sábado, 1 de septiembre de 2007

Un poco de respeto.


Tengo 14 años y estoy en el cumpleaños de la chica más guapa de mi cuadra, mis amigos organizan turnos para sacarla a bailar, pero todos saben que el único que podrá darle besitos al final es el marrano de Jaime (yo odio a Jaime, una vez de niños nos peleamos y me pegó, pero ahora me tiene miedo porque soy más alto y estudio en una gran unidad escolar). Yo no espero turno para bailar con Rebeca, yo estoy con el rostro pegado a la ventana esperando a que llegue Katty, la chica nueva. Minutos después el milagro ocurre y suena el timbre, la mamá de Rebeca abre la puerta y aparece Katty en el umbral con un vestido celeste, es la única de la fiesta que lleva vestido, las otras chicas usan jeans y pantalones de lycra, yo soy el único que está sentado, observándola, enamorado como un becerro, todos los demás están en el medio de la sala, bailando "A little respect" de Erasure.

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Tengo 16 años y estoy en el Acenespar, es el quinceañero de una compañera de colegio de mi primo, llevo puestas unas Nike plateadas, una capucha Quicksilver y en el bolsillo trasero de mis jeans una cajetilla de cigarrillos Camel. Mi primo no bebe pero sus amigos del colegio si, a todos los conocí esa noche, pero estoy seguro que les caigo mejor que mi primo (primer puesto y brigadier general de todo el colegio). El que mejor me cae es un muchacho de nombre Javier, según mi primo, un huévonaso, un patán, un bruto de mierda, pero la verdad a mi me cae bien, cruzamos bromas y compartimos cigarros (él tiene unos Yves Saint Laurent). De pronto en los parlantes suena fuerte "A little respect" de Erasure. Ambos nos acercamos donde una pareja de chiquillas que parecen hermanas y las sacamos a bailar..

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Tengo 19 años, llevo el pelo largo, zapatillas Reebok negras, jeans rotos, y un polo negro y viejo de Candlebox, estoy en el baño de una discoteca con Sandro y Carlos, turnándonos para fumar un bate desinhibidor, en eso tocan la puerta, "¡No jodas huevon, está ocupado!" -grita Carlos- "Tiene la diarritmia acelerada" –aclara Sandro- "¡Abran Carajo!" –grita la seguridad de la discoteca-… Mientras nos conducen "amablemente" a la puerta de salida maldigo mi suerte, acaban de poner "A little respect" de Erasure, y no podré bailarla.

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Tengo 23 años, estoy en un club gay de miraflores con mi mejor amigo del colegio, bailando una versión electrónica de "A little respect" de Erasure, bebemos unas cervezas, la pasamos bien, alzo la cabeza y veo varias drag queen balanceándose en columbios colgados en el techo, me parece un espectáculo alucinante, una de ellas tiene piercings fosforescentes en la cara y está totalmente vestida de color verde limón, descubro que me está mirando fijamente a los ojos desde arriba, siento que he visto al demonio.

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Tengo 26 años y estoy con mi novia en mi habitación en la casa de mis padres, descansamos desnudos y abrazados luego de haber hecho el amor, toda nuestra ropa está tirada en el piso, las cortinas están cerradas y las luces apagadas, la única iluminación del recinto la constituye el monitor de la computadora, "Te amo reynita" –le digo-, "Yo también te amo mi rey" –me dice-, de pronto en el Winamp se cuadra solita, "A little respect" de Erasure.

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Tengo 28 años e intento escoger una canción que poner en mi celular para que suene cada vez que mi esposa me llama, como no me decido –soy un indeciso de mierda- le pregunto a ella misma, "pon A Little Respect de Erasure, amor..", me responde, y así lo hago.

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Tengo 30 años, un corte de cabello barato y estoy gordo, tengo puestas unas zapatillas converse color verde militar con una estrella roja, un buzo adidas negro y una capucha azul que me compré de segunda mano en Tacna por 3 soles, estoy comiendo un pedazo de panetón y bebiendo un refresco de gelatina, sentado frente a la pc escribiendo estas líneas, para inspirarme, coloco "A little respect"... de Erasure y le subo al volumen, me gusta como mierda esta canción :)

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Update 10/04/2019:
Tengo 43 años, visto un polo celeste con la cara de un mono astronauta, un buzo gris que uso de pijama, unas sayonaras con medias (súper naco) y unos lentes de marco grueso (color entre marrón y naranja, recontra gays). Acabamos de terminar de cenar con mi hija y le recuerdo que hoy es su turno de lavar los platos, ella pone cara de poto pero igual entra a la cocina. Cuando estoy a punto de prender la televisión escucho que mi hija está cantando mientras lava, acerco mi oreja a la mampara y escucho que canta "A little respect" de Erasure con un bonito inglés, desde mi sitio le grito: "Hace mucho tiempo escribí una historia con esa canción", "¿Ah sí?, a ver mándamela al Whatsapp", me responde, así que saco la laptop, busco la historia y le añado este último párrafo que ahorita Uds están leyendo, muy contento porque de alguna forma he logrado influir en los gustos musicales de mi hija con esta canción..

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Update 10/01/2026:
Estoy gordo y barbón, visto un polo a rayas rojo, short verde militar y unas sayonaras de preso (como diría Keka). Inicio el post así porque me divierte dejar rastro de cómo ha ido involucionando mi look a través de los años (emoji de carita sonriente). Hoy por la noche escucharé “A little respect” en vivo por tercera vez en mi vida, iré con dos amigos del colegio, cincuentones como yo, por el whatsapp hemos decidido que los tres iremos con casaca de cuero (machazos, a lo Arthur Fonzarelli, no a lo George Michael en Faint, por si acaso). Afortunadamente la mujer de uno de ellos nos acompañará, sino pareceríamos tres viejos maricas en plena andropausia. Porque hablemos claro (como se hablaba antes), Erasure con el tiempo se convirtió en una banda de culto gay, pero en nuestra época (finales de los 80), todos bailábamos su música en los tonos. Toda esta semana hemos estado jodiendo con este tema en el chat, enviando fotos y videos transformados con IA, donde aparecemos los tres con sacos de colores y Andy Bell (vocalista de Erasure) detrás de nosotros, así que la expectativa es alta para hoy, más tarde subo una “story”..

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miércoles, 29 de agosto de 2007

Los Red Hot Chili "Pipers"


- O shea, la franca la franca, yo shoy tubero pe... –me confesó orgulloso, sentado a mi lado, el buen Bruno-
- ¿Tubero? ¿Y como es eso tío?
- O shea, yo sholamente disfruto completamente un orgashmo, si es por el tubo pe’
- Ah si tío, ¿y eso a qué crees que se deba? –pregunté intrigado-
- No lo she... –dijo mirando al vacío, ensimismado- supongo que she deba a que yo tuve mi debut sexhual por troyano
- Fácil es eso tío

Conocí al buen Bruno en mis clases de francés en la alianza, y como vivía relativamente cerca de mi casa, todos los sábados por la tarde, saliendo de clases, lo jalaba en mi auto.

- Oye pero no debe ser muy simple eso de ser tubero ¿no?, porque así nomás, una chica no se deja por detrás –pregunté curioso-
- No creash ah, todo es cuestión de saberlash trabajar, y si tu flaquita, la firme, no atraca, entonces caballero nomash te tienes que conseguir un anexo que le entre a la tubeada...
- ¿Y tú ya tienes tu anexo?
- ¡Claro pe’ caushita! –dijo emocionado, frotándose las manos-, hace meshes que la hago linda con una chola culona que vive por Shan Juan, con esa wona todo es full tubo, y a esa wona le gusta...

En eso algo pasó y su cara se congestionó, la tonalidad de su rostro se tornó colorado y sus ojos se salieron de sus orbitas...

- ¡¡¡CHECKA CHECKA CHECKA!!! –vociferó nervioso mi compañero-
- ¿Qué pasó tío? ¡Me has asustado webon!

