Ayer sentí la necesidad de verte, y fue por eso que junté todas las bolsas de basura y caminé hasta tu casa para dejarlas, porque una vez tu me dijiste “Si se te juntan las bolsas de basura puedes llevarlas a mi casa, que yo me encargaré de botarlas”, y yo sentí para mis adentros, que eso que me habias dicho, había sido una de las cosas más dulces que me habías dicho en la vida…
Por eso abro la puerta de tu casa con mi llave (con esa llave vieja que me diste alguna vez, y que no sabes (ni sabrás) para todas las cosas malas que sirvió), y caminando hacia el patio veo la luz de tu cuarto prendida y me alegro, así que dejo mis bolsas dentro del tacho inmenso, y camino hasta tu cuarto y me detengo en el marco de tu puerta, porque yo nunca entro a tu cuarto (¿te has dado cuenta?), tal vez sea porque no me gusta, tal vez sea porque nunca me has invitado a pasar. Estás allí echado en la cama, viendo televisión, sin zapatos, el clásico vividí percudido, el rosario en el cuello, me saludas con un “¿Y?” y yo te respondo con un “Allí”, y luego me dices “¿Y cómo está la chamba?” y yo te respondo que “Bien”, y luego los dos nos quedamos callados, y tu vuelves a mirar la televisión, y yo recorro con la mirada tu cuarto, ese cuarto de 3 por 3 donde vives solo y aislado, y veo tu ropero de expolicia, y veo tu mesa de noche llenecita de cuadros e imágenes religiosas, y veo tu biblia verde, esa viejísima biblia verde que lees todos los días, esperando quizás que leyéndola, borrarás todas las equivocaciones del pasado...
Y entonces los dos nos vemos-sin-vernos por un instante (un instante en el que yo confirmo lo mucho que me parezco a ti, todo el mundo me lo dice), y yo me despido de ti con un “Bueno, me voy”, y tú me respondes con un “Ok, cuídate”, y entonces camino hasta la puerta, sintiéndome extrañamente reconfortado, pensando, “Hasta la próxima vez que venga a botar la basura, Papá”…
Fin.
PD1: Escribí esto porque hace poco me dijeron que yo terminaría como tu…
PD2: Escribí esto porque no puedo decirtelo en tu cara y se que nunca lo vas a leer..
PD3: Y finalmente, escribí esto, porque fue (en cierta forma) como botar la "basura" que llevo dentro…
PD4: Seguimos dando batalla.. Votar AQUI por “Un orgasmo para Pamela”
EBP asiste a un curso de especialización que va desde las 7 hasta las 10:30 de la noche. Al lado de EBP se sienta un pata al que le ha dado hipo, un hipo tan fuerte y persistente, que hace que el pobre tipo sea sacudido por un espasmo cada 5 segundos..
EBP lo mira de costado, el pobre flaco trata por todos los medios de controlar su hipo, alza su mano izquierda, luego la derecha, aguanta la respiración, pero pareciera que todo lo que hace no hace más que empeorar las cosas. Ahora varios de la clase se ríen, incluso el profesor se ríe solapa.
En un momento de la clase, EBP voltea, lo mira al flaco directo a los ojos, y muy despacio, para que nadie mas escuche, le dice…
EBP: Oye…
Flaco: Si?... HIP!!!
EBP: O callas tu hipo ahora mismo, o te saco la mierda…
El flaco no puede creer lo que está escuchando, se le queda mirando asustado a EBP quien le sostiene la mirada muy serio…
Segundos después el hipo había desaparecido y EBP y su nuevo amigo 'el Flaco' se ríen de lo sucedido…
Fin
PD1: La verdad por estos días no tengo muchas ganas de postear, pero esto que me pasó ayer me hizo reir, y como hace tiempo que no reía así, con tantas ganas, pues creo que vale bien la pena contarlo.....
PD2 (Y Noticia de Ultimo minuto!): Me acabo de enterar que ando participando en un concurso (y yo ni sabia, mira ve..), así que todos los bloggers que me leen por favor entren a este link inmediatamente y voten por la opción 2!!, miren que están regalando un MP3 y yo lo necesito porque hace poco me robaron la jato y me quedé sin música!!! jajajajajajaja!!!!!!
Son las 5 y 34 de la tarde y estoy en el aeropuerto, la K está a mi lado leyendo el libro “los últimos días de la prensa” y yo estoy aquí escribiendo este post, es la primera vez que escribo un post desde un sitio así…
El día de ayer a las 5 de la mañana falleció de un infarto al corazón la única abuela que me quedaba y a quien yo más quería, mi abuelita Adelaida Vda De Arguedas, la madre de mi padre. Yo me enteré como a las 10 de la mañana, mi madre me llamó al trabajo y me lo dijo, sentí una repentina sensación de vacío, pero permanecí tranquilo. Le pregunté a mi mamá por mi papá y me dijo que aun estaba con ella en la casa, yo le pregunté que porque no iba a la casa de mi tía, lugar donde estaba mi abuela, pero me dijo que él no quería ir solo, que tenía miedo de la reacción que tendrían mis tíos al verlo.
Mi abuela era toda una señora, viuda desde muy joven y con todos sus hijos casados, vivía sola en una casona grande y atendida por su fiel empleada. Los recuerdos más fuertes que tengo de ella son tres, y pensar en ellos me arrancó algunas lagrimas ayer a la salida del trabajo, mientras conducía por la tomas marsano hacia su velorio…
Las historias…
Mi abuela tenía un gran sentido del humor, era patriota hasta el tuétano (como toda tacneña de pura cepa) y tenía un talento impresionante para contar historias, talento que yo siempre le admiré. Cuando mi abuelita comenzaba a contar una historia yo al toque me ponía cómodo y me ponía feliz a escucharle. A mi abuelita le gustaba que yo la escuche, supongo que la emocionaba que su pequeño nieto, el mas orejón de la familia, fuera su hincha numero uno. Las historias que mas me gustaban eran las que tenían que ver con la ocupación chilena, mi abuela se sabía mil historias interesantes al respecto, ya que ella fue una de tantas niñas Tacneñas que crecieron durante esa época, que como todos sabemos, duró 50 años…
“Y entonces en la madrugada del 28 de julio de aquel año, varios jovencitos Tacneños entre 17 y 20 años, bajaron silenciosamente la bandera Chilena del pabellón y en su lugar colocaron nuestra bandera, y al otro día muy temprano, todos los Tacneños pudimos ver en el pabellón de la plaza, como si se tratase de un milagro, nuestra preciosa bandera roja y blanca flameando otra vez en el lugar que le correspondía, inmediatamente todos los que estábamos en la plaza nos pusimos a cantar el himno nacional…”
Ahora son las 6 y 51 de la tarde, la K y yo estamos ya en pleno vuelo hacia Tacna, por la pequeña ventana del avión se puede ver al sol ocultarse y al cielo pintarse de hermosas tonalidades naranjas y celestes…
Las humitas al final de la misa…
Mi abuela era bien católica, todos los domingos a las 8 de la mañana asistía puntualmente a la misa que se ofrecía en medio del parque Bolívar de Surquillo. Yo por esas épocas andaba en mis 10 años y siempre la acompañaba. No era que me emocionara mucho levantarme tan temprano a escuchar las palabras de ese sacerdote con cara de bulldog, lo que más me gustaba era andar con mi abuela por las calles, tomándola del brazo como si fuéramos novios, yo siempre he sido muy cariñoso y con mi abuelita lo era más porque la quería mucho.
