viernes, 29 de agosto de 2008

Redefinamos los carnavales dogor

A pesar que desde muy temprano se vislumbraba un caluroso y carnavalero domingo, al final quedó claro que el único bastión carnavalero que quedaba en la cuadra era el panzón de mi sobrino alonsito...

Esto, a pesar que por un fugaz instante me llenó de un sano orgullo, también me dio harta pena, cuando luego de varias horas de insolarse en la azotea esperando alguna victima, bajó a mi cuarto mi querido “dogor”, y derrotado por las circunstancias pronunció con su vocecita de niño de 8 años…

-Tío Pepin... ¿Por qué la gente ya no juega carnavales como antes?

Eso me partió el corazón carajo... ¿Que decirle a mi querido panza de agua? ¿Ser o no Ser? ¿Mojar o no mojar?... Para que se sintiera mejor mi sobrino, opté por mostrarle un video antiguo de carnavales, gloriosas épocas en las cuales yo mismo en persona le entraba a la inflada de globos. En ese video glorioso aparecen registrados momentos inolvidables de chongo absoluto, como aquella sumergida en barro que le propinamos al panudo de mi primo “palomo”, quien justo ese domingo nos cayó a gorrear el almuerzo y empezó a sacarnos cacha con la ropita que su viejo le había mandado de Italia (junto a mi hermano Beto y un montón de voluntarios de mi cuadra lo levantamos en peso y lo tiramos a una piscina de barro).

Mi sobrinito miraba la pantalla con lágrimas en los ojos, el también se acordaba de eso, el aparecía en el video mas chiquito y menos panzón, regodeándose como un cerdito en el lodo, pero ahora ya nadie sale a jugar los carnavales y los niños sufren. Está demás decir que aquella escena me desgarró el corazón, así que me puse un polo viejo, me calcé mis sayonaras marca “hawai”, y me puse a llenar un montón de globos y baldes con agua del caño, para finalmente junto a dogor, en marcha militar triunfal, dirigirnos para la azotea a intentar resucitar el viejo espíritu carnavalón de la cuadra.

--- o ---

Luego de casi una hora mi sobrino dogor y yo estábamos igual de cagados, no pasaba ni una sola flaca a quien mojar, ni siquiera una chibolita para que la moje dogor, el agua de los baldes valgan verdades ya estaba caliente, y mas de un globo se había reventado impotente e inútil. Mi sobrinito se daba cuenta de nuestro fracaso pero no decía nada para no hacerme sentir mal, definitivamente había que salir de esa, superar aquel mal momento, yo había lidiado con peores problemas, así que opté por pasar al plan B...

-Dogor... ¿Recuerdas la primera regla de los carnavales?

Con la carita roja por el sol, las manos en posición de firmes, y sudando la gota gorda, el panzón de mi sobrino respondió:

-¡Hombre que moja hombre maricón!

-¡Nada dogor! olvídate de eso, olvídate de todo lo que te ha enseñado tu tío Betadas (histórico símbolo carnavalero en mi cuadra), ¡Las wiflas!, él no esta aquí con nosotros en estos momentos duros de batalla, sabe Dios en que cancha de fulbito estará repartiendo patada, mientras nosotros estamos aquí sancochándonos en vida, ¿Quieres mojar a alguien o no?

-¡Si tío pepe! –respondió entusiasmado mi sobrino, cautivado por mi floro monse-

-Ok... entonces nuevas reglas, hoy día mojamos a cuanta persona pase por la jato, todos pierden, que no se salven ni las tías embarazadas ¿estamos dogor?

-¡Cheere tio!

Y fue así que el olvidado espíritu carnavalero revivió en mi cuadra cual ave fénix, la primera victima fue mi viejo, quien venia silbando tranquilo en su bicicleta trayendo las bolsas del mercado, al instante con dogor le descargamos todo nuestro arsenal, del susto casi se estrella con el poste, pero al final una extraña maniobra por esquivar un globo, hizo que solamente se sacara la mierda en el jardín (al menos cayó sobre suave y no se hizo daño).

A continuación y durante toda la tarde, pagaron pato todos aquellos que osaron pasar por la residencia de los Arguedas carajo, vengadores absolutos del carnaval. Como al frente de mi casa hay una tienda donde venden licor, nos dedicamos a acribillar a cuanto borracho se atravesase a realizar alguna adquisición chelera, no respetamos ni a un par de tombas que pararon la guardia para fumarse un fallito relajante.


Mojamos a heladeros, basureros, fierrocatrebotelleros, una abuelita en silla de ruedas, unos brinchis que se iban a jugar voley, al tío que reparte el gas, a un montón de señoras (casadas o solteras, nos daban igual). Nos mentaron la madre exactamente veintitrés veces, mi vieja y mi hermana también pagaron pato (lo justo), aquí no había gollorías de ningún tipo carajo. Solo cuando cayó la noche, cansadazos y con el brazo adolorido, mi sobrino y yo abandonamos el fuerte, para celebrar la buena faena con un bien merecido lonchecito.


Fin.


PD: Desde esta pequeña postdata, quiero agradecer al gran dibujante y talento (por ahora) desperdiciado "REST", quien se ha ofrecido voluntariamente a ilustrar (en un post-it) todas las estupideces que salen de mi mente confundida. Gracias tío :) ... y buena suerte

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martes, 19 de agosto de 2008

Requiem por una mazamorra


Ya no quiero hacerlo, quiero irme a mi casa sin recaer de nuevo, sin faltarme el respeto a mi mismo, pero no puedo, cuando ya estoy cerca mis manos sudan, mi boca comienza a segregar saliva, es una maldita adicción, un demonio personal que me domina, me he jurado a mi mismo una y otra vez que nunca jamás lo voy a hacer, pero siempre he sido débil y termino pateando la misma maldita piedra.

Desde aquí puedo ver a la gorda, es una tipa sin escrúpulos, ella sabe lo que le esta haciendo a todos esos adictos que se amontonan en frente de ella por una dosis, a veces creo que esa gorda es el angel caído, el mismísimo Satanás en persona disfrazado de una apacible mujer obesa de aspecto inofensivo, pero yo se tu secreto gorda de mierda, tu eres mala y cruel, por ti mi cuerpo esta sufriendo, ya que he podido comprobar que luego de consumir lo que me vendes, me da un estreñimiento severísimo, una taponeada demencial que me hace sufrir cuando tengo que acudir al trono, por eso nuestra relación es una relación de amor y odio, porque así me enfurezca conmigo mismo y reniegue y patee, se que no puedo vivir sin ti y sin tu droga, por eso me acerco, me abro paso entre los demás viciosos y mirándote a los ojos, porque yo no te tengo miedo gorda basura, pido mi dosis, que será la ultima ahora si, lo juro por mi honor, por dios y por la plata, entonces recién notas mi presencia, alzas tu mirada del suelo, separas con tus manos las cortinas que forman tus lacios cabellos, y me miras a los ojos, yo se tu secreto gorda malvada, yo se porque me han dateado otros viciosos que eres lesbiana, machona, chito, que te gusta el “pan con pan budín”, por eso no respondes a mi descarados coqueteos que son un recurso backup para que algún día me fíes, ya que no siempre la fortuna nos sonríe con un sencillo salvador, a eso se deben tus choteos crueles hacia mi persona, que nunca me des ni una semillita mas de lo debido, te odio ya te he dicho, pero no puedo vivir sin ti...

- Dame un combinado por favor..
- De cuanto?
- De china..


Una mueca de furia cruza su rostro mofletudo, papadón..

- De china no sale joven
- Como que no? pero si ayer me vendiste
- No sale pe, la leche esta cara, el chuño ha subido, esta mazamorra es de purito maíz morado joven
- Ya pe no seas mala, si te compro una de sol me quedo sin pasaje...

- No sale joven..

Gorda de mierda me cagas la vida, te odio una y mil veces, pero reconozco con la humildad de un vicioso que con esas manos regordetas preparas el combinado mas rico de todo el territorio Peruano..

- Ya ya dame uno de sol, me tendré que ir a pie hasta mi casa pes
- ¡ Saaaaale uno de a soooolllll !


Al menos deberías dejar de emitir ese berrido humillante pes gorda basura, lo haces para fregarme no?, para bajarme la moral, quieres hacer leña del árbol caído, estas en tu derecho gorda, no siempre se gana pes y hoy me toco perder contigo mi dealer de azúcar…

- Con pasa o sin pasa?
- Con pasas pes lo justo..


Encima echas las pasas con la mano, gorda cochina, te maleas porque sabes que te respeto, que si te vas del barrio me muero, que no podría vivir sin ese sagrado maná caliente que emerge de tus ollas viejas..