Pero el buen bruno estaba en estado de trance, el cuerpo quieto, la boca abierta, un hilito de baba cayendo

- Habla marito, Eshe tubo, ¿paga, o no paga? -dijo, frotándose allí debajo-
- ¿Cuál tubo? –pregunté-
- Eshe pe’, el que está al costado del quiosco, eshperando su combie

Aprovechando el cambio de luz a roja, miré hacia el lugar señalado por bruno y pude ver a una mujer joven, de unos veintipico años. De cara, la verdad, no estaba muy agraciada la muchacha, pero si bajábamos la vista un poco más al sur, descubríamos complacidos, que la naturaleza la había premiado con unas caderas impresionantes, redondas, casi perfectas...

- Si ah, está bien la flaquita
- ¡Claro pe’ caushita!, yo no toy hablando wadas pe’. De carabina no está tan rica, pero a mi eso no me importa, porque si la cara ofende, el tubo defiende pe’ ¿shi o no? ¡JAJUAJAJAJJJAJUAJAJAJAJA!

Estalló en risas el buen bruno, cuando eso sucedía demoraba varios minutos en detenerse, era como si hubiese sufrido un ataque de epilepsia, se ponía a aplaudir a la vez que se reía, temblaba de pies a cabeza, y toda la cara se le desfiguraba, sus carcajadas eran tan fuertes que una vez que lograba tranquilizarse, se ponía inmediatamente a toser debido al esfuerzo, a mi me divertía mucho cuando esto sucedía.

- Oye tío, pero tu flaquita no sabe de la existencia de tu anexo en San Juan, supongo.
- Puta que pareshes nuevo marito ah. Claaaaro peeee tío.
- Yo pregunto nomás pe’s tío
- Mi bella dama no shabe nada de nada, para ella su buen bruno ¡es más fiel que un perro, cuchisumay! –dijo, y le volvió a dar otro ataque de risa-
- Bien jugado tío ah,
- Lo jushto dijo Don Jushto pe’ –respondió tosiendo-

Algunos minutos después, ya estábamos cerca del paradero donde el buen bruno debía bajar, así que mi congénere aprovechó para despedirse educadamente...

- Bueno marito, muchas grashias ah, que diosh te lo pague..
- De nada tío, de nada
- Nosh vemos el otro shábado
- De todas maneras tío –dije, dándole la mano-

Detuve el auto y en ese preciso instante, a través del parabrisas, divisé a un angelito bajado del cielo, una jovencita de metro setenta de estatura, esbelta, cabellos lacios negros a la altura del hombro, y piel tersa y nívea... debo confesar que tanta belleza me dejó knockeado por un momento...

- Tío, abre la puerta pa’ bajar pe’ –reclamó el buen bruno-
- Mira esa flaquita tío –dije, señalando a esa criatura elfa-

Como activado por un rayo, el buen bruno volteó, sus ojos acuosos, como de pescado, escanearon rápidamente la total anatomía de la bella chica, luego de unos segundos de exhaustivo análisis, volteó y me dijo:

- ¡No pasha nada webon!
- ¡Qué!, estás loco tío, esa flaquita podría ser tranquilamente Miss Perú ¡Es preciosa! –dije, quitando el seguro centralizado de puertas, para que bruno pudiera bajar-
- Shi –dijo sin ganas-, eshta simpática, pero...
- ¿Qué “pero” tío?
- No tiene poto, eshtá plana por detrásh
- Ahhhh... ya veo
- Y yo shoy tubero pe’ webon... –dijo muy serio, dando por concluida aquella conversación-

Esas fueron sus últimas palabras antes de bajarse, arranqué el auto y nos despedimos haciendo "adios" con la mano. A través del espejo retrovisor le di una última mirada a mi buen amigo bruno, un tipo tranquilo, de sonrisa ganadora, siempre bien ataviado, de aspecto totalmente normal y decente, nadie podría imaginar jamás su gran secreto, que él pertenece a una estirpe poco común de hombres: Los Red Hot Chili "Pipers".

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lunes, 27 de agosto de 2007

La historia de Alicia



Esta historia es muy antigua......






Alicia era muy cariñosa, siempre andaba haciéndome cariños y diciéndome cosas bonitas, ella vivía en un departamento en el segundo piso de un edificio blanco, su mamá ya me conocía y le caía muy bien, a veces, cuando iba por las noches, me servia lonche o me invitaba a cenar, nos hablaba mucho de la importancia que significaba estudiar una carrera en estos tiempos, era muy buena la señora Maria, quería mucho a sus tres hijas, Alicia era la del medio y la mas bonita. Cuando era la hora de irme, Alicia pedía permiso a su Mamá para acompañarme hasta la puerta, luego recien bajábamos; al terminar la escalera estaba el descanso, ese metro cuadrado de cemento pulido fue el mudo testigo de todo el desenfreno de nuestras hormonas adolescentes, fue con Alicia con quien aprendí a besar, la primera que me hizo pensar en serio el proponerle a una chica el tener relaciones sexuales, nunca lo hice, la respetaba mucho, era como una muñeca, ¿Cómo hacerle "eso" a una muñeca?, estoy seguro que ella hubiera aceptado, me quería harto.

Había veces en que salíamos a pasear y alucinábamos fuerte, pensábamos en como serían nuestros hijitos, yo me la imaginaba embarazada y le decía que se le vería hermosa, que el día en que naciera nuestro hijo yo llegaría con un enorme globo rojo que dijera "Bienvenido Jose Damian" (nombre que siempre he soñado ponerle a mi hijo hombre). A veces y luego de rogarle a su Mamá íbamos a una que otra fiesta con mis amigos, recuerdo que Alicia era un poco torpe para bailar y me hacia caso en todo, si yo le decía que tome, entonces tomaba un traguito, y si yo le decía "Alicia a ver porque no fumas un poquito", me pedía mi cigarro y fumaba.

Una vez en la fiesta de un amigo se presentó Nati, era una chica del barrio con con la que había pasado "algo" en la ultima fiesta de año nuevo, fue una sola vez y solo fue un beso, pero bastó que yo le contase eso a Alicia, para que ella abandonara la fiesta enojada, "Pero Alicia . . eso fué el año pasado..." me disculpaba yo todo cojudo, ella siguió caminando decidida hacia el paradero sin hablarme, detuvo un taxi y se subió sin preguntar el precio, pero antes de arrancar el auto, bajó la luna y me dijo "¿Vas a regresar a la fiesta?"... le respondí que "No" y el auto arrancó. En efecto luego de que el auto hubo partido, regresé a mi casa caminando.
Al otro día en la tarde Alicia fue a buscarme a mi casa, ese día me pidió muchas disculpas y me juró que nunca iba a volver a hacer lo mismo, yo la presenté con mi Mamá, ambas se cayeron muy bien.

Para suerte jodida llegó el segundo examen de clasificación . . . Arturo, Alicia, Patty y otros compañeros de aula, debido a su bajo rendimiento, pasaron a la sección "B", esto destruyó mi vida en ese momento a tal punto que odié estar en esa aula "A" de mierda, maldito examen me separó de mi mejor amigo y de mi noviecita. Todo ese mes me relajé horrible, y había clases en que no ingresaba al aula que me correspondia sino al aula "B", los profesores me reconocían pero no me decían nada. Este próximo examen de admisión iba a estar bien luchado, el aula "A" se había llenado de rostros nuevos, jóvenes, brillantes y ambiciosos, en los exámenes de simulacro de ingreso la cosa estaba muy pareja, menos mal que en todos yo ingresaba y hasta hubo uno en que quedé en el octavo puesto, eso me puso super contento. Luego de ese examen yo estaba seguro que ingresaría a la Universidad. Todo ello me llevó a cometer una travesura, el siguiente examen de clasificación lo di mal a propósito, así que el ultimo mes estaría de nuevo con mis amigos esta vez en el aula "B", así sucedió, aunque a Alicia le dio muchísima pena que no pudo conseguir el puntaje necesario para pasar de nuevo al "A"...
- Eres un sonso Mario, yo estaria muy feliz de estar en la "A" y tu das mal el examen a propósito.
-Gracias amor, yo también estoy muy feliz de estar otra vez contigo en el mismo salón.