Siempre al terminar la misa, acompañaba a mi abuela hasta su casa, que quedaba a cinco cuadras de la mía, y en el camino siempre pasábamos por la panadería, allí hacíamos una parada y mi abuelita compraba cinco panes con su respectiva dorina y a mí me compraba 2 humitas dulces. Debo confesar que a esa edad las humitas dulces eran mi perdición, y el hecho de que mi abuelita me las comprara siempre al terminar la misa era otra gran motivación para acompañarla, mi abuelita obviamente sabia que me encantaban y por eso siempre me las compraba complacida.
Las señoritas fly hostess pasan con la bandejita y nos preguntan qué queremos, la K pide un vaso con agua y yo pido un jugo de naranja y un kekito de platano, son las 7 y 13 de la noche, en aproximadamente 1 hora llegaremos a Tacna, la tierra de mi abuela…
Octubre morado, la última vez que te vi…
En octubre de este año, luego de ver a tantas señoras piadosas vestidas de morado alrededor del señor de los milagros, me acordé de ti y quise ir a verte. He sido un mal nieto, lo reconozco, la última vez que te había visto había sido en un cumpleaños tuyo hacia 2 años.
Luego de preguntarle a mi papá la dirección, llegué al asilo en pueblo libre, cuando entré a tu cuarto estabas recostada en tu cama, te bese en la frente y comencé a hablarte, la K a mi lado se puso a hacerte cariños en el cabello y la Cami me preguntaba porque no te movías ni hablabas…
En un momento de la visita me quedé solo contigo y comencé a llorar, ahora recordaba porque no me gustaba ir a verte, me daba una pena horrible verte así con una sola pierna, como una plantita sin poder moverte ni hablar. Tú que siempre fuiste tan coqueta, tan temperamental, tan independiente, la siempre digna matriarca de la familia, ahora estabas allí, alimentándote por un tubo de plástico, con la mirada perdida, sin poder reconocerme…
Abandoné el asilo una hora después, y mientras conducía hacia mi casa recordé lo que le había pedido a la imagen del señor de los milagros ese mismo día por la mañana, que por favor de una vez por todas, te dejara descansar en paz…
Luego de escribir todo esto que he escrito, me doy cuenta de que no fui un buen nieto contigo, que solo estuve contigo en las épocas buenas, pero en las malas te abandoné. Decir que fue porque ahora tengo familia, trabajo y demás responsabilidades son solo excusas. Preferir olvidarse de alguien porque el verlo te hace daño es cosa de cobardes y definitivamente yo contigo me comporte como un cobarde, la última vez que te vi te lo dije y te pedí perdón por eso, y sería el hombre más feliz de la tierra si pensara que en ese momento me escuchaste y me entendiste… pero sé que no fue así y tal vez por eso me siento así como me siento…
“Cuando los Chilenos se dieron cuenta lo que habían hecho los jóvenes Tacneños, se hicieron a los que no les importó, pero 6 meses después, corrieron la voz de que había trabajo bien pagado en unas minas de Antofagasta, muchos jóvenes tacneños entre 17 y 20 años se inscribieron para trabajar allí, a los pocos días a todos los subieron en un barco, yo fui a despedir a varios primos míos al puerto, ninguno de ellos volvió jamás, los ahogaron a todos en el mar…”
Son las 8 y 10 de la noche, y por los parlantes del avión nos recomiendan apagar los celulares y los aparatos electrónicos, yo hago lo propio y apago esta laptop prestada, coincidencias de la vida, pasaré la noche de año nuevo en Tacna, en la Tacna que tanto me enseñaste a querer abuelita, en la ciudad que tanto amaste y a la que nunca pudiste regresar…
Fin.
PD: Publico este post a la 1 y 30 de la tarde del día 31 de diciembre, me siento recontra cansado porque toda la mañana estuvimos caminando y haciendo compras por los mercadillos. Aun no tenemos decidido en qué lugar pasaremos el año nuevo y la verdad no es que tanga muchas ganas tampoco. Lo que si quería era aprovechar este momento para desearles a todos ustedes queridos amigos que leen este blog, que este año nuevo 2010 que se viene les vaya de la san puta madre y que todos sus buenos deseos se cumplan, en serio un fuerte abrazo de su amigo EBP…
Ayer, mientras mi Cami era anunciada por el presentador, y bajaba preciosa por la escalera cogida del brazo de su parejita, recibí la siguiente llamada al celular: “Hijito, me acaba de llamar mi papá, dice que acaban de entrar a tu casa a robar…”
Cuando la K me preguntó que pasaba, disimuladamente le dije al oído lo que mi hermana me acababa de decir, la K se puso pálida, y yo le dije que estuviera tranquila porque mi papá ya estaba en la casa, pero que igual quería ir a ver como estaba todo por allá, que en unos minutos estaba de vuelta. Y así lo hice, rápidamente salí del colegio, subí al carro y manejando a 80 por hora llegué a mi casa en 10 minutos. Mi papá estaba en la calle conversando con algunos vecinos, se le notaba bastante alterado, “Jose han entrado unos rateros a tu casa, vamos a buscarlos, dicen que están en un yaris plomo”, entonces mi papá sube al auto con la legendaria smit & wesson al cinto y juntos nos ponemos a dar vueltas por el barrio con la esperanza de encontrar a los ladrones, pero nada, no encontramos nada…
Quince minutos después al fin entré a mi casa, habían dejado todo patas para arriba en busca de plata (que no había) y se habían llevado mi computadora, el televisor y el reproductor de dvd, no puedo describir con palabras todo lo que sentí al ver mi hogar violentado de esa forma, todos los cajones estaban abiertos y la ropa de mi hija y mi esposa estaba desparramada por el suelo, el rack del televisor estaba doblado como si fuera de hule y ante mis ojos se vio como una siniestra escultura dejada en recuerdo por los ladrones…
A mi hermano mayor, que vive arriba de mi casa, le fue peor, de él se llevaron su televisor (el doble de grande que el mío), su dvd, el play station de mi sobrino, la computadora y el equipo stereo, lo llamé al celular y me dijo que ya estaba en camino. Le dije a mi papá que por favor se quedara hasta que llegara mi hermano, que yo tenía que regresar a la fiesta de Cami, mi papá estuvo de acuerdo, se le notaba mas tranquilo…
Para mi “buena suerte” llegué a la fiesta de Cami, justo en el momento en que la directora del colegio acababa su discurso y todas las parejitas se disponían a bailar el tiempo de vals, rápidamente tomé mi lugar en la mesa, agarré la cámara y con el corazón latiendo a mil, grabé todo el baile de mi princesa de principio a fin, y mientras la veía bailar, pensaba, “Que realmente no importaba nada que hubieran entrado a mi casa a robar, lo que realmente importaba, era estar en ese momento con mi esposa y con mi hijita, viéndola bailar hermosa con su vestidito rosado… porque todas esas cosas materiales que se llevaron, las podemos conseguir de nuevo, pero momentos mágicos como este, que vemos a nuestra hija dando vueltas sobre sus zapatitos blancos, esos si que no se consiguen ni con todo el oro del mundo…”
Y hoy que estoy en mi trabajo, y escribo desde aquí porque lamentablemente ya no tengo computadora en casa, le quiero dar las gracias a usted amigo Ladrón, porque sin quererlo usted ayer me hizo recordar, una vez más, que todas las cosas que me hacen realmente FELIZ todavía las tengo conmigo… y de todo corazón deseo… que todo lo que usted se llevó ayer de mi casa lo haga un poquito feliz a usted también… que pase una Feliz Navidad, Señor Ladrón…
Fin.
