga cuando me mudé a este barrio, es un tipo lindo, gracioso, de esos tipos que se adueñan de la reunión con solo poner un pie en ella. Él no me ve, se sienta con sus amigos en una esquina del local y piden varias cervezas.
- Penélope, ahorita vengo ya?
- Uh?, a donde te vas?
Me dirijo al baño, cierro la puerta, me saco la casaca, me mojo el cabello, me acomodo los senos por encima de mi blusa negra, me pinto los ojos, me miro al espejo: “Estoy linda, soy linda.”. Salgo del baño, me acerco a la barra, la jalo del brazo a Penélope y me acerco a la mesa… “¡Hola Coco!”…

***o***

Penélope y yo bailamos con Coco y uno de sus amigos, una canción bonita de Depeche Mode,

When I'm with you baby, I go out of my head
And I just can't get enough, I just can't get enough
All the things you do to me and everything you said
And I just can't get enough, I just can't get enough

Todo el mundo salta en su sitio al compás de la canción, yo salto también, dando vueltas, las manos hacia arriba, en un momento las miro, mis manos, moviéndose como pájaros libres en el aire, termina la canción, regresamos cansados a la mesa, uno de los chicos nos sirve cerveza en unos enormes vasos, Penélope y yo los terminamos de porrazo, todos se ríen.
La banda está lista, el que parece ser el vocalista toma el micro, agradece a los presentes y presenta a los integrantes de su banda, alguien grita en el fondo “¡Ya toquen por la puta madre!”, todos en la discoteca ríen y yo golpeo a Coco en el hombro.

Son, she said, have I got a little story for you…

Unas uñas se clavan en mi brazo, una silla se cae al piso, me paro rápidamente y me dejo arrastrar por Coco al centro de la pista, nadie baila, todos escuchan sentados a la banda, hay bastante humo en el ambiente…

Yo soy Mia Wallace, soy una mujer peligrosa, tengo el cabello negro y lacio, visto de negro, estoy borracha, soy hermosa, todos me miran estupefactos…

What you thought was your daddy was nothin but a...
While you were sittin home alone at age thirteen
Your real daddy was dyin, sorry you didnt see him, but Im glad we talked...

No me gusta mi vida, es una mierda, pero aquí en este momento, soy lo máximo, estoy borracha, ¿ya dije eso no?, ¡que mierda!, bailo maravillosamente bien, mis movimientos son sexys, fuertes, mis ojos despiden haces de luz mortales que destruyen a quien ose mirarme, soy una diosa griega profanada y ultrajada, y estoy furiosa, ¡furiosa por eso!, quiero golpearte, arañarte, patearte, y gritarte, gritarte… ¡que estoy viva!... ¡oiganme todos!, ¡estoy viva por la puta madreeeeeee!

I, Im still alive
Hey i, but, Im still alive
Hey i, boy, Im still alive
Hey i, i, i, Im still alive, yeah
Ooh yeah...yeah yeah yeah...oh...oh...

Silencio. Abro los ojos, Coco está allí conmigo en medio de la pista, me toma de la mano y me lleva a la mesa, todos están callados, tomo la jarra y me sirvo un vaso lleno de cerveza, siento el líquido helado que refresca mi garganta, volteo a ver a Penélope, me está mirando con lagrimas en los ojos, está borracha…
- ¿Estás llorando?
- No,
- Si, estás llorando… ¿Porqué lloras cojuda? –le digo-

Pero ella no me responde, me rodea con el brazo, y me da un beso en la mejilla,
- Te quiero como mierda huevona ¿Lo sabes?
- Si, lo sé… yo también te quiero.

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miércoles, 5 de septiembre de 2007

Veronica decide bailar


Conocí a verónica hace más o menos seis años, cuando ambos éramos practicantes en una importante empresa exportadora. Aun recuerdo el día que la conocí, era la hora del almuerzo y bajé rápido al comedor para coger un buen sitio, fui a calentar mi tapper y a coger una gaseosa, y cuando regresé, ya estaban bien sentaditas en mi mesa: una amiga de la universidad (con la que siempre almorzaba) y dos chicas más que no conocía, una de ellas era verónica. Para qué mentir, me gustó desde un principio, tenia un lindo cuerpo y una bonita sonrisa, a parte que sus anteojos le daban cierto aire intelectual (que de hecho lo era, ya que estudiaba ingeniería en san marcos), transcurridos algunos minutos de conversación, estaba seguro de que seriamos amigos.
Y así fue, resultó que al siguiente día encontré como último usuario registrado en el msn el correo de una tal veritoguevara80, definitivamente se trataba de su correo, así que sin pensarlo mucho la invité a mi msn, no sin antes presentarme como el amigo de Lorena (mi amiga de la universidad que nos había presentado la tarde anterior).
Pasaron unos días, y pude comprobar que yo también le caía bien a verónica, fue en una oportunidad en que terminamos de almorzar y yo sugerí un breve paseo por las instalaciones de la planta para digerir la comida, todos declinaron de mí magnifica idea, aduciendo que hacia mucho calor y que tenían cosas que hacer, todos menos una: verónica.
Así fue que nos dimos una vuelta por la planta (que era inmensa), vimos los “patos” (maquinas que servían para transportar de un lado a otro las javas de mercancía), y las miles de botellitas verdes que reposaban en un enorme hueco en la tierra (según me explicaron, restos de un fenecido producto que no tuvo éxito). Me enteré que llevaba una relación de más de un año con un tipo de nombre marcos, un tipo de carácter difícil que estudiaba en su misma universidad. Por todo lo que me contó verónica esa tarde, deduje que no era del todo feliz y que esa relación duraría poco.
Todas las tardes a eso de las cinco, verónica venía a mi sitio a conversar, se sentaba junto a mi, y me contaba como le había ido en el día y de los problemas con su enamorado, eran aquellos minutos, los mas chéveres del día, conversando con aquella linda chica, percibiendo su perfume. Yo también tenía enamorada, se llamaba Vanesa y yo la quería mucho, pero también era cierto que el hecho de ver todos los días a verónica en el trabajo y pasar la mayor cantidad de mi tiempo compartiendo con ella, me empezó a confundir un poco, encima por aquellos días, mi relación con Vanesa se tornó difícil, ella había conseguido un trabajo temporal los fines de semana que hacia que nuestras esporádicas salidas se tornaran casi nulas, discutimos mucho por eso, y un buen día, inesperadamente Vanesa terminó conmigo aduciendo que yo era un egoísta y que no la comprendía.
Me sentí una mierda, un despojo, no podía dormir por la noche y no tenía ganas de nada durante el día, es increíble como terminar una relación afecta tanto tu vida, le conté a mi jefe y me aconsejó que para olvidarla, lo mejor que podía hacer era concentrarme más en mi trabajo, “trabajar más para olvidar”, esa era su estrategia. Le conté a mi mejor amigo del barrio y me dijo que debía salir más, a bailar, a tirar trago, a perderme con la gente y con las “amigas”, eso me distraería lo suficiente para olvidarme de esa “pejerrey” que me había choteado. Le conté a mi mejor amigo del colegio y me invitó a comer pollo a la brasa cerca de su casa, me escuchó con atención y no me aconsejó nada, solo me escuchó, hasta ahora pienso que esa es la mejor manera de ayudar a alguien, simplemente escuchándolo. Esa noche, luego de varias noches insomnes, pude pegar el ojo en el sofá de la sala de la casa de mi amigo, un sillón azul viejísimo donde en otras oportunidades había dejado descansar mis alcoholizados huesos luego de una fiesta de pre-promoción. Pero lo que más me ayudó a superar eso, fue ver todos los días a verónica, tan solo verla, porque hay que confesar que a verónica no le podía hablar mucho del tema, no porque ella no quisiera escucharme, que lo hacía por ratos, sino porque verónica la mayoría de veces no me dejaba, hablaba mucho, demasiado por ratos, terminaba un tema y empezaba otro con una facilidad que me sorprendía, por lo general yo era el que la escuchaba y sobre todo, el que la observaba. Me divertía examinar su rostro detenidamente, con paciencia, tratando de descubrir siempre algún otro detalle, una manchita por aquí, una pequita por allá, y sus labios, los labios de verónica era lo que mas me gustaba de su rostro, rosaditos, carnosos, es verdad, me gustaba mucho esa chica, y estaba seguro que lo que más me ayudaría en ese momento era tratar de pasar el mayor tiempo con ella, y si es preciso, enamorarme de ella, todo lo que fuera necesario para olvidarme de Vanesa.