- Acá tienes

Ya no podía aguantar más, meto la cuchara de plástico en el vaso y trago el primer bocado, solo en ese momento estoy tranquilo, la gorda desde su sitio me mira triunfante, con un gesto entre divertido y sufrido, ella sabe que estoy cagado, ella sabe el daño que me hace, ella sabe que los botones de mi camisa ya están que piden clemencia, que los huequitos de mi correa ya pasaron de círculos a huevos, que esta barriga descomunal que ha emergido amenaza incluso mi desempeño sexual, pero no le importa, a ella lo único que le importa es seguir ganando dinero a costa mía, enriquecerse, a mi si no me fía, ni me da vasito de cincuenta, pero bien que me he ganado como coqueteas con las chibolas escolares que se acercan a comprarte, ¡a ellas si le fías gorda pederasta!, para ellas si sacas unos vasitos especiales que escondes debajo de la carreta, pero en fin, a mi no me importa cuales son tus preferencias sexuales, yo te respeto ya te he dicho, pero al menos deberías tratarme un poquito mejor, a mi a tu fiel junky mazamorrero, chau gorda abastecedora, me retiro a mi casa derrotado y encima tirando plancha, a pata, ya que pérfidamente me dejaste sin pasaje, espero poder ser fuerte mañana y no comprarte ni un carajo por mala, por cruel..
.....
.....
Pero no voy a poder!...
Es que es tan rico!... tan delicioso!.


Fin?


PD: Esta historia es antigüita, de los tiempos que no tenía blog y escribía lo que se me ocurría en el hi5, hoy la leí después de tiempo y me reí mucho con el hecho de que hasta el día de hoy, sigo consumiendo el mismo combinado y en el mismo lugar... :-S

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jueves, 31 de julio de 2008

Humillación y venganza


El chiquillo se puso las únicas zapatillas puma que tenía (su mamá se las había comprado por navidad como premio a sus buenas notas en el colegio), cogió su skate y salió disparado hacia sus clases de tae-kwon-do.

UNO
Una vez en la calle, montó su destartalada madera con ruedas y patinó como un loco las diez cuadras que separaban su casa de la academia, ubicada en la zona más pituca de la ciudad, y cuando al fin llegó sudoroso, observó como los demás chiquillos de su clase bajaban relajados de los finos autos de sus padres, la mayoría de ellos provenían de familias adineradas, vivían en barrios residenciales bonitos y estudiaban en colegios exclusivos.

Los primeros quince minutos eran de calentamiento, los segundos quince minutos eran para ensayar los nuevos golpes, y la última media hora era para practicar en parejas todo lo que se había aprendido hasta el momento. Debido a ello a mí siempre me tocaba practicar con un muchacho rubio de mi misma edad cuyo nombre era Dulio.

Dulio tenía una hermana gemela que también estaba en nuestra clase, una niña pecosa y ligeramente obesa, a quien Dulio botaba cada vez que se acercaba al lugar donde estábamos nosotros, la protegía mucho.

Nos hicimos muy amigos con Dulio, nos gustaban las mismas bandas de rock y a los dos nos fascinaba andar todo el día en Skate (él tenía un “Vision” nuevecito con lija transparente y yo un viejo (pero guerrero) “Santa Cruz” de lija negra).

Un día en los casilleros, mientras nos cambiábamos la ropa para irnos a nuestras casas Dulio me dijo:

- ¿Qué te parece si cambiamos de tabas?
- ¿En serio? –Dije un poco incrédulo, primero porque nunca antes nadie me había propuesto tal cosa, y segundo porque las zapatillas que tenia puestas Dulio eran unas Converse (caña alta, blancas con azul) que eran las que mas me gustaban del montón de zapatillas que él tenía-
- Claro pues, es en serio, habla, ¿quieres o no?...
- ¡Ya pues! –Contesté, sin poder ocultar mi alegría-

Aquella noche antes de acostarme, saqué los pasadores de las zapatillas y los lavé con esmero, luego limpié el cuero con una gasa mojada en agua y jabón. Al día siguiente por la mañana sonriente me dirigí al colegio, pensando en lo que dirían mis compañeros de clase cuando me vieran llegar al colegio luciendo esas zapatillas importadas tan bonitas.

---- o ----

Cuatro días después atravesé la puerta del Dojo buscando a Dulio con la mirada, estaba un poco preocupado porque mi mamá se había enojado cuando se dio cuenta que había cambiado mis zapatillas con las de otro chiquillo. Cuando al fin lo ubiqué (estaba sentado en una esquina conversando con un chiquillo nuevo, que se llamaba Franco y que estudiaba en el mismo colegio que él) le pregunté por mis zapatillas y me dijo que las había dejado en el casillero, así que iba a tener que esperar el fin de la clase para realizar el cambio. La verdad, durante esos días yo había extrañado mucho a mis fieles “puma”, así que fuera de los reclamos de mi madre, yo también las quería recuperar con prontitud.

Al finalizar la clase y ya en el vestuario, saqué de mi mochila las zapatillas de Dulio y se las entregué (por consideración, antes de salir de mi casa las había limpiado un poco), él ni siquiera las miró, seguía conversando entusiasmadamente con Franco de un juego de video que yo nunca había jugado en mi vida. Casi sin mirarme sacó mis zapatillas de su mochila y me las devolvió, cuando quise ponérmelas noté que la zapatilla derecha tenía un raspón horrible en la parte frontal y otro aun peor en la parte lateral, era evidente que Dulio había usado mis zapatillas (las únicas bonitas que tenía, aquellas que con tanto sacrificio mi madre compró) para montar Skate… “¿Qué pasa chochera?”, me dijo Dulio al verme callado, “Nada, no pasa nada…”…

Regresé a mi casa caminando, no tuve ganas de subirme al Skate. Me fui pensando en como haría para disimular los raspones en las zapatillas, y también en lo que nos había dicho el profesor antes de despedirnos: “La próxima semana es el examen para cambiar de cinturón, así que si quieren decirle a sus padres que vengan, por favor les avisan…”.

--- o ---

Cuando llegó el día del examen nadie vino a verme, mi mamá no pudo venir porque (por mas que rogó) no consiguió que le dieran permiso en el trabajo, mis hermanos no podían porque iban al colegio en el turno tarde, y mi papá cuando le dije que era mi examen de “cambio de cinturón” bajó la mirada, me miró con cara de extrañeza y me dijo “¿Qué?”, a continuación sin hacerme ningún caso me dio un billete sucio y me mandó a comprar dos botellas de cerveza a la tienda de la esquina.

Estaba sentado en una banca, viendo como llegaban los papás y mamás de mis compañeros de clase, el papá que más curiosidad me despertó fue un señor colorado y enorme, que lucia un terno impecable y que ingresó al Dojo mirando a todos con cara de malo, “Ese es mi papá” me dijo Dulio al oído.

Previas palabras del profesor, las parejas fueron saliendo en orden, una por una, al centro del Dojo, el examen era sencillo, tan solo era demostrar todo lo aprendido en una pelea de exhibición con la pareja, a mi obviamente me tocaba luchar contra Dulio, no había problema, lo habíamos hecho un montón de veces.

Cuando nos tocó nuestro turno el profesor dijo nuestros nombres y nos llamó al centro del Dojo, desde mi lugar pude ver al papá de Dulio sacándose un conejo del cuello, al parecer estaba un poco nervioso, no entiendo porqué. Pero lo que más sorpresa me causó fue ver la cara de Dulio, estaba muy extraño, me miraba con cólera desde su sitio, el tronco erguido, las piernas firmes ligeramente separadas, los puños muy tensos, nunca lo había visto así.

Cuando el profesor dio la orden de comenzar Dulio se me vino encima. Olvidándose por completo que se trataba de una pelea de exhibición comenzó a patearme y a golpearme de verdad, me había agarrado frío y yo solamente atiné a cubrirme, aun así logró colocarme un par de patadas en las costillas y uno que otro golpe en el rostro. Desconcertado comencé a retroceder para evitar la andanada de golpes que Dulio me propinaba, y fue así que por retroceder sin mirar, tropecé con la pierna de unos de los otros chiquillos y me caí.

Nunca podré olvidar la carcajada general que recorrió todo el Dojo, el rostro consternado de algunas madres, la sonrisa orgullosa del padre de Dulio mirando a su hijo, la cobarde mirada complaciente del profesor…… pero el recuerdo que mas claro tengo en la mente… es el inmenso dolor que sentí por dentro cuando vi la cara de burla con la que me miraba Dulio…

DOS
A la semana siguiente asistí a la última clase de tae-kwon-do de mi vida. Le había dicho a mi mamá que no me gustaba y que mejor invirtiera el dinero en otra cosa, mi mamá me miró a los ojos sin creerme del todo pero respetó mi decisión, no me preguntó nada más.

Estaba sentado en la banca solo, esperando mi turno para las prácticas en pareja, cuando de pronto sucedió lo esperado. Ana, la hermana de Dulio nunca tenía con quien practicar (no había en la clase ninguna niña de su edad), por lo que siempre el profesor animaba a cualquiera de nosotros a practicar voluntariamente con ella. Aquella noche no tuvo que obligar a nadie, yo mismo me ofrecí y caminé hacia el centro del Dojo, ante las risas de todos los compañeros y la mirada atenta de Dulio.