Me tomó el mentón suavemente, acercó su rostro y luego de besarme la mejilla me dijo:

-No seas sonsito, claro que estoy muy feliz.

La relación con Alicia poco a poco empezó a decaer, ella –con toda la razón del mundo- le daba mucha prioridad a los estudios, durante todo el ultimo mes jamás salimos a una sola fiesta o a divertirnos juntos, todo era la academia y estudiar para el examen de admisión, Alicia decía que si queríamos ingresar teníamos que sacrificarnos mucho, yo por mi parte descubrí que este ciclo sabía todo lo que tenia que saber para ingresar a la Universidad, si tenia un punto flaco eran los cursos de Letras, y esos los cubriría en un repaso en alguna academia especial un mes antes del examen , ya había averiguado el precio incluso, así que no me hacia bolas, además yo estuve cinco meses recluido en mi casa el ciclo pasado "sacrificándome", este ciclo NO.
Empecé a salir solo con mis amigos uno que otro sábado, siempre he pensado que no hay nada mejor que tomarse unos tragos con amigos, escuchando buena música, bailando... pero me faltaba algo, alguien especial al lado, alguien que esté sentado junto a mi, a quien poder abrazar y ponerme meloso cuando me mareaba, cuando esta situación se me presentaba, pensaba mucho en Alicia y me daba cólera que nuestra relación se hubiera vuelto así tan... no sé... faltaba mas emoción. De un momento a otro empecé a creer en serio que Alicia no era para mi, que yo necesitaba a alguien mas alegre, a alguien que le gustara salir, que no le diera tanta pelota a los estudios de mierda, todo eso le dije a Alicia una noche y fue la gota que derramó el vaso, ella me dijo que si eso pensaba que entonces la terminara, ella decía que ella nunca lo haría porque me quería demasiado, que si algún día terminábamos el que iba a tener que decirlo iba a ser yo, yo nunca lo hice, todo sucedió de la manera mas cruel, de un momento a otro empecé a tratarla secamente, ni le hablaba mucho, ya no la besaba ni iba a su casa, cuando ella me pedía explicaciones yo le contestaba sarcásticamente que eran los "estudios" los que no me permitían ir a su casa, no me explico como soportó tanto Alicia, hubo un día que nunca en mi vida olvidaré y que cada vez que lo recuerdo siento como si me hincaran el estomago, yo ya casi ni le hablaba y llegué a la academia muy temprano, creo que solo éramos cuatro gatos esperando a que abrieran la puerta... tres gatos y una linda gatita...

-Mario
-Hola Alicia, disculpa... no te habia visto
-Y... ¿Cómo estas?
-Me hablas como si hubiera vuelto de viaje
-Es que hace como una semana que con las justas me hablas.

No le contesté... lo que siguió a continuación fue un largo silencio incomodo. Deseé que me tragara la tierra, una señora pasó empujando una carreta en frente de nosotros y ambos la seguimos con la vista hasta que se perdió doblando la esquina, cuando volví a mirar a Alicia a los ojos, noté que estaban llenos de lagrimas...

¿Porqué ya no vas a mi casa?

Me sentí el ser mas despreciable de la tierra, quería que esto acabase ya, que me partiera un rayo, lo que siguió fue mas horrible aun...

-Te juro Alicia que no tengo tiempo, en cuanto lo tenga voy a tu casa para conversar ¿ya?
- .........
- Ahora entremos que ya abrieron la puerta...

Contar lo que siguió luego de ese día está demás, fui tan cobarde que ni siquiera entré a clases ese día, deje mis cosas adentro y me fui a caminar por el malecón, lo que mas cólera me da es que en el fondo me sentí bien de que eso se acabase. Por la tarde Arturo llevó mis cosas a mi casa por encargo de Alicia, fue su ultimo lindo gesto, nunca mas volví a hablarle.

Cada vez que recuerdo esto... me duele mucho, y me arrepiento de haberlo hecho, me arrepiento de no haberla abrazado esa fría mañana, de no haberla besado y pedido disculpas, de no haber hablado claro con ella, de no decirle que ella era demasiado buena para mi, que yo era un imbécil y un inmaduro, que ella era tan linda y tranquila que cualquier hombre en el mundo sería plenamente feliz con ella....
Siempre que me acuerdo de Alicia y luego de tantas desilusiones amorosas pienso que esa mañana me jodí la vida yo solo y que nunca encontraré a una chica tan linda y tan buena como Alicia.

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jueves, 23 de agosto de 2007