2 años después…

Al fin el tacaño de mierda del gerente puso Internet en la oficina, aunque parezca broma, tuve que redactar un extenso documento técnico, donde justificaba (como único responsable del área de sistemas) que el Internet y sus miles de tutoriales, beneficiarían de forma “tangible” los procesos de la empresa. Las huevas, lo que yo quería era chatear y bajar música, esa era la realidad, tener, al menos, una ventana virtual por donde escapar de esa tediosa oficina en la que había venido a parar luego de una experiencia fugaz de comerciante en tacna (pero esa es otra historia). Y fue así, que ni bien entré al Messenger aquella tarde, una ventanita apareció en la pantalla…
- Verónica dice: “¡hola Mario!”
Era verónica, no la veía desde hace tiempo, ella ahora trabajaba en una empresa publica, en si, ella dejó la empresa donde practicábamos juntos y se fue para allá, el día que me lo dijo, yo le escribí una carta por la noche y se la di al otro día, en el momento en que vino a mi sitio para despedirse (fui el ultimo de todo el edificio del que se despidió, lo cual para mi, significó algo especial). En la carta, le decía lo mucho que me había gustado conocerla, que sin querer me había enamorado un poquito de ella (así se lo puse textualmente) y que le deseaba lo mejor en su nuevo trabajo y con su novio, y por supuesto, que esperaba que siguiéramos siendo amigos. Luego de eso, no había sabido nada de ella hasta este momento en que leía su mensaje en mi monitor.
Quedamos en vernos el viernes para conversar, y ese día, puntualito, la fui a recoger a su trabajo, estaba tal como la recordaba. Verónica, era una chica sencilla, que no ponía especial interés en arreglarse o en la ropa que usaba, sin embargo, como yo lo veía, tenía un potencial ilimitado, a veces me la imaginaba bien maquillada, vestida de una manera que le hiciera favor a sus formas, peinada de forma diferente, y pensaba: “verónica no sabe lo que tiene, quiero estar allí cuando descubra que es un cueraso”.
Nos fuimos a caminar por miraflores, me contó que al poco tiempo que se fue al otro trabajo terminó definitivamente con marcos, pero que muy a su pesar, la relación no había finalizado del todo porque este la continuaba llamando y molestando (yo me daba cuenta de que ella aun lo quería, pero no lo quería reconocer). Yo le conté que al poco tiempo que ella se fue regresé con Vanesa, pero desde hace dos meses, a pesar de mis ruegos, me había vuelto a chotear. Y así fue. Como los dos estábamos “en teoría” solos, empezamos a salir uno que otro fin de semana.

A veces ella me llamaba triste por teléfono y decía que necesitaba verme, que marcos la había llamado y le había dicho cosas feas, yo acudía a su llamado y nos encontrábamos en cualquier sitio, paseábamos por los centros comerciales, comíamos una hamburguesa, nos probábamos ropa, y conversábamos. Nos repetíamos el uno al otro “que mejor era estar solos, que ellos se lo perdían”, pero en el fondo estoy seguro, ambos queríamos regresar con nuestros respectivos ex, a veces durante esas salidas terapéuticas, nuestras miradas se encontraban y parecía que de un momento a otro algo iba a pasar, pero no pasaba nada, ni ella ni yo dábamos el primer paso. Estoy seguro que verónica quería enamorarse de mí para olvidar a marcos, pero no podía, y estoy seguro que yo quería enamorarme de verónica para olvidar a Vanesa y tampoco podía.

La última vez que la vi fue en la puerta de su casa, habíamos ido a conversar a un pub en barranco y terminamos bebiendo más de la cuenta, de un momento a otro verónica se embriagó y hablaba atropelladamente, de una manera muy graciosa, en eso, empezó a sonar una salsa antigua de jerry rivera, hasta ahora recuerdo el rostro feliz, completamente iluminado de verónica cuando las primeras notas del salsero puertorriqueño sonaron a través de los parlantes, inesperadamente se puso de pie y me jaló a bailar con ella, estaba feliz, emocionadísima, decía que esa canción le hacia acordar sus épocas de colegio. A mi, que la naturaleza no me ha favorecido con un buen ritmo para bailar la salsa, me costó bastante decirle que no a verónica, y tuve que salir al medio de la pista (que estaba completamente vacía) a bailar con ella, así que adopté la postura que me había enseñado alguna vez mi gran amiga Fabiola (que una vez se tomó 2 horas de su tiempo para enseñarme a bailar salsa de una forma al menos decente) y me arranqué con mi seguidilla de tres pasitos bien aprendidos: izquierda, derecha, media vuelta; izquierda, derecha, atrás-adelante; y atrás, adelante, media vuelta, lo malo era que por mas esfuerzo que yo hacia, verónica no daba pie con bola, se balanceaba de un lado a otro torpemente, con total carencia de ritmo y saoco, fueron unos minutos difíciles frente a ella, tratando de arrancarle un paso digno de ese publico que desde sus sitios nos observaba divertido, y al fin, cuando gracias a dios terminó la canción y nos dirigíamos a nuestra mesa, el discjockey (estoy seguro que totalmente ignorante de lo que ocasionaría) se puso un reggae movido de esos antiguos, de ese grupo argentino “los pericos”, que inmediatamente hizo que verónica me arrastrara de nuevo hacia la pista de baile, donde una vez allí, comenzó a bailar (si es que así se le puede llamar a lo que hacia) totalmente sin inhibiciones. Ayudada por el alcohol consumido, comenzó a agitar sus brazos en un movimiento parecido al aleteo nervioso de una gallina antes de que la degüellen, “me late, me late el corazón, tengo taquicardia… ¡ay si señor!” gritaba la buena verónica en medio de la pista de baile, al compás del cantante de los pericos. Yo desde mi sitio, apenas me movía y la observaba, en efecto parecía que más que bailar, mi amiga estaba siendo sacudida por un ataque de taquicardia o algo peor. De pronto, desde la oscuridad de algunas mesas, la gente (que ya se había ganado el pase hace rato) comenzó a murmurar a manera de barrita empiladora “¡hasta abajo! ¡hasta abajo!”, lo cual provocó que mi amiga comenzara a contornearse, moviendo las caderas, hacia abajo, más abajo, al mas puro estilo “torniquete”, yo rogaba a todos los santos, al cristo morado de pachamamilla, a la sarita y al negrito martín, que por nada del mundo, se cayera de culo de tanto bajar hasta abajo, porque ahí si que eso ya no tendría solución. Cuando al fin la música terminó, mientras nos dirigíamos a nuestros sitios, la gente de las mesas aledañas premió la performance de mi amiga verónica, con unos merecidos y cachacientos aplausos, de los cuales ella ni se enteró, ya que ni bien ocupó su lugar en la mesa comenzó a vomitar.