Cuando el profesor dio la señal empezó todo… utilizando el robusto cuerpo de la hermana de mi mejor amigo, hice gala de mis mejores patadas, las hice en giro (que eran las que mejor me salían), las hice con salto, y las hice doble en el aire, todas sin excepción dejaban huella en la pobre Ana, quien solo atinaba a cubrirse y a retroceder, era una magistral exhibición de mis mejores golpes, de todo lo bueno (y lo malo) que había aprendido en ese Dojo, aquello que nadie me dejó demostrar el día de la ceremonia de cambio de cinturón. Como era obvio que algo raro pasaba conmigo, el profesor intentó detener la pelea varias veces pero yo no le hice caso, lo único que quería en ese momento era hacer realidad aquello que había pensado durante todo ese horrible fin de semana y lo logré con creces: Ana tropezó y cayó al piso.

Desde su lugar Dulio miraba la escena horrorizado, y no tuvo que esperar a que el profesor lo convocara al centro (que era lo que yo había previsto que haría), para pararse y embestirme como un toro rojo, tal cual lo había hecho la ultima vez, solo que ahora, yo ya lo estaba esperando…

Lo recibí con un puñete directo al rostro para frenarlo en seco, luego hice lo mismo que hacía cada vez que me peleaba en mi barrio o en el colegio, una vez atontado por el golpe, lo tomé de ambas piernas y lo alcé en peso, Dulio cayó aparatosamente al suelo de cabeza y cuando lo tuve a mi alcance lo pateé en la cara tres veces… El profesor (esta vez si) reaccionó ágilmente para cogerme fuertemente de los hombros, tuvo que hacer un gran esfuerzo para inmovilizarme porque yo estaba fuera de mi, Dulio seguía en el piso y no reaccionaba, el profesor comenzó a arrastrarme hacia fuera del Dojo, yo me resistía con todas mis fuerzas (… porque faltaba algo…), y luego de algunos segundos, cuando pensé que ya no sucedería, Dulio alzó el rostro al fin…........... Y entonces pude mirarlo… con toda la furia que encerraba mi corazón lacerado…...

FIN

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martes, 15 de julio de 2008

Playgo


Cuando era niño me la pasaba jugando playgo todo el día. Mi cómplice en estas lides era mi mejor amigo de todos los tiempos: el buen Manolo. Todos los días, muy temprano, se sentía la débil tocada de mi amigo en la puerta “Toc toc..”.

“Ya llegó el Manolito”, decía mi madre con una sonrisa, e interrumpía su sesión de maquillaje frente al espejo para ir a abrirle la puerta. “Buenos días señora, ¿está José?..” decía Manolo respetuosamente, llevaba pantalones cortos, las rodillas sucias y un balde de playgo en su mano derecha. “Si está hijito, pasa” decía mi madre, riéndose un poquito porque Manolo le hacía la misma pregunta todos los días: “¿Está José?” (¿En donde más podría estar un niño de siete años a las ocho de la mañana?). Por lo general cuando Manolo llegaba a mi casa yo me encontraba recién desayunando “¿Tu ya desayunaste Manolito?” le preguntaba mi Mamá, “Si señora, ya desayuné” respondía él todo serio, luego se sentaba en la mesa, colocaba su balde de playgo encima y al fin me hablaba “¿Hay que jugar?”. Algunos minutos después, ambos estábamos sentados frente a frente con las fichas divididas en dos montoncitos iguales, uno para él y otro para mí.

Jugábamos a muchas cosas, pero la que mas recuerdo era una especie de parodia que hacíamos con unos personajes que nosotros mismos creamos y construimos. Uno de ellos era “Fonzi”, que estaba basado en el personaje de la popular serie (por aquellas épocas) “Días felices”, un tipo rudo de larga cabellera azabache que siempre estaba rodeado de chicas. La otra era “Vivi”, una chica rubia y bonita por la que todos los personajes masculinos del barrio morían de amor. El tercer personaje era una genialidad creada por Manolo, se llamaba “Volteado” y era el archienemigo natural de Fonzi, un tipo negro, feo, y encima chueco que vivía en “otro barrio” y que siempre llegaba dispuesto a dar problemas.

Por lo general siempre jugábamos a lo mismo: Volteado llegaba de improviso al barrio de Fonzi y armaba la bronca por cualquier cosa solamente para llamar la atención de la buena Vivi, de quien estaba perdidamente enamorado.

Y es así que Fonzi y Volteado se pateaban en espectaculares partidos de fútbol, se retaban a bailar breakdance en los tonos, se agarraban a duelo de tacles, corrían el uno contra el otro en mortíferos piques, o simplemente se agarraban a combazos frente a todos. Obviamente en este juego, el que ganaba las peleas y el que terminaba siempre quedándose con Vivi era Fonzi, pero a veces, solo a veces (y estos episodios “sorpresivos” eran los mejores), era Volteado quien se hacia de la victoria, y lograba al final, un besito lastimero de la buena Vivi. Como era yo quien había inventado al personaje, yo interpretaba a Fonzi, le hacia hablar, le daba vida a sus movimientos, trataba siempre por todos los medios de rodearlo siempre de cosas chéveres: casas con piscina, autos modernos, ropa cara y bonita… (Ahora que lo pienso, tal vez Fonzi era el personaje que yo soñaba ser de pequeño, un hombre guapo, interesante, exitoso, y por su puesto con mucho dinero… aunque ahora que me doy cuenta, nunca, ni Manolo ni yo, le inventamos un empleo, pero de haberlo hecho, estoy seguro, segurísimo, que no sería el de aburrido “analista de sistemas”…)

Manolo en cambio, se sentía contento interpretando a Volteado, un villano simpático que se ganaba siempre el cariño del público. A diferencia mía con Fonzi, Manolo construía los accesorios de Volteado sin poner ningún énfasis en la estética, pasando totalmente por alto teorías básicas como la simetría ó la combinación adecuada de los colores, a Manolín parecía llegarle al “chopin” todo eso, lo único que él quería era terminar sus cosas rápido…

Y así jugábamos todo el día metidos en mi casa, haciéndonos negar cuando otros amiguitos de la cuadra nos venían a buscar para jugar pelota. A mi me gustaba mucho el fútbol, no es por vanagloriarme, pero yo jugaba en el mejor equipo de fútbol de todo el barrio “Los Tigres FBC”, con quienes campeonabamos todos los años, pero debo confesar que vivir una 2da vida a través de Fonzi y los demás personajes del playgo me gustaba más, creo que siempre, desde pequeño, me gustó mucho fantasear con personajes interesantes diferentes a mi.

Siempre que mi papá llegaba borracho a la casa y comenzaba a pelearse con mi mamá, Manolo y yo nos apresurábamos en bajar todas las fichas debajo de la mesa, y allí, ocultos tras el largo mantel, seguíamos dándole vida a nuestros personajes ficticios, caracterizando sus divertidas voces… tratando de ignorar, por todos los medios, los gritos, los insultos, todo lo feo que acontecía allá afuera…

--- o ---

Cuando mi bebé era pequeña me aburría jugar con ella, Camila hacía que le bajara todos los peluches de su repisa (¡que son un montón!) y me insistía que los hiciera hablar uno por uno y moverse como si fueran títeres, a ella le divertía mucho que yo imitara las voces de Barney, Tiger, y Winnie Pooh, sus muñecos favoritos de aquellas épocas.

Ahora con sus casi cuatro años, las cosas han cambiado para bien, mi hija ya está mas grandecita, y casualidades deliciosas de la vida: ¡Le encanta jugar al playgo!, así que ya me ven todos los sábados, sentado frente a mi hija, las fichas desperdigadas por toda la cama, construyendo animalitos y casitas y aviones y castillos y todo lo que a mi hija se le ocurra.

Fue recién la semana pasada que me atreví… cogí tres fichas del playgo de mi hija, y sintiendo muchísima nostalgia, construí (luego de muchísimos años) un “Fonzi”…

- ¿Que es eso Papito? –preguntó Camila-
- Es un muñequito… un muñequito con el que jugaba papá cuando era niño… se llama Fonzi… ¿Te gusta? –le pregunté algo emocionado-

Camila me miró a los ojos (he notado que ella se da cuenta cuando me emociono) y luego recién miró al muñeco…

- ¡Si me gusta!… ¿Y tu muñequito habla papá?
- ¡Pues claro que habla!
- ¡A ver!

Y fue entonces que Fonzi se presentó educadamente (como el caballero que siempre fue) ante mi señorita hija, su aspecto había cambiado en algo: su cabello que toda la vida había sido negro, era ahora verde (me voy a quejar con los señores de “Playgo” porque ya no hacen piezas delgaditas de color negro, no hay derecho oiga usted..) y su voz, antes fina y aguda, se había tornado un poco mas gruesa…

- ¡Y no sabes Camila…!
- ¿Qué cosa papá?
- ¡El muñequito Fonzi tiene su novia!