El Reggaeton de Silvana


Llegamos a la casa de Armando como a las 9 de la noche. Desde que tengo memoria, siempre habíamos terminado la juerga en su casa, ya que –designios del destino– su cumpleaños coincidía con el aniversario del colegio. Hartos recuerdos gloriosos vienen a mi mente, recuerdos de esos festejos de chibolos de 17 años, con su musiquita de guns’n roses, y su oferta de coca-cola con ron… hígados jóvenes que recién se iniciaban en los caminos sinuosos del alcohol.
Lo diferente, esta vez, es que han transcurrido 10 años desde la última vez. Ya no hacemos la “chancha” para viajar apiñados en un taxi. Ahora llegamos cómodamente sentados en el flamante Audi plateado del orgullo de la promo: “Pollito” López, toda la vida primer puesto del salón y ahora exitoso gerente comercial de un conocido Banco.
Nos abrió la puerta el mismo Armando, fuera de las oscuras ojeras que ahora lucia, no había cambiado mucho desde las épocas del colegio. Abrazó efusivamente a cada uno de nosotros y nos invitó a tomar asiento en su pequeña sala. Su cara lo delataba, era un hecho que se había amanecido bebiendo por su cumpleaños. Abrimos las botellas de cerveza que habíamos comprado en el grifo y comenzamos a tomar, Armando lucia muy alegre, exageradamente alegre, diría yo, sobre todo con Gonzalo Espino, quien había sido su compañero de carpeta en el colegio, se le acercaba, lo tocaba, lo despeinaba, se podría decir que la reunión giraba alrededor de las anécdotas que ellos contaban.
A mi lado se sentó Palmiro Guerra, quien la verdad, no gozaba de ninguna gracia a la hora de la conversa, se puso a hablarme de su nueva chamba, de los problemas con su novia (una enferma de los celos y mitómana, según me contaba) y de sus planes futuros. Un plomazo Palmiro, clásico espécimen humano que es feliz manteniendo una conversación donde el único interlocutor es él.
Y así transcurrieron varios minutos, hasta que, urgido por mi vejiga, tuve que abandonar la sala hacia el cuarto de baño. Luego de orinar y mojarme un poco la cara, regresé a la sala y me di con la sorpresa de que mi sitio ahora estaba ocupado por una mujer, una chica de veintipico años, alta, blanca, rellenita, de rebeldes rulos castaños bien peinados hacia atrás. “Te presento a Silvana y Paola”, me dijo Armando, y solo entonces reparé en la figura de la otra fémina sentada a su lado, la cual, ante la presencia de Silvana, lucía opaca y delgaducha…, insignificante.
La conversación entonces giró hacia otro rumbo, como era natural, ante la presencia de dos especimenes hembras, los machos emprendieron una cruenta competencia por destacar del resto. Es así que “peluquita” Díaz se retiró inmediatamente al baño y regresó con el copete más peinado, alto e imponente que nunca, “pechito” Carvajal se despojó ipso facto de su casaca y procedió a conversar de las miles de ventajas del gimnasio al cual acudía, resaltando siempre, en cada movimiento de brazos, sus bien trabajados bíceps, “pollito” Lopez sacó a propósito las llaves de su audi y salió un rato a chequearlo, dejando bien en claro que esa nave, ese platillo volador espectacular era suyo, ¡hasta el buen Palmiro Guerra!, que hasta hace unos minutos me conversaba de su chamba, me dio la espalda, se puso las pilas, y logró improvisar un par de bromas graciosas que hicieron reír a las chicas.
En ese momento Armando se puso de pie y prácticamente a jalones, obligó a Silvana a ponerse de pie y la hizo bailar un reggaeton con él, “Ella lo baila pegao .. pegao .. pegao!!”, todos en esa pequeña sala nos quedamos cojudos, y es que podría jurar que ninguno de nosotros –incluyendome– había visto de tan cerca una buena sesión de “perreo” en todo su esplendor. Armando se pegó a Silvana por detrás, la cogió por la cintura con una mano, y luego ambos se fueron hasta abajo bien entrepiernados. Mis ojos se paseaban lentamente por el cuerpo de Silvana, si bien es cierto que era una muchacha con un ligerísimo exceso de peso, para mi, en ese momento, con mi par de tragos adentro, estaba endemoniadamente rica, su parte trasera era perfecta, llevaba puestos unos jeans a la cadera desteñidos y rotos que le quedaban súper sexys, y cada vez que se iba hasta abajo, al compás de la música, podía vislumbrar, sutilmente, las tiritas negras de su ropa interior de encajes. Digamos las cosas como son, sin hacer uso de palabras difíciles y sin adornar las oraciones con adjetivos complicados: Ese bailecito de mierda nos dejó arrechasos a todos, esa era la realidad, y luego de que hubo terminado, los ojos de todos los varones presentes, estaban puestos en la anatomía algo rechoncha pero muy femenina de Silvanita, especialmente los míos. “Me gusta tu polo”, le dije a Paola, pero con toda la intención de llamar la atención de Silvana, “Gracias, Me lo compré en una liquidación de saldos. Está bonito ¿no?”, y así me enfrasqué en una conversación con la tal Paola, que viéndola de bien cerca, no estaba nada mal tampoco, fue ella quien notó mi anillo, “Oh.. ¿Eres casado?”, todos mis amigos soltaron una risotada, todos ellos aun eran solteros, “Si quiera sácate el anillo pe’s huevón” –dijo “pechito”, inflando el pecho-, yo solo me reí, Silvana volteó y al fin me miró. Minutos mas tarde me ofrecí a comprar una caja más de cerveza y salí acompañado de Palmiro hacia la tienda más cercana, y cuando regresábamos hacia la casa de Armando, vimos a Silvana parada al lado de una camioneta negra, conversando con el pata que la conducía, cuando nos vio se sonrió conmigo y nos hizo una señal con la mano como diciendo “Ya voy”.
A propósito me senté en el sitio de ella, y cuando ella regresó me levanté y me quedé parado a su lado, solo entonces pude conversar con ella…
- - ¿Cuánto tiempo tienes de casado? –me preguntó-
- - Seis meses…
- - Oye, es poco tiempo… Yo tengo un hijo de 4 años, pero su papá vive en estados unidos, estamos separados
- - Ah mira… Mi esposa tiene 7 meses de embarazo
- - Pucha que bien, ¿Y ya sabes qué va a ser?
- - Aparentemente, una mujercita..
- - ¡Las mujercitas son lo máximo!.. ¡Pero tu querías un hombre seguro!..
Y así pasaron los minutos, conversando con Silvana, me cayó de lo más bien, tenia un tonito de hablar que me encantaba, y se notaba que era una flaca superada e inteligente. En un momento de la reunión Armando se acercó donde nosotros y me empezó a preguntar por mi esposa, se le notaba algo contrariado,
- - ¿Y loco?.. ¿Cómo está la bebe?..
- - Nada tío, aun no nace, de acá a dos meses, supongo..
- - ¡Uy tío!.. ¡O sea que hace meses que no la vés!
Todos celebraron la broma con risotadas exageradas, influenciadas por los varios litros de cerveza que tenían dentro, yo asimilé la broma como siempre, tranquilo, sonriendo.
- Silvana, ven un toque.. –dijo Armando-
- Ok..
Armando y Silvana demoraban mucho en la cocina, y como la cerveza se había acabado, Gonzalo decidió entrar a la cocina por más trago, cuando regresó se sentó a mi lado, abrió la botella con los dientes y me dijo despacio en el oído: “Armando se la está tirando a la gordita en la cocina”.
Cuando esa botella de cerveza se acabó, “Pollito” anunció que se iba porque tenia que manejar, y cuando preguntó quien se retiraba con él, el único que se ofreció fui yo.
- ¿La gente ya está pasada no tío?... Y con solo dos hembras allí, van a terminar cachándose entre ellos –rió de buena gana “pollito”-
- Si pe’s tío –dije de mala gana-
- ¿En donde te dejo?
- Déjame en el cruce con la avenida El Ejercito…
Ni bien bajé de la nave de “pollito” paré un taxi, y cuando el tachero me preguntó que para donde me llevaba, le dije sin dudar “Llévame a las cucardas”.
No iba a ese lugar desde hace mucho tiempo, desde aquellas épocas en que conocí a toda esa gente putañera de la Consultora donde entré de practicante, ellos me introdujeron durante un tiempo en la práctica del sexo por dinero y yo me sentí muy cómodo en esos ambientes, siendo adiestrado por ellos. Me quité el anillo y lo guardé dentro de mi media, compré mi ticket en la puerta por veinte soles, y entré al lugar. Todo estaba como lo recordaba, dos pasadizos levemente iluminados por focos rojos y lilas, y en las puertas, jóvenes cuerpos en ropa interior ofreciéndose por sesenta soles.
Caminé a paso rápido, una vez, dos veces, por los dos pasadizos del local, mis ojos se paseaban de cuerpo en cuerpo buscando… buscando…. pero por más que busqué y busqué, no encontré lo que buscaba: una mujer que provocara en mi truza, lo que hace algunos minutos había provocado Silvana. Abandoné el lugar.
Cuando salí a la calle estaba lloviendo, era noviembre y recordé aquella canción de Guns’n roses, “November rain”, y sonreí con la coincidencia, paré rápidamente un taxi, estuve de acuerdo con el precio y me subí. Con la cabeza pegada a la ventana, mirando las calles sucias de la avenida argentina, recordé las palabras de Gonzalo, “Armando se la está tirando a la gordita”, y no pude evitar que mi cerebro imaginara la escena, Armando detrás de Silvana en la cocina, los dos con el pantalón abajo, ¡Y la truza de encajes negra!. No pude evitarlo, introduje mis manos en los bolsillos y me toqué, primero con una, luego con las dos, primero suave, luego rápido, y seguí, y seguí… y seguíííííííííí….. y seguííííííííííííííííííííííííííííííí…. Hasta que…… llegué.
Cuando entré al cuarto todo estaba oscuro, caminé de memoria hacia mi cama y me acosté al lado de mi esposa…
- ¿Qué hora es mi amor?
- Son la 1 de la mañana bebé..
- ¿Y que tal el reencuentro con tu promo?
- Bien.... todo bien…
Me le pegué por detrás a mi esposa y le besé la nuca..
- Amor…. Sabes bien que no podemos
- Si amor, yo sé
- Espérate dos mesesitos más ¿ya?
- Ya reyna….
Ella cogió mi mano derecha y luego de besármela, me la puso encima de su barriga, fue entonces que se dio cuenta.. “Amor…. ¿En donde está tu anillo?”.

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miércoles, 15 de agosto de 2007

Quince Minutos.