Cuando todo pasó, fui a dejarla en su casa, y cuando llegó el momento de la despedida, nos paramos uno en frente del otro. La tenía al frente mío, avergonzadita por lo que había pasado en la discoteca, totalmente frágil e indefensa, quise besarla ¡dios mío, quería besarla!, pero no pude, le cogí las mejillas con ambas manos, le dí un beso en la frente y me fui.

3 años después

Trabajo en una empresa pública y tengo una reunión de coordinación con algunas personas del banco wiese en su local del centro de lima. Cuando la reunión estaba por terminar, veo a una chica de rostro familiar que cruza de un extremo a otro la enorme ventana de la sala de reuniones, era verónica.
Pedí permiso para abandonar la sala y la seguí hasta su sitio sin que ella se diera cuenta, y cuando la vi sentada me acerqué despacio por detrás y le tapé los ojos, me tomó las manos, las separó y cuando me vió su rostro se iluminó por una hermosa sonrisa.
- ¡Mario!
Quedamos en almorzar aquel día, conversamos un poco de nuestras vidas, me contó que estaba con un chico desde hace poco, pero que algo no le convencía de él, “tu nunca estás contenta ¿no veroniquita?”, le dije y le arranqué una sonrisa. Terminamos nuestro almuerzo, comprobé que no había cambiado mucho, si bien es cierto había perdido un poco el encanto de la juventud, este había sido reemplazado por la belleza de la temprana madurez, ya no era una chica bonita, ahora era una mujer guapa. Salimos del restaurante, caminamos un poco por la recientemente remodelada plaza de armas y nos despedimos en la puerta de su trabajo.

Ya de regreso, en el interior de un taxi que cruzaba la vía expresa, concluí que verónica era una chica por la que siempre me iba a sentir atraído, que siempre me iba a gustar, pero con la que –sin embargo- nunca llegaría a nada, por diversos motivos, a pesar de eso, me encantaba la idea de que cada cierto tiempo, la vida me la ponía en frente de una forma deliciosamente casual, y sobre todo, me encantaba comprobar que siempre que la volvía a ver, me seguía gustando tanto o más que la primera vez que la conocí, y que el verla, cada cierto tiempo, en esas circunstancias, era un delicado obsequio, un hálito de vida que cada cierto tiempo me brindaba el destino.

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sábado, 1 de septiembre de 2007

Un poco de respeto.


Tengo 14 años y estoy en el cumpleaños de la chica más guapa de mi cuadra, mis amigos organizan turnos para sacarla a bailar, pero todos saben que el único que podrá darle besitos al final es el marrano de Jaime (yo odio a Jaime, una vez de niños nos peleamos y me pegó, pero ahora me tiene miedo porque soy más alto y estudio en una gran unidad escolar). Yo no espero turno para bailar con Rebeca, yo estoy con el rostro pegado a la ventana esperando a que llegue Katty, la chica nueva. Minutos después el milagro ocurre y suena el timbre, la mamá de Rebeca abre la puerta y aparece Katty en el umbral con un vestido celeste, es la única de la fiesta que lleva vestido, las otras chicas usan jeans y pantalones de lycra, yo soy el único que está sentado, observándola, enamorado como un becerro, todos los demás están en el medio de la sala, bailando "A little respect" de Erasure.

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Tengo 16 años y estoy en el Acenespar, es el quinceañero de una compañera de colegio de mi primo, llevo puestas unas Nike plateadas, una capucha Quicksilver y en el bolsillo trasero de mis jeans una cajetilla de cigarrillos Camel. Mi primo no bebe pero sus amigos del colegio si, a todos los conocí esa noche, pero estoy seguro que les caigo mejor que mi primo (primer puesto y brigadier general de todo el colegio). El que mejor me cae es un muchacho de nombre Javier, según mi primo, un huévonaso, un patán, un bruto de mierda, pero la verdad a mi me cae bien, cruzamos bromas y compartimos cigarros (él tiene unos Yves Saint Laurent). De pronto en los parlantes suena fuerte "A little respect" de Erasure. Ambos nos acercamos donde una pareja de chiquillas que parecen hermanas y las sacamos a bailar..

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Tengo 19 años, llevo el pelo largo, zapatillas Reebok negras, jeans rotos, y un polo negro y viejo de Candlebox, estoy en el baño de una discoteca con Sandro y Carlos, turnándonos para fumar un bate desinhibidor, en eso tocan la puerta, "¡No jodas huevon, está ocupado!" -grita Carlos- "Tiene la diarritmia acelerada" –aclara Sandro- "¡Abran Carajo!" –grita la seguridad de la discoteca-… Mientras nos conducen "amablemente" a la puerta de salida maldigo mi suerte, acaban de poner "A little respect" de Erasure, y no podré bailarla.

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Tengo 23 años, estoy en un club gay de miraflores con mi mejor amigo del colegio, bailando una versión electrónica de "A little respect" de Erasure, bebemos unas cervezas, la pasamos bien, alzo la cabeza y veo varias drag queen balanceándose en columbios colgados en el techo, me parece un espectáculo alucinante, una de ellas tiene piercings fosforescentes en la cara y está totalmente vestida de color verde limón, descubro que me está mirando fijamente a los ojos desde arriba, siento que he visto al demonio.

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Tengo 26 años y estoy con mi novia en mi habitación en la casa de mis padres, descansamos desnudos y abrazados luego de haber hecho el amor, toda nuestra ropa está tirada en el piso, las cortinas están cerradas y las luces apagadas, la única iluminación del recinto la constituye el monitor de la computadora, "Te amo reynita" –le digo-, "Yo también te amo mi rey" –me dice-, de pronto en el Winamp se cuadra solita, "A little respect" de Erasure.

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Tengo 28 años e intento escoger una canción que poner en mi celular para que suene cada vez que mi esposa me llama, como no me decido –soy un indeciso de mierda- le pregunto a ella misma, "pon A Little Respect de Erasure, amor..", me responde, y así lo hago.