Siempre que juego con mi hija, le hablo así, de manera histriónica y exagerada para captar su atención…

- ¿Si?… ¿Y como se llama?
- ¡Se llama la muñequita Vivi!… ¿La quieres conocer?
- ¡Siiiiii….!

Y entonces comencé a buscar entre el montón de fichas, las piezas necesarias para construir el cabello de una “Vivi” (que son dos, una larga y delgadita, y otra de forma triangular (para su colita), ambas de color amarillo, porque recordemos que Vivi era rubia...), pero de pronto, no sé porqué extraño impulso, en vez de buscar piezas de color amarillo, mis ojos buscaron dos piezas verdes, y mis manos, en vez de construir una muñequita “Vivi” clásica, alta, rubia y espigada, terminaron construyendo una más pequeñita, un poco rechoncha, y de largo cabello verde…

- ¿Ella es la muñequita Vivi Papito?
- No mi amor…… ella es la muñequita Camila, ella es ahora, el único amor de Fonzi…

FIN.

PD: ¿Cuando nos visitas Manolín?, quiero que le enseñes a Camilita como construir a un “Volteado”…

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domingo, 6 de julio de 2008

Chupando por un sueño


Desde que empezó la semana los rumores de un gran reto sucumbieron las paredes del reconstruido edificio de jirón Camaná (mi chamba). Y es que nadie, en aquel recinto de trabajo, se hubiese imaginado jamás, que alguien como Bruno Olortegui osara retar en un duelo de maestros cerveceros, al más grande beodo de toda el área… El buen Luquitas Almeida.
Durante toda la semana se habló del tema en la chamba, a veces en serio, otras veces en broma, lo cierto es que no faltó un solo día que Bruno no trabajara a la “boquilla” al buen Lucas,
“Y Luquitas, ya estarás entrenando ¿no?”
“¿Entrenar? ¿Para qué calichín?”
“El viernes te destrono Luquitas…”
“En la mesa del Bar se ve a los bravos”
“Pues allí estaremos tío…”
“¡Ayayay…!”

Esta ultima frase (“¡Ayayay!”) era el grito de guerra del buen Lucas, una frase que repitió durante toda la semana para saludar a Bruno “¡Ayayay Bruno!” decía todas las mañanas al entrar en la oficina, como lamentando el hecho de tener que maltratar a ese muchacho en batalla, a ese “calichín” (como él lo llamaba despectivamente), era su forma de advertir a Bruno lo que le esperaba el viernes, una forma resumida de decir: “Ayayay Bruno, no sabes en lo que te has metido”.
Cuando llegó el día viernes, las reglas habían sido puestas sobre la mesa, ambos podrían llevar hasta tres padrinos, y el duelo terminaría solamente si es que el otro se rendía, o se quedaba jato, o vomitaba, estas eran las reglas simples de la contienda.
Cuando llegó las cinco y media de la tarde los contrincantes estaban listos para partir “Ta’ mare Pepin ya empezó la tembladera”, me decía Lucas mostrándome como temblaba su mano. Yo ya había sido testigo de aquel suceso otros viernes: El cuerpo sediento de Lucas se manifestaba mediante pequeños temblores, rogándole a su amo que le proporcione algunos litros de alcohol tranquilizador. Desde su lugar Bruno miraba la mano temblorosa de Luquitas de reojo, quizás un poquito envidioso porque a él no le temblaba nada, ni siquiera una picazón, o al menos una ronchita… nada, aparentemente él era una persona normal, no un X-Men del trago como Luquitas.
Cuando llegaron las 6, la gente apagó sus pc's, y yo, para motivar a Bruno, coloqué en el winamp dos canciones que me parecieron lograrían estimular a mi compañero de módulo “The eye of the tiger” (la de rocky) y “Lose your self” (la de 8 mile, la película de eminem)…
“¿Vas a ir Pepe?” –Me preguntó Bruno
“No se cholo, tengo harta chamba. Si acabo rápido me doy un salto pes, ¿Dónde van a estar?”
“En la rockola supongo, oe anda pe’, no sé porqué pero creo que hoy lo cago a Luquitas weon…”
“Voy a hacer todo lo posible pes tío …”


Y Bruno abandonó el edificio rumbo a la rockola y yo me quedé preocupadísimo tratando de resolver unos problemas con un aplicativo, que aquella semana me había tratado peor que hembrita (o sea hasta las webas). Por más que miraba y miraba el código, por mas que depuraba y depuraba, no daba con la solución, “Definitivamente debí haber estudiado en Idat carajo, así seria un monstruo en computación y ya le habría dado solución a esta mierda”, pensaba, preocupado por los mails quejumbrosos de los usuarios, que ya empezaban a llegar a mi bandeja con copia a mi jefe…
Pero menos mal que no estaba solo, mis buenos amigos Marcelo y Manolo se quedaron para apoyarme, a ellos no les gusta chupar los viernes en la noche, noooooooo….., a ellos lo que les gusta es trabajar sin detenerse, amanecerse insomnes dandole al teclado. Hay gente que dice que una vez su jefe obligó a Manolo a retirarse a su casa, “Ya has trabajado mucho por hoy Manolo, anda a tu casa a descansar, anda a tu hogar con los tuyos”, Manolo accedió de mala gana, pero llegando a la esquina se escondió detrás de un quiosco y cuando estuvo seguro de que todos habían salido del edificio, regresó para continuar con su trabajo. Así es Manolo Ortega, un trabajador, un compañero, un amigo…. Y un adicto al trabajo sin remedio.

Recién a las 9 y media pude salir del trabajo, saqué mi celular del bolsillo y vi que habían 5 llamadas perdidas y 10 mensajes sin leer, todos contenían palabras soeces increpándome mi ausencia en aquella batalla campal, marqué el número de Bruno

“¿Donde estan tío?”
“Aquí pes tío…”

Era evidente que ya el alcohol habia empezado a hacer mella en el razonamiento de mi amigo…
“¿Donde es ‘aquí’ pes webon?”
“Ahhhhh…. No en la rockola, allí no estamos, estamos antes, te vas a dar cuenta por el par de C#%%&&$ que están en la puerta”
“Jaaaaaaa… Ya ok tio, allá estoy yendo”
“Cheere…”

Minutos después estaba sentado con todos, la batalla había empezado hacia unas 3 horas y ya se habían soplado más de una caja, ambos contrincantes lucían todavía enteros, aunque a Bruno ya se le habían puesto rojos los ojos. Traté de ponerme al día rápidamente, sirviéndome trago como si fuera mi santo, los demás estimulaban a los contrincantes, les hacían bromas, les palmeaban la espalda, los animaban a seguir con su duelo se “seco y volteado”…

“Ya ves Luquitas, te dije que te iba a parar el macho ¿si o no?” –Decía Bruno, golpeando fuertemente la base del vaso contra la mesa
“Jaaaaaaa…. Aun el duelo no termina Calichin” –Decía Luquitas, invitando a su oponente a servirse otro vaso cepillado...

Si tengo que ser justo con esto, debo decir que Luquitas en los seco y volteados demostraba una mayor destreza, el líquido amarillento y espumoso de la cerveza, desaparecía de su vaso en milésimas de segundos, a veces incluso, yo temía que el mismísimo vaso terminara desapareciendo dentro de esa garganta prodigiosa de Luquitas.
El buen Bruno en cambio, se demoraba un poquito, hacia algunas “paradinhas” antes de beberse todo. Cuando esto pasaba Luquitas se reía burlón, como evidenciando su superioridad chelera ante su rival, por ratos se ponía de pie y sin que nadie se lo pidiera hacia un cuatro con sus piernas, todos le celebrábamos sus ocurrencias, definitivamente Luquitas era un luchador con amplia experiencia en estas lides, sabía como guapear y desmoralizar a su contrincante. “Pero te estoy haciendo el parche, ¿si o no Luquitas?”, decía Bruno desde su sitio, y Lucas lo miraba y se reía, pero yo que estaba sentado a su lado, podía divisar algunos síntomas en el buen Luquitas, que podrían significar que Bruno pudiera tener algo de oportunidad en esta batalla.
Lucas empezó a lanzar ligeras cabeceadas, iba y venia mucho del baño, se le notaba cansado, ya eran las 11 de la noche, habían estado tomando por casi 5 horas, y ya tanto “seco y volteado” comenzaba a hacer estragos en el cuerpo del campeón.
Minutos después sucedió lo increíble, Luquitas había cerrado los ojos lentamente y se habia dejado seducir por los brazos de Morfeo, se había quedado jato por un ratito, pensando que nadie lo notaría, al instante la gente en la esquina de Bruno aprovechó para aconsejarle un par de retos más, Luquitas se veía muy desmejorado, Luquitas no aceptaría y el duelo sería ganado por abandono, “Pero es que yo tampoco ya no puedo más pes webon”, decía el pobre Bruno, “Vamos webón, un par más nomás, ¡ánimos!”, lo empilaba el buen Shipi, y es así que Bruno empezó a servir dos vasos completamente llenos de cerveza, yo de solo verlos me emborrachaba, no entendía como dos cuerpos humanos podían soportar tanto alcohol sin sucumbir, los admiraba en secreto, yo nunca podría igualar tamaña hazaña, yo era un bebedor amateur, un alfeñique, un vulgar “pollo”…
“Habla Luquitas, ¿Un ultimo seco y volteado?” -dijo Bruno bajito, no muy convencido, pero Luquitas no contestaba, tenia los ojos cerrados, ¡se había quedado jato!.
Bruno alzó sus manos, “¡Gané conchasumare, gané…!”, dijo y quiso ponerse de pie para celebrar con sus congéneres, pero su alegría duró muy poco, porque desde lo mas profundo del averno, desde la mas nigérrima oscuridad … se escuchó en la cantina el grito de “¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAGGUUUUUUAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!”…………….