Me levanto a las seis de la mañana, y antes de las siete (sin a veces, haber desayunado) ya estoy trepado en el “pug” listo para irme al trabajo. Luego de cuarenta y cinco minutos de hacer bilis en la panamericana norte (un taxista apurado me topó por detrás en un semáforo, y un tico me pasó tan cerca.. que me volteó el espejo izquierdo) llego con las justas para cuadrar en el ultimo lugar vacío de todo el parque (si llego cinco minutos mas tarde me quedo sin sitio y tendría que pagar veinte soles en cualquier playa…), me pongo mi saco pero igual siento frio, le pago tres mangos al viejito para que me lave el carro y camino apurado hacia la oficina. Son aproximadamente diez horas las que paso en ese edificio, atendiendo srs’s, er’s, gestionando pases de des a sit, de sit a uat, de uat a prd, llamando aquí, allá, para acelerar dichos pases, subiendo bajando, bajando subiendo, los nueve pisos del ctc, correteando usuarios para certificar pruebas, y cuando al fin, el reloj marca las siete y treinta de la noche, me despido de todos, me compro un pucho y me voy caminando otra vez hasta el parque donde le tengo que pagar otros tres mangos al tío de la municipalidad, quien me agradece sonriente y se mete las monedas al bolsillo (son suyas, nunca le pido ticket). Ya de regreso el tramite es el mismo, sanjón, paseo colón, alfonso ugarte, panamericana norte. A la altura del ovalo naranjal percibo un sutil olor a quemado, mi vista se desvía hacia el medidor de temperatura y veo que está en ciento diez y el led está en rojo, me asusto y me propongo a bajar la velocidad, quiero bajar a tercera, pero con los nervios no presiono bien el embrague y el carro se me apaga, un auto que venia detrás logra frenar justo a tiempo y no me choca, pero luego me pasa por el carril derecho y me insulta, no le respondo, sigo asustado mirando el medidor que no baja. Despacio, ajustando, manejo hasta la casa de mis padres, son casi las nueve de la noche, bajo del auto y lleno un depósito con agua, abro la capotera, saco la tapa del radiador y cuando empiezo a verter el agua, sorpresivamente, desde adentro del radiador, como si fuera un volcán en erupción, salta hacia mi un chorro de agua hirviendo mezclado con refrigerante, salto hacia atrás con toda la agilidad que me permiten mis ochenta kilos, pero aun así no me salvo del todo y me mojo el pantalón y los zapatos, mi viejo escucha un ruido y sale enpijamado y enpantuflado a decirme que debí haber parado en cualquier grifo a echarle agua, yo le doy la razón y le pido por favor que mire el carro mientras yo entro a mi casa a cambiarme de ropa. Abro la puerta de mi casa y entro al cuarto, la kari está mirando televisión con la bebe, me reprende por llegar tan tarde y me pregunta por el carro, no le digo nada, me empiezo a cambiar de ropa y veo que el canal que está viendo mi hija es el mismo de siempre, que el programa es el mismo de siempre y el capitulo también es el mismo de siempre, cuando hago un amague de querer cambiar de canal mi hija llora así que me pongo cualquier cosa y huyo, al pasar por el patio veo que la fio se olvidó de lavar mis camisas como le indiqué y reniego porque al otro día tendré que ir con la camisa celeste que odio, salgo a la calle y cierro el carro, le digo a mi viejo que se vaya a dormir nomás, que dejemos enfriar el motor para poder meterlo a mi casa, me dice que no tiene sueño y que se quedará en la sala viendo tele hasta que yo regrese para ayudarme, le agradezco y me voy de nuevo a mi casa. Prendo la compu y reviso mis correos (todos aburridos), luego paso una media hora frente a la compu pensando en si me conecto o no para conversar con mi mejor amigo que está on-line, descubro que no tengo nada interesante que contarle y que la verdad ya me llegó al pincho el msn. Ceno fréjoles con encebollado de carne mientras mi mujer ve “magaly” y cuando termino salgo a meter el carro, ya son como las diez de la noche, cuando abro la puerta del garaje sale mi vecina chismosa a preguntarme qué le ha pasado al carro, le digo que "nada" con una sonrisa fingida y sigo mi camino, prendo el carro y (dios es peruano) prende, luego lo meto despacio a mi casa.
Apago todas las luces, cierro bien todas las puertas, y noto que kari y la bebe duermen placidamente. Prendo la tele, coloco un dvd de la ultima temporada de seinfeld, me dejo caer en la cama, y allí, tirado como un cerdo, saboreando un ultimo plato de mazamorra morada, soy al fin feliz por quince minutos.

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sábado, 4 de agosto de 2007

El Loco


Escribo porque tengo una necesidad innata de escribir. Escribo porque estoy molesto con el mundo. Escribo porque adoro sentarme en un cuarto todo el día escribiendo. Escribo porque puedo participar en la vida real solamente si la cambio. Escribo porque es una pasión. Escribo porque tengo miedo de ser olvidado. Escribo para estar solo. Escribo porque me gusta ser leído. Escribo porque todos esperan que escriba. Escribo para ser feliz. (Orhan Pamuk).



Esa noche yo estaba haciendo mis tareas y era el único de la familia despierto en la casa, serian como las 12 de la noche cuando vi un rostro en la ventana que daba a la calle, dos enormes ojos negros y sin brillo me miraban desde afuera: era mi padre.

Corrí a despertar a mi madre quien se asustó mucho porque pensó que alguien había entrado a la casa a robar o algo así, le dije que papá había vuelto y se levantó rápido, cogió la llave y abrió la puerta, mis dos hermanos también se levantaron, todos hicimos un circulo alrededor de él. Por lo tarde de la hora y las circunstancias que rodeaban aquella extraña reunión familiar a media noche, aquello parecía mas un sueño que algo real. Mi padre abrió su maleta y empezó a sacar una serie de objetos que fue entregando uno por uno a sus destinatarios, casi al final saco un par de zapatos marrones y una chompa de alpaca, "Esto es para el bebe", todos en la casa me llamaban así porque yo era el menor, el bebe de la casa a pesar que ya tenia como seis años.

Algunos días después fui con mi madre a visitar a mi padre al hospital, por recomendación de sus jefes, mi padre había sido internado en el área psiquiatrica del hospital de la policía, al parecer los tres meses que había pasado en Ayacucho en plena época del apogeo senderista lo habían trastornado, le contó a mi madre que sus propios compañeros habían querido matarlo mientras tomaba cerveza con ellos, y todo porque a mi padre se le ocurrió contarles, ya algo borracho, que algunos primos de mi madre (de origen Ayacuchano) eran senderistas.

Mi madre me puso la chompa y los zapatos que me trajo mi papá de Ayacucho, recuerdo que la chompa picaba como mierda y los zapatos se parecían a los del chavo del ocho, pero acepté únicamente porque pensé que mi padre se alegraría de verme así, vestido con la ropa que él me regaló. Cuando llegamos al cuarto de mi papá en el hospital la enfermera le dijo a mi madre que por favor sacara al niño del lugar y que entrara sola, que mi papá se encontraba algo indispuesto, mi madre entró sola y yo me quedé jugando fulbito con mi amigo imaginario y una pelotita que hice con una hoja de papel periódico.

Ese día ni nunca me dejaron entrar a ver a mi padre en el hospital, resultó que cada vez que íbamos a visitarlo con mi mamá, mi padre estaba "indispuesto", yo no entendía que carajos significaba esa palabra, así que camino a casa solicitaba las explicaciones respectivas a mi madre, ella solo me decía que papá estaba muy bien y que ya muy pronto regresaría a la casa con nosotros, luego de eso se ponía a llorar bien bajito con la cabeza pegada a la ventana del microbús para que yo no me diera cuenta.

A mi hermano Beto, 9 años mayor que yo, si lo dejaron entrar varias veces. Así que fue él con su gran experiencia lingüística y pedagógica quien se encargó -luego de mil favores a cambio- de explicarme que demonios significaba "indispuesto", me dijo ...

-Escucha webon y ya no jodas, mi viejo está loco, la vez pasada que fuimos a verlo con mi mamá al hospital, se había cagado en el calzoncillo y de ahí se había metido a bañarse a la ducha con todo y pijamas, la enfermera rosita, que está buenaza por cierto .. puta que tal culo que tiene esa..

-¡¡Beto!!