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Tengo 30 años, un corte de cabello barato y estoy gordo, tengo puestas unas zapatillas converse color verde militar con una estrella roja, un buzo adidas negro y una capucha azul que me compré de segunda mano en Tacna por 3 soles, estoy comiendo un pedazo de panetón y bebiendo un refresco de gelatina, sentado frente a la pc escribiendo estas líneas, para inspirarme, coloco "A little respect"... de Erasure y le subo al volumen, me gusta como mierda esta canción :)

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Update 10/04/2019:
Tengo 43 años, visto un polo celeste con la cara de un mono astronauta, un buzo gris que uso de pijama, unas sayonaras con medias (súper naco) y unos lentes de marco grueso (color entre marrón y naranja, recontra gays). Acabamos de terminar de cenar con mi hija y le recuerdo que hoy es su turno de lavar los platos, ella pone cara de poto pero igual entra a la cocina. Cuando estoy a punto de prender la televisión escucho que mi hija está cantando mientras lava, acerco mi oreja a la mampara y escucho que canta "A little respect" de Erasure con un bonito inglés, desde mi sitio le grito: "Hace mucho tiempo escribí una historia con esa canción", "¿Ah sí?, a ver mándamela al Whatsapp", me responde, así que saco la laptop, busco la historia y le añado este último párrafo que ahorita Uds están leyendo, muy contento porque de alguna forma he logrado influir en los gustos musicales de mi hija con esta canción..

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Update 10/01/2026:
Estoy gordo y barbón, visto un polo a rayas rojo, short verde militar y unas sayonaras de preso (como diría Keka). Inicio el post así porque me divierte dejar rastro de cómo ha ido involucionando mi look a través de los años (emoji de carita sonriente). Hoy por la noche escucharé “A little respect” en vivo por tercera vez en mi vida, iré con dos amigos del colegio, cincuentones como yo, por el whatsapp hemos decidido que los tres iremos con casaca de cuero (machazos, a lo Arthur Fonzarelli, no a lo George Michael en Faint, por si acaso). Afortunadamente la mujer de uno de ellos nos acompañará, sino pareceríamos tres viejos maricas en plena andropausia. Porque hablemos claro (como se hablaba antes), Erasure con el tiempo se convirtió en una banda de culto gay, pero en nuestra época (finales de los 80), todos bailábamos su música en los tonos. Toda esta semana hemos estado jodiendo con este tema en el chat, enviando fotos y videos transformados con IA, donde aparecemos los tres con sacos de colores y Andy Bell (vocalista de Erasure) detrás de nosotros, así que la expectativa es alta para hoy, más tarde subo una “story”..

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miércoles, 29 de agosto de 2007

Los Red Hot Chili "Pipers"


- O shea, la franca la franca, yo shoy tubero pe... –me confesó orgulloso, sentado a mi lado, el buen Bruno-
- ¿Tubero? ¿Y como es eso tío?
- O shea, yo sholamente disfruto completamente un orgashmo, si es por el tubo pe’
- Ah si tío, ¿y eso a qué crees que se deba? –pregunté intrigado-
- No lo she... –dijo mirando al vacío, ensimismado- supongo que she deba a que yo tuve mi debut sexhual por troyano
- Fácil es eso tío

Conocí al buen Bruno en mis clases de francés en la alianza, y como vivía relativamente cerca de mi casa, todos los sábados por la tarde, saliendo de clases, lo jalaba en mi auto.

- Oye pero no debe ser muy simple eso de ser tubero ¿no?, porque así nomás, una chica no se deja por detrás –pregunté curioso-
- No creash ah, todo es cuestión de saberlash trabajar, y si tu flaquita, la firme, no atraca, entonces caballero nomash te tienes que conseguir un anexo que le entre a la tubeada...
- ¿Y tú ya tienes tu anexo?
- ¡Claro pe’ caushita! –dijo emocionado, frotándose las manos-, hace meshes que la hago linda con una chola culona que vive por Shan Juan, con esa wona todo es full tubo, y a esa wona le gusta...

En eso algo pasó y su cara se congestionó, la tonalidad de su rostro se tornó colorado y sus ojos se salieron de sus orbitas...

- ¡¡¡CHECKA CHECKA CHECKA!!! –vociferó nervioso mi compañero-
- ¿Qué pasó tío? ¡Me has asustado webon!

Pero el buen bruno estaba en estado de trance, el cuerpo quieto, la boca abierta, un hilito de baba cayendo

- Habla marito, Eshe tubo, ¿paga, o no paga? -dijo, frotándose allí debajo-
- ¿Cuál tubo? –pregunté-
- Eshe pe’, el que está al costado del quiosco, eshperando su combie

Aprovechando el cambio de luz a roja, miré hacia el lugar señalado por bruno y pude ver a una mujer joven, de unos veintipico años. De cara, la verdad, no estaba muy agraciada la muchacha, pero si bajábamos la vista un poco más al sur, descubríamos complacidos, que la naturaleza la había premiado con unas caderas impresionantes, redondas, casi perfectas...

- Si ah, está bien la flaquita
- ¡Claro pe’ caushita!, yo no toy hablando wadas pe’. De carabina no está tan rica, pero a mi eso no me importa, porque si la cara ofende, el tubo defiende pe’ ¿shi o no? ¡JAJUAJAJAJJJAJUAJAJAJAJA!

Estalló en risas el buen bruno, cuando eso sucedía demoraba varios minutos en detenerse, era como si hubiese sufrido un ataque de epilepsia, se ponía a aplaudir a la vez que se reía, temblaba de pies a cabeza, y toda la cara se le desfiguraba, sus carcajadas eran tan fuertes que una vez que lograba tranquilizarse, se ponía inmediatamente a toser debido al esfuerzo, a mi me divertía mucho cuando esto sucedía.

- Oye tío, pero tu flaquita no sabe de la existencia de tu anexo en San Juan, supongo.
- Puta que pareshes nuevo marito ah. Claaaaro peeee tío.
- Yo pregunto nomás pe’s tío
- Mi bella dama no shabe nada de nada, para ella su buen bruno ¡es más fiel que un perro, cuchisumay! –dijo, y le volvió a dar otro ataque de risa-
- Bien jugado tío ah,
- Lo jushto dijo Don Jushto pe’ –respondió tosiendo-

Algunos minutos después, ya estábamos cerca del paradero donde el buen bruno debía bajar, así que mi congénere aprovechó para despedirse educadamente...

- Bueno marito, muchas grashias ah, que diosh te lo pague..
- De nada tío, de nada
- Nosh vemos el otro shábado
- De todas maneras tío –dije, dándole la mano-

Detuve el auto y en ese preciso instante, a través del parabrisas, divisé a un angelito bajado del cielo, una jovencita de metro setenta de estatura, esbelta, cabellos lacios negros a la altura del hombro, y piel tersa y nívea... debo confesar que tanta belleza me dejó knockeado por un momento...

- Tío, abre la puerta pa’ bajar pe’ –reclamó el buen bruno-
- Mira esa flaquita tío –dije, señalando a esa criatura elfa-

Como activado por un rayo, el buen bruno volteó, sus ojos acuosos, como de pescado, escanearon rápidamente la total anatomía de la bella chica, luego de unos segundos de exhaustivo análisis, volteó y me dijo:

- ¡No pasha nada webon!
- ¡Qué!, estás loco tío, esa flaquita podría ser tranquilamente Miss Perú ¡Es preciosa! –dije, quitando el seguro centralizado de puertas, para que bruno pudiera bajar-
- Shi –dijo sin ganas-, eshta simpática, pero...
- ¿Qué “pero” tío?
- No tiene poto, eshtá plana por detrásh
- Ahhhh... ya veo
- Y yo shoy tubero pe’ webon... –dijo muy serio, dando por concluida aquella conversación-

Esas fueron sus últimas palabras antes de bajarse, arranqué el auto y nos despedimos haciendo "adios" con la mano. A través del espejo retrovisor le di una última mirada a mi buen amigo bruno, un tipo tranquilo, de sonrisa ganadora, siempre bien ataviado, de aspecto totalmente normal y decente, nadie podría imaginar jamás su gran secreto, que él pertenece a una estirpe poco común de hombres: Los Red Hot Chili "Pipers".