"¡PAFFF!... ¡Ya cállate conchatumadre!".. Quique la cagó, le metió una cachetada al pituco y lo hizo llorar, ahora la gente se va a dar cuenta, una señora gorda que pasaba se ganó el pase y nos miró raro, "Ya ya huevón sacate las zapatillas al toque, no hagas que te pegue de nuevo"… la señora gorda retrocede unos pasos, se acomoda los lentes para ver mejor y… "¡Rateros…Suéltenlo!... ¡Policía!"... la cagada… a correr nomás…
Ágiles, fuertes y con la adrenalina a mil, Quique y yo corremos por las calles de miraflores con nuestras mochilas llenecitas de objetos robados, un par de zapatillas reebok fosforescentes, un reloj swatch con motivos japoneses, un skate "Santa Cruz", en fin, las cosas mas raras y exclusivas, pedidas por los chibolos del barrio y canceladas en efectivo (a la quinta parte del costo real) por sus madres, al fin y al cabo, ninguna de ellas podía comprarle esos objetos a sus hijos en las tiendas, ¿iban acaso a pagar 100 dólares por un par de zapatillas? ¿250 dólares por un Skate?, ¡ni de vainas!, nos compraban a nosotros, ¡Quique y yo éramos los Robin Hood de Surquillo!, había que ver los rostros de los chibolos del barrio cuando les llevábamos a la puerta de su casa lo que habían pedido, sus caritas resplandecían de ilusión y alegría.
No éramos los únicos, como nosotros habían muchos en el barrio, los podías identificar fácilmente, jóvenes de clase media baja, con el corte "honguito" de moda y exageradamente bien vestidos, paseando perros de razas (cuyos precios fluctuaban entre 100 y 300 dólares) por las calles sucias y maltrechas de Surquillo, era un espectáculo surreal y hermoso.
En mi casa por razones obvias desconocían de mis andadas, pero mi viejo sospechaba y en mas de una ocasión quiso sacarme información, yo me cerraba , me hacia al loco, y cuando ya la cosa se ponía insostenible, lo dejaba hablando solo y me iba a la calle a fumarme un bate tranquilizador, luego regresaba muy de noche cuando todos en la casa ya estaban durmiendo.
Los sábados eran maravillosos, por lo general nos íbamos a la playa muy temprano, a correr, a nadar y a quedar bien bronceaditos para la fiesta de la noche, nos tirábamos como reses en la arena y esperábamos hasta que se ocultara el sol para retirarnos, solamente si teníamos ganas o nos faltaba efectivo robábamos un par de zapatillas o un relojito en el camino, las victimas por lo general eran bañistas que (al igual que nosotros) abandonaban la playa muy tarde.
El día de mi cumpleaños número 18 mis amigos me organizaron una fiesta espectacular, con mucho trago, buena música y lindas flaquitas, esa noche conocí a Surama Valderrama, una flaquita bien de avanzada conocida en todo Surquillo y balnearios como la popular "Sury". Luego de varias botellas de cerveza y varias piezas de salsa pegadita la cosa pintaba para campeón, así que haciendo uso de mi condición de "dueño del Santo" le susurré a Sury en el oído la idea que hace rato me rondaba la cabeza.
Minutos después estábamos en "La carcocha" (un auto viejo y abandonado en un corralón, allí íbamos los del grupo siempre que queríamos estar solos, allí bebíamos, allí fumábamos y a veces hasta dormíamos cuando a alguno de nosotros lo botaban de su casa), Sury conocía nuestro escondite, había estado allí muchas veces, varios de mis jóvenes colegas me habían contado con lujo de detalles la manera como disfrutaron de sus caricias en el asiento trasero de la carcocha, pero para mi era la primera vez con Sury, para ser mas precisos, era la primera vez que intentaba llegar mas allá de los besos con una chica luego de lo que pasó con "Ella", pero no quería pensar en eso ahora, estaba muy drogado y demasiado excitado para razonar, para detenerme, así que seguí besándola desesperadamente y recorriendo con mis manos los lugares más recónditos de su adolescente anatomía, pude al fin desabrocharle la blusa y comenzar a lamerle los pechos, "Despacito, suavecito", susurraba Sury con una vocecita entre ronquita y suave, lo cual en vez de tranquilizarme terminó por volverme bestia del todo, así que le bajé el calzón, la abrí de piernas toscamente y mirando su rostro bello echado hacia atrás, con los ojos cerrados y mordiéndose los labios intenté consumar el acto penetrándola... pero no pude.
"Pero sé que me quieren, como los quiero..
Saben a quien me refiero,
A los que conmigo crecieron.."
Fin.
PD1: Hace algunos años se me dió por escribir cuentos y mandarlos a concursos (concursos en los que nunca gané nada por cierto jaja), escribí como 3 creo, uno de ellos se llamaba "Mi padre, ella y yo", este post es un fragmento, a ver que les parece...
PD2: El video que aparece al final del post pertenece al grupo de rap "Fakir Ft. Norick", el tema me lo recomendó mi pata Stone Dick y me parece que la letra le cae a pelo a este post, muchas gracias local..