-Ya ya .. La enfermera rosita nos dijo la otra vez que el viejo hasta la había amenazado de muerte y no está mintiendo webon, porque yo mismo escuché la ultima vez que fui, que mi viejo le decía a mi mamá que se iba a tirar por la ventana si no hacia algo para sacarlo de allí ya mismo, así que ya sabes mierdita, no estés jode y jode a mi mamá con ese tema porque la vieja esta sufriendo un culo, entiende ¿ya?

Mi hermano me decía "mierdita" de cariño cuando yo era niño y siempre cuando íbamos al colegio juntos hacia que me bajara sin pagar del micro para agarrarse mi pasaje, yo lo adoraba. No volví a preguntarle a mi mamá por mi papá, ni volví a insistirle para que me llevara al hospital a visitarlo.

Luego de 4 meses de tratamiento psiquiatrico mi papá regreso a la casa un domingo a la hora del almuerzo en un taxi con mi madre, estaba un poco mas flaco y llevaba el cabello bien corto, cuando me vió me dijo que había crecido y me sacó un conejo de la oreja, ese día mi madre para agasajarlo le había preparado su comida favorita: jalea de pescado.

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domingo, 29 de julio de 2007

Mi hermano... El Beto... (retocada)


Era la madrugada del año nuevo 1985 y mi hermano no regresaba a mi casa. Aquel año, mis amigos y yo habíamos apostado que nos amaneceríamos por el solo hecho de ver, por primera vez en nuestras vidas, el sol salir, sin haber pegado el ojo en toda la noche, se que ahora suena estupido, pero en esas épocas el hacer eso era recontra emocionante para unos niños surquillanos como nosotros, que día con día vivíamos escuchando leyendas urbanas y viendo como nuestros viejos borrachos gritaban y golpeaban a nuestras madres. Para nosotros, el hecho de durar toda una madrugada sin pegar el ojo, era una señal de hombría, de que éramos unos dignos habitantes de ese barrio duro que nos había tocado habitar: Surquillo. Chicago Chico carajo, hay que ser bien machito para sobrevivir allí.
Llegó la mañana y solo yo, coqui y el carlitos (el mono) habíamos aguantado, y cuando el cielo al fin se puso celeste nos miramos y con la mirada nos abrazamos y nos felicitamos, luego nos pusimos a buscar cohetes, rasca-pies y chispitas mariposas en el suelo, que no habían sido reventadas ni usadas, cosa de chibolos…
En eso, como a las 6 de la mañana, divisamos un volkswagen amarillo que se estacionaba en la esquina, era el auto de micky Lara, uno de nuestros ídolos del barrio. Era un auto con vidrios polarizados, y por mas que corrimos a asomárnos, no pudimos ver quienes estaban y qué ocurría adentro.
De pronto, un señor, cuyo nombre era similar al de un presidente de los estados unidos salio de su casa, mas de una vez nosotros lo habiamos visto en la calle peleándose con su hermano por las calles a punta de cuchillo, este tipo rojo, de ojos claros y de pelo escaso, salió de su casa y embestió contra el volkswagen de micky Lara… ninguno de nosotros podía asimilar en su totalidad lo que veía, parecía, que debido al sueño, lo que presenciábamos era una alucinación… pero no, no lo era, en nuestras propias narices veíamos como el señor ese, cargaba un bote de la basura por encima de su cabeza y lo arrojaba con toda su furia encima del parabrisas de micky Lara, sin que nadie desde dentro del carro hiciera nada por impedirlo.
En eso, luego de unos segundos, como si hubieran estado dormidos, mis amigos y yo presenciamos como desde dentro del carro salían uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete muchachos, todos, espectacularmente vestidos, bajo una nube de humo mistico, jóvenes, fuertes, bellos, corriendo, con cuchillos, piedras o cualquier cosa en sus manos, dispuestos a todo, para defenderse… y entre ellos… mi hermano, el beto, mi ídolo, corriendo furioso, dispuesto a todo por vengar la ofensa de la cual nuestra cuadra había sido victima, y luego de eso, ver como todos esos jóvenes, embestían con botellas, patadas y tacles, contra una de las familias mas prestigiosas de ese surquillo, que ya estaba muriendo, Los Sumarini, que se había visto ofendida, porque uno de esos jóvenes, había chocado esa misma noche, en una fiesta, contra una de sus mujeres, el buen Michelle, quien sin medir consecuencias, había aprovechado su buena apariencia para gozar de las caricias de aquella mujer dentro de aquel mismo auto, que ahora lucia el parabrisas destrozado.
Mi hermano y sus amigos, representaban para mi, todo aquello que en un barrio como el nuestro era necesario tener para sobrevivir. Mi hermano, nueve años mayor que yo, nunca pudo enseñarme matemáticas, ni literatura, y nunca destacó como yo, por sus buenas notas en el colegio, pero a cambio, siempre me enseñó con el ejemplo: a ser valiente, a nunca dejarme ni rendirme, a defenderme, a entregarme siempre por entero.
Horas despues, mi madre regresó al fín de la guardia (mi madre era enfermera en una clínica pituca de miraflores, donde no le perdonaban ni la navidad ni el año nuevo...), caminó -quizás presintiendo que su hijo mayor estaba allí- hasta el pequeño auto destrozado (donde descansaban los muchachos luego de la pelea) y tocó la puerta. Todos los amigos de mi hermano, con los ojos extrañamente rojísimos, la saludaron con respeto, sonriendo, "¡Feliz año nuevo doña Elsita!", y la abrazaron, la besaron, y mi hermano regresó a mi casa, con un poquito de sangre en la nariz, trayéndo a mi madre abrazada, como si nada hubiera pasado.....
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Historia retocada el Martes 31/07/2007 --- Disculpen la versión anterior, estaba un poquito... indispuesto ... :)

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- Estas bromeando… ¿No?...
- No, es en serio Marito. Invítame pues… -repitió, con una sonrisita rara que indicaba que el trago ya le había chocado-
- Estas mareada Pamelita, mejor te acompaño a que tomes un taxi ¿Ya?...
- No, no quiero irme a mi casa… está bonita la fiesta… y si estoy un poquito mareada, pero mejor pues, tu no me has dicho que con “eso” te pasa…

Era la primera vez que una chica me pedía que le invite… no… eso no es cierto y lo aclaro: era la primera vez que una chica, que nunca antes había probado, me pedía que sea yo, quien le rompiera la ñata (como vulgarmente se le llamaba a la primera vez que jalabas coca). Y bueno, como el trago y la coca, aun no terminaban de derribar la totalidad de mis valores morales, le dije que no…

- No Pamelita… no me hagas esto, yo sería incapaz de hacerte probar esa mierda, yo sería incapaz de hacerte algo así…
- Pero tú no me estás obligando… soy yo, la que te lo estoy pidiendo –dijo despacito, acercando su rostro hacia mí. Era la primera vez que realmente me sentía atraído por ella-
- Aun así, no… -dije acariciándole el cabello-

Cuando terminó la canción llevé a Pamela donde mi grupo de amigos más íntimos, y con ellos seguimos bebiendo, bailando y haciendo bromas. No se en que momento pasó, pero de un momento a otro empecé a ver a Pamela con otros ojos, ya no era la chibola aburrida y sin personalidad con la que salía para olvidar los desplantes de Evita (esa china maldita que me traía loco desde hace tiempo). Ahora, desde mi sitio, mientras saboreaba un vaso de trago corto color naranja, la veía moverse con gracia al lado de mi amigo dante, agitando su cabello corto y lacio al compás de una música electrónica, ambos parecían estarse divirtiendo mucho, y a mi eso me puso contento, ver como mis amigos disfrutaban de mi fiesta me hacia feliz, así que, para disfrutar aun mas de ese momento, entré de nuevo al baño para aplicarme mas coca, cerré la puerta con seguro, y enseguida, bailando, al ritmo de la música, saqué de mi bolsillo el paquetito de papel transparente que abrí con mucho cuidado, y haciendo uso de mi oxidada llave, me metí cuatro jalones bien dados, dos por cada fosa nasal, luego me mojé la cara, el cabello, y salí de nuevo hacia la sala. Cuando llegué al sitio de mis amigos, pude notar que pamela ni dante estaban…