Era Luquitas que resurgía de las cenizas cual ave fénix, empuñaba el vaso del reto y lo desaparecía en su garganta tal cual era su costumbre, lo malo fue que fue la última exhalación de su poder… su ultimo vaso de la noche, el ultimo gran golpe del campeón, acto seguido y ahora si, se quedaría profundamente dormido…
Y fue así que Bruno explotó de alegría, alzó los brazos, saltó, rió y hasta lloró un poquito, había destronado al histórico campeón con humildad y este era su momento de gloría… “Saleeeeee el campeoooooooooonnnnnnn………….. Saleeeeee el campeooooooooonnnnnnnn.………!!” … gritaba Bruno, gritaba War, gritaba Edgardo, gritaba Shipi, gritaba Beto, gritaba yo, gritábamos todos, y desde todos los rincones de la cantina nos miraban sorprendidos, nadie –excepto nosotros- se podría explicar que había sucedido aquella gran noche…

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viernes, 20 de junio de 2008

Calcomanías

Cuando tuve frente a mi, a la primera mujer dispuesta a acostarse conmigo en mi vida, tuve que pagarle…

“¿Y ahora qué me vas a dar?”
Me dijo ella, de pie, en medio de mi cuarto, y yo totalmente entregado, caminé rápidamente hacia mi cómoda y saqué mi más preciado tesoro: un fólder azul llenecito de calcomanías.
Con mucha paciencia, tomándose su tiempo, sin notar que yo, a su lado, desfallecía de deseo, revisó página por página, sticker por sticker. Y así cogió, entre sus deditos, las cinco calcomanías mas bonitas del fólder, las introdujo en el bolsillo trasero de su diminuto short y me dijo “Ya, está bien”.
Se sacó el short, el calzón y los zapatos de colegio, pero se quedó con el polito de educación física puesto, “Tengo frío”, dijo, yo ya estaba desnudo hacia rato. Se echó en la cama boca arriba, yo me senté a su lado, la miré todita. Tenia los pies pequeños, las piernas y los brazos gorditos, el cabello corto lacio, castaño, la carita de bebe, siempre recordaría esa imagen. “Ya, ahora súbete encima”, le hice caso, me subí, “Ya, ahora métela”, traté de no hacer mucho peso sobre ella, de no lastimarla, no quería que ella me odiara, quería que me quisiera, yo la quería mucho… se la metí, y me quedé un rato allí, mirándola a los ojos, sin poder creer que al fin lo estaba haciendo, “¿Qué te pasa?”, “Nada”, “¡Entonces muévete pues!”. Y comencé a moverme, a moverme, a moverme, su aliento en mi oreja, mi nariz y su cuello, juntos, de abajo hacia arriba, de arriba hacia abajo, mis manos cogiendo sus muslos, sus garras detrás de mi espalda, y ese olor… cierro mis ojos… exploto…
Caigo, desfallecido a su lado, en la cama, ella sube su calzón…
“¿Qué harías si quedo embarazada?” –dijo en broma-
“Me caso contigo” –respondí muy en serio-
“Bueno, me voy”
“¿Por qué?, No te vayas…”
“Es que tengo que hacer mis tareas..”
“¿Mañana vienes?”
“No se… si tu quieres…”
“Si quiero..”
“Entonces ya pues”
“Chau”
“Chao”

Corro feliz hacia el calendario, marco la fecha con un plumón rojo… Luego de dos meses de felicidad, mi fólder de calcomanías quedaría vacío… tenía yo catorce años…


Ocho años después…

Tengo el cabello muy largo, la barba rala, un polo negro de cypress hill debajo de un sacón viejo. Luego de mucho tiempo regresé a mi antiguo barrio, me han dicho que ella volvió de estados unidos y que se va dentro de poco, yo solo quiero verla aunque sea de lejos.
Prendo un cigarro, camino hacia la esquina, y entonces la veo venir, está con una amiga, caminan por la acera del frente. Empiezo a temblar, no se porqué, su sola presencia me infunde temor, miedo, respeto, no lo sé, tan solo siento como si toda mi sangre se congelara de repente. Ella también está fumando, ahora la puedo ver bien, está bastante subida de peso, pero eso a mi no me importa, porque ella no es ella, ella es lo que fue, lo que siempre será para mi. Siento que me mira, pensé que no me reconocería, pero si lo hizo, nuestras miradas se cruzan por unos segundos, mi boca está seca, no se que haré si me llama, si quiere saludarme. Pero no lo hace, sigue caminando de frente, pasa por la que antes era mi casa. Este barrio, aquella casa, ella… me parece increíble estarla viendo luego de tantos años… Necesito fuerzas para cruzar la pista, necesito fuerzas porque quiero hablarle…

“Tengo tantas cosas que decirte, cosas que en el fondo, solo puedo compartir contigo… tantas cosas por las cuales agradecerte, tantas cosas por las cuales pedirte disculpas. ¿Recuerdas aquella tarde tan horrible, en que mi padre nos encontró desnudos en su cama?, ¿recuerdas todas las cosas feas que nos dijo?... éramos tan solo unos niños… ¿recuerdas?. Aquella tarde cambió mi vida para siempre, de muchas formas, tú no sabes todo lo que me dijo mi papá cuando te fuiste, cuando escapaste avergonzadita por la puerta trasera de mi casa, tu no sabes las cosas que me preguntó, tu no sabes todas las asquerosidades que él pensaba de mi. Aun así, le rogué que no le contara nada a mi mamá, pero lo hizo, y mi mamá me tiró muchas cachetadas, y me jaló mucho el pelo, y lloró mucho también, me dijo que yo era un cochino, y yo insulté a mi padre, le dije que era un soplón, un cabrón conchasumadre. Tardé muchos años en enterrar eso… sabes… ¿Sabes que a pesar de todo el tiempo que pasó, aun te quiero?, ¿sabes, que el mejor sexo que he tenido en mi vida lo tuve contigo?, ¿Sabes?... No, no sabes…”

Debí haberte dicho todo eso aquella vez, debí haber cruzado la pista y decirte que necesitaba hablar contigo unos minutos, tal vez hubieras aceptado, y yo no sentiría nunca más, que llevo estas palabras atragantadas en el alma…

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miércoles, 4 de junio de 2008