Mientras el DJ cuadra la cinta que ECHP y su pata "Peladito" le han dado para que ponga, ambos chiquillos se la rijen para ver cual de los dos aparecerá en el video esta vez… "Alayanke alayanken… po!", "¡Jaaaaa… Te gané!", ríe feliz ECHP, y luego corre donde la quinceañera y la invita a bailar, "Pero… es que yo no se bailar eso", le dice ella avergonzada, "No importa, tu muévete nomás", le dice ECHP mientras la coge de la mano y la jalonea, la pobre niña intenta oponer resistencia, voltea a pedir apoyo a sus amigas, pero ellas en vez de ayudarla le gritan "¡Anda baila nomás oye!", y se ríen y la empujan, y es en ese momento que "Peladito" le pasa la voz al que filma "¡Oye mira, la quinceañera va a bailar!", y entonces el filmador deja a un lado la presa de pollo que se está empujando, coge su herramienta de trabajo y se acerca rápido donde la quinceañera y le prende toda la lucezota de la cámara en la cara, y entonces la pobre niña, ante tanta presión (porque llegado ese momento hasta sus viejos están que corean "¡QUE BAILE!, ¡QUE BAILE!"), no le queda otra que seguir a ese espeso chibolo orejón hasta el centro de la pista y ponerse a bailar con él "Ice Ice Baby" de Vanilla Ice…
...........
El domingo, al otro día del quinceañero, ECHP y su amigo "Peladito" comentan acerca de la fiesta…
- Oe pero… honestamente, ¿qué tal me salió la tirada pa' atrás? –pregunta preocupado ECHP-
- Hmmm… mira… merfi-merfi… masomenos nomás ah, como que todavía no te sale bien-bien –responde sincero "Peladito"-
- ¡Lo sabía!, tamare… ¡no me sale esa wada won!
- Pero practica más pe won, mira, por ejemplo ahorita, en vez de estar webeando aca afuera, porque no vamos a tu cuarto y practicamos el paso pa’ atrás, ¿qué dices?
- ¿Merfi?
- ¡Merfi pe' won!
- ¿Vamos entonces?
- ¡Vamos pe' won!
Entonces ECHP y su pata "Peladito" entran al cuarto, ponen la cinta en el VHS y al toque nomás, ni bien aparece su ídolo en la pantalla, ambos ponen cara de malos y se ponen a repetir todos los pasos que les gustan una y otra vez hasta que les salgan perfectos (o al menos "decentes"), y luego de practicar por más de una hora y sudar como chanchos, los dos se van a la cocina y le piden a la hermana mayor de ECHP que les sirva "Un vaso de Limona helada peee Rossana" para refrescarse…
Como puede apreciarse (o mejor dicho, leerse), ECHP y su causa "Peladito" son fanaticazos del rap y sobre todo del rapero Americano "Vanilla Ice", se saben de memoria todas sus canciones, tratan de aprenderse todos sus pasos, y hasta tratan de parecerse un poquito a él, por eso la vez pasada "Peladito", haciendo caso omiso de la recomendaciones de su madre, chapó la maquina de afeitar de su viejo y se rapó tres truenos a ambos lados de la cabeza similares a los que tenía su ídolo. Lo único malo fue que su madre al verlo así, le metió 6 lapazos (uno por cada trueno) y lo llevó a rastras hasta donde "Don Roberto" (el peluquero del barrio), para que "Le arregle el desastre que su muchacho loco se había hecho en la cabeza"…
Pero fuera de estas pequeñas desavenencias, ambos chiquillos se sentian felices porque últimamente su baile les permitia figurettear a su antojo en todos los tonos del barrio, sobre todo en los quinceañeros, donde ya eran innumerables los videos caseros en los que aparecian saltando de un lado a otro con "Ninja rap" ó contorsionando sus cuerpos flacos al compás de "Play that funky music". Pero definitivamente, si había que elegir una, la que más le gustaba a los dos era "Ice ice baby", cuando sonaba esa canción en un tono, inmediatamente, como si ambos tuvieran resortes en el poto, saltaban de sus lugares desesperados y se ponían a buscar pareja como un par de lobos hambrientos en busca de presa, y cuando la encontraban, no se daban por vencidos hasta tenerla en frente bailando con ellos, aunque esto ultimo era discutible, porque la verdad era que los únicos que bailaban eran ellos, porque las chicas lo único que hacían era menearse desganadas de un lado a otro mirándolos con cólera, rogándole a dios que esa música de mierda se acabara lo antes posible, pero ellos todo lo contrario, dejando "sangre, sudor y lagrimas en la pista de baile carajo, porque por algo no se habían sacado la mierda practicando en el cuarto de ECHP y por las webas Rossana no hacia la limonada helada para que se refresquen", y luego ni bien acababa la canción, los dos regresaban al toque a sus sitios, sin ni siquiera agradecerle la gentileza a las chicas por haber hecho el ridículo con ellos en medio de la sala, y una vez allí, chapaban su vaso de chicha o gaseosa o lo que hubiera, y se ponían a conversar todos "papis", pensando ilusamente que en ese momento, todas las miradas del tono estaban enfocadas en ellos, mal o bien pero en ellos, "y de eso de trataba pe' causa ¿si o no?, de eso se trataba"…
Fin.
PD1: Aquí les dejo este pequeño video, que deja constancia que el rap aun no ha muerto del todo en EBP, es más, aun su ECHP interno recuerda algunos pasitos ;)
PD2: En el año 1992, Vanilla Ice vino a Perú, y como era obvio, ECHP y "Peladito" estuvieron presentes en primera fila observando cada uno de los pasos de su ídolo, en un momento de la noche Vanilla se sacó la camiseta que llevaba puesta, la exprimió y luego la lanzó al público, por más que ECHP se estiró y forcejeó no pudo agarrar ni siquiera un pedacito de ese polo cochino que los fans hicieron trizas, Peladito sin embargo si logró hacerse de un pedazo y ECHP lo envidió toda su vida por eso… Aquella fue la última noche que ambos bailaron rap juntos..
PD3: Si por casualidad, alguna persona aun conserva alguno de esos videos antiguos donde aparecen bailando ECHP y Peladito, por favor sean tan amables de quemarlo inmediatamente o en todo caso informarlo en este blog, el autor está totalmente dispuesto a negociar su compra..
PD4: En la actualidad "Peladito" es economista y vive en Venezuela, ECHP por su parte se convirtió en EBP y se dedica a escribir desvarios en un Blog..
"Y qué tal? Cómo se me ve?", preguntó Evita con una sonrisa de oreja a oreja. Yo le había prestado, debido al frío que hacia aquella noche, mi polera favorita en esos tiempos: una fiorucci color gris con aplicaciones… "Pareces un payaso..", le respondí, arrepintiéndome inmediatamente de la boludés que había salido de mi boca.
Evita era una chica muy linda, alta, achinadita, de cabellos largos y lacios, ligeramente castaños debido al sol, tez morena, y un cuerpo formado y bonito. Me la había presentado –a mi solicitud- mi mejor amigo no hacia mucho tiempo, ella era prima de su actual enamorada..
-Discúlpame Evita –dije apenado-, no fue mi intención ofenderte, soy un imbécil.