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lunes, 27 de agosto de 2007

La historia de Alicia



Esta historia es muy antigua......






Alicia era muy cariñosa, siempre andaba haciéndome cariños y diciéndome cosas bonitas, ella vivía en un departamento en el segundo piso de un edificio blanco, su mamá ya me conocía y le caía muy bien, a veces, cuando iba por las noches, me servia lonche o me invitaba a cenar, nos hablaba mucho de la importancia que significaba estudiar una carrera en estos tiempos, era muy buena la señora Maria, quería mucho a sus tres hijas, Alicia era la del medio y la mas bonita. Cuando era la hora de irme, Alicia pedía permiso a su Mamá para acompañarme hasta la puerta, luego recien bajábamos; al terminar la escalera estaba el descanso, ese metro cuadrado de cemento pulido fue el mudo testigo de todo el desenfreno de nuestras hormonas adolescentes, fue con Alicia con quien aprendí a besar, la primera que me hizo pensar en serio el proponerle a una chica el tener relaciones sexuales, nunca lo hice, la respetaba mucho, era como una muñeca, ¿Cómo hacerle "eso" a una muñeca?, estoy seguro que ella hubiera aceptado, me quería harto.

Había veces en que salíamos a pasear y alucinábamos fuerte, pensábamos en como serían nuestros hijitos, yo me la imaginaba embarazada y le decía que se le vería hermosa, que el día en que naciera nuestro hijo yo llegaría con un enorme globo rojo que dijera "Bienvenido Jose Damian" (nombre que siempre he soñado ponerle a mi hijo hombre). A veces y luego de rogarle a su Mamá íbamos a una que otra fiesta con mis amigos, recuerdo que Alicia era un poco torpe para bailar y me hacia caso en todo, si yo le decía que tome, entonces tomaba un traguito, y si yo le decía "Alicia a ver porque no fumas un poquito", me pedía mi cigarro y fumaba.

Una vez en la fiesta de un amigo se presentó Nati, era una chica del barrio con con la que había pasado "algo" en la ultima fiesta de año nuevo, fue una sola vez y solo fue un beso, pero bastó que yo le contase eso a Alicia, para que ella abandonara la fiesta enojada, "Pero Alicia . . eso fué el año pasado..." me disculpaba yo todo cojudo, ella siguió caminando decidida hacia el paradero sin hablarme, detuvo un taxi y se subió sin preguntar el precio, pero antes de arrancar el auto, bajó la luna y me dijo "¿Vas a regresar a la fiesta?"... le respondí que "No" y el auto arrancó. En efecto luego de que el auto hubo partido, regresé a mi casa caminando.
Al otro día en la tarde Alicia fue a buscarme a mi casa, ese día me pidió muchas disculpas y me juró que nunca iba a volver a hacer lo mismo, yo la presenté con mi Mamá, ambas se cayeron muy bien.

Para suerte jodida llegó el segundo examen de clasificación . . . Arturo, Alicia, Patty y otros compañeros de aula, debido a su bajo rendimiento, pasaron a la sección "B", esto destruyó mi vida en ese momento a tal punto que odié estar en esa aula "A" de mierda, maldito examen me separó de mi mejor amigo y de mi noviecita. Todo ese mes me relajé horrible, y había clases en que no ingresaba al aula que me correspondia sino al aula "B", los profesores me reconocían pero no me decían nada. Este próximo examen de admisión iba a estar bien luchado, el aula "A" se había llenado de rostros nuevos, jóvenes, brillantes y ambiciosos, en los exámenes de simulacro de ingreso la cosa estaba muy pareja, menos mal que en todos yo ingresaba y hasta hubo uno en que quedé en el octavo puesto, eso me puso super contento. Luego de ese examen yo estaba seguro que ingresaría a la Universidad. Todo ello me llevó a cometer una travesura, el siguiente examen de clasificación lo di mal a propósito, así que el ultimo mes estaría de nuevo con mis amigos esta vez en el aula "B", así sucedió, aunque a Alicia le dio muchísima pena que no pudo conseguir el puntaje necesario para pasar de nuevo al "A"...
- Eres un sonso Mario, yo estaria muy feliz de estar en la "A" y tu das mal el examen a propósito.
-Gracias amor, yo también estoy muy feliz de estar otra vez contigo en el mismo salón.

Me tomó el mentón suavemente, acercó su rostro y luego de besarme la mejilla me dijo:

-No seas sonsito, claro que estoy muy feliz.

La relación con Alicia poco a poco empezó a decaer, ella –con toda la razón del mundo- le daba mucha prioridad a los estudios, durante todo el ultimo mes jamás salimos a una sola fiesta o a divertirnos juntos, todo era la academia y estudiar para el examen de admisión, Alicia decía que si queríamos ingresar teníamos que sacrificarnos mucho, yo por mi parte descubrí que este ciclo sabía todo lo que tenia que saber para ingresar a la Universidad, si tenia un punto flaco eran los cursos de Letras, y esos los cubriría en un repaso en alguna academia especial un mes antes del examen , ya había averiguado el precio incluso, así que no me hacia bolas, además yo estuve cinco meses recluido en mi casa el ciclo pasado "sacrificándome", este ciclo NO.
Empecé a salir solo con mis amigos uno que otro sábado, siempre he pensado que no hay nada mejor que tomarse unos tragos con amigos, escuchando buena música, bailando... pero me faltaba algo, alguien especial al lado, alguien que esté sentado junto a mi, a quien poder abrazar y ponerme meloso cuando me mareaba, cuando esta situación se me presentaba, pensaba mucho en Alicia y me daba cólera que nuestra relación se hubiera vuelto así tan... no sé... faltaba mas emoción. De un momento a otro empecé a creer en serio que Alicia no era para mi, que yo necesitaba a alguien mas alegre, a alguien que le gustara salir, que no le diera tanta pelota a los estudios de mierda, todo eso le dije a Alicia una noche y fue la gota que derramó el vaso, ella me dijo que si eso pensaba que entonces la terminara, ella decía que ella nunca lo haría porque me quería demasiado, que si algún día terminábamos el que iba a tener que decirlo iba a ser yo, yo nunca lo hice, todo sucedió de la manera mas cruel, de un momento a otro empecé a tratarla secamente, ni le hablaba mucho, ya no la besaba ni iba a su casa, cuando ella me pedía explicaciones yo le contestaba sarcásticamente que eran los "estudios" los que no me permitían ir a su casa, no me explico como soportó tanto Alicia, hubo un día que nunca en mi vida olvidaré y que cada vez que lo recuerdo siento como si me hincaran el estomago, yo ya casi ni le hablaba y llegué a la academia muy temprano, creo que solo éramos cuatro gatos esperando a que abrieran la puerta... tres gatos y una linda gatita...

-Mario
-Hola Alicia, disculpa... no te habia visto
-Y... ¿Cómo estas?
-Me hablas como si hubiera vuelto de viaje
-Es que hace como una semana que con las justas me hablas.