Placido domingo :-D


Domingo, seis en punto de la mañana… Suena el despertador de mi celular, “La puta madre”, maldigo, me estiro para despertarme, primero las piernas, luego los brazos, me saco dos conejos del cuello y finalmente le aplico un pequeño estrangulamiento a mi compañerito de abajo (siempre me ha llenado de curiosidad el hecho de amanecer siempre con el amiguito levantado, en posición de firmes..), cojo el celular, presiono el botón que dice “Detener”, la musiquita se calla, me siento en mi cama, aun está un poco oscuro, no termina de aclarar del todo, busco mis pantuflas, son unas de Homer Simpson que a mi hija la asustan, lo sé porque siempre que me las pongo Camilita grita, “¡Se está comiendo tu pie!”. Camino hacia la computadora, la prendo, abro mi correo, reviso mi bandeja, allí están los correos que yo mismo me envié desde el trabajo el viernes para hacerle seguimiento a este pase, agarro el celular, marco el teléfono de Redes. Todo ha salido bien, el proceso se ejecutó rápido, sin problemas, eso me llena de tranquilidad, me despido, agradezco, voy a la cocina, me sirvo un vaso de agua, me lo tomo en seco, dejo el vaso en el lavadero, camino hacia mi cuarto, me meto de nuevo a la cama, pienso “Que lechero que soy.. No tengo que trabajar los sábados por la madrugada”, me tapo, me pongo boca abajo, me acurruco, mi compañerito vuelve a la carga, pretende hacerle un agujerito al colchón, “Carajo”, digo y me pongo boca arriba, “Por qué estaré últimamente tan arrecho”, pienso, me río solo. “No puedo dormir”, siempre me pasa lo mismo, una vez que me despierto no puedo conciliar el sueño nuevamente, prendo el televisor, me engancho con una película, la veo por espacio de una hora, continuo con la que sigue, es una historia de cadetes en una escuela militar, trata sobre el honor y la traición, dos temas ya bastantes manoseaditos, igual la veo hasta que acaba, son las nueve y cuarto, tengo hambre, me pongo una capucha encima de la pijama, un par de zapatillas sin pasadores y camino hasta el mercado que queda a dos cuadras de mi casa, pido un jugo de papaya, un pan con pollo y por supuesto un keke (debido a mi afición por los kekes, Brisita me ha puesto un apodo humillante: “gordito come-keke”, en fin..), devoro mi desayuno con avidez, pensando en que tengo que recuperar rápidamente esos cuatro kilos que perdí durante mis vacaciones, mientras me atraganto con un pedazo de keke observo a la gente que pasa por el mercado, algunos me pasan la voz, hombres, mujeres, yo saludo, con algunos jugué alguna vez pelota, algunas de ellas alguna vez me gustaron, rajo para mis adentros, “Todas lucen ahora bastante desmejoradas, fofas, usan buzos viejos… Los patas, la mayoría se están quedando pelados”, pago la cuenta, me retiro, camino con las manos en los bolsillos, la mirada en el suelo, no quiero encontrarme con nadie, mucho menos detenerme a conversar, quiero llegar de nuevo a mi casa a meterme en la cama. Así lo hago, ni siquiera me quito la capucha, ni las tabas, me meto con todo, prendo la tele, pongo MTV, una señora que tuvo trillizos quiere hacerse una liposucción para quedar regia para su marido (un gordo pelado y bigotón), una niña miope con brackets quiere ganar el concurso “Miss Teen” de su pueblo y un chibolo recontra gordo y recontra gay quiere ser elegido capitán del equipo de fútbol en su colegio para que sus compañeros dejen de joderlo, “No se que tienen esta clase de programas que siempre me enganchan”, prendo un cigarro, abro un halls mora azul, me pongo a fumar y chupar, a reír y llorar, con el drama de esta gente que no conozco, “Todos tenemos sueños en esta vida”, pienso. Paso una hora y media en este plan, me aburro, cambio de canal, encuentro a la brujita Josie Diez Canseco quien justo está leyendo mi signo, no creo en los horóscopos, pero respeto lo que dice Josie, recuerdo un momento de mi vida en que ella prácticamente me habló a través de la pantalla, “Tiró unas cartas sobre la mesa y luego de verlas por un rato alzó su cabecita linda, y me cantó todos los problemas por los que yo estaba pasando en ese momento, a continuación, tirando otras, dijo también como debía solucionarlos, era para no creerlo. Asumí que esa era una de esas señales que te da la vida, así que hice caso de todos sus consejos, y debo decir que todo finalmente ocurrió como ella lo predijo, desde aquella vez le tengo buen karma a esta brujita blanca”. Hice zapping por un rato pero no encontré nada interesante, así que abandoné mi cama otra vez y fui a ver que había de comida en casa de mis padres. No estaba mamá, había salido a visitar a una tía y había dejado de cocinera-suplente a mi hermana mayor, era como sacar a Cristiano Ronaldo del campo de juego y meter al “Checho” Ibarra, es re-sabido que mi hermanita santa bella no ha sido bendecida por los Dioses en este sentido, así que al menor descuido trato de zafar cuerpo, meto un floro monse, “No tengo mucha hambre” “Es que exageré un poco con el desayuno”, para hacerla más real le muestro mi barriga, similar a la de un niño Somalí, aun hinchada por la mezcla brutal de mayonesa con keke que me embutí hace rato, Rossana se compadece de mi, me deja huir con mejor destino. Camino hacia la tienda más cercana, compro dos paquetes de “mankekes” (una variedad de keke rellena de manjarblanco), un botellón de cifrut “punch” y dos bolsas de chifles piuranos, con todo esto dentro de una bolsa negra, me vuelvo a meter a la cama, a seguir viendo televisión. Luego de media hora miro el reloj, como todos los domingos en la tarde, tengo una cita con Brisita, soy honesto conmigo mismo, “No me provoca para nada conducir cuarenta y cinco minutos hasta su casa para verla”, me siento preso de una alucinante modorra que me impide abandonar mi cama calientita para internarme en los horrorosos caminos de la panamericana norte, “No la hago, no lo voy a hacer”, no se cómo explicarle eso a Brisita, últimamente la niña se ha vuelto hipersensible con este tipo de cosas “Ya no me llamas como antes” “Ya no me mandas mensajitos como antes” “Ya no me quieres como antes”, esa es la conclusión a la que llega Brisita luego de sus análisis exhaustivos, así que opto por el cobarde silencio, no la llamo, “Dejaré que solita se de cuenta que no me verá hoy domingo”. Para mi sorpresa, una hora después, me llega un mensaje al celular que dice: “Por lo visto no te voy a ver hoy, cualquiera me dice no?, No importa, ya nos veremos otro día… Yop Brisita”, me siento feliz, mi corazón se hincha de amor por Brisita “Que comprensiva es esta niña caracho”, y si minutos antes no quería saber nada de llamarla, ahora me muero por hablarle, por escuchar su voz… “Alo, Brisita…” “Hola, como estas, que haciendo?”, siento en su voz un ligero dejo de reproche, “Aquí viendo televisión amor”, “….Ahhhh… (silencio incomodo)…Y que estás viendo?” “Un reality en E donde pasan la vida del dueño de Playboy que vive con un harem de mujeres” “Ah mira tu, que interesante..” (cachosa) “Si pe, ese viejito la hace linda..” “Ja-Ja… Cochino!…” “Y tu que estas mirando?” “Jerry Maguire…” “Ah si?…En qué canal?” “51”, cambio de canal y me engancho con esa película que he visto mil veces pero que nunca me aburre, “Que chévere!, te dejo ya? para poder verla bien..” “Ok..”… me da gusto que a Brisita le guste esta película, que la emocione verla de nuevo, durante toda la película intercambiamos mensajitos, refiriéndonos a las escenas que mas nos gustan, “Esa escena es paja” “Que lindo el niñito..” “Buuuu… que penaaa…” “Esta es un cague de risa…. Muéstrame el dinerooo.. Ja!” y así durante toda la película, me parece chévere esto, es como tener a Brisita a mi lado para comentarla, claro que si en verdad la tuviera a mi lado, ni siquiera vería la película, apagaría la tele ipso facto y protagonizaría mi propia película tres X con ella, que está buenota, pero no, ella está acostada en su cama, a ochenta kilómetros de distancia de la mía, “Que injusta que es la vida carajo” digo para mi mismo y vuelvo a estrangular a mi compañerito de abajo. La película termina como a las siete de la noche, llamo a Brisita de nuevo, estamos un buen rato riéndonos de cualquier cosa, quedamos en no hablar mas tarde, acostarnos temprano, nos despedimos. Tengo antojo de anticuchos, hace tiempo que no como, ya que desde que Brisita se metió al gimnasio y comenzó a hacer dieta, yo he tenido que reprimir algunos de mis gustitos para no tentarla, así que aprovechando que es domingo y que estoy solo, abandono la cama con destino a la anticuchería mas cercana. En el camino ubico por celular a mi mejor amigo y le propongo convidarle unos palitos, nos encontramos, nos sentamos en unas sillitas de madera y devoramos los nueve corazones que una señora de pelo blanco y manos gordas cocinó para nosotros, mientras mastico mi anticucho un perro callejero se acerca a pedirme un pedacito, le gruño, lo asusto, “Tengo hambre tío” le digo a mi amigo que se ríe, terminamos el plato, mi amigo me acompaña hasta mi casa mientras me cuenta su sábado tonero en Producto Peruano “Así que le saqué la mierda a los treinta y cinco soles que pagué por chupar toda la noche..” “Tas loco tio, conmigo no les sale a cuenta el truco..”, llegamos a mi casa, me pide unos dVds prestados, se quita. Aun queda algo de comida chatarra, así que decido meterme a la cama y cenar solo eso, me pongo a ver las noticias, llega las diez de la noche, cambio al programa de Jaime Bayly, está entrevistando al tal Boris, el venezolano con el que se metió un agarre en un programa español, me engancho, siempre me ha vacilado como entrevista Jaime, me divierte la forma como habla, o sea, habla cojudeces pero las dice de forma que suene bonito, elegante, el tío Boris es un tipo divertido también, lo provoca, coquetea descaradamente con él, me da risa cuando dice “Mi marido”, dan comerciales, hago zapping de nuevo, encuentro “Lolita”, siempre he querido ver esta película así que tiro el remoto a un lado, prendo mi segundo cigarro del día y me concentro en la pela, minutos después quedo decepcionado, no es lo que yo esperaba, regreso a Bayly pero ya acabó, “¿Qué?”, miro el reloj, son las doce de la noche, se acabó el domingo, apago el televisor, cierro las ventanas, apago la luz, me acurruco, apoyo mi cara sobre la almohada, siento algo extraño que se mete en mi oreja, lo cojo, lo huelo, lo palpo en la oscuridad, es un chifle extraviado, lo meto en mi boca y me lo como, recuerdo que no me he lavado los dientes, “Bah… Al Pincho”… me quedo dormido.