-Tienes razón.. eres un imbécil.. ja ja.. –dijo sonriendo, mostrándome sus blanquísimos dientes-
La acompañé hasta su casa y quedamos para salir el próximo sábado. Iríamos a la casa de mi prima Isabel. Aquella era –por esas épocas- una de mis estrategias infalibles para impresionar a una chica: la llevaba a la casa de mi prima en Huaral, donde mi prima –que me quería mucho- siempre me atendía a cuerpo de rey, haciendo que la chica de turno, quedara impresionada con las atenciones brindadas y sobre todo con el hermoso fundo donde vivía mi prima, y luego durante el camino de regreso, amparándome en la romántica oscuridad del bus, yo aprovechaba para decirle al oído lo mucho que me gustaba y lo perfecto que había sido ese día de paseo junto a ella. Por lo general –lo digo humildemente- esa estrategia del paseo a Huaral tenia una efectividad del 90%, y aquella vez con Evita no fue la excepción. Nos besamos durante casi todo el viaje de vuelta, tanto así, que mis labios quedaron resecos durante varios días luego de ese sábado de gloria.
Recuerdo que salimos un par de veces más, fuimos al cine a ver una comedia romántica y a caminar por larco mar, y siempre, durante y luego de las salidas, yo aprovechaba para colocarle unos cuantos besos furtivos sobre su carnosa boquita.
Lo curioso era que no éramos enamorados, al menos no formalmente. Todo había sucedido de una forma tan espontánea, que la necesidad de una declaración no había sido necesaria. Pero a mi Evita me gustaba un montón, y un buen día, al regreso de una salida, en el taxi, aproveché para describirle mis sinceras intenciones de formalizar nuestra relación de amigos cariñosos..
-Evita.. ¿Quieres estar conmigo?..
-¿Ah?.. –dijo confundida-
-Que si quieres estar conmigo, que si quieres ser mi enamorada…
Evita se quedó callada por un momento, me miró a mi, miró hacia la calle, miró el espejo retrovisor del taxista y respondió con naturalidad..
-¿Y para qué?
-¿Cómo que para qué? –dije sorprendido-. Para estar bien pues, para ser enamorados por la legal… No quiero que nadie en el barrio ande diciendo que tu solo eres mi "agarre"..
Evita volvió a quedarse callada, su mirada denotaba una sorpresa total a todo lo que yo le estaba diciendo, luego de pensar un poquito y volver a pasear sus ojos chinitos por todo el taxi, respondió..
-Pero si así estamos bien..
No podía creer lo que estaba escuchando, Evita no quería estar conmigo por la legal, pero sin embargo seguía sosteniendo mi mano en la suya como si nada. Luego de que me dijo eso, no pude decirle nada más durante todo el viaje, cuando llegamos a su casa me dio un beso en la boca, me hizo adiós con la mano y desapareció tras el umbral de su puerta con una sonrisa, como si nada.
No dormí bien aquella noche de febrero. Me la pasé analizando el episodio del taxi por todas sus aristas y llegué a la conclusión que Evita, en su inocencia, se conformaba con llevar esa relación libre conmigo, porque no estaba totalmente segura de mi cariño, y no quería aceptarme como novio oficial por temor a enamorarse perdidamente de mi y luego sufrir cuando yo me cansara de ella y la dejara. Tenia que hallar la forma de convencerla, que mi cariño por ella era sincero.
Ni bien los primeros rayos solares se colaron a través de mi ventana, me levanté, prendí la pc y me puse a escribir una inspiradísima carta de amor para Evita. La escribí en modo de cuento, narrando con algunas exageraciones, la manera como nos habíamos conocido y los mejores momentos de nuestros paseos. Una vez que terminé, salí de mi casa, cogí mi bicicleta y manejé hasta la casa de Evita, ubicada a pocas cuadras de la mía. Llegué justamente en el momento en que su mamá salía con sus cosas hacia el mercado, dispuesta a iniciar un nuevo día de trabajo –la mamá de Evita vendía jugos en el mercado del barrio, y fue allí, en ese pequeño puesto de madera, donde divisé un día caluroso, la grácil figura de Evita tras el mostrador-
-¡Seño!..
-Hola Pepito.. ¿Cómo está Pepito?
-Bien seño, bien… ¿Evita está?
-Uy.. muy temprano vienes pues Pepito, Eva está todavía durmiendo…
-Hmmm… ¿Seño le puedo pedir un favor?.. ¿Seria usted tan amable de dejarle esta cartita en la mesa de noche de su hija? –dije ruborizado-
-Ja ja.. Ya pues Pepito, espéreme un ratito que lo hago al toque..
Y así pues, la misma mamá de Evita me sirvió de mensajera del amor con su hija. Y luego de aquel acto de bondad y de simpatía hacia mi persona, como un mero acto de reciprocidad y agradecimiento, le cargué los 2 enormes baldes de chicha que la señora tenia que llevar hasta el mercado. Luego me despedí amablemente y me retiré hasta mi casa, sudado, pero contento.
Permanecí ansioso todo el resto del día, esperando que el teléfono sonara en cualquier momento y fuera Evita para agradecerme la cartita tan bonita, y para invitarme a conversar con ella en la puerta de su casa. Ahora, luego de leer mi misiva, no le quedaría duda alguna de mi cariño sincero, ya no tendría que decirle que no a mi propuesta formal para protegerse de mi, porque en mi carta yo había dejado bien claro que estaba flechado por ella desde la primera vez que me sirvió aquel vaso delicioso de chicha heladita.
Pero llegó las 7 de la noche y de la llamada nada que ver. Por un momento pensé que la señora Adela, madre de Evita, no le había dejado mi encargo a la vista aquella mañana. Odié en secreto a mi futura suegra, por ineficiente y por abusiva, por haberme hecho cargar esos dos baldazos de chicha sin invitarme siquiera un vasito refrescante luego de semejante esfuerzo. Decidí que lo mejor era visitar a Evita y asegurarme personalmente que hubiera recibido mi carta, descarté la idea de llamarla por teléfono porque sentía una enorme necesidad de verla. Y fue caminando hasta su casa, mientras acababa el puchito de un "Camel" -que descubrí con sorpresa en mi billetera– que me di cuenta que estaba enamorado como un becerro de Evita..
Efectivamente, sin darme cuenta, la simpática chinita, a quien al principio tomé como una ilusión pasajera de verano, se había adueñado de mi corazón loco de 17 años. No había nada porque preocuparse, por el contrario, era un momento de alegría para El Chibolo Pepin, ya que no hay nada mejor en este mundo que el amor cuando este es correspondido, y era un hecho que Evita me quería, me lo había demostrado en todas esas salidas juntos, con sus miles de besitos y con la cara de cojuda que ponía cada vez que yo le decía algo bonito, algo halagador. Caminé sobre nubes aquellas siete cuadras que separaban mi casa de la suya y cuando doblé la última esquina que me impedía divisar su casa, pude verla en la puerta, paradita, haciéndole "chau" a un auto guinda que se alejaba..