No le contesté... lo que siguió a continuación fue un largo silencio incomodo. Deseé que me tragara la tierra, una señora pasó empujando una carreta en frente de nosotros y ambos la seguimos con la vista hasta que se perdió doblando la esquina, cuando volví a mirar a Alicia a los ojos, noté que estaban llenos de lagrimas...

¿Porqué ya no vas a mi casa?

Me sentí el ser mas despreciable de la tierra, quería que esto acabase ya, que me partiera un rayo, lo que siguió fue mas horrible aun...

-Te juro Alicia que no tengo tiempo, en cuanto lo tenga voy a tu casa para conversar ¿ya?
- .........
- Ahora entremos que ya abrieron la puerta...

Contar lo que siguió luego de ese día está demás, fui tan cobarde que ni siquiera entré a clases ese día, deje mis cosas adentro y me fui a caminar por el malecón, lo que mas cólera me da es que en el fondo me sentí bien de que eso se acabase. Por la tarde Arturo llevó mis cosas a mi casa por encargo de Alicia, fue su ultimo lindo gesto, nunca mas volví a hablarle.

Cada vez que recuerdo esto... me duele mucho, y me arrepiento de haberlo hecho, me arrepiento de no haberla abrazado esa fría mañana, de no haberla besado y pedido disculpas, de no haber hablado claro con ella, de no decirle que ella era demasiado buena para mi, que yo era un imbécil y un inmaduro, que ella era tan linda y tranquila que cualquier hombre en el mundo sería plenamente feliz con ella....
Siempre que me acuerdo de Alicia y luego de tantas desilusiones amorosas pienso que esa mañana me jodí la vida yo solo y que nunca encontraré a una chica tan linda y tan buena como Alicia.

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jueves, 23 de agosto de 2007

El Reggaeton de Silvana


Llegamos a la casa de Armando como a las 9 de la noche. Desde que tengo memoria, siempre habíamos terminado la juerga en su casa, ya que –designios del destino– su cumpleaños coincidía con el aniversario del colegio. Hartos recuerdos gloriosos vienen a mi mente, recuerdos de esos festejos de chibolos de 17 años, con su musiquita de guns’n roses, y su oferta de coca-cola con ron… hígados jóvenes que recién se iniciaban en los caminos sinuosos del alcohol.
Lo diferente, esta vez, es que han transcurrido 10 años desde la última vez. Ya no hacemos la “chancha” para viajar apiñados en un taxi. Ahora llegamos cómodamente sentados en el flamante Audi plateado del orgullo de la promo: “Pollito” López, toda la vida primer puesto del salón y ahora exitoso gerente comercial de un conocido Banco.
Nos abrió la puerta el mismo Armando, fuera de las oscuras ojeras que ahora lucia, no había cambiado mucho desde las épocas del colegio. Abrazó efusivamente a cada uno de nosotros y nos invitó a tomar asiento en su pequeña sala. Su cara lo delataba, era un hecho que se había amanecido bebiendo por su cumpleaños. Abrimos las botellas de cerveza que habíamos comprado en el grifo y comenzamos a tomar, Armando lucia muy alegre, exageradamente alegre, diría yo, sobre todo con Gonzalo Espino, quien había sido su compañero de carpeta en el colegio, se le acercaba, lo tocaba, lo despeinaba, se podría decir que la reunión giraba alrededor de las anécdotas que ellos contaban.
A mi lado se sentó Palmiro Guerra, quien la verdad, no gozaba de ninguna gracia a la hora de la conversa, se puso a hablarme de su nueva chamba, de los problemas con su novia (una enferma de los celos y mitómana, según me contaba) y de sus planes futuros. Un plomazo Palmiro, clásico espécimen humano que es feliz manteniendo una conversación donde el único interlocutor es él.
Y así transcurrieron varios minutos, hasta que, urgido por mi vejiga, tuve que abandonar la sala hacia el cuarto de baño. Luego de orinar y mojarme un poco la cara, regresé a la sala y me di con la sorpresa de que mi sitio ahora estaba ocupado por una mujer, una chica de veintipico años, alta, blanca, rellenita, de rebeldes rulos castaños bien peinados hacia atrás. “Te presento a Silvana y Paola”, me dijo Armando, y solo entonces reparé en la figura de la otra fémina sentada a su lado, la cual, ante la presencia de Silvana, lucía opaca y delgaducha…, insignificante.
La conversación entonces giró hacia otro rumbo, como era natural, ante la presencia de dos especimenes hembras, los machos emprendieron una cruenta competencia por destacar del resto. Es así que “peluquita” Díaz se retiró inmediatamente al baño y regresó con el copete más peinado, alto e imponente que nunca, “pechito” Carvajal se despojó ipso facto de su casaca y procedió a conversar de las miles de ventajas del gimnasio al cual acudía, resaltando siempre, en cada movimiento de brazos, sus bien trabajados bíceps, “pollito” Lopez sacó a propósito las llaves de su audi y salió un rato a chequearlo, dejando bien en claro que esa nave, ese platillo volador espectacular era suyo, ¡hasta el buen Palmiro Guerra!, que hasta hace unos minutos me conversaba de su chamba, me dio la espalda, se puso las pilas, y logró improvisar un par de bromas graciosas que hicieron reír a las chicas.