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[A continuación uno de mis pasajes favoritos de Jerry Maguire... Show me the moneeeeyyyyyyyyy!!!! Jajajaja....]





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jueves, 1 de mayo de 2008

El Cumpleaños de Carlita


Hay en mi escritorio del trabajo, un cuadrito hecho de palitos de chupete, mucha tempera, algo de goma y cuatro “jaxes” de colores. En la foto que aparece salgo yo con mi hija, cogidos de la manito, caminando por un parque desolado. Yo salgo mirando a la cámara (serio), y mi hija, tal cual, sale mirando a cualquier otro lado (seria)… esa foto me gusta mucho..
Ese cuadrito me lo regaló (en un intercambio de regalos) una amiguita a quien volví a ver luego de trece años. Se dio el trabajo de escoger aquella foto de mi Hi5, la imprimió a colores y construyó con sus manos este precioso cuadrito que ahora estoy mirando, y que más parece hecho por una niña de ocho años que por una chica de veintiocho.
A Carlita le gusta hacer muchas cosas, algunas ciertamente contradictorias, como por ejemplo hacer apología de la comida vegetariana y luego insistirte en salir a comer un dañino “ceviche con sus chelas”. Habla muchos idiomas y me encanta cuando de vez en cuando en sus correos, filtra una que otra palabrita rara en portugués, francés o italiano. La pueden ver caminando por la calle, oculta tras unas enormes gafas oscuras marca “reef.”, un corte de cabello extraño y una guitarra en la espalda.
Como dije… a Carlita le gusta hacer muchas cosas, pero de todas, la que mas valoro yo es su talento para escribir poemas, la verdad, a mi no me gusta mucho la poesía, y son pocos los poemas que han logrado cautivarme o conmoverme, algunos de los escritos de Carla lo han conseguido y eso me complace, me hace sentir bien el hecho de ser honesto cuando le digo “me gustó tu poema” y no decirlo por compromiso.
Pero como dije, yo conozco a Carla hace trece años, la conocí en el ICpna de miraflores cuando este era solo una casona y no el moderno edificio que ahora es, yo llevaba el cabello recogido en una cola y Carlita lo llevaba todo en la cara.
Ella era la menor del grupo, circunstancia de la cual creo que nos aprovechábamos un poco para ir a beber (de vez en cuando) unas cervezas a su casa. Tengo dos imágenes muy claras de Carla en mi mente, imágenes que nunca se borraron y que siempre las llevé conmigo…
La 1ra es de aquella vez en que su mamá, harta de nuestra conchudés y con todo el derecho del mundo, no nos dejó utilizar su casa para otra de nuestras juergas, desde afuera pudimos escuchar su voz alterada diciéndole a nuestra amiga: “Carajo… No Carla… ¡Diles que se vayan a chupar a otro lado!”… lo siguiente que sucedió fue lo que recuerdo más, y es a la pobre Carlita con el rostro lloroso disculpándose por lo sucedido, le dijimos que no había nada que disculpar y minutos después estábamos libando licor en la casa de Katy, otra de las chicas.
La 2da es de aquella (y única vez) que salimos en una cita. Fue un catorce de febrero y nos fuimos al cine de camino real a ver una película que no recuerdo si fue “mi pobre angelito” o “la mascara”, la pasamos bonito aquella tarde, y cuando la fui a dejar a su casa, estoy seguro (así ella lo niegue, o conociéndola tal vez no..) que ella quería que yo la besara, y no se, tal vez yo también quería besarla, pero no lo hice, no pasó nada, creo que ante la tensión dije algo así como “Ay Carlita aun eres una niña” a lo cual ella respondió muy ceremoniosa que “Para el amor no hay edad”, es un lindo recuerdo.

Pero un buen día, Carlita no llegó nunca más al ICpna, su teléfono dejó de ser su teléfono, su casa dejó de ser su casa, simplemente desapareció del mapa.
Muchas veces me pregunté que habría sido de esa chiquilla de largo pelo castaño en la cara, brackets, polos de micky mouse, y zapatos bass… hasta que un buen día luego de trece años (como vuelvo a repetir) regresó a mi vida en la forma de un comentario en el Hi5.
Sonreí y me alegré mucho cuando descubrí que aquel comentario provenía de Carla, e inmediatamente procedí a contestarle, que loca que es la vida, y que fácil es ahora ubicar a alguien en el ciberespacio, “El Hi5 es mejor que la Reniec” escuché alguna vez, y creo cien por ciento que es verdad.
Quedamos en vernos un domingo en la puerta del museo de arte, como ya habíamos chateado algunas veces antes del reencuentro, me preocupé de grabar su canción favorita en un cd y colocarlo en el auto para que ella lo escuchara y se sintiera a gusto, a ella le agradó mucho el detalle..
Esa tarde nos alcanzó para almorzar juntos (en un restaurante vegetariano que ella propuso), ir a hacer la digestión al borde del mar (con tiradita de piedras desde el muelle y toda la cosa) y finalmente pasear (por primera vez en mi vida, creo) por el campo de Marte, nos reímos mucho y re-descubrimos que seguimos teniendo hartas cosas en común. Disfruté mucho de la compañía de Carlita aquel domingo, me dio harto gusto recuperarla luego de tanto tiempo, y notar que para ella el tiempo no había pasado, estaba igualita, por dentro y “casi” por fuera (ja, ja..) se lo dije, y ella opinó lo mismo de mi.
Luego de ese primer reencuentro hubieron otros, a veces ella iba a mi trabajo y almorzábamos juntos, siempre me traía un regalito, un detalle hecho con sus manos, lo cual me encantaba, otros domingos, aprovechando que me dejaban solo en casa, aprovechaba para “escaparme” y juntarme con ella e ir a comprar cualquier cosa a gamarra o a polvos azules, ella me acompañaba gustosa, a pesar de que no acostumbraba frecuentar mucho ese tipo de lugares, la llamaba por teléfono y allí estaba, una vez incluso faltó a una de sus clases de guitarra por acompañarme.
Por diversos motivos hemos dejado de frecuentarnos, pero hace unos días recordé que este 1ro de mayo es su cumpleaños (curiosamente mi amiga nació en el “Día del trabajador”, razón por la cual le hecho muchas bromas, ya que ella no es muy adicta al trabajo que digamos..), así que este humilde post es algo así como una tarjetita virtual de cumpleaños para mi amiga Carla, a quien quiero mucho y a quien espero que le vaya muy bien en la vida… ¡que ya es hora no!... ja, ja, ja… ¡Feliz Día Amiguita!... Y piensa muy bien en tu deseo de cumpleaños antes de soplar las velas, que eso no es cosa de juego…

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miércoles, 23 de abril de 2008

Coca-Cola con Orejas


Viernes, 6 p.m.

“Chicas, tengo que hablar con ustedes un ratito, por favor nos juntamos en la salita en cinco minutos…” dijo el señor jorge con gesto adusto, y poco tiempo después, las cinco chicas que conformaban su equipo de trabajo ingresaron al recinto rectangular de 2 x 2 mts, rodeado de lunas polarizadas y pintado enteramente de color crema…
“Chicas, ayer tuve una reunión con el gerente comercial de la empresa”, todas lo miraban atentas, “Me hizo algunas observaciones con respecto a nuestro rendimiento del último mes y de como estamos llevando la cartera de los clientes, miren… no quiero hacerles perder su tiempo, así que en resumen diré…” , las mira a todas a los ojos, toma aire y pronuncia… “¡Desde el lunes que viene… NADIE ME HUEVEA!”… el puño del señor Jorge acaba de estrellarse en la mesa de reuniones.

Las chicas se ponen de pie e inician el retorno a sus lugares, cabizbajas y meditabundas, al ingresar a su oficina, descubren que cuatro jóvenes en corbata han tomado posesión de sus maquinas, y cuando estas llegan, como impulsados por un rayo eléctrico, los jóvenes abandonan el lugar misteriosamente, sin pronunciar palabra.