-Hola Evita –dije sonriendo y le di un beso en la mejilla-
-Hola Pepito –dijo ella, con un gesto entre amable y sorprendida-
Los dos nos sentamos como siempre, en unas enormes piedras que estaban enclavadas en el jardín de su casa y hacían de improvisadas bancas para los visitantes.
-¿Recibiste mi carta? –ataqué-
-¡Claro que si! –dijo con una enorme sonrisa-
-¿Y..? .. ¿Te gustó?
-¡Por su puesto! –dijo emocionada, riéndose, y con un rápido movimiento se me acercó y me dio un beso- .. ¡Gracias Pepito!
No puedo describir con palabras la enorme felicidad que sentí cuando ese fugaz besito se depositó sobre mis labios, ¡Qué lindo era el amor carajo!..
-Entonces… Evita… –Me acerqué hasta donde estaba ella y la abracé, ella no opuso resistencia- Supongo que ahora si me vas a decir que si…
-¿Decir si a qué? –dijo extrañada-
-A estar conmigo pues tontita –dije acariciandole el cabello- yo no quiero que nadie de tu familia, ni nadie del barrio, piense que me estoy aprovechando de ti. Quiero estar contigo en serio, como debe ser..
-Pero Pepito.. –dijo Evita y al instante su rostro se volvió una mueca triste-… Yo no quiero estar contigo..
Sentí como si una culebra asquerosa revoloteara dentro de mi estomago.. pero aun así reuní las fuerzas suficientes para proseguir con la conversación..
-Pero… ¿Por qué no?
-.......
-Respóndeme pues, ¿al menos eso no?
-No sé… es que a ti, yo solo te veo como amigo..
-¿Cómo amigo?
-Ajá.. –dijo con la mayor naturalidad del mundo-
-Pero… ¿Y entonces porque me besas?
-No sé… porque eres lindo, porque me dices cosas bonitas.
-Y eso.. ¿No significa que me quieres?
-No.
Sentí un poco de nauseas, y como si todo mi cuerpo, repentinamente, experimentara un bajón de temperatura..
-Pero… No crees que, si seguimos saliendo como hasta ahora… algún día… ¿Me puedas llegar a querer?
-No Pepito.. Yo nunca te voy a querer..
-¿Estás segura?
-Si –dijo, y se puso de pie, como dando por finalizada esa conversación-
-Bueno, me voy..
-Ya pepito.. ¿Y cuando vienes? –dijo con una sonrisa-
No lo podía creer, la cojuda estaba sonriendo, me había roto el corazón y estaba sonriendo..
-No sé... Yo te llamo..
-¡Ya pues! –dijo entusiasmada-
Me le acerqué para despedirme y me quiso dar un beso en la boca, como siempre. No me dejé, le volteé la cara, y recibí el beso en la mejilla, di media vuelta y me alejé del lugar pensativo..
¿Qué era exactamente lo que yo quería de Evita?
¿Pasear con ella?
¿Abrazarla?
¿Besarla?..
¡Pero si todo eso lo hacíamos ya!..
¿Qué quería entonces?...
Quería que me quisiera, que sintiera lo mismo que yo sentía por ella, y que eso no pasara me hacia sentir triste, me dolía como mierda, en el corazón, en mi amor propio...
Continué martirizándome muchas cuadras más, mientras caminaba hacia mi casa, con la mirada enterrada en el piso. De pronto, una visión, me sacó del trance en el que me encontraba. Allí, en frente mío, estaba el puesto de jugos de la mamá de Evita, unos cuantos pedazos de madera unidos por clavos. Mi mirada recorrió minuciosamente aquella covacha de 3 x 3 metros, construida improvisamente sobre un cuadrado de mezcla de cemento, un monumento a mi estupidez...
"Sigue vendiendo tu chicha nomás, china de mierda"
Dije para mi mismo, me reí solo y continué mi camino a casa, ahora me sentía de mejor humor...
Fin.
PD1: En la actualidad Evita ya está casada, tiene una hijita de 1 año, a veces me la encuentro caminando por el mercado y me saluda como siempre, con la misma hermosa sonrisota de dientes blanquísimos..
PD2: Esta historia es un "enlatado", la escribí hace mucho tiempo..
PD3: Hoy la K me dijo "¿Y que milagro que ya no escribes?" y yo le dije "¿Tu crees que no quiero?, lo que pasa es que no tengo tiempo..". Y es verdad, ultimamente no tengo tiempo de escribir cosas nuevas :(
.. Luego de almorzar, regresamos a paso lento hasta el lugar donde horas antes habíamos estado vendiendo nuestra mercadería, y fue grande nuestra sorpresa cuando en el mismo lugar, disfrutando de la acogedora sombrita de nuestro ciprés, se encontraba un muchacho bajito, trigueño, algo rechoncho y de largos cabellos cobrizos, quien al descubrir nuestras miradas, nos regaló la mejor de sus sonrisas y nos invitó a preguntar sin compromiso por el precio de su mercancía, la cual constaba de toda clase de accesorios alucinantes: pititas para la muñeca hechas de fibra de marihuana, pipas elaboradas con coco de la selva y bambú, collares con místicos símbolos celta, anillos de emantita, aretes de oxiliana, un viejo tótem construido con un pedazo de madera viejo –que luego nos contaría, encontró durante una peregrinación a la Virgen de las Cocharcas–, un poco de "duropox" y el diente de un tiburón, es decir pues, la mayor y más variopinta colección de productos "hippie" que había visto en mi vida...
- A decir verdad loco, hasta hace un rato éramos nosotros los que estábamos aquí vendiendo –le dijo Alfredo muy serio-
- Pues no hay problema –respondió, haciéndose a un lado y sin perder la sonrisa– aquí hay espacio para dos y hasta para tres, si son flacos como ustedes..
No pudimos evitar sonreír ante la simpatía de aquel muchacho, quien luego nos contaría, había salido semanas atrás de su natal Huancayo, para aprovechar estas épocas y hacer (como nosotros) algo de platita. Cuando le preguntamos hasta cuando planeaba quedarse por estos lares se encogió de hombros y respondió que "se regresaría a Huancayo cuando se le acabara la merca o cuando se aburriese, no había apuro", hablaba con un ligero dejo serrano, como si por ratos, cantara en vez de hablar…
- ¿Y ustedes que venden en su parche?
- ¿Parche? –preguntamos curiosos-
- ¡Su trapo pues!, ¿no saben?, se le llama "parche" porque parece eso pues, cuando se le pone en el suelo con la merca encima… un parche pa'l suelo..
- No es un trapo loco –aclaró Alfredo–, es el manto de mi abuelo, lo trajimos para que nos traiga suerte y nos ayude a vender la… la merca como tu dices
- ¿Ustedes son de Lima no?, se les nota por como hablan, "Osea manyas loco" –dijo riéndose.
- ......