En ese momento Armando se puso de pie y prácticamente a jalones, obligó a Silvana a ponerse de pie y la hizo bailar un reggaeton con él, “Ella lo baila pegao .. pegao .. pegao!!”, todos en esa pequeña sala nos quedamos cojudos, y es que podría jurar que ninguno de nosotros –incluyendome– había visto de tan cerca una buena sesión de “perreo” en todo su esplendor. Armando se pegó a Silvana por detrás, la cogió por la cintura con una mano, y luego ambos se fueron hasta abajo bien entrepiernados. Mis ojos se paseaban lentamente por el cuerpo de Silvana, si bien es cierto que era una muchacha con un ligerísimo exceso de peso, para mi, en ese momento, con mi par de tragos adentro, estaba endemoniadamente rica, su parte trasera era perfecta, llevaba puestos unos jeans a la cadera desteñidos y rotos que le quedaban súper sexys, y cada vez que se iba hasta abajo, al compás de la música, podía vislumbrar, sutilmente, las tiritas negras de su ropa interior de encajes. Digamos las cosas como son, sin hacer uso de palabras difíciles y sin adornar las oraciones con adjetivos complicados: Ese bailecito de mierda nos dejó arrechasos a todos, esa era la realidad, y luego de que hubo terminado, los ojos de todos los varones presentes, estaban puestos en la anatomía algo rechoncha pero muy femenina de Silvanita, especialmente los míos. “Me gusta tu polo”, le dije a Paola, pero con toda la intención de llamar la atención de Silvana, “Gracias, Me lo compré en una liquidación de saldos. Está bonito ¿no?”, y así me enfrasqué en una conversación con la tal Paola, que viéndola de bien cerca, no estaba nada mal tampoco, fue ella quien notó mi anillo, “Oh.. ¿Eres casado?”, todos mis amigos soltaron una risotada, todos ellos aun eran solteros, “Si quiera sácate el anillo pe’s huevón” –dijo “pechito”, inflando el pecho-, yo solo me reí, Silvana volteó y al fin me miró. Minutos mas tarde me ofrecí a comprar una caja más de cerveza y salí acompañado de Palmiro hacia la tienda más cercana, y cuando regresábamos hacia la casa de Armando, vimos a Silvana parada al lado de una camioneta negra, conversando con el pata que la conducía, cuando nos vio se sonrió conmigo y nos hizo una señal con la mano como diciendo “Ya voy”.
A propósito me senté en el sitio de ella, y cuando ella regresó me levanté y me quedé parado a su lado, solo entonces pude conversar con ella…
- - ¿Cuánto tiempo tienes de casado? –me preguntó-
- - Seis meses…
- - Oye, es poco tiempo… Yo tengo un hijo de 4 años, pero su papá vive en estados unidos, estamos separados
- - Ah mira… Mi esposa tiene 7 meses de embarazo
- - Pucha que bien, ¿Y ya sabes qué va a ser?
- - Aparentemente, una mujercita..
- - ¡Las mujercitas son lo máximo!.. ¡Pero tu querías un hombre seguro!..
Y así pasaron los minutos, conversando con Silvana, me cayó de lo más bien, tenia un tonito de hablar que me encantaba, y se notaba que era una flaca superada e inteligente. En un momento de la reunión Armando se acercó donde nosotros y me empezó a preguntar por mi esposa, se le notaba algo contrariado,
- - ¿Y loco?.. ¿Cómo está la bebe?..
- - Nada tío, aun no nace, de acá a dos meses, supongo..
- - ¡Uy tío!.. ¡O sea que hace meses que no la vés!
Todos celebraron la broma con risotadas exageradas, influenciadas por los varios litros de cerveza que tenían dentro, yo asimilé la broma como siempre, tranquilo, sonriendo.
- Silvana, ven un toque.. –dijo Armando-
- Ok..
Armando y Silvana demoraban mucho en la cocina, y como la cerveza se había acabado, Gonzalo decidió entrar a la cocina por más trago, cuando regresó se sentó a mi lado, abrió la botella con los dientes y me dijo despacio en el oído: “Armando se la está tirando a la gordita en la cocina”.
Cuando esa botella de cerveza se acabó, “Pollito” anunció que se iba porque tenia que manejar, y cuando preguntó quien se retiraba con él, el único que se ofreció fui yo.
- ¿La gente ya está pasada no tío?... Y con solo dos hembras allí, van a terminar cachándose entre ellos –rió de buena gana “pollito”-
- Si pe’s tío –dije de mala gana-
- ¿En donde te dejo?
- Déjame en el cruce con la avenida El Ejercito…
Ni bien bajé de la nave de “pollito” paré un taxi, y cuando el tachero me preguntó que para donde me llevaba, le dije sin dudar “Llévame a las cucardas”.
No iba a ese lugar desde hace mucho tiempo, desde aquellas épocas en que conocí a toda esa gente putañera de la Consultora donde entré de practicante, ellos me introdujeron durante un tiempo en la práctica del sexo por dinero y yo me sentí muy cómodo en esos ambientes, siendo adiestrado por ellos. Me quité el anillo y lo guardé dentro de mi media, compré mi ticket en la puerta por veinte soles, y entré al lugar. Todo estaba como lo recordaba, dos pasadizos levemente iluminados por focos rojos y lilas, y en las puertas, jóvenes cuerpos en ropa interior ofreciéndose por sesenta soles.
Caminé a paso rápido, una vez, dos veces, por los dos pasadizos del local, mis ojos se paseaban de cuerpo en cuerpo buscando… buscando…. pero por más que busqué y busqué, no encontré lo que buscaba: una mujer que provocara en mi truza, lo que hace algunos minutos había provocado Silvana. Abandoné el lugar.
Cuando salí a la calle estaba lloviendo, era noviembre y recordé aquella canción de Guns’n roses, “November rain”, y sonreí con la coincidencia, paré rápidamente un taxi, estuve de acuerdo con el precio y me subí. Con la cabeza pegada a la ventana, mirando las calles sucias de la avenida argentina, recordé las palabras de Gonzalo, “Armando se la está tirando a la gordita”, y no pude evitar que mi cerebro imaginara la escena, Armando detrás de Silvana en la cocina, los dos con el pantalón abajo, ¡Y la truza de encajes negra!. No pude evitarlo, introduje mis manos en los bolsillos y me toqué, primero con una, luego con las dos, primero suave, luego rápido, y seguí, y seguí… y seguíííííííííí….. y seguííííííííííííííííííííííííííííííí…. Hasta que…… llegué.
Cuando entré al cuarto todo estaba oscuro, caminé de memoria hacia mi cama y me acosté al lado de mi esposa…
- ¿Qué hora es mi amor?
- Son la 1 de la mañana bebé..
- ¿Y que tal el reencuentro con tu promo?
- Bien.... todo bien…
Me le pegué por detrás a mi esposa y le besé la nuca..
- Amor…. Sabes bien que no podemos
- Si amor, yo sé
- Espérate dos mesesitos más ¿ya?
- Ya reyna….
Ella cogió mi mano derecha y luego de besármela, me la puso encima de su barriga, fue entonces que se dio cuenta.. “Amor…. ¿En donde está tu anillo?”.