- ¿Donde está dante? –le pregunté al mox, otro de mis grandes amigos-
- Salió un rato con pamela tío, creo que se fueron a comprar cig…

Ni siquiera dejé que mox terminara la frase, al instante bajé como pude las escaleras, salí a la calle y comencé a correr hacia el parque que quedaba a la vuelta de mi casa, desde las bancas mas oscuras, desde detrás de los árboles, oculta, gente en tinieblas me pasaba la voz “habla marito”, “acá tengo marito”, pero yo no les hacia caso, porque a lo lejos había divisado las sombras de pamela y dante, que se acercaban la una a la otra… “¡Dante!”, grité lo más fuerte que pude, y vi como ambos, un poco avergonzados, se separaban y se acercaban hacia mi, “¿Qué pasó tío?... ¿Ahora asustas en los parques?…” –dijo dante, queriendo bromear conmigo- … “Sabes que webon, de ahí hablo contigo ya, déjame un rato a solas con pamela…” –dije sin mirarlo, si poder ocultar mi enojo-, “Ok tio, es tu Cumple…” –dijo dante, y se fue-

- Puta mare… ¿Qué se supone que ibas a hacer pamela?
- Nada…
- ¡Como qué nada!, si no llego a buscarte, ya estuvieras agarrando con dante…
- ¿¡¡¡¡YYYYYYY!!!!? –gritó pamela, sorprendiéndome, haciéndome sentir en plena cara su aliento levemente alcoholizado-
- ¡Cómo que ¿Y?!
- Si pues, ¿¡¡YYYYY!!?... sabes qué mario, así tú lo pienses, yo no soy ninguna cojuda, ya me cansé de ser yo la que le pone más a… “esto”… que ni siquiera se que cosa es…
- ………..
- Yo… para ti… soy solo la chibola webona, que te escucha tus wadas, que lee las cojudeces que escribes… ¿Sabes qué?... ¡Ya me cansé!... ¡Ándate a la mierda!

Y así, luego de todo lo que me dijo, luego de cagarme toditito, dio media vuelta y se puso a caminar furiosa hacia mi casa, mientras yo, en mi sitio, me había quedado sin palabras, pensando, que en esa escena “tarantinezca”, definitivamente la que se había llevado las palmas había sido ella… Y por primera vez la admiré… Y creo que la amé… y corrí hasta darle el alcance, y la cogí fuerte del brazo, aun podía salvar aquello …

- ¿Aun quieres que te invite coca?
- Si

**********

Muy despacio, abrí la puerta del primer piso de mi casa, mis padres probablemente estarían durmiendo, en realidad, ya estaban acostumbrados al ruido y a las fiestas locas que organizaba su hijo en el segundo piso cada cierto tiempo. Sin encender las luces, hice entrar a pamela al baño, y allí, alumbrados apenas por un encendedor, sentados ambos al borde de la bañera, hice que pamela inhalara varias veces coca, y luego de ello, excitados por la droga, la oscuridad, y la sensación de que en cualquier momento mis padres podían despertar y encontrarnos, comenzamos a besarnos y a sacarnos la ropa como locos, y así, al ritmo de “Don’t look back in anger”, que sonaba fuertísimo allá arriba, caímos los dos dentro de la bañera y nos amamos de una forma que podría describir como tierna y violenta, dulce y acida, placentera y dolorosa… hubo amor, pasión, caricias, forcejeos, besos, mordiscos… y sangre… mucha sangre…
Y luego de que hubimos terminado, sentados de nuevo al borde de la bañera, ayudaba a pamela a vestirse, cuando una idea fugaz cruzó mi mente...

- ¿Sabes qué?, Algún día voy a escribir una historia de esto…
- ¿Ah si? –dijo divertida-, ¿Y cómo le pondrías, a ver?...
- “Orgía de drogas y sexo en la tina”… ¿Te parece?
- Naaaaaaa……. Que te parece… “Su primera vez, en mi bañera”…
- Puta madre pamela… ¡es perfecto!
- Ja, ja… ¡Para que veas!…

Dijo riéndose, y por cada segundo que transcurría, yo admiraba y me enamoraba más de esa chiquilla, que con el tiempo, llegaría a ser mi esposa.

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La noche de mi cumpleaños número veintitrés, apareció en el umbral de mi puerta mi primo Toño.
- Aquí te traje tu regalo –dijo en mi oído, a la vez que depositaba en mi mano un misterioso y pequeño paquetito-
- ¡Gracias loco!, tu siempre con los detalles –respondí excitado-
Guardé mi regalo en el bolsillo secreto de mi pantalón y enseguida me acerqué a saludar a Pamela, la chica con la que llevaba un par de semanas saliendo.
- ¡Pamela!... pero que sorpresa... –dándole un abrazo-
- Feliz día Marito… Yo te dije que hoy venia… Y ya ves –dijo sonriendo-
Al instante alguien puso una canción que me gustaba mucho, así que la jalé al medio de la sala para bailar…
- En serio que hoy estás particularmente bonita...
- Gracias… -sonrió tímida-
La verdad no esperaba que Pamela viniera a mi cumpleaños. Vivía muy lejos de mi casa y además sus padres (que eran evangélicos) no me pasaban. Mentiría si dijera que tenía un serio interés por ella, para nada, la conocí en la fiesta de una amiga y en honor a la verdad, salía con ella solamente por pasar el rato. Habíamos pasado juntos el último catorce de febrero, ese día Pamela llegó a mi casa con una tarjeta gigante que decía “Feliz día de San Valentín”, yo no le había comprado nada.

Cuando terminó la canción presenté a Pamela con unos amigos y me metí en el baño. No podía aguantar más. Habían pasado cerca de tres semanas desde la última vez y mi ansiedad era fuertísima, un poco de coca cayó de la llave al suelo debido al temblor de mis manos.
Seguí dando vueltas por entre mis grupos de amigos, todos me saludaban con afecto exagerado y me invitaban vasos de trago, yo era en efecto, el rey de la fiesta.
Seguí visitando el baño cada vez con mayor frecuencia, todos los que me conocían sabían para qué entraba pero no me decían nada, sabían que era mi santo y que no me tenían que pedir, para eso estaba mi primo Toño, quien estaba haciendo su agosto vendiéndole a los desconocidos: medio chamo por diez soles.
Siempre de vez en cuando, sacaba a bailar a Pamela, quien así, vestida y maquillada como estaba, no aparentaba para nada sus recién cumplidos diecisiete años (fecha en la que fui a su casa con unos amigos, y uno de ellos se orinó de borracho dentro del horno de su cocina). Muchos me preguntaban porque no estaba con ella, y la verdad, siempre fue difícil responder a esa pregunta. Lo único que quizás, me desalentaba en esa idea, era que Pamelita carecía de personalidad, o al menos, una personalidad que a mi me pareciera atractiva, o sea, era una chica demasiado normal para alguien como yo, que por esas épocas, vivía mi vida de una manera libre y desenfrenada. Sin embargo, a pesar de todas mis virtudes y defectos (muchos mas defectos, obviamente), Pamelita parecía estar muy prendada de mi, situación que yo siempre le atribuí a la poca libertad que sus padres le concedían. Pamelita veía en mi algo así como un “rebelde sin causa”, alguien que le hizo escuchar música distinta, fuerte, con hartas lisuras, alguien que la llevaba a pasear (haciendo uso de un bajísimo presupuesto) a un sinfín de lugares divertidos y pintorescos, alguien que le hablaba de sexo y drogas sin pudor, y le devastaba sin asco, todas las fabulas religiosas que sus padres y maestros le habían impuesto desde niña, en fin, alguien que ingresó a su aburrida y monocroma vida para ponerle un poco de color.
Un amigo, Daniel, cuadró una canción que a mi me hacia recordar mucho a una ex, “Hole in my soul” de Aerosmith, y como era una balada y toda balada era especial, no quedaba otra que bailar dicha canción con Pamela. Y así fue, me acerqué donde ella por detrás, y le tomé la mano…
- ¿Bailamos?
- Claro que si Marito…
Fue hacia la mitad de la canción que Pamela me lo preguntó…
- Oye Marito, ¿No te molesta si te digo algo?
- Claro que no, dale…
- Tú estás drogado ¿no?
- ¿Qué?... Pero… ¿Por qué piensas eso? –dije, tratando de controlar las muecas de mi boca-
- Porque me han dicho, y además porque no soy tonta, a cada rato entras al baño y sales haciendo muecas raras…
- Entonces si ya sabes, para que me preguntas –dije, un poco enojado por haber sido descubierto-
- Porque quiero que me invites –dijo ella, con una decisión que me hizo estremecer-

Continuará…

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domingo, 1 de julio de 2007

La culebritica de EBP...