- ¿Y qué es lo que venden pues?, todavía no me han contestado
Por toda respuesta –y ya resignados con la presencia de nuestro nuevo vecino– procedimos a extender nuestro "parche" y acomodar en él toda nuestra mercadería, añadiendo esta vez, algo de buen gusto citadino en su armado, logrando que nuestros productos lucieran más vistosos y provocativos para nuestra clientela. Desde su lugar Miguel –qué así nos había dicho que se llamaba– nos observaba curiosísimo…
- ¿Qué?... ¿También venden ropa?
- Así es, mi estimado –le respondió Alfredo-
- ¿Ah si?... ¿Y cuanto cuesta ese polito con la estrella roja en medio?
- El módico precio de veinte soles –le contesté esta vez yo-
- ¡Veinte morlacos!... ¿y por qué cuesta tan caro?
- Porque es una prenda All Star, de Converse, una marca de calidad reconocida en el mundo entero –se ufanó Alfredo-
- Vaya que ustedes si son locos en serio –se burló Miguel-
A pesar de que varias personas se detuvieron a preguntarnos el precio de algunas cosas, no vendimos nada durante el resto de la tarde. Curiosamente las que más preguntaban eran las chicas, a quienes les llamaban bastante la atención los anillos y las pulseras elegidas por Vane. Por otro lado, nuestro publico objetivo, los jóvenes y adolescentes más fashion de la zona, se pasaban de largo, mirándonos a Alfredo y a mi de reojo, con algo de desconfianza, parecía que a pesar de estar sentados en el piso, llevar zapatillas viejas y de estar vestidos con ropa muy sencilla, aun lucíamos como dos jóvenes limeños disfrazados de comerciantes, éramos una farsa y nosotros más que nadie lo sabíamos, pero como todo en esta vida, sólo era cuestión de tiempo para superarlo, y llegaría el día en que las calles de Tacna y en particular las dos cuadras de este pasaje Vigil –histórico pasaje donde se firmó el acta de la entrega de Tacna al Perú en 1929–, nos terminarían de aceptar y asimilar del todo...
-- 0 --
PD: El texto que acaban de leer forma parte de un cuento (la verdad bastante largo, por eso no lo colgué todo) que escribí hace ya algunos años, basado en una de las experiencias mas chéveres y enriquecedoras que he tenido en mi vida, la de ser "Parchero" :)
De izq. a der.: Chibolo Figuretti, Juan El Pintor, Pintor Número 2 (no me acuerdo su nombre, lo conocimos el día que tomamos la foto y nunca más lo vimos), El Buen Miguelón (le gustaba que le digan "Micky"), EPP (El Parchero Pepín), El Buen Alfredo y El Tío Zapatero (quien muchos años después cuando regresé al pasaje, era el unico que seguía allí, cuando lo saludé no me reconoció, pero al rato que le di su propina se acordó toditito.. jaja.. no había cambiado nada..)
Ella tenía unas Converse moradas y yo unas negras… así que por una simple cuestión de lógica, era un hecho que tarde o temprano estaríamos juntos. Pero ya había pasado una semana, y luego otra, y yo aun no me había animado a hablarle, era medio cojudo en esas épocas, la verdad…
Pero no vayamos tan rápido y retrocedamos unos diítas…
Eran las vacaciones de verano del año milnovecientosqueteimporta, y mi vieja, viendo el prospecto de fumón que tenía en casa, decidió matricularme en un pequeño instituto, a estudiar la carrera de moda en esas épocas: Computación.
La verdad sea dicha, a mi me gustaba la computación. Desde los 13 años me divertía creando pequeños jueguitos en un computador atari que mi viejita me había traído de Arica. Así que cuando doña Elsa me informó que me había inscrito en un instituto, no le puse fea cara, es más, hasta me emocionó un poquito la idea.
Pero todo cambió el primer día de clases, cuando bien bañadito y oloroso, hice mi ingreso en aquel instituto del centro de Lima. Creo que no había transcurrido ni quince minutos y yo ya estaba completamente desencantado. El instituto era misio y feo (seamos honestos), el profesor era un huevón (lo odié desde que lo vi), y con respecto a las clases me había dado cuenta de que allí no aprendería nada de lo que en verdad me gustaba, no aprendería a programar, ni a diseñar, ni a crear ni mierda, y todo eso porque a mi vieja se le había ocurrido matricularme en unas aburridísimas clases de 'Office'…
Cuando por fin llegó la hora de salida, a mí lo único que me había quedado claro, era que no volvería nunca más a esas clases de mierda, ya encontraría mejores y más productivas cosas que hacer en esas horas, como irme a Galerías Brasil a que me graben música, o practicar mi flip 360 con el skate (truco que por cierto, nunca me llegó a salir carajo). Y en esas estaba, despidiéndome de ese feo lugar para siempre, cuando la vi… estaba parada a un lado de la entrada, con su carita de mala y su zapatilla morada apoyada en la pared. Debía tener como 17 años (2 más que yo, que por esas épocas tenía 15), pero eso a mi no me importó porque desde ese preciso momento, quedé templado como un becerro de aquella chica desconocida, ¿no regresar al instituto?, ¡las huevas!, tenía que seguir yendo nomás y encima quedarme todo el tiempo que pudiera para poder conocer y estar con esa flaquita..
Y ahora si volvemos al principio de esta historia, como les digo, ya habían pasado 2 semanas, y de hablarle a la flaquita nada. No se si a ustedes les haya pasado, pero a mi de chibolo, cuando una chica realmente me gustaba, me ponía más cojudo que de costumbre y me quedaba mudo. La cosa es que estaba decidido a hablarle a Sandrita, que así se llamaba la susodicha (se lo había escuchado decir a una de sus amigas), pero para mi mala suerte, Sandrita no estudiaba en mi mismo horario, yo estudiaba de 3 a 5 de la tarde, y ella de 5 a 7, o sea que ni con el horario la había chuntado mi vieja!, todo era más difícil para su amigo ECHP (en esas épocas, El CHibolo Pepín), ya que solo tenía aproximadamente 10 ó 15 minutos (entre mi salida y su entrada) para intentar hacerle el habla..
Pero cuando las cosas tienen que pasar, pasan, y un día que nunca olvidaré, me la pasé toda la primera hora de clases, lucubrando como conocer a Sandrita, “Ya basta de mariconadas carajo, hoy mismo te quitas un poco más temprano, sales y le hablas, no hay de otra”, y así pensando huevadas estaba, cuando de pronto sentí un lapicero en mi espalda, “¿Qué fue, qué pasó?”, le dije a Miguel, el pata que se sentaba atrás mío, y al toque este me indicó la pizarra, donde el profesor me estaba mirando con cara de asado..