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miércoles, 15 de agosto de 2007

Quince Minutos.


Me levanto a las seis de la mañana, y antes de las siete (sin a veces, haber desayunado) ya estoy trepado en el “pug” listo para irme al trabajo. Luego de cuarenta y cinco minutos de hacer bilis en la panamericana norte (un taxista apurado me topó por detrás en un semáforo, y un tico me pasó tan cerca.. que me volteó el espejo izquierdo) llego con las justas para cuadrar en el ultimo lugar vacío de todo el parque (si llego cinco minutos mas tarde me quedo sin sitio y tendría que pagar veinte soles en cualquier playa…), me pongo mi saco pero igual siento frio, le pago tres mangos al viejito para que me lave el carro y camino apurado hacia la oficina. Son aproximadamente diez horas las que paso en ese edificio, atendiendo srs’s, er’s, gestionando pases de des a sit, de sit a uat, de uat a prd, llamando aquí, allá, para acelerar dichos pases, subiendo bajando, bajando subiendo, los nueve pisos del ctc, correteando usuarios para certificar pruebas, y cuando al fin, el reloj marca las siete y treinta de la noche, me despido de todos, me compro un pucho y me voy caminando otra vez hasta el parque donde le tengo que pagar otros tres mangos al tío de la municipalidad, quien me agradece sonriente y se mete las monedas al bolsillo (son suyas, nunca le pido ticket). Ya de regreso el tramite es el mismo, sanjón, paseo colón, alfonso ugarte, panamericana norte. A la altura del ovalo naranjal percibo un sutil olor a quemado, mi vista se desvía hacia el medidor de temperatura y veo que está en ciento diez y el led está en rojo, me asusto y me propongo a bajar la velocidad, quiero bajar a tercera, pero con los nervios no presiono bien el embrague y el carro se me apaga, un auto que venia detrás logra frenar justo a tiempo y no me choca, pero luego me pasa por el carril derecho y me insulta, no le respondo, sigo asustado mirando el medidor que no baja. Despacio, ajustando, manejo hasta la casa de mis padres, son casi las nueve de la noche, bajo del auto y lleno un depósito con agua, abro la capotera, saco la tapa del radiador y cuando empiezo a verter el agua, sorpresivamente, desde adentro del radiador, como si fuera un volcán en erupción, salta hacia mi un chorro de agua hirviendo mezclado con refrigerante, salto hacia atrás con toda la agilidad que me permiten mis ochenta kilos, pero aun así no me salvo del todo y me mojo el pantalón y los zapatos, mi viejo escucha un ruido y sale enpijamado y enpantuflado a decirme que debí haber parado en cualquier grifo a echarle agua, yo le doy la razón y le pido por favor que mire el carro mientras yo entro a mi casa a cambiarme de ropa. Abro la puerta de mi casa y entro al cuarto, la kari está mirando televisión con la bebe, me reprende por llegar tan tarde y me pregunta por el carro, no le digo nada, me empiezo a cambiar de ropa y veo que el canal que está viendo mi hija es el mismo de siempre, que el programa es el mismo de siempre y el capitulo también es el mismo de siempre, cuando hago un amague de querer cambiar de canal mi hija llora así que me pongo cualquier cosa y huyo, al pasar por el patio veo que la fio se olvidó de lavar mis camisas como le indiqué y reniego porque al otro día tendré que ir con la camisa celeste que odio, salgo a la calle y cierro el carro, le digo a mi viejo que se vaya a dormir nomás, que dejemos enfriar el motor para poder meterlo a mi casa, me dice que no tiene sueño y que se quedará en la sala viendo tele hasta que yo regrese para ayudarme, le agradezco y me voy de nuevo a mi casa. Prendo la compu y reviso mis correos (todos aburridos), luego paso una media hora frente a la compu pensando en si me conecto o no para conversar con mi mejor amigo que está on-line, descubro que no tengo nada interesante que contarle y que la verdad ya me llegó al pincho el msn. Ceno fréjoles con encebollado de carne mientras mi mujer ve “magaly” y cuando termino salgo a meter el carro, ya son como las diez de la noche, cuando abro la puerta del garaje sale mi vecina chismosa a preguntarme qué le ha pasado al carro, le digo que "nada" con una sonrisa fingida y sigo mi camino, prendo el carro y (dios es peruano) prende, luego lo meto despacio a mi casa.
Apago todas las luces, cierro bien todas las puertas, y noto que kari y la bebe duermen placidamente. Prendo la tele, coloco un dvd de la ultima temporada de seinfeld, me dejo caer en la cama, y allí, tirado como un cerdo, saboreando un ultimo plato de mazamorra morada, soy al fin feliz por quince minutos.

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sábado, 4 de agosto de 2007

El Loco


Escribo porque tengo una necesidad innata de escribir. Escribo porque estoy molesto con el mundo. Escribo porque adoro sentarme en un cuarto todo el día escribiendo. Escribo porque puedo participar en la vida real solamente si la cambio. Escribo porque es una pasión. Escribo porque tengo miedo de ser olvidado. Escribo para estar solo. Escribo porque me gusta ser leído. Escribo porque todos esperan que escriba. Escribo para ser feliz. (Orhan Pamuk).



Esa noche yo estaba haciendo mis tareas y era el único de la familia despierto en la casa, serian como las 12 de la noche cuando vi un rostro en la ventana que daba a la calle, dos enormes ojos negros y sin brillo me miraban desde afuera: era mi padre.

Corrí a despertar a mi madre quien se asustó mucho porque pensó que alguien había entrado a la casa a robar o algo así, le dije que papá había vuelto y se levantó rápido, cogió la llave y abrió la puerta, mis dos hermanos también se levantaron, todos hicimos un circulo alrededor de él. Por lo tarde de la hora y las circunstancias que rodeaban aquella extraña reunión familiar a media noche, aquello parecía mas un sueño que algo real. Mi padre abrió su maleta y empezó a sacar una serie de objetos que fue entregando uno por uno a sus destinatarios, casi al final saco un par de zapatos marrones y una chompa de alpaca, "Esto es para el bebe", todos en la casa me llamaban así porque yo era el menor, el bebe de la casa a pesar que ya tenia como seis años.

Algunos días después fui con mi madre a visitar a mi padre al hospital, por recomendación de sus jefes, mi padre había sido internado en el área psiquiatrica del hospital de la policía, al parecer los tres meses que había pasado en Ayacucho en plena época del apogeo senderista lo habían trastornado, le contó a mi madre que sus propios compañeros habían querido matarlo mientras tomaba cerveza con ellos, y todo porque a mi padre se le ocurrió contarles, ya algo borracho, que algunos primos de mi madre (de origen Ayacuchano) eran senderistas.

Mi madre me puso la chompa y los zapatos que me trajo mi papá de Ayacucho, recuerdo que la chompa picaba como mierda y los zapatos se parecían a los del chavo del ocho, pero acepté únicamente porque pensé que mi padre se alegraría de verme así, vestido con la ropa que él me regaló. Cuando llegamos al cuarto de mi papá en el hospital la enfermera le dijo a mi madre que por favor sacara al niño del lugar y que entrara sola, que mi papá se encontraba algo indispuesto, mi madre entró sola y yo me quedé jugando fulbito con mi amigo imaginario y una pelotita que hice con una hoja de papel periódico.

Ese día ni nunca me dejaron entrar a ver a mi padre en el hospital, resultó que cada vez que íbamos a visitarlo con mi mamá, mi padre estaba "indispuesto", yo no entendía que carajos significaba esa palabra, así que camino a casa solicitaba las explicaciones respectivas a mi madre, ella solo me decía que papá estaba muy bien y que ya muy pronto regresaría a la casa con nosotros, luego de eso se ponía a llorar bien bajito con la cabeza pegada a la ventana del microbús para que yo no me diera cuenta.

A mi hermano Beto, 9 años mayor que yo, si lo dejaron entrar varias veces. Así que fue él con su gran experiencia lingüística y pedagógica quien se encargó -luego de mil favores a cambio- de explicarme que demonios significaba "indispuesto", me dijo ...

-Escucha webon y ya no jodas, mi viejo está loco, la vez pasada que fuimos a verlo con mi mamá al hospital, se había cagado en el calzoncillo y de ahí se había metido a bañarse a la ducha con todo y pijamas, la enfermera rosita, que está buenaza por cierto .. puta que tal culo que tiene esa..

-¡¡Beto!!

-Ya ya .. La enfermera rosita nos dijo la otra vez que el viejo hasta la había amenazado de muerte y no está mintiendo webon, porque yo mismo escuché la ultima vez que fui, que mi viejo le decía a mi mamá que se iba a tirar por la ventana si no hacia algo para sacarlo de allí ya mismo, así que ya sabes mierdita, no estés jode y jode a mi mamá con ese tema porque la vieja esta sufriendo un culo, entiende ¿ya?

Mi hermano me decía "mierdita" de cariño cuando yo era niño y siempre cuando íbamos al colegio juntos hacia que me bajara sin pagar del micro para agarrarse mi pasaje, yo lo adoraba. No volví a preguntarle a mi mamá por mi papá, ni volví a insistirle para que me llevara al hospital a visitarlo.

Luego de 4 meses de tratamiento psiquiatrico mi papá regreso a la casa un domingo a la hora del almuerzo en un taxi con mi madre, estaba un poco mas flaco y llevaba el cabello bien corto, cuando me vió me dijo que había crecido y me sacó un conejo de la oreja, ese día mi madre para agasajarlo le había preparado su comida favorita: jalea de pescado.

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