- Ya pues pepe, ¡Me vas a llevar si o no! -refunfuñaba la kari, algo molesta-

Así que, para evitar todo lo que suele venir luego de situaciones como esta (malas caras, malas comidas, y privaciones sexuales), tuve que abandonar mi riquísimo y calientito refugio, y calzarme de mala gana mis zapatillas… ´

- Te voy a llevar a Tottus para que compres la torta, ¡pero yo no voy a ir a la casa ah! –dije subiendo un poco la voz, defendiendo dignamente, mi fin de semana peliculero y futbolero-
- ¡No me importa si vas o no!, ¡tu llévame nomás y punto! –dijo la kari, tirándome encima mi polera marrón-

Minutos después, ya estábamos escogiendo la torta, una mediana de chocolate…

- ¿Qué le pongo joven? –me preguntó la señorita encargada de los postres-
- Kari... qué le pone…. –quise consultar con kari, pero esta había desaparecido, caballero tuve que pagar yo la torta-. Póngale… “Feliz día Tiá Telmita” por favor.

En efecto, se celebraba el cumpleaños número 53 de la tía Telmita, hermana de la madre de kari, y a quien toda la familia de mi esposa considera poco menos que una santa. La verdad sea dicha, yo también admiro y estimo mucho a la tía telmita, pero justo un día antes me había metido “unas cuantas” chelas con mis patas de la chamba y lo que menos quería mi hígado en esos momentos era una gota de alcohol mas. Así que la idea de asistir a esa reunión familiar estaba totalmente descartada.

Ya camino a la casa, como era de esperarse, la kari empezó a trabajarme al sentimiento…

- ¿Bien malo eres no?, Ya no te acuerdas cuando mi tía telmita se queda con la bebe, para que nosotros podamos irnos a bailar. Cuando nos presta plata para pagar las tarjetas. Cuando nos manda postres los fines de semana….
- Si me acuerdo kari, pero estoy cansado pues. Mira que ayer me he acostado tarde… -dije yo, tratando de apaciguarla-
- Mira pepe, ¡no me hagas acordar ya!... que desde que has entrado a ese nuevo trabajo estas que sales mas seguido solo… ¡Ah! y ese floro papito, de que las fiestas y parrilladas que organizan, son solo para los empleados…. Ayayay… que yo me entere nomás, ¡ya sabes!..

Faltando pocas cuadras para llegar a la casa de la tía telmita, los chantajes moralistas y los pucheros certeros de la kari, ya me habían convencido.

- Esta bien amor… vamos…
- ¡Ay mi amor! ¡Que lindo eres! –dijo dándome un beso-
- Yayayaya –dije safándome. Tratando de defender lo poco que quedaba de mi dignidad de varón-

Cuando ingresamos a la casa de la tía, el panorama lucia totalmente desalentador. Los presentes eran los mismos de siempre. El tío bolito, a quien todos queremos mucho, pero valgan verdades, es más aburrido que el rosario de las seis, siempre que voy de visita a la casa de la familia de mi mujer y me lo encuentro, se encuentra oculto detrás de un enorme diario “El Comercio”. Apenas me saluda con un balbuceo indescifrable y por debajo del diario, extiende una mano morenita y aguachenta que nunca puedo coger bien. A su lado se encontraba su mujer, la tía conchito, quien siempre que me ve, me enyuca sin piedad, mínimo 3 productos Unique. “Aquí tienes pepito, mientras que tomas tu coctelito mira este catalogo con lo ultimo de las fragancias Unique otoño-invierno 2007, que son lo máximo”. Y como cereza de la torta, como broche de oro, se encuentra sentada en una esquina de la sala, sobre un enorme sillón de terciopelo azul, lujosamente ataviada con un conjunto de lino beige, y bien abrigadita con un chal de lana color negro: “Chavelita”, la nonagenaria abuela de mi esposa, quien una vez verme ubicado delante de ella, se arranca contándome la historia de su cumpleaños numero diecisiete, cuando según ella, "se le juntaron cuatro novios en su casa, y ella no sabia que hacer para que ninguno se de cuenta que estaba con los cuatro a la vez"... La kari como siempre, una vez que se encuentra en su casa, con su familia, desaparece y me deja solo, batallando con el tedio del tío bolito, los catálogos de la tía concho y las historias –cien por ciento somníferas- de Chavelita.

Pero de pronto algo cambio –y yo siempre he dicho que todo cambio es bueno-, y fue que hizo su entrada en la casa un sujeto que pocas veces había visto en mi vida: El primo Charlie.
Llego con unos jeans rotos, una casaca talla Super Extra Large de los Chicago Bulls, y una radio alucinante que cuando la enchufó, hizo parpadear la precaria iluminación de toda la cuadra. Era una discoteca andante esa pequeña radio, tenía una X enorme de neón azul en la parte delantera, y –según me lo comentó el primo Charlie momentos después- leía cualquier CD con formato conocido y/o desconocido de sonido y/o video, sea CD, VCD, DVD, sea WAV, MP3, MP4, sea AVI, MPEG, MOV... ¡De todo leia la cachantrafa esa!...
Al instante la reunión sufrió un extraño cambio, y es que el primo Charlie, sin pedir permiso a nadie y sin ni siquiera, saludar a la cumpleañera, entró a la cocina, abrió el frigider y sacó de arranque una chela helada que destapó con los dientes y puso en la mano del sorprendido tío bolito, su viejo, quien para mi sorpresa, en vez de llamarle la atención, dejó a un lado su diario decano El Comercio, lo abrazó, e incluso cruzó unas cuantas bromas con él. Seguidamente el primo Charlie cuadró un reggaeton recontra berraco, subió al máximo el volumen de su radio, y sacó a bailar a la señora Lily, mi suegra, quien hasta hace algunos minutos se negaba rotundamente a bailar cualquier tipo de música aduciendo una lesión en el tobillo, pamplinas, en cuanto estuvo en medio de la sala con el Charlie se le fue todo y bailó sin inhibiciones, incluso pude notar que conocía bien la letra…

“Cuando sienta el ¡boom!… De este perreo intenso… Túmbame el guille y calma Que estás en falda y se te ve to'”

Incluso yo, que me considero autentico devoto de la música alternativa, eterno seguidor de las bandas noventeras grunge, y sobre todo, el mas grande fanático de Collective Soul en todo el territorio Peruano, tengo que reconocer que en cuanto sentí el ritmo pegajoso de ese ritmo de mierda, mis manos… y mis pies… ¡se me comenzaron a mover solitos csm!... así es, pude sentir el “flow”, me vi contagiado por el estilo y saoco contagiante del primo de mi mujer. Así que cuando la primera ronda de cervezas se acabó, yo mismo saqué plata de mi bolsillo y fui a comprar más. Cuando regresé de la tienda el tono ya estaba armado. Habían llegado dos primas más de mi mujer, quien al toque se acoplaron al relajo y también se meneaban frenéticamente al compás de una canción de Wisin y Yandel, el dúo dinámico, ¡mas de 1 millón de copias obligao papi!...


CONTINUARA...

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