-¡Chicas, nos cagaron! –exclamó la Juana, que fue la primera en darse cuenta…
-¿Qué pasó chica? –preguntó la Susy, algo asustada
-¡Nos han bloqueado el Messenger! –dijo la Juana, con una cara de consternación total
-No puede ser… –dijo Brisita, e inmediatamente se puso a revisar su PC. Luego de algunos minutos dictaminó- También nos han bloqueado el Hi5, el Ares, pucha... ¡no tenemos ni acceso al Hotmail…!
-¡Ay chica, así no se puede trabajar! –dijo la Susy, totalmente arrebatada
-Brisa, ¿pueden hacernos esto?, quiero decir, ¿esto está permitido en las leyes laborales? ¿esta clase de maltrato? –preguntó la Juana muy seria
-No lo sé, pero esto no se va a quedar así –dijo brisita apoyando su mano en el hombro de su amiga, dándole ánimos
-Chica, y si le decimos al John que venga y que nos lo desbloquee otra vez? –dice la Susy, acomodándose el escote
-Bien tarada eres ¿no? –le dice la Juana- si los mismos chicos del área de John son los que han venido a desactivar todo, mas bien pobrecito el John, por ahí se dan cuenta de que él nos dio acceso y “la canción criolla”…
-¡Chica no me digas tarada ah! –dice la Susy muy enojada
-Ya, ya, no se peleen –dice Brisita, apaciguando la situación- tenemos que mantenernos unidas en esto

Siguiente Lunes, 8 a.m.

Brisita llega a su trabajo, tiene su celular en la mano, está conversando con su novio, no se da cuenta de que hay otra muchacha detrás de ella, le cierra la puerta en la cara.

-¡Oye estúpida date cuenta pues! –vocifera la joven, una morena muy alta con cara de mala
-¿Oe que?... ¿qué me has dicho oyeee… -Brisita la mira de arriba a abajo, la mide, luego termina la frase sonriendo-… Coca Cola con orejas?

La morena se queda estupefacta, sin palabras, no se esperaba una respuesta así, Brisita la mira de nuevo, esperando una respuesta, y como no obtuvo ninguna, se da media vuelta y camina hacia el ascensor.
Se da cuenta que ni la Susy, ni la Juana, ni las otras dos chicas han llegado, es la primera, prende su pc, abre el Internet Explorer, digita esa otra dirección que le dijo su enamorado, luego de algunos minutos sonríe feliz cuando se da cuenta de que logró conectarse al Messenger.
Al llegar sus amigas les da la noticia…

-Chicas, les tengo una buena noticia –dice feliz de la vida
-¿Qué pasó chica? –pregunta la Susy, mientras examina, en un espejo diminuto, si sus lentes de contacto (color turquesa) están bien colocados
-Yo, su amiga, la mas linda, la mas inteligente, ha hecho un descubrimiento que mejorará nuestra calidad de vida aquí en el trabajo. -dice Brisita, sacando pecho
-Habla de una vez pues oye, no te hagas la importante tampoco ah –dice la Juana, mientras le sonríe de reojo a uno de los chicos del área legal que pasa por su lado llevando unos papeles
-¡He encontrado otra forma de entrar al Messenger!, les dije que no podrían con nosotras –dice Brisita, feliz
-¡Chócala Chica! –dice la Susy, y estrella su mano con la de Brisita

Llegado el medio día, las chicas no han avanzado casi nada de su trabajo, apenas solo algunas gestiones, el supervisor del equipo, el señor Roberto se ha quedado dormido sobre su teclado, ellas se divierten conversando entre ellas por el Messenger…

Brisita Said: Ahhh… no les conté, en la mañana tuve un roche con la negra del piso 3 en la puerta, ¡me dijo estupida!
La Juana Said: Anda oye, y tu que le dijiste?
Brisita Said: La miré y le dije que era una Coca Cola con orejas… jajaja
La Susy Said: No jodas chika eso le dijiste?
Brisita Said: Jajajaja … siiiiiii…….
La Juana Said: Jajajaja… te pasas oye!... y que te dijo la negra?
Brisita Said: Nada, se quedó cojuda, me miró nomás, yo me di la vuelta y me vine…
La Susy Said: Y no te miedo chika? Esa chokoteja es grandota!
Brisita Said: No, tas loca, yo no le tengo miedo a nadie!
La Juana Said: Ahhh… corazón valiente te crees!
La Susy Said: Jajajaja…. “korazón valiente”
Brisita Said: Ahhhhhh tas con la chispa cabeza grasosa!
La Susy Said: Jajajajajaja….. “kabeza grasosa”
Brisita Said: Y tu no te vaciles mucho nomás… oye… cara de bolsa!
La Juana Said: Jajajajajaja
La Susy Said: Ya ves chika?
Brisita Said: Ya ya disculpa amiga, pero es que te vacilas gratis pues…

Llegada la hora del almuerzo Brisita, La Susy y La Juana suben a calentar sus tappers al sexto piso, donde queda el comedor, y al llegar a la puerta del mismo, se dan con la sorpresa de que cuatro chicas: la morena de la mañana y tres de sus amigas, las estaban esperando…

Continuará…..

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sábado, 12 de abril de 2008

El mejor regalo.


Aun no terminaba de despertarme cuando sentí un ruido en la puerta del dormitorio… era mi mamá…

Su carita redonda, su cabello corto, su olor rico, y su amplia sonrisa… esa era mi mamá.

Llevaba una bolsa de plástico negra en sus manos…

“Estas son las mañanitas que cantaba el rey David,
A los muchachos bonitos, te las cantamos a ti…”

“Despierta mi rey despierta, mira que ya amaneció,
Ya los pajaritos cantan, la luna ya se metió…”

-¡Feliz cumpleaños mi amor! –dice, mientras me da un beso-
-Gracias mamá… -digo torpemente, nunca se que decir cuando mi mamá hace eso-
-No tuve tiempo de comprarte un regalito, porque recién salgo de turno, pero te traje esto…

Entonces mi madre se pone de pie abre la bolsa negra y deja caer encima mío, decenas de golosinas, una lluvia de chocolates, marshmellows, gomitas, caramelos, chupetes, chifles, sparkies, todos los dulces que se puedan imaginar cayeron sobre mi…

-Que chévere Mami... muchas gracias
-De nada mi amor…, ¿te gustó?
-Siiii…!!.. mucho –dije mientras miraba la bolsa roja de los ricos chifles piuranos con canchita que a mi me encantaban-
-Como te dije, no tuve tiempo de ir a comprarte nada, pero le compré a “la Maria” todo esto…

Maria era la señora que vendía golosinas en la bodega que quedaba frente a la clínica donde trabajaba mi madre, era una señora muy buena que me fiaba todo lo que yo le pedía, a veces, yo iba con mis amigos del colegio y me fiaba para todos sin decir nada, luego mi madre le pagaba.

-¿Y adonde quieres ir hoy bebé?
-Quiero ir a la playa, a pasear en bote…

Cuando era niño, me encantaba ir a las playas de chorrillos y dar largos paseos en los desvencijados botes que allí alquilaban, luego de ello mi mamá y yo comíamos anticuchos y picarones, y brindábamos con chicha de jora en alguno de los puestos de madera que habían en la orilla de esas playas.

Por la tarde, y siempre contra mi voluntad, mi madre compraba una torta, preparaba bastante chocolate caliente e invitaba a todos mis amigos de la cuadra a tomar lonche, luego a una hora prudente, hacia que todos me cantaran el happy brithday, algunos me traían regalo, otros no, recuerdo que “los chepes”, tres hermanos amigos míos, que eran quizás los mas humildes de la cuadra, siempre me obsequiaban algo, a veces un jabón de olor, otras un par de medias, nunca venían con las manos vacías “los chepes”, una vez me regalaron un mango inmenso que su mamá había traído de arequipa, estaba riquísimo.

Nunca había niñas en mis cumpleaños, yo era demasiado tímido y no tenía amiguitas, solo amigos, encima mi colegio era de puros hombres, así que luego de terminar el rico lonche que mi madre nos había preparado, salíamos a la calle a jugar al fútbol o a las escondidas, a “Bata” o a lo que fuere, nos divertíamos mucho.

La mayoría de mis amigos en Surquillo, celebraban sus cumpleaños como yo, y la verdad que la pasábamos muy bien. A casi todos mis amigos de esas épocas los he perdido de vista, a los “Chepes” ya no los veo, se fueron a Argentina a trabajar hace muchos años, los demás siguen por aquí pero igual no los veo, a algunos les va bien, a otros no tan bien, hay incluso algunos que andan en negocios un poco turbulentos ja, ja… pero bueno, ¡que así es la vida homes!, y a todos los guardo en mi corazón porque compartimos juntos la época más linda de nuestras vidas: la niñez.

Esa bolsita negra llena de dulces ha sido el regalo de cumpleaños más lindo que me han hecho en la vida, y la verdad, dudo que alguien algún día lo supere, a menos que sea mi madre obvio, de ella si espero cualquier cosa.

Y… los dejo, suena el timbre de mi casa, y yo ya se quien es. Es doña Elsita que como tooooodos los años, viene a cantarme las mañanitas…

“Estas son las mañanitas que cantaba el rey David,
A los muchachos bonitos, te las cantamos a ti…”

“Despierta mi rey despierta, mira que ya amaneció,
Ya los pajaritos cantan, la luna ya se metió…”

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