“Señor, hace como 2 minutos estoy que le digo que conteste una pregunta, y usted está todo ido, pensando en los huevereques del gallo seguramente…”, (todo el salón ríe), “Por favor, le repito la pregunta, ¿Cuál sería la formula para hallar el promedio ponderado en esta serie en Excel?”, entonces yo me quedé mirando la pizarra por un largo rato con cara de cojudo sin decir nada, porque no entendía ni mierda de Excel, ni de computación en general, porque yo a la única que me quería 'computar' era a Sandrita, la chica con cara de mala y zapatillas chéveres que entra a las 5 profesor, y yo en vez de estar afuera con ella intentando hablarle, estoy aquí mirando su cara de huevón profesor, porque vaya que usted está cagado profesor, porque yo 'cuando sea grande' profesor, no voy a ser ni cagando como usted, yo no voy a enseñar esta mierda de Office en un instituto 'medio-pelín', yo voy a estudiar Publicidad en la Toulouse y voy a trabajar de creativo en una empresota y voy a ganar un sueldazo y voy a tener mi carrazo y mi casota y mi esposota y…
- Señor, ¿hasta qué hora cree que le vamos a esperar, va a responder la pregunta o no?
- No, profesor…
- Ok, preguntémosle a alguien con cerebro esta vez…, (todos vuelven a reír), Alumno Demóstenes, haga el favor de responder la pregunta que le hice a su compañero
- =AVG(A1:A5)…
- ¿Ya ve qué simple señor?, ¿eso no puede hacer usted?
Como dije al principio de la historia, mi relación con el profesor fue mala desde el comienzo, supongo que yo le caí mal porque del saque se dio cuenta de que mi interés por su curso era nulo. Y a mi él no me caía por muchas razones (todas estúpidas y superficiales), se le notaba pedante, acartonado, creído, siempre iba a dictar clases vestido con sus zapatitos marrones bien lustrados, su pantalón crema medio ajustado, y su camisita celeste manga corta bien planchadita, planchadita como su pelo, el cual usaba todo para atrás bien peinado con harto gel. Era un tipo joven el profesor, debía tener máximo unos 27 años, lo recuerdo alto, trigueño, bien plantado…
Pero bueno, a la mierda con el profesor, sus insultos cojudos no me iban a afectar, porque esa tarde a la salida yo tenía una cita con el destino, el destino se llamaba Sandrita, usaba converse moradas y yo le tenía hartas ganas, así que saliendo nomás me fui al toque al baño, me lavé un poco la cara, y me miré al espejo, “Hoy día es el día huevón, así que sales y le hablas, nada más”, así que salí del baño, bajé por las escaleras y la busqué con la mirada, pero no logré ubicarla, no estaba por ningún lado, no era posible, “No era posible que justo hoy que estaba decidido a hablarte no vinieras Sandrita, eres mala, me cagas la vida carajo, me la cagas…”, cuando de pronto, una voz femenina sonó detrás mío, y me dijo “Hola”…
Díganme mentiroso, estafador, cuentero, florero, lo que quieran, pero en serio les digo, que era la misma Sandrita en persona. Teniéndola frente a mí me di cuenta de que era unos centímetros más alta que yo, “pero eso no importaba, en un par de años yo crecería más y la pasaría, así es la naturaleza carajo, las mujeres desarrollan más rápido que los hombres pero luego allí se quedan, en cambio nosotros crecemos hasta los 18…”, pensaba yo todo cojudo mientras ella me miraba divertida…
- Oye chibolo, me puedes hacer un favor…
(¿Chibolo?)
- Si, mira, ¿tú conoces al profesor Zanetti?
(¿Profesor Zanetti?)
- ¿Ah?... si, si… yo conocer… Zanetti… profesor… mío
- Chévere entonces, mira, entra y dile que Sandra lo está esperando en el laboratorio ¿ya?
- Es queeeee…
- Ya pues… no seas malito, ¿ya chibolo bonito?, yo aquí te espero…
Con lo de “chibolo bonito” me cagó, así que contra todo pronóstico, le estaba llevando un recado de mi hembrita al profesor Zanetti, que así se llamaba el hijo de puta de mi profesor, “porque estaba claro para mi que Sandrita era mi hembrita, bueno, y si aun no lo era, lo sería de aquí a un tiempo corto, porque si pues, no me gustó que me dijera chibolo, pero al menos me veía bonito, y eso ya era algo positivo, así que tiempo al tiempo nomás, yo me la sabría ganar a Sandrita, que ahora que la he visto de más cerca, hasta los ojitos un poco claros tiene, ¿y que rica que está por detrás no?, nada que hacer que tengo buen gusto carajo, así que ahora llegando a mi casa, me meto dos ‘harakiris’ en su nombre, temporalmente nomás eso sí, porque como dije antes, en corto tiempo, ya no tendría la necesidad de hacer eso porque ella sería mi hembrita oficial, la más oficial de las oficiales”…
Cuando llegué al salón mi profesor no estaba, así que lo odié más aun, porque justo en este momento en que en verdad me iba a servir de algo conocerlo, no estaba en su sitio este huevón, “Ta' mare, ¿Y ahora?, ¿Cómo le hago el favor a mi Sandrita?, que seguro quiere hablarle de sus notas o algo así, porque seguro que este huevón del profe la odia como a mi, porque con esa pinta que tiene, segurito es un poquito relajada la pobre, y como a mi, no le entran las formulas del Excel de mierda en la cabeza”…
Así que bajé a la primera planta del Instituto pero Sandrita ya no estaba, “Putamadre, ¿y donde se metió?”, entonces se me ocurrió que como me había demorado mucho, ella se había adelantado y se había ido de frente para los laboratorios, “Esperando tal vez que yo, su futuro enamorado, llegaría de la mano con el profe, para que juntos lo convenzamos para que le suba un poquito la nota o lo que sea”.. Fue entonces que caminé presuroso hasta el laboratorio, abrí la puerta sin tocar, y los vi… el profesor estaba apoyado en el pupitre y tenía a Sandrita cogida de la cintura, se estaban besando…
Todo pasó muy rápido, ellos voltearon para verme pero yo ya había desaparecido…
Aquella fea tarde, de ese feo verano, salí de ese feo instituto para nunca más volver, y me fui caminando por toda la avenida arequipa, sintiendo como si algo hubiera reventado dentro de mi pecho, hasta que llegué a la playa, y una vez allí, me quedé mirando el mar hasta que se hizo de noche…
Fin.
PD1: Me acordé de esta historia ayer, cuando vi a una linda chica con unas All Star moradas en el Centro Comercial...
PD2: Tiempo que no publicaba una historia tan larga, espero que no los haya aburrido mucho...
Solo para comentarles que el día de hoy estoy de blogger infiltrado en el Blog "Mujeres de Mundo", o sea, hoy soy un "Hombre de Mundo"!! jajaja... Así que si disponen de algo de tiempo y/o no tienen nada mejor que hacer, pueden darse una vueltita por allí y leer el post que he colgado hoy en horas de la madrugada (para que quede claro que yo soy un hombre que cumple con su palabra, jum!)
Así que nada, espero de todo corazón que el post al menos los entretenga un poquito, aqui les dejo el link...
BUEN FINDE!!

